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De mapas y territorios

Publicada 14/10/2017 a las 06:00 Actualizada 13/10/2017 a las 21:38    
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Besamanos en el Palacio Real marcado por la muerte del piloto del Eurofighter estrellado en Albacete

Tras el desfile anual del Día de la Hispanidad en Madrid las autoridades asistentes acudieron a la recepción en el Palacio Real donde tiene lugar el besamanos a Felipe VI y a la reina Letizia.

El papel lo resiste todo. En él se pueden dibujar ensoñaciones imposibles o fijar códigos inviolables, o establecer verdades incontestables. La realidad escrita tiene capacidad para navegar en cualquier mar y llegar con éxito al puerto más recóndito o inaccesible. La abstracción es útil y creadora, y la teoría sienta los fundamentos para una práctica que sin ella nacería desnuda o desprovista de guía. Sin un mapa, el viaje resulta muy difícil, cuando no imposible, pero conviene no confundir el mapa con el territorio. O, lo que es lo mismo, la teoría con la práctica, la abstracción con la realidad.

Esa confusión embarga a demasiadas personas en este tiempo convulso en que hay tal identificación entre mapa y territorio que puedes escuchar en un parlamento vejado por las fuerzas mayoritarias algo tan pintoresco como declararse —lo hizo la señora Gabriel, de la CUP— "independentista sin fronteras", o exigir a un gobierno democrático que cumpla la Constitución que enmarca sus leyes, por parte de quienes la quieren dinamitar, o ver cómo gente inteligente y representativa cree haber cubierto una etapa histórica por el solo hecho de firmar un papel sin validez.

Conviene, por tanto, separar bien el trigo de la paja, la teoría de la realidad, la abstracción del hecho y hasta la idea de la acción con el fin de no encontrarse con la sorpresa de que la vida sea algo diferente de lo que queremos e incluso de lo que creemos. De no hacerlo, corremos el riesgo de vivir en una constante frustración o, lo que es más peligroso sobre todo para los demás, tratar de modificar la realidad imponiendo lo que nosotros queremos por encima de lo que debe o puede ser.

España está viviendo una crisis de Estado como no se había vivido desde el golpe que abrió el camino a la Guerra Civil. El régimen democrático, que es mucho más que eso que llama la izquierda desnortada Régimen del 78, está sufriendo un ataque preparado y organizado desde hace tiempo y con determinación y estrategias revolucionarias a la búsqueda de una independencia que no quiere el pueblo español y tampoco desea más de la mitad de los catalanes. Un golpe cuyo objetivo es mantener o buscar hegemonías de poder con el telón de fondo de la insolidaridad con el resto de "pueblos" de España. Ni siquiera su considerable apoyo popular le dota de legalidad ni resta puntos a la inmoralidad antidemocrática que supone. No siempre el apoyo popular, el impulso de las masas, es identificable con la justicia democrática. La historia reciente está llena de ejemplos, incluso con mayorías sociales muy superiores a los porcentajes de apoyo que está teniendo este procès en barrena.

Ante esta situación resulta sorprendente encontrarse con críticas por parte de personas o grupos no secesionistas, no partidarios de la independencia, por si alguien no me entiende, a quienes desde una ideología esencialmente republicana han apoyado de hecho y de palabra a la Jefatura del Estado que ocupa y representa el rey Felipe VI. No lo digo porque tenga alguna reserva ante la expresión libre de opiniones frente a cualquier cosa, sino por quienes sostienen que la Jefatura del Estado no puede gestionar ni el Estado ni sus crisis por el mero hecho de no haber sido ocupada por alguien elegido democráticamente. Como no ha habido elecciones a rey, no vale lo que haga o diga el rey.

Pues no. Se puede criticar la acción o las decisiones del rey al frente de su responsabilidad como jefe de Estado, pero descalificarlas o restarles valor e incluso credibilidad democrática por el hecho de partir de una institución predemocrática es no sólo una injusticia, sino una perfecta estupidez. Es confundir el mapa con el territorio, dar más valor a la teoría que a la práctica, al principio que a la consecuencia.

El mundo real es el que es, y no supone renunciar a los principios aplicarlos en función de criterios de racionalidad y –lamento que el término esté tan devaluado— de sentido común.

La fe en la república, su defensa como objetivo democrático, no debe cerrarnos los ojos tanto como para negar la capacidad y el mérito a quien ocupa una Jefatura de Estado heredada en una monarquía democrática sujeta a las decisiones y la legalidad de un parlamento democrático.

Porque cabe preguntarse razonablemente: ¿un presidente de república gestionaría la situación mejor que el rey? ¿Su vinculación a un partido político sería más garantista que la actual dependencia del parlamento? ¿Seguro que un presidente partidario, democráticamente elegido, estaría exento de la corrupción que contamina la política española hoy? ¿Su formación y criterio sería mejor que el del actual monarca? ¿Quién está seguro de eso?

Repito, no confundamos el mapa con el viaje, con el territorio. En este momento, o se está con la ley o frente a ella. Y estar con la ley es, ahora mismo, estar con la Jefatura del Estado a cuyo cargo está el rey Felipe VI. Eso lo tenían claro los cientos de asistentes a la recepción del pasado jueves, republicanos muchos de ellos. Y lo tienen claro –mucho más aún— los millones de españoles para los que la crisis de Cataluña está sirviendo como elemento vertebrador.

Siempre, por supuesto, que no se esté pretendiendo aprovechar esta crisis para tratar de sacar tajada política tras el escudo del republicanismo. Como diría el padre primigenio de la actual criatura independentista, el señor Pujol, que ya no citan ni sus más aventajados alumnos del 3 por ciento, ahora no toca. Por muy mediadores o bomberos que se crean.

Y si no lo ven, que esperen a las urnas cuando llegue el momento. El papel lo resiste todo, pero el de los votos es muy sensible a la realidad.
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28 Comentarios
  • Riboix Riboix 15/10/17 22:28

    Sobre el territorio una montaña puede parecer infranqueable, tener un mapa ayuda y mucho a superar cosas que sobre el terreno parecen imposibles. E incluso a abrir nuevas rutas que no existan ni sobre el terreno ni en el mapa. Solo faltaría que uno tuviese que ceñirse al camino marcado en el terreno cuando sobre el mapa uno puede visualizar nuevas y mejores rutas.

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  • mafedo mafedo 14/10/17 21:59

    Cierto que el papel lo resiste todo. Su artículo, casi todo lo que le he leído, son pruebas, más que evidentes, contundentes.
    Menuda colección de simplezas. ¡Hasta luego, Lucas!

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  • CinicoRadical CinicoRadical 14/10/17 20:19

    Ni dios ni patria ni rey,.Platicando de inventos

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  • viaje_itaca viaje_itaca 14/10/17 19:37

    ¡Mira tu quién va a hablar de distinguir teoría y práctica! Las habituales incoherencias malintencionadas del señor Lucas, dentro de una película con buenos muy buenos y malos muy malos. Pero, para que no me acusen de no justificar mis afirmaciones, ahí van unas cuantas de las razones.

    Empieza teniendo mucha coña que se defienda la intervención de un señor que no ha sido elegido más que por algunas fuerzas biológicas para que esté ahí ("La fe en la república, su defensa como objetivo democrático, no debe cerrarnos los ojos tanto como para negar la capacidad y el mérito a quien ocupa una Jefatura de Estado heredada" Es decir el puesto le ha caído por razones biológicas. ¿Donde está el mérito?). Está claro que de la soberanía popular, el señor Lucas no entiende. Y, por supuesto, se atreve a poner en cuestión las decisiones democráticas cuando no se ajustan a sus personales preferencias ("no siempre el apoyo popular, etc.). Es decir, lo que dicen los votos depende de que ciertas élites, entre las que este siniestro personaje pretende contarse, estén de acuerdo. No se puede hablar más claramente de "democracia" vigilada. Por eso hay que hacer leyes-trampa, muy difíciles de cambiar salvo que la orden parta de la señora Merkel y del director de turno del BCE, en cuyo caso se parchea hasta la constitución (tal texto en España no merece una mayúscula).

    Ciertamente, tiene razón cuando compara la gestión de un presidente con la de un rey. Tenemos el caso en España: un presidente corrupto y una familia real corrupta. Aunque, ciertamente, el masoquismo español solo queda demostrado en el caso del presidente, con nuestros votos. Por cierto, del porcentaje de Rajoy y sus muchachos no habla, solo del del Señor Puyol, que también, pero es que Mariano es el chico de la peli.

    En fin, no sigo, ya me harté de remover en la mierda. Lo voy a sentir por perder a Ignacio Sánchez-Cuenca, pero me doy de baja de InfoLibertadDigital.

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  • Tubal Tubal 14/10/17 16:56

    Políticamente, hace mucho que no existen "monarquías" en Europa. Se trata de un oxímoron semejante al de "un dulce dolor" o cualquier otra chorrada literaria. Aun reconociendo que el actual rey de las Españas tiene mejor aspecto (y puede resultar más "mono") que sus antepasados, no es "monarca" porque está sometido a una Constitución (y por lo tanto es su "súbdito"). Por ello, ostenta un privilegio concedido a su familia. ¿Estamos los españoles del siglo XXI de acuerdo con esa concesión privilegiada? Recordemos que a lo largo de la Historia ese privilegio lo decidían las oligarquías (los "señores" de la guerra o los del dinero, según los escenarios posibles). Los ciudadanos de a pie, siempre mayoritarios, nunca hemos elegido que nos presida y represente una familia, por mucha matáfora que se quiera ver en ello...

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  • Damas Damas 14/10/17 15:58

    "Cosas veredes" amigo Sancho (de infoLibre) dirigiendo comentarios a unos comentaristas y sintiendo cierto ¿desasosiego, escozor, algo más suave y tenue que dolor? por los de otr@s.

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    • Damas Damas 14/10/17 16:00

      El "cosas veredes" traído a colación, en otro momento, por D. Jorge Plaza. Las autorías y responsabilidades para quienes les corresponde.

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  • Javier Dominguez Javier Dominguez 14/10/17 14:24

    o se está con la ley o frente a ella. Esto es un principio que lleva a la guerra. Yo estoy con la ley mordaza porque me la impone un Parlamento legítimo y estoy contra ella porque me parece fascista y procuro burlarla y suprimirla Estoy con el Rey porque es Constitucional, pero estoy frente a él porque ha actuado ante un problema político como actuaría Franco, y me ha recordado a él.

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  • individualistaliberal individualistaliberal 14/10/17 13:12

    Los que insultan a Lucas se hacen daño a si mismos. Excelente columna de Juan Ramón.

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    • Bacante Bacante 14/10/17 19:24

      Veeenga,  coleeeguiii,  no vaya tan sobrado.

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  • gomados gomados 14/10/17 13:07

    Izquierda desnortada. Vd. Sr. Lucas es un imprensentable y un desnortado. Siempre aprovecha para insultar a lo que no le gusta. Vd. fue una de las razones en que me planteé dejar de ser socio de Infolibre. Vd. no comenta, Vd. siempre defiende haga lo que haga el régimen del 78 y sus partidos sostén y critica insultando lo que no es sistema. Vd. se come todo lo impresentable del régimen del 78, la amnesia y manipulación histórica, las fosas colectivas, los homenajes a personajes franquistas, la corrupción de sus queridos pppsoe, la cal viva de su querido psoe, la demolición de lo poco que teníamos de estado de bienestar social, rescates bancarios, reformas laborales, monarquía heredera del franquismo, puertas giratorias, privilegios para los privilegiados y machaque para la gente que lo pasa mal. Pero ya sabemos Sr. Lucas que el problema es Podemos y ahora el independentismo catalán. El PPSPOE con el añadido narangitofalangito todo lo hace fenomenal. Tenemos un sistema perfecto, sin pobreza infantil, sin desigualdad, sin delincuentes de cuello blanco. Todo perfecto Sr. Lucas. Váyase a fer la má.

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  • ArktosUrsus ArktosUrsus 14/10/17 11:35

    Señor Lucas, el Régimen del 78 no es una invención (en el sentido conceptual) de la "izquierda más desnortada". Es un neologismo que pone nombre a una situación y describe una realidad: la Constitución de 1.978 creó un régimen con sus luces y sus sombras. Una de las sombras más profundas fue la continuidad de la monarquía y la bandera, "convertida" en democrática con sólo cambiar el águila por el escudo Borbón. Ya ve, ambas cosas tienen que ver con la monarquía. Puedo estar de acuerdo con usted en que no quedaba más remedio. Sin la figura del rey la resistencia al harakiri de las cortes franquistas habría sido mayor. Y los militares, tan aficionados a respetar la cadena de mando (casi siempre) se habrían aquietado con menos (aún) silencio. Fue necesario un 23F para que se aquietaran del todo. De ahí las dudas de muchos sobre la realidad de aquella histórica jornada. Pero inferir de todo eso que la institución monárquica es democrática, es pasarse muchos pueblos. Monarquía es etimológicamente el gobierno de uno. En mi tierra eso no es democracia, el gobierno del pueblo (no discutamos sobre si ese pueblo en la Grecia antigua eran realmente oligarcas). Cierto que el rey reina pero no gobierna. Por eso ha perdido una gran ocasión para mostrarse como rey. Llamando, claro, a la legalidad sin la cual ninguna convivencia es posible, pero también al diálogo. Hasta ahora sólo ha habido una sucesión de monólogos superpuestos. Por eso no puedo estar de acuerdo con su artículo, que por cierto empieza en el camino de Swann y acaba en el camino verde, no sé qué tiene que ver el mapa con el rey la verdad. Empieza bien, recordando a Aute, no hay que confundir el cine con la realidad, pero usted se queda en la leyenda del rey Arturo, dotado de una legitimidad (pétrea) que sinceramente no puedo compartir. En el 77 muchos advertimos de dos errores enormes de la izquierda: considerar que el nacionalismo era progresista porque luchaba contra Franco y que no pasaba nada por renunciar a la república por una monarquía parlamentaria. No es sólo una cuestión de corrupción como usted sugiere, sino de legitimidad. De la res pública, la cosa pública. No es cosa una monocosa.

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    • Damas Damas 14/10/17 12:57

      ArktosUrsus, dos pregunta relacionadas: ¿por ejemplo. del Reino Unido, Suecia, Dinamarca, usted diría que son una democracia o no? y ¿cualquier tipo de república, por tener ese sistema político, es una democracia o no? Por si responde, gracias anticipadas y saludos.

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    • jorgeplaza jorgeplaza 14/10/17 12:51

      La bandera no se convirtió en democrática por quitarle la gallina al escudo, sino porque era la bandera de un régimen democrático, con elecciones libres y limpias en que todos los partidos politicos y sindicatos estaban permitidos y un larguísimo etcétera que se llama Constitución y que convirtió a España en un país plenamente democrático equiparable a cualquier otro país democrático del mundo.

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      • mafedo mafedo 14/10/17 21:54

        ¿Entonces...ya está todo hecho, finito, nada que cambiar, mejorar, retocar ...ya así hasta el fin de los tiempos? ¿Pasamos a posición dulce siesta social?

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      • Damas Damas 14/10/17 15:44

        ¡hummmmmm jorgeplaza! (no aplicar lo que pone el drae al hum, uf) me permito un desliz, (manifestar una debilidad) es que soy una blandita, sensiblera, como otr@s son (¡predominan?) otras cosas, alguien que por lo menos hace alguna, aunque breve, mención (o a alguna de sus características, manifestaciones,) a lo que entiende por "democrático". ¡Qué complejo me resulta abordar cualquier tema y comentario, sí no partimos de concretar lo que entendemos sobre las distintas palabras, conceptos!
        Por poner un ejemplo, hablaremos de lo mismo cuando alguien, o algún@s utilizamos las palabras de: pueblo, libertad, manipulación, legalidad, democracia, buena gente, humillación, represión, derecho a ...., legitimidad, prioridad de ..., representación, adoctrinamiento, sentimientos, empatía, autonomía de pensamiento, etc. etc. y la combinación de ellas?

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        • Damas Damas 15/10/17 02:29

          algun@s.

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