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A la carga

La cerrazón de las élites socialistas

Publicada 23/05/2017 a las 06:00 Actualizada 22/05/2017 a las 20:56    
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Cuando una organización se ve amenazada, suele cerrarse en banda. Es como la tortuga que se esconde dentro de su caparazón.

Desde que se rompió la conexión entre el Gobierno de Zapatero y buena parte de su electorado en 2010, el aparato del PSOE, en mi opinión, no ha sido capaz de ofrecer un diagnóstico mínimamente riguroso de los problemas que aquejan a su partido. De hecho, el establishment socialista ha entrado en una fase de “negacionismo”, de pérdida incluso del principio de realidad; cualquier disenso lo ha entendido como muestra de deslealtad o, incluso peor, de “podemización”.

El mayor error ha sido suponer que la pérdida de apoyo ciudadano se debe a un problema de liderazgo y no a un problema de credibilidad en las propuestas. Los esfuerzos del aparato han consistido en buscar un líder atractivo, como si eso fuera suficiente para recuperar la credibilidad perdida.

Con este error de partida, cabe además argumentar que todas las decisiones orgánicas que ha tomado el partido desde 2010 han sido equivocadas y solo han servido para agravar la crisis interna. Cuando había una demanda imparable de mayor democracia y control ciudadano, el PSOE, mediante una operación marrullera, suspendió las primarias en la primavera de 2011 y presentó por aclamación a un candidato que, por mucha inteligencia y méritos que atesorara, era claramente inadecuado para hacer frente a los nuevos tiempos y las nuevas exigencias, Alfredo Pérez Rubalcaba. Al año siguiente se hizo un congreso con delegados y el aparato consiguió frenar el cambio y derrotar las aspiraciones de la hoy añorada Carme Chacón. Rubalcaba hizo una oposición blanda al PP y no entendió las transformaciones que se estaban produciendo en la sociedad española.

El aparato, por razones que a mí me resultan inescrutables, puso entonces todas sus esperanzas en Susana Díaz. Desde ese momento, el partido se supeditó a los planes de la secretaria general andaluza. Como a esta no le convenía dar el salto a la política nacional, el aparato buscó a un candidato de conveniencia que impidiera la victoria de Eduardo Madina en la elección de secretario general de 2014. Consiguieron temporalmente sus objetivos con Pedro Sánchez, un candidato al que sus promotores quisieron darle condición de interino (queda para la historia la frase lapidaria de Díaz sobre Sánchez, “no vale, pero nos vale”). Era un operación imposible y mal diseñada, pues Sánchez, una vez en la Secretaría General, quiso emanciparse de las condiciones que le habían impuesto.

Sin respeto alguno al resultado de la elección de Sánchez por la militancia, las élites del partido comenzaron a moverle la silla a Sánchez en cuanto este anunció que deseaba ser el candidato a presidir el gobierno. Se fue gestando un enfrentamiento irreversible entre Diaz y Sánchez que, como muestra Jesús Maraña detalladamente en su reciente libro Al fondo a la izquierda, tuvo consecuencias tremendas no solo para el PSOE, sino también para la política española, pues el partido se colocó en una posición imposible cuando el Comité Federal marcó unas líneas rojas en diciembre de 2015 que impedían explorar la formación de un gobierno de izquierdas y rechazaban cualquier entendimiento con el PP, lo que no dejaba más opciones que nuevas elecciones. El Comité Federal no se atrevió a apostar por la abstención, esperando que a Sánchez no le quedara más remedio que asumir él personalmente el coste de dejar gobernar a Rajoy.

Sánchez, sin embargo, se resistió hasta el último momento, abanderando el ya célebre “no es no”, lo que obligó al aparato del partido a tomar una medida extrema y drástica, una conspiración palaciega torpemente ejecutada que transformó la vida interna del partido en un espectáculo circense. En octubre pasado escribí un artículo muy duro argumentando que, al actuar así, las élites del PSOE demostraban definitivamente que no entendían al electorado progresista y se situaban fuera del momento histórico que estaba atravesando España.

Las encuestas constataron que el electorado socialista, no solo la militancia, prefería a Sánchez que a Díaz, por amplio margen. La primera de ellas, la de la empresa My Word para la Cadena Ser, mostraba bien a las claras que Sánchez era el candidato mejor valorado entre los votantes del PSOE (en este sentido, es evidente que Sánchez no es Corbyn, un líder bien valorado por la militancia y mal por los votantes). Luego vinieron otras encuestas en la misma línea, pero no se les quiso hacer caso.

El batacazo que se ha dado el aparato del partido es de tal magnitud que ya no le queda más remedio que admitir sus errores de interpretación de la realidad política. Que Susana Díaz, con el apoyo de los barones territoriales, los ex secretarios generales del PSOE, los cuadros medios del partido, una gestora diseñada a su medida y la prensa en papel toda, no haya llegado a un 40% de apoyos en la militancia es prueba irrefutable de que los lazos de confianza entre la militancia y la dirigencia han saltado por los aires.

La campaña vacua de Díaz, su exceso de seguridad, y su empeño en reivindicar glorias pasadas sin ofrecer nada más que una voluntarista recuperación electoral del partido, solo ha servido para agrandar la figura de Sánchez, un político que ha dado llamativos bandazos en el pasado pero que ha encontrado su legitimidad en la resistencia tenaz a las decisiones de un aparato zombi. El hecho de haber salido elegido con todas las estructuras del partido en contra es, irónicamente, lo que puede devolver la credibilidad al PSOE.
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11 Comentarios
  • Zelmazonk Zelmazonk 24/05/17 04:14

    Felicidades por este nuevo orden en los comentarios!! Me gusta que las respuestas se puedan leer al lado del comentario que las provocan. Y que se puedan ocultar si no quieres leerlas. Gracias.

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  • Aviluara Aviluara 24/05/17 02:00

    Un comentario al siguiente párrafo de tu excelente artículo: “El aparato, por razones que a mí me resultan inescrutables, puso entonces todas sus esperanzas en Susana Díaz.”Para mí ,resulta un misterio y una inquietud, la constatación que los máximos dirigentes y referentes del Psoe a los que se les supone inteligencia y experiencia, apoyen a machamartillo la candidatura de una Susana Diaz ,cuyo perfil, estilo,discurso, talla e imagen, están en clara contraposición a las demandas de los sectores sociales que han ido abandonando el Psoe desde Mayo de 2010 Principalmente los jóvenes , las clases populares y medias urbanas y el mundo de la cultura,, imprescindibles para que el Psoe recupere la hegemonía necesaria para gobernar este país.Son incompatibles. Tampoco parece que se den cuenta que la Socialdemocracia europea debe dejar de ir a remolque de la derecha i quiera volver a ser lo que era, teniendo en cuenta los grandes cambios la nueva sociedad . Dos ejemplos: En positivo la unión de la izquierda portuguesa y en negativo ,la debacle de la socialdemocracia holandesa después de haber gobernado a las órdenes de la derecha.

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  • abitalola abitalola 24/05/17 01:49

    No soy analista política ni nada que se le parezca, pero mi intuición me lleva pensar que auparon a Susana Díaz porque era mujer  y eso le daba un toque de modernidad y agiornamiento frente a la decadencia de las social democracias hermanas,  y fue la elegida de Felipe González. Ell colmaba el ego de su mentor con una verborrea muy de su estilo  (aunque careciera de la más mínima idea) y unas formas de  marrulleras del aparatich también muy de su agrado.  Como  la hija natural el Gran Felipe.  Y para este caudillo , muerto de éxito en vida, fue su perfecta candidata, y todos amen ya que a este impresentable exPresidente con aires de play boy millonario y hornera, no hay quien le tosa en su Partido. Ya se vio lo que fue dar un toque a Pedro Sánchez  en la entrevista con Pepa Bueno y lanzarse todo el partido a defenestration a su Secretario General a las pocas horas

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  • pescador pescador 24/05/17 01:10

    Tiene usted razón Ignacio  sobre todo al final con su afirmación de que esta situación puede devolver la credibilidad al PSOE y no sólo a sus militantes, sino a muchos socialistas que tras los muchos despropósitos cometidos comenzando con el cambio del 135 y acabando con la abstención  nos sentíamos ajenos a nuestras históricas siglas y por una vez alguien mantuvo la palabra dada a sus electores, confiemos en que este sea el principio de una nueva forma de ver la política.

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  • Esdaquit Esdaquit 24/05/17 00:22

    El problema de los socialistas es que dejaron de serlo, hace ya muchos años. El dinero corrompe más que el poder y dinero y poder juntos, es la omnipotencia. Es innegable el vuelco social que supuso la mayoría absoluta de González y Guerra, cuando todavía eran Felipe y Alfonso. Rubén Juste, en su libro "IBEX 35 Una historia herética del poder en España. Las puertas giratorias entre la Política y las altas esferas de la Economía", detalla la importante participación del PSOE en el expolio del patrimonio público que pasó tanto a manos de las grandes familias tradicionales, como a las de  los propios altos cargos socialistas.  Supuso para el PSOE una larga trayectoria que marcó una forma de hacer política, imposible ya de revertir. 

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  • ESCEPTICOUTÓPICO ESCEPTICOUTÓPICO 24/05/17 00:09

    Hay una pregunta que se hace mucha gente pero resulta muy inquietante si tambien es incomprensible para Sánchez-Cuenca...¿Que diablos tiene Susana para que tanta gente poderosa quisiera colocarla de S.G.? ¿Alguien puede clarificarlo?...

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  • svara svara 24/05/17 00:03

    Me hago una simple pregunta: ¿Porqué estas élites del P00E, que son de derechas hasta la médula, se arrogan el título de Socialistas y Obreros, si lo mas que se parecen, tanto en pensamiento como en estatus social, es a conservadores de lo mas ortodoxo? Al recién elegido SG, las deudas con la banca, y el acoso de los que ni son socialistas ni obreros, le machacarán. A la postre este partido esta condenado a seguir mirándose el ombligo, su aportación al ciudadano no puede ser efectiva. Tendrán que reconvertirse. Salud y república

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  • Paviqui Paviqui 23/05/17 23:32

    Los ex , la gestora, los barones, Diaz, incluso P.Sanchez, no se han enterado todavía de que el problama es de ideas y no de liderazgo. A Sanchez, que ahora quiere aparentar ser de izquierdas, le faltó tiempo para firmar con Ribera ( que es de derechas ! Coño ! ). Y se está ganando un puesto de asesor en el B. SABADELL

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  • Argaru Argaru 23/05/17 23:12

    Impecable y brillante análisis del señor Sánchez-Cuenca, que subscribo al 99,99%. Pero hay 0,01% que me tiene intrigado y me gustaría que el autor del artículo lo analizara. Me refiero a Eduardo Madina. ¿Qué demonios (puro eufemismo) hacia este dirigente vasco en la candidatura de la reaccionaria lideresa andaluza? Confieso me simpatía personal por este señor, pero después de esto, no se que opinar. Lo que ha hecho este señor me recuerda el ritual hindù "Satì", pero al revés. Les recuerdo que este ritual consistía en la viuda estaba obligada a incinerarse viva en la pira de su esposo fallecido. En el caso de Madina, èste ha decidido "quemarse" en la pira con una esposa, que le puso "los cuernos" con Sánchez en las anteriores primarias. La principal consecuencia de todo este "desaguisado" es el encumbramiento de un dirigente mediocre a la secretaria general del PSOE. ¡Qué Dios les(nos) coja confesados!

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    • Esdaquit Esdaquit 23/05/17 23:55

      Si me lo permites, Argaru, quisiera responder a tu pregunta de qué hacía Madina en la candidatura de Susana. Creo, modestamente, que hacía lo mismo que la mayoría de barones que dimitieron a Sánchez: seguir las pautas marcadas por el aparato del partido, que no fueron otras que las expuestas por Felipe Glez. y que él mismo resumió como un "pacto de Estado" con el PP. Y esa actitud  y no otra, en mi opinión, es el gran problema del Psoe. Para complicarles más las cosas, surgió con fuerza UPodemos y en esas estamos. Porque la propuesta de RETIRAR LA MOCIÓN DE CENSURA para que sea el Psoe (como partido que cuenta con más escaños) quien la presente, significa el inequívoco compromiso con la renovación política a favor de la ciudadanía y de la democracia que representa UPodemos  (más allá de echar por tierra la ridícula acusación de satisfacer el ego del señor Iglesias), que propone a Sánchez y al Psoe un órdago definitivo. "To be or not to be", esa es la cuestión.

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  • sugrañes21 sugrañes21 23/05/17 21:27

    Lo siento, pero leer los comentarios con sus respuestas, y respuestas a las respuestas es un puñetero laberinto. Experimento fallido, volvamos al orden anterior, por favor. Bien que se pueda votar a los comentarios, eso sí.

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