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Verso Libre

Perder el juicio

Publicada 05/03/2017 a las 06:00 Actualizada 06/03/2017 a las 12:05    
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Juan de Valdés hizo unas distinciones interesantes entre el ingenio y el juicio en su Diálogo de la lengua. Se refería a asuntos de estilo emparentados con las formas de pensamiento. Las ocurrencias llamativas del ingenio le interesaban menos que el buen juicio, la sostenida modestia de pensar de una manera más coherente que llamativa.

Me acuerdo del humanista español al escuchar las conversaciones que se han puesto de moda en España a la hora de valorar las sentencias de los tribunales o de exigir que se aplique la ley contra algunos comentarios de Twitter o contra un autobús adornado por el integrismo católico. En España se están encontrando argumentos muy ingeniosos para justificarlo todo, pero estamos perdiendo el juicio (o los juicios).

La ley es el marco de la vida social. En sociedades feudales o totalitarias, domina la ley del más fuerte. En sociedades democráticas, se procura una ley justa que dibuje un marco de convivencia. Pero como las situaciones reales no son justas y como la igualdad es un deseo más que un hecho, las interpretaciones de las leyes, incluso en la democracia, son un síntoma de los vientos que corren. Sí, las leyes del derecho y el deber no son leyes físicas, dependen de la interpretación humana y siempre queda un margen para la voluntad del que toma decisiones sobre los delitos y las penas.

Durante las épocas progresistas el derecho se fuerza dentro de la ley para favorecer la libertad de la ciudadanía y el apoyo a los de abajo; durante las épocas reaccionarias, la ley se fuerza, e incluso la ley queda fuera de la ley en defensa de las élites, convierte los derechos en delitos y trata con mano dura a los más desfavorecidos. Mientras se flexibilizan las posibilidades fiscales para que las grandes fortunas eviten pagar impuestos justos, se rompen los convenios internacionales a la hora de tratar de forma digna a los refugiados. Mientras se juzga de manera blanda a los corruptos que saquean el patrimonio público, se emplea una contundencia desmedida para una sindicalista que participa en una huelga general o para el ratero que roba en un supermercado o que intenta sacar 100 euros del banco con una tarjeta que acaba de encontrarse.

Leyes duras para los desahucios, leyes mordazas para la libertad de expresión y protesta, leyes justicieras para impedir la reinserción de los condenados o convertir en un infierno la vida en las cárceles, leyes…

La ley es algo más que una noticia en la prensa. Una vez olvidados los titulares, el espíritu de la ley marca la vida cotidiana de las personas. Llegamos a respirar su aire limpio o su humo contaminante.

Aunque haya dejado de ser actualidad, recuerdo con frecuencia a Alfonso Fernández Ortega, Alfon, un muchacho de Vallecas que fue detenido el 14 de noviembre de 2012, un día de huelga general. La policía lo acusó de llevar en la mochila dos aerosoles, dos botellas de gasolina y petardos. Pasó 56 día en la Prisión de Soto del Real hasta salir en libertad provisional. El juicio se celebró en noviembre de 2014 y la Audiencia Provincial de Madrid lo condenó a 4 años de cárcel. Muchos representantes de la izquierda política y de la cultura nos movilizamos para protestar por el trato que se le daba a Alfon. Como demostraron otros casos de sindicalistas, se había puesto de moda que la policía inventase pruebas falsas para cumplir las órdenes de un ministerio decidido a autodefenderse de sus excesos y a convertir la protesta política en delito.

El espíritu de las leyes mordaza se encarnó en la figura del ministro Fernández Díaz, católico integrista capaz de justificar que las fuerzas de seguridad cumplían con su obligación cuando disparan balas de goma sobre inmigrantes que se estaban ahogando en las costas de Ceuta, o capaz de montar una policía paralela para incriminar a políticos de ideología contraria, o capaz de poner multas desorbitadas por un chiste en una red social o por la participación en una protesta pública.

Esta interpretación reaccionaria de la ley es la que estos días estamos viendo en los tribunales. Se puede ser durísimo con un muchacho activista, pero la blandura se adueña de las sentencias, las libertades provisionales y las fianzas cuando se trata de juzgar al cuñado de un rey o al entramado económico del PP.

Me temo que el humo nocivo de Fernández Díaz se apodera de nosotros cuando pedimos la criminalización de un autobús propiedad del integrismo católico que expresa sus ideas sobre la sexualidad y la educación de los niños y las niñas. Tenemos derecho a exigir al Gobierno que deje de prestar ayudas públicas a fundaciones de carácter cavernícola. Pero no podemos convertir en delito la expresión pública de un credo religioso. Si amparar los derechos de las minorías es un signo de interpretación progresista de la ley, convertir en delito la libertad de opinión puede empujarnos a un vértigo contrario.

Conviene delimitar muy bien lo que es la libertad de expresión, el atentado contra la inocencia infantil o la incitación al odio y la violencia… A ver si vamos a acabar todos en la cárcel.


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21 Comentarios
  • abelmartin abelmartin 08/03/17 19:47

    El poeta tiene mucho más los pies en la tierra que muchos otros dedicados exclusivamente a pensar. Se nos había escapado esa mosca (la lbertad de expresión, cuando nos molesta) y García Montero la ha atado por el rabo.

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  • Jose Mª Jose Mª 07/03/17 10:26

    La libertad de expresión tiene sus limites, como todas las libertades, o, de lo contrario, dejan de serlo. La propaganda del dichoso autobús podría ser, perfectamente, si alguna ley lo refutará, apología del odio y la xenofobia. Podría atentar y atenta contra colectivos, o mejor dicho, contra personas con determinadas características y podría calificarse de acoso contra la transexualidad y, además, en la etapa infantil como agravante. Si la ley no ampara estos derechos y castiga los atentados contra los mismos, la ley no cumple su cometido y, si, la ley, permite que las diferentes opiniones se manifiesten de manera nociva y dañina, afectando a los más débiles, la ley debe ser corregida y la opinión y la presión popular es el camino para conseguirlo.

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    • R12 R12 07/03/17 12:01

      Eso es, perfectamente expresado.

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  • JJ Yebra JJ Yebra 06/03/17 16:10

    Respeto tu derecho a "decir", pero no tengo porque respetar  " lo que digas". 

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  • Vilar de Lara Vilar de Lara 06/03/17 14:22

    Dice el articulista que “en sociedades feudales o totalitarias, domina la ley del más fuerte. En sociedades democráticas se procura una ley justa que dibuje un marco de convivencia”. Si analizamos los graves casos referidos, con mafiosas actuaciones policiales y asesinatos de inmigrantes en aguas de Ceuta, habría que concluir que esta democracia es más deseo que realidad. “Lo llaman democracia y no lo es”. Conclusión nada original y sin adornos eruditos a la que no llega el autor. Dentro de la democracia prefiere postular una especie de derecho blandiblú que permitiría interpretar las leyes a favor de los de abajo en “épocas progresistas” y a favor de los de arriba en “épocas reaccionarias”. Pero mucho me temo que la ausencia de ejemplos revela que el autor correctamente equipara a los gobiernos reaccionarios con los del PP (antes AP) e, incorrectamente, a los gobiernos del PSOE con los progresistas. En supuestas “épocas progresistas” se traicionó reiteradamente al electorado, nos metieron en la OTAN, se hicieron salvajes reconversiones industriales, se iniciaron  grandes privatizaciones, se aseguró la impunidad del franquismo, tuvimos a los GAL y la cal viva, nos hicieron tragar con Masstricht, floreció la corrupción, nació una nueva casta de políticos y los poderosos gozaron de la misma impunidad económica como lo acreditó la desvergonzada “doctrina Botín”. El que un gobierno empeore la situación de un país no hace necesariamente “progresista” al gobierno anterior. Donald Trump nunca hará bueno a G. W.Bush. García Montero parece caer en prejuicios de etiquetaje político al eludir una realidad cada vez más nítida: PP y PSOE, aunque con diferencias magnificadas, defendieron siempre los intereses de los de arriba poniendo las leyes a su favor y en contra los más desfavorecidos. Si no, no estaríamos como estamos. No olvidamos que muchas de las tropelías descritas se producen  gracias al sostén de “un partido progresista” con el que pocos pactos caben, a menos que se inicie una urgente y sincera regeneración. Una regeneración que lejos de eslóganes y etiquetas resulte creíble con medidas programáticas que resulten alternativa y no mera alternancia bibartidista.

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  • Vilar de Lara Vilar de Lara 06/03/17 14:22

    En cuanto al asunto de “Hazte Oír”, no creo que sea correcta la generalización que hace G.Montero cuando sostiene “me temo que el humo nocivo de Fernández Díaz se apodera de nosotros cuando pedimos la criminalización de un autobús.” Aunque siempre haya excesos y burradas, éstas jamás justifican una generalización. No pienso que la mayor parte de las críticas criminalicen ningún credo religioso (y menos aún a un autobús). La razonada y razonable defensa contra la intolerancia es un acto de autodefensa y de protección de las minorías que históricamente más la sufren; en este caso  de la minoritaria transexualidad infantil. Lejos de ser signo de locura, el paradójico ejercicio de no tolerar la intolerancia lo es de buena salud democrática y de capacidad de contestación tras años y siglos de sometimiento. El efectivo poder de la Inquisición siempre estuvo en el otro bando, en el de los poderosos, y no sólo el humo del ministro Fernández Díaz puede cegar la razón. Esperemos que los efluvios protocolarios del reciente y merecido galardón de Hijo Predilecto de Andalucía, concedido al poeta no tanto por Susana Díaz o la Junta de Andalucía sino en nombre del andaluz y anónimo pueblo lector, no moderen al galardonado en el peor de los sentidos haciéndole caer, más allá de la lógica y puntual cortesía, en la permanente “corrección política”. Lo grave, por imposible, no sería que todos acabáramos en la cárcel; sino que el justamente recordado Alfón, sindicalistas como Andrés Bódalo y otras personas puedan permanecer en ella por ejercer, ahora sí,  el criminalizado derecho a la protesta. ¿A qué espera el progresista partido socialista para pactar con sus supuestos aliados naturales la inmediata derogación de la nefasta Ley Mordaza? ¿A qué esperan quienes aún lo apoyan para pedirlo alto y claro? Este sería un pasito que nos haría albergar alguna esperanza en la mencionada regeneración.

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  • bidebi bidebi 06/03/17 12:51

    2/2 Dicen que el valor supremo del ser humano es la propia vida. Pues bien, en los USA se ha asesinado a cientos de personas mediante la pena capital durante el mandato del premio nobel Obama. En Europa está abolida, pero sin embargo sus defensores tienen derecho en democracia a publicitar su defensa en espacio público. Y estamos hablando de la vida humana, lo más. O de la misma forma, si existe democracia, o porque existe democracia, ni se puede ni se debe prohibir la publicidad de cualquier ideología que defienda una dictadura. ¿Tu sabes la de muertos y desgracias personales que ha venido acarreando la prohibición moral religiosa del aborto o del preservativo?. ¿Prohibimos la publicidad de esa ideología?. En democracia se prohíben las PRÁCTICAS totalitarias no las ideas. Entonces, ¿cómo se protege al menor en democracia de ataques de ideologías totalitarias?. Solamente de una forma : mediante la educación y mediante la contrainformación democrática que debería ser masiva. Por supuesto, y porque vuelves con la matraca, prohibiendo el autobús en las escuelas y censurando sus folletos ya que van destinados a gente no madura. Pero no se puede prohibir un autobús por las calles ni se puede prohibir su ideología por los medios. Se les puede atacar con todas las armas posibles : publicidad no autorizada por las calles, permisos de circulación, multas o lo que se nos ocurra. Y si hiciéramos otra cosa entonces no estaríamos en democracia y seríamos como ellos. En definitiva, lo que hacen no es delito, pero es repugnante y no todo lo repugnante es delito. El delito sería prohibirles. Es una lucha entre el medioevo y la modernidad. Una sociedad moderna y democrática tiene suficientes elementos como para proteger al menor sin recurrir a la inquisición.

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    • frida56 frida56 06/03/17 14:29

      Totalmente de acuerdo. Creo que,efectivamente,la cuestión es que la democracia exige libertad para opinar,otra cosa son las prácticas de los extremismos. Si cada opinión va a ser pasada por la vara de medir del contrario,adiós a la esencia de la democracia.

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      • R12 R12 06/03/17 15:39

        Claro, pero la cosa cambia cuando esa opinión tiene como destinatario a los niños. La cosa cambia mucho. Y por cierto, la democracia "exige libertad para opinar", sí, pero con sus límites. A veces nos pasamos de "progres", creo yo. En fin, me doy mus de este tema, que ya me he cansado.

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    • R12 R12 06/03/17 13:57

      Por supuesto que te digo "lo de la protección del menor", ¿de qué crees que se trata todo esto? No va de un "enfrentamiento de ideologías", bidebi, eso es sencillamente absurdo. Por cierto, no te inventes cosas que nunca he dicho, porque después pasa lo que te ha ocurrido en tus últimos comentarios y debates temas totalmente ajenos a este. Por lo demás no voy a perder más el tiempo con este asunto, ya que veo que te llevas el debate a lugares tan alejados como irrelevantes para el mismo, y además me he cansado del tema. Mi postura está clara en mis comentarios e interpretarlos ya no depende de mi.

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  • frida56 frida56 06/03/17 02:58

    Coincido totalmente con ud y encuentro preocupante la deriva que está tomando la sociedad en estos asuntos.

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  • cepeda cepeda 05/03/17 20:53

    Que la izquierda onanista esté dedicada mañana, tarde y noche a lo del autobús, a lo del carnaval de Canarias y a lo Pablo en su visita a Bódalo... demuestra su infantilismo, su inutilidad y que no tienen nada que ofrecer para solucionar los problemas REALES que tenemos encima de la mesa como españoles y como europeos.La mayoría de los ciudadanos de nuestro país, AFORTUNADAMENTE, y a pesar de los ímprobos esfuerzos de la Sexta y medios afines en el empeño... están mucho más preocupados con otras cosas.

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    • Sancho Sancho 05/03/17 22:09

      Yo estaba comentando sobre almendros y cerezos...pero ya mismo pido perdón: a ver, cepeda, ponme al día...

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  • Inocencio XIV Inocencio XIV 05/03/17 20:52

    Las tardes de domingo, odiadas en la infancia, ahora son mis preferidas. Por lo que leo, a la claque tambien le ponen tierna. Va a ser cosa de que por primavera, aparte del vaticinio de que será roja ( roja de rojos o roja a lo Rothko, no sé) inauguremos unos Juegos Florales de infoLibre. La cuestión es que, en contra de mi promesa de no comentar más sobre el puñetero autobús, no me lo quito de la cabeza. Es decir, que vuelvo al abrevadero. La idea que me da vueltas en el coco es la de que, con todos mis respeto a bidebi, Luis o Monsieur Le Polemiste jorgeplaza, no acabo de entender por qué debemos salir nosotros en defensa de la libertad de expresión de la ultraderecha. Ya saben defenderse ellos solitos, ¿no creen? Comprendo la argumentación, por supuesto, pero me parece que son ganas de ser más papista que Yo.  Ahora sí que pongo punto final ( si no me pinchan, claro) a la porquería del bus. Salut a tothom, es decir, a Todos.

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    • Wildthing Wildthing 06/03/17 16:39

      Gracias, Inocencio XIV, por su excelente comentario. ¡Saludos! 

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    • Sancho Sancho 05/03/17 22:07

      Amén, Santidad.

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    • AML AML 05/03/17 21:27

      Siempre he sido de natural rebelde y nunca me ha gustado estar de acuerdo con los que mandan. Por eso me resisto a estar de acuerdo con Su Reverendísima. Me retiro a mi celda y enarbolaré las disciplinas para mortificar mi cuerpo y hallar la respuesta correcta. Omnes vulnerant, postuma necat.

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    • Damas Damas 05/03/17 21:15

      One moment, Su Santidad, no se vaya todavía, no se vaya por favor .... es agradable saber que alguien como usted también es débil y vuelve a pecar, digo a picar. Estoy con su expresión, incluso con más energía que Su Santidad, en lo que adapto a mi forma de pensar, y digo y declaro, que ni por seguir aquello de "No comparto tu opinión, pero daría mi vida por defender tu derecho a expresarla", tengo claro que yo, no sólo ahora, ni antes, no suscribo esa frase. Ya, ya sé, una es muy imperfecta, parcial, partidista y lo que me quieran decir en ese sentido, me importa un rábano, pero que no voy a mover un dedo, ni una pestaña, para que se expresen determinadas ideas y opiniones, (lo del derecho a ..suena muy grande pero, cuando se llega a la aplicación concreta, me mantengo en mi postura). Saludos.

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    • cepeda cepeda 05/03/17 20:59

      Veamos: La regla es que "los niños tienen pene y las niñas bulba" PERO La excepción refina/amplía/modifica o confirma la regla (es decir hay niños y niñas que no siguen la regla general y que por tanto no tienen... lo que según la regla, deberían tener). Unos y otros son personas y en consencuencia deben ser iguales en derechos. Y asunto acabado. Ya está bien de marear a la perdiz....Seguro que hay problemas reales más importantes de los que ocuparse...

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      • Sancho Sancho 05/03/17 22:13

        Eso es cepeda, vamos a lo verdaderamente importante, a los peligros que nos acechan, al negro futuro como boca de lobo: háblanos del peligro Wahabita...(Por cierto, eso de que hay niños que tienen y otros que no tienen...no es exactamente así, pero dejémoslo y vayamos a lo importante, a lo urgente, sigue...

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  • massaluca massaluca 05/03/17 20:17

    La ley,los jueces la adaptan a la situación social de cada persona.y esto no es una ley justa.

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