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@cibermonfi

'I'm a winner'

Publicada 17/05/2017 a las 06:00 Actualizada 17/05/2017 a las 12:36    
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“Mi generación aprendió en la Guerra Civil española que se puede tener razón y, sin embargo, ser derrotado”. Hace un par de semanas, recordé esta cita de Albert Camus en un acto en la Feria del Libro de Granada en el que presentaba junto al francés José Lenzini una biografía en cómic del autor de El extranjero. Al terminar la cita, callé, miré al público y leí cierta perplejidad en los ojos de algunos de los asistentes más jóvenes. Comprendí que pertenecían a una generación que ha sido machaconamente educada en la idea de que el triunfo es el principal objetivo de la existencia y su valor supremo.

En el debate entre los tres candidatos a la Secretaría General del PSOE, Susana Díaz repitió hasta la saciedad el argumento de que ella es la mejor opción porque es una “ganadora”. De hecho, este mantra y el de que Pedro Sánchez no es de fiar constituyen sus únicos temas de campaña. Quizá el segundo sea cierto –Sánchez nos tiene mareados con sus vaivenes-, pero me detendré en lo que me resulta más inquietante del primero.

Para empezar, puede que Susana Díaz no sea tan “ganadora” como pretende. Que yo sepa, conquistó el liderazgo regional del PSOE en una consulta interna a lo Partido Comunista de la Unión Soviética, sin ningún adversario. Y en cuanto al cacareado triunfo del PSOE en las elecciones andaluzas de 2015, ni tan siquiera fue lo suficientemente amplio como para alcanzar la presidencia de la Junta sin necesidad de pactos. En una proclamación de su ideario, Díaz prefirió conseguirla aliándose con Ciudadanos en vez de con otras fuerzas de izquierda.

Incluso cabría decir más: ser el primero en Andalucía, donde su partido tiene un histórico granero de votos, no es una hazaña de Hércules para un político socialista. De los comicios autonómicos de 2015, quizá sea también relevante recordar que el PSOE obtuvo su peor cosecha de papeletas (1,4 millones frente a 1,5 millones en 2012 y 2,1 millones en 2008). El  autobombo de Díaz intenta ocultar que el granero andaluz sigue vaciándose bajo su liderazgo.

Susana Díaz no acumula, pues, tantas victorias como para ufanarse en los platós televisivos de ser la Alejandro Magno de las campañas electorales. Pero no deseo enredarme en debates politiqueros. Arranqué con Camus y prefiero seguir moviéndome en el terreno moral en el que él situaba este tipo cuestiones. ¿Es el triunfo la prueba definitiva e indiscutible de la bondad de una candidatura, una causa o una empresa?¿Justifica la victoria la flagrante traición a los principios o la adopción de cualquier medio para conseguirla?

El mundo ha cambiado mucho en mi existencia, en muchas cosas para mal. Cuando yo era joven, se predicaba que lo importante es participar;  ahora, por el contrario, ni tan siquiera el segundo o el tercer puesto –la plata y el bronce– constituyen un resultado satisfactorio en una competición. Ahora hay que ser necesariamente el primero –the winner–, y el primero, por cierto, suele llevárselo todo. Es una obsesión que también nos ha llegado de Estados Unidos. Constituye la penúltima vuelta al tornillo del pensamiento calvinista enraizado en el capitalismo: Dios comienza a recompensar a sus mejores fieles con el triunfo en este mismísimo valle de lágrimas. El perdedor en la lucha por la supervivencia en la jungla también es, irremediablemente, un pecador.

No creo que alguien que se proclama de izquierdas pueda aceptar este marco mental. ¿No resultó ganador Donald Trump en los últimos comicios presidenciales estadounidenses?¿No llegó Hitler el primero en las legislativas alemanas de 1933? ¿Y qué? El triunfo electoral puede proceder de tener más dinero, más poder y socios mejor situados. O de ser más hábil a la hora de mentir, hacer falsas promesas o manipular sentimientos primarios como el miedo.

Lo mismo puede ocurrir con los triunfos bélicos. Franco ganó la Guerra Civil porque tenía mejores soldados y armas, mayor disciplina interna y aliados como Hitler y Mussolini, más comprometidos en la contienda. Se lo dijo Unamuno a Millán Astray en el rifirrafe de la Universidad de Salamanca: “Venceréis, pero no convenceréis”. La generación de Camus aprendió entre 1936 y 1939 la dolorosa lección de que se puede tener razón, como la tenían los republicanos, y terminar siendo aplastado.

El éxito no es el baremo indiscutible de las cualidades de una persona o la justicia de una causa. O al menos, no el único ni el más importante. ¿Puede un progresista aceptar que los Botín son más virtuosos que una familia de desahuciados porque los primeros triunfan económicamente? Amén de los méritos individuales de cada cual, ¿no habría también que evaluar  el conjunto de circunstancias que llevaron a la riqueza a unos y a la estrechez a otros? Así lo ha visto siempre el pensamiento crítico desde el Siglo de las Luces.

Que tantos dirigentes socialdemócratas asuman de tan buen grado el terreno y las reglas de juego morales del sistema es otra de las causas de la probablemente irremediable decadencia de esta opción política. Interpretan papeles que ya tienen su titular.


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15 Comentarios
  • Josuevg Josuevg 21/05/17 13:03

    Muy lúcido artículo Valenzuela. Da mucho gusto leer algo así.

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  • TOTOFREDO TOTOFREDO 19/05/17 09:25

    Zuzana "no vale, pero les vale", para seguir manejando al partido desde la sombra gracias "al perrillo faldero de la agrupación de Triana".

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  • Argaru Argaru 18/05/17 17:33

    A Lenin se criticó de forma sesgada sobre la frase " Libertad, ¿para qué?, ya que el líder bolchevique dijo: Libertad, ¿para HACER qué? Evidentemente, el matiz es fundamental. Este preámbulo viene a colación sobre la condición ganadora de la candidata andaluza. Susana Díaz quiere GANAR, ¿para qué o para hacer qué? Me temo que en ambos casos es para lo mismo: recuperar su Partido para resucitar el bipartidismo y, de esta manera, seguir manteniendo el "chiringuito" político y extender el pesebrismo Andaluz a todo el territorio español. 

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  • Musidora Musidora 18/05/17 10:19

    Muchisimas gracias por su artículo señor Valenzuela. Personas como usted, periodistas como usted, es lo que necesitamos.

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  • phentium phentium 18/05/17 07:26

    "El poder deberia heredarse por estirpe".....Rajoy lo dejo escrito allá por 1980 y tantos en El Faro de Vigo cuando era presidente de la Diputacion de Pontevedra. Vale la pena leerlo y saber quie es en realidad quien nos gobierna, cuales son son sus planteamientos sociales. Uno entiende entonces muchas de sus decisiones.

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    • Galeno1 Galeno1 24/05/17 00:40

      Rajoy es un darwinista social. Saludos cordiales.

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    • Galeno1 Galeno1 18/05/17 13:59

      Además Rajoy entendía y entiende que la estirpe que debe ocupar el poder con pleno derecho a ello es la del PP,  y la estirpe del PSOE no tiene derecho, y si esa última estirpe (el PSOE) lo ocupa, no es con pleno derecho, sino que lo ocupa y además lo hace de forma subalterna, ya que el mando es algo dado por derecho divino, y solo tiene ese derecho el PP que es la España de los hidalgos notorios de sangre y de solar conocido, que se puede resumir en los llamado Castellanos de Castilla. Saludos cordiales.

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  • Galeno1 Galeno1 17/05/17 23:08

    “Doy la cara al enemigo, la espalda al buen comentario, porque el que acepta un halago, empieza a ser dominado. El hombre le hace caricias al caballo… para montarlo. Perdón si me propasé y me puse “moralejo”. Nadie puede dar consejos, no hay hombre que sea tan viejo” https://youtu.be/xD3G6eM3tPI?t=177

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    • irreligionproletaria irreligionproletaria 18/05/17 08:46

      Gracias Galeno1 por tu lección de ayer. Yo soy muy vieja, pero no lo suficiente para dar consejo a nadie. Los recibo y los agradezco; aprendiendo de tod@s, voy siendo. Un abrazo.

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      • Galeno1 Galeno1 18/05/17 13:28

        No crees que el artículo de Valenzuela puede entrar en "Poesía para el pobre, poesía necesaria como el pan de cada día" que hoy, no es de recibo cuando falta el "pan" en tantas casas. ¿Cuando falta el pan, puedes comer con poesía? Un abrazo. https://www.youtube.com/watch?v=bKnEaCweikg

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      • Galeno1 Galeno1 18/05/17 13:18

        Lo que pegué y que agradeces, no lo conocía, lo encontré ayer en internet, ya que el artículo de Valenzuela, trajo a mi mente lo de "Pobrecito mi patrón, cree que el pobre soy yo". Busqué y encontré el videoclip de Cabral, al terminar se encadenó con otro que también escuché, y es en donde está el texto que agradeces, y al leerlo me di cuenta que ayer por primera vez le había dado un consejo a un forero, lo pensé antes de dárselo, y finalmente se lo di conscientemente, rompiendo la forma de ser que refieres. En el artículo de Valenzuela noté un perfume a consejo cuando habla de Botín, y por ello y por lo otro, pegué el texto, en en el que si fuese mío, pondría la palabra enemigo entre comillas. Saludos cordiales. Nota: Además de la frase "Pobrecito mi patrón, cree que el pobre soy yo" también me vino a la mente esta otra: "Cuanto más deseas menos tienes" ¿Que te parecen? ¿No crees que en parte  son una especie de doctrina, para lavar el cerebro al pobre, al precario, y así no proteste al ver la desigualdad tan injusta a que ha llevado y está llevando la sociedad que estamos construyendo con nuestros votos, en España y en Europa en general?

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  • Galeno1 Galeno1 17/05/17 22:53

    El éxito en política de partidos, es obtener mas "diputados" que los otros para poder hacer algo, o la mayoría absoluta para poder hacer algo más, por ello, si las personas que están a los mandos de un partido, si a la segunda empeoran los resultados que obtuvieron a la primera, deben dejar paso a otros, y no hacer de tapón. Saludos cordiales. Nota: https://www.youtube.com/watch?v=OiJgay4rw68

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  • MASEGOSO MASEGOSO 17/05/17 21:30

    Simplemente darle las gracias Sr. Valenzuela. Los que por edad hemos tenido que sufrir el nacional-catolicismo, cerrar los ojos para no ver una Transición estática, oír a un SA.G. del P abandonar el marxismo de la social democracia y todos los etcéteras que podamos añadir no podemos hacer nada más que taparnos nariz y oídos paro no percibir el hedor y canto de sirenas que. suenan a charlatán de feria, sin perder el respeto a esos vendedores que, al menos te daban un pañuelo o un bolígrafo. Quien vende humo sin programa que determine su procedencia. no puede ser escuchado con respeto y, si amenaza e insulta desde su pedestal de autoridad no merece ni tan siquiera presentarse a un debate. Solo la sustentan los jarrones chinos psoicos y los aduladores tiralevitas. Gracias por su artículo. Cordiales saludos.

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  • unbeing unbeing 17/05/17 18:58

    Y siguiendo el hilo hacia los demás candidatos, ¿cómo es posible tanta mediocridad en unas primarias para liderar un partido socialista? Esto puede aplicarse a todos los políticos españoles de la derecha (PP, Ciudadanos, etc.) pero al PSOE? Esa mediocridad es el mejor argumento para la muerte del PSOE. Y no porque la mediocridad no gane. Por desgracia sí lo hace. Pero tal como termina Javier su artículo: ese puesto en España ya está cogido y tiene titular.

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  • Isabelle0651 Isabelle0651 17/05/17 18:34

    Magnífico artículo, don Javier.

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