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Telepolítica

Guía esencial para ver el debate de esta noche

Publicada el 17/12/2017 a las 06:00
La campaña electoral catalana alcanza esta noche uno de sus puntos culminantes con la celebración del debate a 7.  La Sexta lo emite en directo desde Barcelona para toda España. Faltarán los dos principales líderes de los partidos independentistas, Carles Puigdemont, en Bruselas, y Oriol Junqueras, en prisión preventiva. Se trata de una situación excepcional que forma parte de una etapa política llena de situaciones poco habituales. El debate estará marcado por las ausencias, pero también por lo que allí va a suceder:

1/ El programa será visto por los electores catalanes y también por españoles de otros territorios. Para los partidos independentistas lo único trascendente es llegar a sus votantes y lo lógico es que reiteren los argumentos expuestos estas últimas semanas en una clara tendencia a la radicalización de sus mensajes, centrados en presentar la votación del 21D como una disyuntiva entre el bien y el mal, entre un estado autoritario, represor y amenazante y un movimiento ciudadano democrático que defiende la paz, la justicia y la democracia. No hay límite para la hipérbole.

Para el resto de las formaciones, la situación es distinta. Tienen que valorar el impacto de su discurso no sólo en Cataluña. Todas las encuestas vaticinan un magnífico resultado para Inés Arrimadas. El hecho de que se pueda visualizar una arrolladora victoria de Ciudadanos sobre el PP en el electorado conservador abre para el gobierno de Rajoy una profunda herida. Muchos de sus votantes pueden entender el hecho como la constatación de que los tiempos están cambiando y que hay una alternativa de sustitución dentro de su terreno de implantación.

Para los socialistas, estas elecciones podrían significar un cierto remonte sobre sus resultados anteriores. Para el PSOE, que el PSC obtenga un mejor o peor resultado puede suponer la reafirmación del actual equipo dirigido por Pedro Sánchez que ha respaldado por completo a Iceta o, como es habitual, la reapertura de la sempiterna crisis interna si los votos no acompañan. En el caso de Podemos, el resultado puede tener consecuencias imprevisibles. Las encuestas parecen marcar que su peso en el mapa político catalán se puede mantener en torno a los diez diputados. Esta discreta representación puede ser la determinante entre el bloque independentista y el constitucionalista. La decisión que tome tras el 21D puede marcar el futuro de Cataluña, pero también determinará su futuro en toda España.

2/ Evitar el efecto gallinero. El debate de La Sexta va a ser moderado por la periodista Ana Pastor. A buen seguro, intentará evitar que la discusión se descontrole y se convierta en una pelea tabernaria llena de tópicos ya conocidos. Esta campaña pasará a la historia como una de las más pasionales y menos racionales de cuantas hayamos conocido desde 1977. Hasta ahora, los debates que se han producido en televisión y radio han puesto de manifiesto un clima de gran tensión y enfrentamiento y una ausencia casi total de planteamientos constructivos o programáticos que vayan más allá de discutir de lo mismo y de la misma manera. El gran reto de Ana Pastor será el de intentar evitar que el debate se descontrole y acabe por ser, una vez más, una acumulación de descalificaciones, reproches y agravios lanzados unos encima de otros sin espacio alguno para la reflexión y el contraste de iniciativas sólidas que ayuden a resolver el conflicto.

3/ ¿Cuál es el plan? Es evidente que hay una gran pregunta que flota en el ambiente y que la campaña de varios de los partidos ha buscado ensombrecer: ¿Qué piensan hacer después del 21D? Casi los únicos que se han expresado con cierta claridad han sido los dos extremos del tablero. La CUP ya lo ha dicho: unilateralidad, desobediencia y conflicto abierto. En realidad, pueden permitirse decir lo que quieran. No van a gobernar, pero es evidente que sin ellos no habrá nunca gobierno independentista. Su presencia electoral puede ser tan insignificante como la del PP. De hecho, el partido de Rajoy ha sido también muy claro en cuál es su plan previsto: no hacer nada.

Tanto ERC como JxCat se mueven ante el asombro general entre defender el diálogo contra la unilateralidad y, a la vez, lanzar radicales discursos en los que afirman que su objetivo es implementar de inmediato la República declarada simbólicamente. Los comunes se mantienen en la defensa de un referéndum de independencia pactado, que difícilmente podrá hacerse realidad teniendo en cuenta el absoluto rechazo de las fuerzas constitucionalistas. Miquel Iceta, desde el PSC, ha introducido una iniciativa nueva en la campaña, la de plantear que, si es elegido presidente con el apoyo de otras fuerzas, pediría el indulto de los presos secesionistas en el caso de que fueran condenados. Por último, queda pendiente qué haría Inés Arrimadas si fuera la presidenta de la Generalitat. Lo cierto es que lo tiene en apariencia casi imposible. Todas las encuestas muestran que, para llegar al Gobierno, Ciudadanos necesitaría el apoyo del PP, del PSC y de los comunes. Estos últimos ya han manifestado y casi juramentado que jamás se lo darían.

4/ Arrimadas, en el foco. La candidata de Ciudadanos va a ser para muchos espectadores y medios de comunicación el centro de atención en este debate.  En primer lugar, desde la perspectiva de género, va a ser la única mujer en una discusión frente a seis hombres. Además, el hecho de que las últimas encuestas avancen la posibilidad de que Inés Arrimadas pueda ser la ganadora en número de votos en estas elecciones la sitúa en una nueva posición de autoridad en el debate que nunca habían disfrutado en Ciudadanos.

Inés Arrimadas es, además, la única candidata de los siete presentes esta noche que tiene relevancia nacional. Para muchos espectadores fuera del territorio catalán, ella es un referente más significativo que el resto. Esta puede ser una gran oportunidad en su trayectoria política. Si no consiguiera destacar, sería sin duda una decepción. Si por el contrario consigue consagrarse por encima de sus oponentes, puede ser una noche histórica para ella.

5/ El acierto y el error. Un debate a siete es muy complicado de gestionar. Son demasiadas voces y para el espectador enseguida corre el peligro en convertirse en agotador. Un cara a cara abre muchas más posibilidades a los contendientes. En una discusión a siete bandas, es difícil destacar y no ser engullido por la avalancha de argumentos confrontados. Al final, el debate quedará para la historia sólo si alguien consigue brillar especialmente en alguna intervención. A cambio, también hay un serio peligro. Una discusión entre siete puede favorecer cierto descontrol y puede llevar a alguien a cometer algún error que acabe por convertirse en la noticia de la noche. En la vida política es muy difícil conseguir saltar a la actualidad en positivo. Sin embargo, ante una equivocación, torpeza o accidente el nivel de amplificación es estruendoso. Una noche como esta obligaría a presentar explicaciones, novedades y, a ser posible, iniciativas que capten el interés de los electores y puedan sorprender a los contendientes que conocen de sobra los argumentarios convencionales de campaña de todos los partidos.

6/ Los trasvases intrabloques. Es muy difícil que a estas alturas se produzcan cambios del voto desde un bloque a otro. Sólo hay tres opciones: el independentismo, el antiindependentismo y el territorio que busca soluciones transversales. En el debate se verán duros ataques entre bloques. Sin embargo, lo más importante son los choques dentro de cada bloque, ya que es ahí donde se juegan las decisiones cerca ya de las votaciones. La pugna entre ERC y JxCat, por ver quién va más allá en su compromiso hacia la República; la de Ciudadanos frente al PP y frente al PSC, por ser el referente principal del discurso constitucionalista; y la de propio PSC y CeCP en el espacio de los que buscan definirse como no alineados.