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El vídeo de la semana

Certeza de lo imposible

Publicada 08/07/2017 a las 06:00 Actualizada 08/07/2017 a las 00:03    
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Puigdemont cesa al consejero Baiget por "pérdida de confianza" tras sus dudas sobre el referéndum

El consejero, miembro del núcleo de confianza de Puigdemont, había sugerido que debería haber alternativas más viables al referéndum.

Empezamos con un cese y terminamos con una boutade.

Puigdemont se cargó a la manera de los alérgicos a la disidencia (y aquí ponga el lector el dictador, dictadora o generalote que le parezca pertinente) al consejero que osó dudar; no oponerse, no, sencillamente dudar. Mandó mucho en esto la CUP, que protagoniza la última de la semana proponiendo según parece que se expropie la Catedral de Barcelona para convertirse en un centro cívico imagino que para adoctrinamiento en el catalanismo extremo. O no, cualquiera sabe. En todo caso, afirman que el edificio se utiliza poco.

Entre el cese y la propuesta, que no va más allá de una ocurrencia para alimentar unas cuantas chanzas, una semana triunfal para el procés en la que ha habido de casi todo.

Nunca conseguí entender cómo una persona de militancia y convicción izquierdista podía defender el nacionalismo. Hasta donde recuerdo, los textos marxistas de los que bebimos unos cuantos hace años, definían como aspiración global un universalismo que borraba fronteras, porque el proletariado a liberar no era de una nación ni de un color, sino de una clase universalmente explotada. El capitalismo era una realidad planetaria y la alienación de los más débiles una verdad que afectaba a cualquier rincón del mundo. La igualdad de los hombres no la matizaban fronteras. Éramos internacionalistas. Hoy, en un mundo global que sale de una crisis cuyas lecciones parece que no hemos aprendido, se me antoja aún más necesario y hasta urgente un internacionalismo solidario y verde.

Pero quizá es que no me enteré y que no haya entendido aquellas lecturas juveniles, porque asistimos, al menos en esta España tan sufrida y en crisis, a un renacer del furor nacionalista por la izquierda sólo comparable a la extraña —para mí al menos— militancia marxista radical de aquel nacionalismo vasco que derramaba sangre en nombre de un proletariado local y racialmente superior. En eso está la CUP, que a día de hoy representa si no el referente al menos el ejemplo más claro para los que quieren estabular la diferencia, trazar fronteras que marquen territorios y singularicen culturas. De hecho, en el caso catalán esa izquierda es tan influyente que le ha robado la cartera a la derecha liberal nacionalista hasta el punto de desdibujarla y, si me apuran, hacerla desaparecer.

Es obvio que el sueño presidencial de Mas, que se vió como primer gran presidente de la república catalana del siglo XXI, se tornó en pesadilla para su partido, que no sólo desapareció nominalmente, sino que pierde a borbotones su presencia política y su influencia social de años tal y como certifica la anodina personalidad del heredero Puigdemont. Pérdida que no hay que atribuir a esta personalidad de corto alcance, sino al mérito propio de la corrupción que se va descubriendo y, sobre todo, a la constante renuncia a su propia identidad nacionalista y de clase cuya disolución están aprovechando sus adversarios disfrazados de compañeros de viaje para ir devorando al antiguo partido hegemónico en Cataluña.

Esto, que ya es un hecho, se acompaña con gestos que demuestran la debilidad del poder del gobierno de la Generalitat, como el ya famoso cabreo de Puigdemont que abrió la semana y que, contra el criterio de algunos dirigentes del propio partido que quedaron con el culo al aire, tuvo como final la destitución de Baiget, cuyo currículum en el neoradicalismo nacionalista de la derecha catalana de toda la vida está fuera de toda cuestión. Se lo cargó no por disidente, sino por hacer pública exhibición del inteligente ejercicio de la duda. Y vienen más, no tenga usted ninguna duda.

El incidente dice mucho, en el fondo y en las formas, del momento catalán y de la disposición al diálogo democrático de quienes dicen abanderarlo y exigirlo al resto: hablemos, pero siempre que sea en mi idioma y me des la razón en los argumentos.

Las últimas encuestas dibujan el final de Puigdemont y la desaparición definitiva de lo que fue el catalanismo gobernante durante décadas, además de un importante descenso de la presencia de la CUP, que perdería la mitad de sus diputados. Es posible que todo lo de esta semana, incluida la presentación de una nueva legalidad ilegal o las amenazas a los ciudadanos que no acudan a las mesas electorales, tenga algo que ver con esa caída en la consideración social y popular. Es posible.

Lo que no parece perder fuelle es el peso de quienes siguen ambicionando una Cataluña independiente. Pero es Esquerra quien parece capaz de canalizar esa aspiración porque resulta más creíble, menos contaminada, más coherente que Puigdemont, su partido y la CUP.

No para todos, porque, repito, sigue costándome entender cómo alguien puede ser de izquierda, internacionalista, por tanto, y al mismo tiempo ambicionar barreras y desigualdades.

Lo que a estas alturas sí está claro es que hay un partido y un presidente empeñados en seguir apretándose la soga, en huir hacia adelante sabiendo que cada paso que dan les acerca al abismo político, en tratar de vender al mundo la certeza sobre un imposible.


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21 Comentarios
  • individualiberal individualiberal 09/07/17 14:12

    Jolín tengo la impresión de revivir los años 80 con las campañas de Batasuna, me sirvieron un poco, por ejemplo aprendí que Guam había sido colonia española. ¿De los 70 % del territorio cuanto representa Filipinas? Es que con lo dentelado del archipiélago es difícil de calibrar. Podrías proponer tus servicios a Trump, habla mucho de los mejicanos porque son más cercanos pero seguro que odia por igual a españoles, brasileños y demás metecos.

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  • bidebi bidebi 09/07/17 12:15

    ......del trasfondo consultivo de la democracia. Que hicieron suyos los valores por los que la especie humana ascendió por el peldaño de la evolución.

    No hay España roja. Tampoco rota. Y es que si España fuera roja alguna vez, también estaría rota. No hay otra posibilidad. Por eso, el desafío unionista marca una hoja de ruta tan especial. El proyecto España es un proyecto conservador y únicamente instintivo, lo que es lo mismo que decir animal (las transnacionales son dueñas de su economía, y sus elites eluden al fisco desde las islas Caimanes).

    Por ello, su peligro es notorio. Cuando la razón es secuestrada, las consecuencias de los conflictos, de las soluciones democráticas a los mismos, quedan en un segundo plano. Y es entonces cuando la irracionalidad se impone. Y con caballos desbocados todo es posible. El desafío unionista está a la vuelta de la esquina. Y frente a él debemos estar ya preparados.


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  • bidebi bidebi 09/07/17 12:11

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    El argumento de la ilegalidad del referéndum del primero de octubre ha servido a los unionistas para un supuesto lavado de su fanatismo. No se refieren a la justicia, a la legitimidad, escenarios que evitan. ¿Es injusto consultar a hombres y mujeres sobre su futuro? ¿Es ilegitimo pulsar la opinión de quienes conforman una comunidad de intereses? ¿Es punible adoptar una decisión mayoritariamente consensuada por la sociedad catalana? ¿Es pecado desengancharse de una monarquía que arruinó sistemáticamente a un pueblo, hizo valer sus atributos para escapar históricamente de la justicia y exterminó a tantas culturas que hoy ni siquiera somos capaces de enumerar?

    Evitarán entrar en esas reflexiones. Solaparán el progreso de la humanidad, huirán de las noticias sobre el descubrimiento de la luz y su velocidad lo que apagaría sus supercherías. Evadirán la razón para batirse desde sus trincheras y nuevamente proclamar la grandeza del Pisuerga, el valor legionario de sus cabras, la pureza del Rocío, el martirologio de los héroes de Paracuellos, y cantarán hasta el amanecer, en escraches callejeros acompañados de titulares mediáticos, estribillos de la eterna melodía: «A por ellos, ¡oeh! A por ellos, ¡oeh!» Salpicados por teloneros y auroros al son de «¡Qué viva España!», en conga militarona en los pasillos del santuario de Lourdes.

    El desafío unionista ha alcanzado las mayores cotas de la imbecilidad humana. Ha destrozado en unos meses, en unos años, a centenares de generaciones que pelearon por el dominio de la razón sobre la fábula. Que creyeron aquello de la igualdad, del respeto a los derechos humanos, del trasfondo consultivo de

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  • bidebi bidebi 09/07/17 12:10

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    Tengo tantos años que apenas recuerdo cuando en España había muchos masones y muy poco temor de Dios. Quizás porque quiera olvidar aquellos tiempos que segaron la vida de muchos de los nuestros, cercanos y lejanos. Pero, en esta mezcla de recuerdos asociados y olvidos intencionados, no me queda una solo línea para guardar un único argumento por el que defender esa manoseada y explicitada unidad de España. ¿De qué España? Porque solo he conocido una (por no añadir grande y libre). El resto no es España, nunca ha podido ser España. Y a estas alturas, transitado el calvario desde las cavidades óticas de la Dama de Elche, la espada de Viriato, el miembro de Hernán Cortés y la porra de Roberto Alcázar, solo queda un proyecto unitario. El primario, el animal. El del hábito de marcar con orines el territorio.

    Ordeno y mando. No hay otro argumento en esa condenada y reiterativa iniciativa de los defensores del instinto animal sobre el progreso humano. España es indivisible... porque sí. Los argumentos son legión: Cataluña forma parte de la esencia de España, victimismo nacionalista, la hispana somos una gran familia, no podemos contrariar a «nuestros» antepasados, la ruina económica y moral… Al margen quedan los argumentos democráticos: ¿Quiere independizarse de una patria que considera no es la suya?

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  • bidebi bidebi 09/07/17 12:09

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    Porque eso de «roja» queda excluido de la naturaleza española. Ahora que se han cumplido 80 años de la entrada de las huestes fascistas en Bilbao y la posterior limpieza étnica y política llevada a cabo por sus seguidores, hemos podido recuperar las portadas de los diarios escalonados, hoy en Vocento: «Bilbao ya es España», con el añadido de la «vuelta a una vida digna y civilizada». El resto es indigno de merecer semejante apellido. Porque ese resto también es barbarie. Lo dicen los Bourbon, Cánovas, Felipe González o Mariano Rajoy, el último de la serie de mentecatos del tándem Zarzuela-Moncloa.

    Aquello o aquellos que no entran en esa ecuación mezcla de la unión novelesca entre Santiago (y cierra España) y Pilar (no solo aragonesa sino española) no son siquiera, como decían algunos acotados en las izquierdas, «malos españoles». No son españoles y punto. Decenas de miles de derrotados en la guerra deambularon por el mundo como apátridas. Cuando catalanes o vascos manifestaron su deseo de caminar bajo un paraguas propio, santiaguinos y pilaricos reivindicaron el territorio, no el alma de los disidentes que, paradojas, seguían siendo considerados como «no españoles».

    Ese es el quid de la cuestión. No hay evolución desde que los primates de Atapuerca bajaron del árbol, desde que los macacos de Gibraltar, especie al parecer en extinción, se asentaron hasta la eternidad en un extremo de la tierra de los conejos, Hispania a decir de los romanos. La vida diaria se dirime por el tamaño de los testículos, criadillas para los que aún no han alcanzado la santidad, por el tono colorado hasta la saciedad de las callosidades isquiáticas en las nalgas de los papiones, que comparten la casi totalidad del ADN con nosotros. La vida diaria tiene esa gama que participa, casualidad casual, con los que desafían a la inteligencia proclamando la indisoluble unidad de España.

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  • bidebi bidebi 09/07/17 12:06

    IÑAKI EGAÑA
    HISTORIADOR
    EL DESAFÍO UNIONISTA
    2017/07/08
    Ha llegado la modernidad a la piel de toro, aunque no precisamente a la totalidad de su reclamado territorio, y esa circunstancia ha podido retraer antiguas costumbres salvajes sobre la defensa de ese pedazo de tierra estirado al sur de los Pirineos. En otros ambientes, también cargados del mismo fanatismo, los defensores de esa unidad sobrenatural hubieran degollado a los infieles, tanto religiosos como patrios. Los hubieran deportado a colonias, o los hubieran estirado en el potro hasta romper los cartílagos de sus huesos. Ahora, han adoptado posturas más acordes con el entorno.

    Aún así, el comodín de la llamada a la División Brunete (acantonada desde hace 10 años en Burgos, en la muga de Hego Euskal Herria) sigue vigente, gracias a una Constitución, en su preámbulo ya se expande con esa expresión de la «indisoluble unidad», que cita explícitamente a las huestes herederas de mitos como Pelayo, El Cid o el capitán Trueno para salvaguardar la integridad de la patria (española). Con permiso de los refajos de la inextinguible Isabel emplazada católica.

    Ensalzados con los simios de Atapuerca, esculpidos con el nombre arrogante de homo antecesor, los primeros en todo, los últimos en nada, aquel proyecto fue fraguándose al parecer hace casi un millón de años, en la Gran Dolina. Hasta hoy. No ha habido progreso, ni luchas por la emancipación, ni esos avances que separan al género humano del resto del reino animal. España mide sus ilusiones en términos agostados para la humanidad. Pero España es España, antes «roja que rota». Una situación, sin embargo, que jamás se ha dado. No la de roja, sí la de rota (derrota). Porque España ha perdido en 150 años más del 70% de su territorio.

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  • mcn mcn 08/07/17 23:36

    ¿Qué es un catalán radical, independista, nacionalista, anacrónico? Pues quizás sencillamente un inculto o incauto que acumula los defectos de los franceses y españoles. Menos mal que hay pocos así...

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  • individualiberal individualiberal 08/07/17 20:44

    Lo fundamental es que para cambiar la constitución se necesita la aprobación mayoritaria entre los 46 millones de ciudadanos del estado español mediante un referendo. Sin esta aprobación el "proces" es lisa y llanamente un golpe de estado.

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    • Bacante Bacante 09/07/17 10:40

      ¿Cuándo ha sido un golpe de estado consultar al pueblo soberano? 

      Curiosas ideas...

      Andevaparar,  mejor el ejército por la Diagonal, con sus tanques y su armamento.  ¿Es eso?  

      A usted le pasa como a Mariano,  que no para de favorecer la causa independentista.  Ilústrese,  hágase el favor. 

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      • individualiberal individualiberal 09/07/17 10:50

        Dices: andevaparar, mejor el ejército por la Diagonal, con sus tanques y su armamento. ¿Es eso?xxxxxxx Perdón pero no sé de que hablas, ni sé si tienes el pelo castaño o moreno.

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      • individualiberal individualiberal 09/07/17 10:46

        pueblo soberano, 46 millones.

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    • Ciro2 Ciro2 08/07/17 21:58

      Ojalá todos los golpes de estado se hicieran con urnas en lugar de con armas.

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      • individualiberal individualiberal 08/07/17 22:50

        Mussolini no, pero Hitler sí que entró con una votación.

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        • Ciro2 Ciro2 08/07/17 22:59

          Una cosa es entrar legítimamente y otra que una vez entrado obres de forma manifiestamente arbitraria en contra de todo lo establecido

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          • individualiberal individualiberal 08/07/17 23:38

            Ya vez, una votación que deja en la cuneta a 38 millones de ciudadanos es obrar de forma manifiestamente golpista. Vuelta al principio: para cambiar la constitución se necesita la aprobación mayoritaria entre los 46 millones de ciudadanos del Estado.

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            • luiselotro luiselotro 10/07/17 00:01

              Menos para cambiar el 135, que consultaron exácramente a cero españoles.

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  • AJDS AJDS 08/07/17 20:35

    Está por investigar, y por supuesto por escribir, la intrahistoria de este "proces". Incluyendo esta aparente sumisión a la CUP de la élite económica y política de Cataluña, y los detalles del manto de sombra extendido por la enorme estelada que ondea desde hace poco sobre las administraciones.

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  • Bacante Bacante 08/07/17 12:11

    ¡Fuera Pablo Iglesias del gobierno!  Y fuera de Venezuela.

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    • Ciro2 Ciro2 08/07/17 19:17

      ¡¡Leopoldo, Leopoldo!! Suena este saludo como aquel otro que le gusta tanto al Tito Whois: ¡¡Rodrigo, Rodrigo!!

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    • paco arbillaga paco arbillaga 08/07/17 17:49

      ¡Eso, eso!: ¡fuera la Iglesia del Gobierno! Salúd-ote.

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      • Bacante Bacante 08/07/17 18:10

        Jajajajaja.  Qué bueno,  

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