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Tiempos Modernos

El mal humor

Publicada 22/02/2017 a las 06:00 Actualizada 21/02/2017 a las 22:05    
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El humor está sobrevalorado. Con el pacifismo también pasa. Tomemos por ejemplo a Gandhi, continuamente alabado por su rechazo de la violencia. ¿Acaso tenía Gandhi otra opción con ese físico? ¿Se imaginan a un Gandhi en plan gallito señalando a alguien con el dedo diciéndole “No me cabrees o, o… ¿O qué, Gandhi? ¿Qué daño vas a hacerme? ¿Contagiarme tu anemia?”.

Esta reflexión sobre humor y pacifismo viene a cuento de la aparición del libro No disparen al humorista, de Darío Adanti, humorista gráfico y cofundador de la revista satírica Mongolia, y a quien hace poco más de una semana entrevistaba infoLibre con motivo de su publicación. Adanti hacía algunas afirmaciones sobre los límites del humor con parte de las cuales estaba en cordial desacuerdo. Luego, a medida que he ido leyendo otras entrevistas suyas en distintos medios, he descubierto que, aunque mi discrepancia inicial no ha desaparecido del todo, comparto con él bastantes de sus reflexiones con respecto al humor.

Mi relación con esta disciplina es de índole profesional, lo cual no significa que sea un profesional del humor, pero sí que en gran medida mi trabajo consiste básicamente en generar contenidos cómicos o ayudar a hacerlos. Y creo que el humor tiene límites. Uno sólo, pero fundamental e ineludible. Humor es sólo aquello que es humor. Y este humor que es sólo humor queda únicamente limitado por lo que, bajo la pretensión de serlo, no lo es. Y no lo es por la falta de gracia o por exceso de bilis. Me explico.

Paralelamente a lo que ocurre con el periodismo, en el que parece urgente separar la información veraz y contrastada de la pura intoxicación –no sólo por el bien de la profesión sino también para advertir a incautos–, en el humor está ocurriendo algo parecido. Del mismo modo que florecen al amparo de las nuevas tecnologías las fake news, una noción falsa del humor, revanchista, vengativa e innecesariamente cruel parece estar triunfando, sobre todo en el ámbito de las redes sociales. En ocasiones aparece enmascarado como respuesta, torpe y desproporcionada, al corsé de la corrección política dentro de la cual –es cierto– el humor se asfixia y muere.

Es verdad que el humor –y en consecuencia el humorista– tiene que ser intrépido, valiente, un explorador avezado dispuesto siempre a zafarse de cualquier tipo de sujeción que quiera someterlo. Pero no es menos cierto que hay quien, poco dotado para esas expediciones, se aventura en las afueras de esa corrección con tan poca fortuna que en el fruto se acaba percibiendo más una audacia desabrida que cualquier rasgo de comicidad.

Pero vayamos a lo fundamental del asunto: definir qué cosa no es humor. Nos será de ayuda para este empeño una premisa que, aunque muchos atribuyen a Mark Twain, tiene un origen incierto, cuestión que no le resta fortaleza: “El humor es tragedia más tiempo”. El tiempo, bálsamo anestesiante, permite, por ejemplo, que hoy podamos considerar el nazismo materia prima para el chiste. Con matices. No es lo mismo que un chiste de este tipo lo haga Woody Allen a que lo haga el líder de Pegida. Y la prudencia –que no es virtud reñida con el humor– requiere hacerlo con todas las reservas y el tacto que aconseja el tratamiento humorístico de semejante drama.

Aceptando, eso sí, el peligro añadido que tiene bromear con el horror: la banalización del mismo. En nuestro país, convertir a terroristas en simples jóvenes alocados o a Franco en un abuelete con malas pulgas, favoreciendo los intereses de un relato revisionista siempre atento a sacar partido.

Coincido con Darío Adanti en que las redes sociales han acortado el tiempo de respeto hacia el drama que exigen las leyes de la comedia, pero es una costumbre que nadie obliga a seguir. Es lamentable que cualquier desdicha –sobre todo si la desdicha la sufre alguien que no goza de nuestras simpatías, sean políticas o de otro tipo– se convierta de inmediato en una mina de la que extraer el negro mineral del chiste, de tal forma que donde antes acudían de manera urgente las ambulancias ahora parecen acudir algunos humoristas y sus acólitos.

Pero volvamos a ese tiempo que necesita la tragedia para poder convertirse en materia de humor. Un tiempo que no debe entenderse en un sentido exclusivamente cronológico sino también como distanciamiento intelectual. Es verdad que la comicidad –Henry Bergson lo explica en su ensayo La Risa necesita para su concurrencia de una cierta insensibilidad. Surge lo cómico allá donde el individuo ha adormilado al sentimiento, si no se ha despojado del todo de él. Es gracias a esa sensibilidad aletargada que puede contemplar divertido cómo alguien pisa una cáscara de plátano, resbala y cae contra el suelo sin que la empatía con el sujeto y el dolor que le provoca la caída imposibilite la risa.

Precisamente es en esa necesaria separación entre intelecto y sentimiento que hace posible la risa donde para mí radica la esencia que nos ayuda a diferenciar qué es humor de lo que no lo es. Una cuestión de paladar que nos permite apreciar cómo en determinados chistes la voluntad de hacer daño se percibe de forma más patente que el deseo de hacer reír. Es ahí donde ese necesario distanciamiento que señala Bergson se torna ya un abismo tal que casi despoja al autor de la ocurrencia de la condición humana y, del mismo modo que la empatía con la víctima nos impide reír, el rechazo que provoca el chiste radicalmente deshumanizado unido a la sospecha sobre las verdaderas intenciones de su autor nos causa el mismo efecto. Pondré unos ejemplos sacados del timeline de Twitter de la revista Mongolia.

Me gustaría señalar antes que si los he elegido como muestra es porque Mongolia es una revista de claro signo izquierdista y porque creo, como Adanti, que últimamente la izquierda se ríe mal, que es incapaz de burlarse de ella misma habiendo abundantes motivos para ello, que algunos de sus miembros confunden el ácido sabor del humor negro con la pura bilis. Y porque creo también que el humor es como un bisturí: en buenas manos puede tener una función quirúrgica, sanadora, mientras que rudamente usado puede hacer mucho daño. He leído a Darío Adanti afirmar que cuando se ofende con un chiste se pide perdón. Una actitud que practico desde la humildad y, por qué no admitirlo, también justamente desde la actitud contraria: una soberbia pragmática que me lleva a pensar que si no has entendido mi chiste, mejor te pido perdón antes que explicártelo. Era Mark Twain –creo que esta vez sí– quien decía que el humor es como una rana, si lo viviseccionas, se muere.

Vayamos al día de autos. El 12 de octubre de 2014, la revista Mongolia se dirige en Twitter a Alfonso Merlos, periodista de 13TV: “@alfonsomerlos, aparte de meterte con una enferma de ébola, ¿has retirado el bote enorme de gomina del baño de @13tv_es? Molesta a los compas”.
Se puede adivinar el contexto de este tuit. Muy posiblemente, como venía siendo habitual en esos días, Merlos habría responsabilizado del contagio de ébola a la propia enfermera por su mala praxis para, en consonancia con la consigna de la derecha mediática en esos días para eximir de responsabilidades a la insuficiencia de medios y falta de un protocolo adecuado por parte de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid, entonces en manos del Partido Popular.

Poco después, la crisis del ébola en nuestro país vivía un nuevo episodio: el misionero español Miguel Pajares era repatriado desde Liberia gravemente enfermo en un avión medicalizado. Recuerdo en algunos ambientes de la izquierda una cierta disposición negativa a esa repatriación del sacerdote, que finalmente fallecería. En algunos casos legítimamente fundada en criterios sanitarios y en otros en el deseo de desgastar a un Gobierno de derechas que estaba haciendo una gestión desastrosa de la crisis. En aquellos días tuve ocasión de hablar directamente con miembros directivos de algunas ONG que apuntaban a lo necesario de esas repatriaciones básicamente por dos motivos: porque sólo en un país con medios sanitarios adecuados se podría salvar la vida del afectado en el caso de que la infección se pillara a tiempo y porque, de no hacerlo, ¿qué mensaje se les estaría trasladando a los cooperantes que de manera altruista desarrollaban su labor humanitaria fuera de nuestro país?

La misma tarde en que el avión trasladaba a un Pajares en estado muy grave a España, la revista Mongolia –su community manager- tuiteaba: “Cuando dijeron al Carlos III que iban a ingresar a Pajares con ébola, contestaron: “Joder, el de Los Bingueros está cada vez peor”.
Más tarde, otro tuit en el que aparecía el titular de un periódico con una afirmación de Pajares: “El padre Miguel al ser evacuado: 'Estos nos han metido el diablo dentro'”. El misionero se refería al equívoco cometido en un hospital de Monrovia que provocó su contagio. Bastaba acceder a esa información para entender que la expresión nada tenía que ver con ese tipo de afirmaciones de algunos iluminados que achacan directamente a Dios o al diablo el origen de determinadas tragedias. El tuit decía: “Es cierto que al cura el ébola le está afectando la puta cabeza.”
Más tarde, junto a la foto del interior de un avión transformado en hospital, otro tuit: “Nos dicen que el próximo viaje de un cura enfermo de ébola lo anima Mario Vaquerizo”. Y otro más: “Muy contentos de que el cura con ébola ya esté en España”, acompañado de un enlace a una secuencia de la serie televisiva Aquí no hay quien viva titulada Vamos a morir todos. El último decía: “Aparte de la Palabra, este cura nos trae el Ébola”.

¿Soy yo o se percibe una diferencia de trato entre la enfermera y el misionero? Creo que no sería muy arriesgado afirmar que esa diferencia tiene que ver con la condición de sacerdote de Pajares. No imagino esos tuits tan faltos de humanidad si el enfermo repatriado fuera un sanitario de Médicos sin Fronteras.

Estos tuits son sólo un detalle que no pretende descalificar en absoluto a Mongolia ni define su humor que, aunque bruto, como les gusta denominarlo, no suele alcanzar estos niveles de aspereza. En esos tuits está para mí la frontera entre el humor y lo que no lo es. No me parece que delimite  un terreno angosto. No creo que esos chistes deban hacerse. No creo que sean chistes, no tienen nada que ver con el humor. Tampoco creo que deban ser prohibidos, la libertad de expresión los ampara. A fin de cuentas, la libertad de expresión es como donar sangre: una vez la has donado no puedes evitar que sirva para salvar a un tipo que te cae muy mal.

Vivimos un tiempo peligroso para lo cómico que refleja bien el título del libro de Adanti, al que –estoy convencido– supongo ajeno a esta tarde loca de su community manager. No hay que disparar al humorista aunque, a veces, en reciprocidad, habría que pedir al humorista que falsamente se hace pasar por tal que entregue sus armas y se dedique a otra cosa.


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21 Comentarios
  • AngelesC AngelesC 22/02/17 16:04

    Personalmente a veces Mongolia me hace reir pero otras veces...me hiela la sangre. Cambiemos nombres del "humorista " por el del "humorado". Si continua haciendonos gracia...esta bien.

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  • M.T M.T 22/02/17 13:37

    El humor, en palabras del autor, tiene sus límites. No lo es por falta de gracia o por exceso de bilis. Lo concibo así, en esos justos términos. Muy necesario para enjuiciar ciertas situaciones con cierto distanciamiento, con tono burlón, satírico y crítico, en momentos lúdicos de la vida tan necesarios, cuando nos permitimos ese divertimento entre otros momentos bastante más serios.Interesante articulo. Saludos.

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  • XUANON XUANON 22/02/17 12:32

    Recuerdo "El nombre de la Rosa":Lo que más molesta al poder es que nos riamos de él.Y puesto que con la propiedad de medios de comunicación actual un debate serio se hace casi imposible,no lo permiten o lo manipulan,nos queda el humor como denuncia y con cuánta peor "milk",mejor.

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  • bidebi bidebi 22/02/17 11:27

    Quizás haya otro aspecto de lo que llamamos humor más inquietante. Es el aspecto que hace referencia a la utilización del humor como sustitutivo de un debate de ideas racional. Ese aspecto de ver el humor puede hacer referencia a la tendencia de convertir la realidad en una broma, en frivolizarla o en hacerla digerible con notas de humor. Con humor todo puede pasar por las tragaderas muy grandes de la ciudadanía. “Mil, dos mil, tres mil, seis mil … un millón de pelas”. Esa frase se convirtió en humor que lo hacía sin querer un corrupto. Nos reímos mucho pero nos reíamos de nuestros ladrones, lo que también tiene mucha gracia. La Codorniz del franquismo tenía mucha gracia y mucho talento, pero era una forma de conocer la realidad porque de la realidad no se podía hablar seriamente. La vida de Brian era todo un tratado sobre el hacer de las izquierdas pijas de entonces y de ahora. El Charlie Hebdo fue atacado la última vez por publicar caricaturas de Mahoma, pero es que en Occidente solamente se sabía de Mahoma a través de una caricatura mas o menos graciosas y nada se sabía por debates serios. En la España actual existen dos formas de tener informado-entretenido al personal. A través de “debates” circenses convertidos en puro espectáculo o a través de programas satíricos que utilizan el humor para que nos riamos de la realidad, de nuestra realidad. O sea, cuando el humor sustituye al debate serio sobre nuestra realidad, el humor puede ser culpable de frivolizar la realidad y entonces puede ser un colaborador necesario de los que imponen esa realidad. Cuando existe debate y existe humor, entonces el humor es muy sano y necesario. Cuando su función es caricaturizar la realidad, para obtener de ella beneficios económicos, entonces puede ser muy reaccionario. Cuando lo establecido permite un cierto humor eso quiere decir que no le hace daño si no que le beneficia, cuando lo prohíbe es que ese humor podía servir para algo.

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  • Isabelle0651 Isabelle0651 22/02/17 11:07

    Estoy muy de acuerdo con usted, señor Sánchez-Romero. Buen artículo sobre el "mal humor" y sus derivados. Creo que la empatía y el buen gusto están reñidos con ese tipo de humor al que hace referencia, nunca me hicieron maldita gracia los vídeos de las caídas. Aunque tengo que reconocer que tenemos un buen puñado de personajes de la actualidad política y social que se prestan fácilmente al chiste irónico y malévolo, algunos muy especialmente disponibles por su falta de empatía con los ciudadanos, de ésos yo no siento ninguna lástima.

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    • Bacante Bacante 22/02/17 12:01

      A eso me refería,  Isabelle. Otro de nuestros caballos  de batalla es la Iglesia y todos sus escándalos. 

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      • Isabelle0651 Isabelle0651 22/02/17 18:35

        Sí, claro, Bacante, la Iglesia no se salva de la quema, me refiero a la Iglesia corrupta y ocultadora de pederastas ¡a esa ni agua! Aunque he de reconocer que hay honrosas excepciones, por lo que no meto a todo el clero en el mismo saco, hay gente buena que hace grandes cosas por los sufrientes. Respeto que cada cual practique su religión o filosofía de vida. Saludos

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        • Bacante Bacante 22/02/17 22:14

          Claro,  Isabelle. Y a la que pagamos entre todos,  creyentes o no, etc. La Iglesia oficial,  no las individualidades. Un saludo y buenas noches . 

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  • viceval viceval 22/02/17 10:53

    Salvo el tema Gandhi y el pacifismo, que esta cogido por los "pelos". Excelente artículo.

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  • A. Romero A. Romero 22/02/17 10:49

    Excelente artículo. Lo de la rana, por cierto, no es de Mark Twain, sino de E. B. White. La cita exacta, tomada del prólogo de la antología "A Sub-Treasury of American Humor" (1941), es la siguiente: "Humor can be dissected, as a frog can, but the thing dies in the process and the innards are discouraging to any but the pure scientific mind". Es decir, que sí, que se puede viviseccionar el humor igual que una rana, pero que el bicho la palma en el proceso y las tripas solo interesan a las mentes puramente científicas.

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  • ASuárez ASuárez 22/02/17 10:28

    Yo ya, con ese primer párrafo tan absurdo sobre el pacifismo, ni sigo leyendo.

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  • korrosivo korrosivo 22/02/17 10:19

    Es que hay que diferenciar chiste y humor. No es lo mismo. El humor, bien entendido, empieza por uno mismo; el chiste, siempre empieza por los demás, sean mariquitas, gangosos, tartajas, borrachos o, sencillamente, adversarios ideológicos o políticos. No me imagino a Zapata haciendo ingenio, "de ese tan suyo", con la matanza de abogados laboralistas de Atocha en 1977. ¿Por qué, entonces, malpare contra IreneVilla, víctima de un atentado en 1991, a los 12 años, en el que sufrió gravísimas lesiones? Habría que preguntar al interesado, pero me barrunto la respuesta. Humor... ¡lean a OscarWilde y huyan de Twitter!

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    • Bacante Bacante 22/02/17 10:23

      Y dale Perico al torno!  Zapata no hizo chistes sino que discutió sobre los límites del humor y expuso ejemplos.  Te pasas tanto de vueltas que acabas en La teorías del Pp. 

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      • korrosivo korrosivo 22/02/17 11:12

        Lo primero que hay que hacer, para opinar con criterio, es leer las barbaridades escritas por Zapata, lo que Vd., por lo que veo, no ha hecho. "Han tenido que cerrar el cementerio de las niñas de Alcasser para que no vaya IreneVilla a por repuestos" (sic) Este es el comentario de su adalid del humor negro. Y, ahora que ya lo conoce, me permito afirmar, para que no quede duda que, ya sea parte de un "debate" o sea una "exposición razonada", quien esté de acuerdo con el comentario de Zapata o defienda semejante barbaridad, es un hijo de la gran puta. Y si quiere, otro dia y en otro lado se puede debatir sobre el humor negro, sus límites, la libertad de expresión y la Biblia en pasta. Pero al César, lo que es del César. Y al Zapata, y a los que le ríen las gracias, lo suyo. Y con lo de  mi cercanía con las tesis del PP, no he podido evitar una pedorreta que ha salpicado de café con leche todos los azulejos de la cocina. Por la salud de la señora que viene a limpiar mi casa, otra vez afine Vd. más la puntería. Y yo la mía.

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        • TOTOFREDO TOTOFREDO 22/02/17 17:09

          Zapata hizo unos "comentarios-chistes", de mal gusto, muy en la línea de lo que acabas de hacer tú........Aurrera beti.

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        • AML AML 22/02/17 12:43

          Don Korrosivo, please, repita lo que dijo Zapata porque, como no lo hemos oído nunca y vd lo escribe con  mucho gracejo, quedaremos debidamente informados. ¡Viva Zapata!. 

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        • Bacante Bacante 22/02/17 11:54

          Empiece,  en ese caso,  por examinarse a usted mismo y las barbaridades que llega a escribir. 

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        • R12 R12 22/02/17 11:38

          No te obsesiones tanto con Podemos: ni es bueno para la salud ni es el objeto del debate. Algunos vivís obsesionados...

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      • AML AML 22/02/17 11:09

        Da lo mismo, no te preocupes, es una posverdad y a los que la utilizan no les interesa reconocer que mienten. Es lo mismo que lo de los titiriteros: hicieron apología del terrorismo, Podemos está financiado por Irán y venezuela, no hay gobierno de izquierdas porque UP votó lo mismo que Rajoy.....

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        • Bacante Bacante 22/02/17 11:59

          Algunos tienen muchas ganas de soltar bilis o malhumor,  ya que hablamos del humor.   Salut! 

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  • ManuMartin ManuMartin 22/02/17 09:31

    Magnífico artículo, inteligente, sensible, valiente y controvertido. Estoy de acuerdo: como dice Marina Garcés, podríamos buscar, abrir tentativas para aprender a vivir juntos de otra manera. Una sería sensibilizar ese paladar para descubrir si prevalece en nosotros la voluntad de infligir daño antes que la de compartir: humor, conocimiento, experiencias…

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