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A debatir

Comentarios al debate sobre si Cataluña acabará como el País Vasco

Publicada 17/01/2018 a las 06:00 Actualizada 16/01/2018 a las 21:33    
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La semana pasada planteé en esta sección de debate la cuestión de si el independentismo evolucionará en Cataluña, tras la crisis constitucional del pasado otoño y la celebración de elecciones el 21D, como lo hizo en el País Vasco tras el fracaso del plan Ibarretxe. A pesar de la tensión política que se vivió en Euskadi con dicho plan, al final las aguas volvieron a su cauce de forma gradual. En su día se dio por muerto el Estatuto de Gernika, mientras que hoy una gran parte de la sociedad vasca lo considera un instrumento útil para ejercer una autonomía amplia dentro de España. La pregunta que formulé es si veremos algo similar en Cataluña o si, por el contrario, el independentismo se mantendrá activo.

Entre los participantes en el debate ha habido un comentario recurrente que a mí me ha llamado la atención y que no puedo compartir. Para muchos, la comparación entre Cataluña y País Vasco es imposible o confusa, pues hay demasiadas diferencias entre ambas regiones. Entre las diferencias más citadas se encuentra, evidentemente, la presencia del terrorismo en el País Vasco y su ausencia en Cataluña.

Sin duda, Cataluña y País Vasco no son idénticos. Si lo fueran, la comparación no tendría sentido, pues no habría nada que aprender. La comparación resulta valiosa cuando podemos sacar enseñanzas de los parecidos y las diferencias entre los casos. En este sentido, hay grandes parecidos entre ambas regiones (las dos cuentan con lengua propia, tienen una fuerte tradición nacionalista, una industrialización temprana, son comunidades divididas, ambas pertenecen al mismo Estado, etc.). Por eso mismo, no es disparatado preguntarnos si, a pesar de las diferencias, el independentismo evolucionará en Cataluña de la misma manera que ocurrió en el País Vasco.

Las opiniones de los participantes han estado muy divididas. En términos numéricos, la mayoría ha argumentado que el independentismo no va a remitir en Cataluña. Entre las razones ofrecidas, son muchos los comentaristas que piensan que la represión y judicialización de la crisis constitucional catalana ha ido demasiado lejos. Las heridas que deja la crisis tardarán mucho tiempo en sanar. Los líderes de los partidos independentistas usarán las emociones que esas heridas despiertan para mantener activo el movimiento. Los sucesos del 1-O no se borrarán tan fácilmente de la memoria. Además, a favor de esta tesis son varios los comentarios en los que se recuerda que el conflicto catalán es muy antiguo y no podrá solventarse definitivamente salvo mediante una negociación ambiciosa en la que se alcance un acuerdo satisfactorio para todas las partes. Por último, también se alega que la autonomía de Cataluña no está tan desarrollada como la vasca, tanto por lo que toca al nivel de transferencias como por las diferencias fiscales: en ese sentido, Cataluña tiene todavía un trecho que recorrer y eso servirá de combustible para que el movimiento continúe su lucha.

En esta ocasión, yo me sitúo con el bando minoritario que piensa que, pese a la victoria de los partidos nacionalistas el 21D, el independentismo va a ir desinflándose a lo largo de la legislatura. Las razones son las siguientes (algunas han sido expuestas ya por los participantes, otras las añado ahora). En primer lugar, se ha demostrado que con el grado de apoyo popular con el que cuenta el independentismo (muy importante, pero limitado) la estrategia unilateral no puede funcionar. Esto, en algún momento, generará frustración ente las bases y forzará un replanteamiento de la estrategia. El nuevo Gobierno catalán no podrá seguir con el procés como había hecho hasta ahora. Ya hay indicios múltiples entre los líderes independentistas de reconocimiento de que la vía unilateral está agotada.

En segundo lugar, las filas del independentismo se nutrían (al menos en parte) de una ilusión política, el anhelo de una República catalana. En esa República se depositaban esperanzas muy distintas, que iban de un proyecto muy izquierdista de Estado social a un proyecto abiertamente neoliberal de crecimiento económico, de los cupaires a los conservadores de la antigua Convergencia. Lo que unificaba una coalición tan heterogénea era el sueño de un Estado propio. En la medida en que esa ilusión se irá desvaneciendo a lo largo de la legislatura, el apoyo a la independencia se resentirá inevitablemente.

En tercer lugar, es bastante probable que los excesos represivos del Estado no se repitan. Quedarán pendientes los asuntos judiciales, que al ritmo que llevan en España pueden alargarse mucho en el tiempo, pero incluso siendo así, lo lógico es que su influencia en la opinión pública catalana vaya remitiendo.

Esto no quiere decir que los partidos nacionalistas catalanes vayan a ser desalojados del poder en las siguientes elecciones. Podrían seguir teniendo una posición dominante, como ha sucedido con el PNV en el País Vasco, organización que continúa gobernando con cierta comodidad a pesar de haber renunciado (al menos temporalmente) al soberanismo unilateral.

A mi juicio, la derecha española utilizará el debilitamiento progresivo del independentismo para considerar que su estrategia ha funcionado, es decir, que se podía resolver el problema sin necesidad de negociar. Como entenderá el lector que siga esta sección habitualmente, esto no es algo que a mí me agrade especialmente. Solo lo consigno aquí en forma de análisis político de lo que está por venir. Seguiremos.
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45 Comentarios
  • Pinolere Pinolere 19/01/18 13:18

    Los pueblos tienen derecho a elegir su destino, aunque no nos guste. 

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  • Sancho Sancho 18/01/18 01:50

    Si me permite, señora, coincido con sus comentarios, aunque "cambio" alguna cosilla: un denominador común: cierta izquierda apoyando a la derecha nacionalista, catalana o española, que a su vez se codea con la extrema derecha europea...Lo hemos visto, aquí y fuera de aquí. Una izquierda que jamás debió ser partícipe de la locura derechista que se ha dado en llamar independentismo pero que creo que no es más que una cortina de humo: el nacionalismo de AQUÍ es todo español, por lo tanto no se trataba más que de imponer otras condiciones favorables para la derecha y la oligarquía catalana frente a la española o del estado central. Purititas cuestiones de poder que algunos han querido ver (o soñar) como revolución. Salud.

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  • vaaserqueno vaaserqueno 17/01/18 13:47

    Bueno, si l@s analistas más sesud@s son incapaces de ponerse de acuerdo en sus conclusiones, no vamos a ser menos nosotr@s. Pero está bien que nos pongan deberes para remover las neuronas. Un saludo.

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  • avelino avelino 17/01/18 13:47

    Señor Sánchez Cuenca, la ilusión de construir un estado social en España es una quimera que se encuentra infinitamente más lejos de la realidad que la ridiculizada “Arcadia catalana”. Los republicanos catalanes pueden dudar con sentido sobre la viabilidad de sus ilusiones políticas, pero de ningún modo dudan de la brutalidad del estado español. Para los catalanes republicanos, la república representa lo que debería representar para los republicanos españoles, “formatear” el estado y reiniciar un marco de convivencia nuevo, con unos poderes públicos decentes y una gestión del espacio público moderna, eficiente y democrática. Con independencia de su grado de ilusión, saben que de España solo pueden recibir odio, agravios y boicot ¿por qué vivir como esclavos si podemos luchar por ser libres? La ilusión como argumento solo se puede cultivar en el campo republicano.

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    • Segedano Segedano 18/01/18 01:37

      Creo que el comentario del sr. avelino constituye un ejemplo palmario de "la ilusión política", al que hace referencia el articulista, y del anhelo ilusorio de una más que discutible “república”, ya sea catalana o española, en las circunstancias políticas actuales, no solo nacionales, sino globales. Y, habida cuenta, también de que cada cual entiende por “república” lo que le parece. Por mi parte, prefiero la república, como sistema de organización política, a la monarquía (y ni que decir tiene a los sistemas totalitarios). Pero, también entiendo que “la república”, así, en abstracto y sin mayor precisión, no es la purga de Benito frente a todos los males y corrupciones, ni que la ausencia de ella sea la causa de los problemas de Cataluña, como pudiera desprenderse del comentario del sr. avelino.

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  • POZO POZO 17/01/18 13:34

    En España tenemos el problema que "mi primo , el de zumosol" no atiende a razones, luego es logico que Vascos y Catalanes, aunque estuviesen agusto con el progreso autonomico, nunca serán seran reconocidos como naciones, que es una aspiración legitima.

    La intentona del 1O solo ha servido para aprender, a la larga, los dias de la España Una y Grande estan contados.

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  • Grever Grever 17/01/18 13:34

    Creo que me alineo igualmente en el bando minoritario, si bien me parece que buena parte del mayoritario están expresando sus deseos más que un intento de reflexión distanciándose de sus propios sentimientos . En cualquier caso: instructivo haber leído las opiniones de todos.

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  • Miquel8 Miquel8 17/01/18 12:46

    Si España se democratiza, antes será y si no también a largo plazo Cataluña acabara siendo independiente o una república asociada al Reino de España, en el mejor de los casos.

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  • bidebi bidebi 17/01/18 11:56

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    Por cierto, en Euskadi (por lo tanto sin contar Navarra) el estado mantiene desplegados, sin ETA, casi 5.200 elementos de seguridad para una población de poco más de 2 millones. Un ratio que duplica al de por ejemplo Francia. No parece que el estado considere que existe normalidad en Euskadi.
    La realidad de esta España involutiva nos la describe a la perfección, como siempre, López Agudín :
    http://blogs.publico.es/fernando-lopez-agudin/2018/01/16/la-irresistible-ascension-del-movimiento-nacional/
    Esta es la España real y especular sobre si los catalanes serán vencidos contribuye a su permanencia.

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    • Infobron Infobron 18/01/18 10:12

      ¿Qué es eso de que si los catalanes serán vencidos o no? ¿La mitad de la población, que no quiere la independencia, la mete usted en el paquete de los que serán, o no, vencidos? No estamos es una guerra.

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  • bidebi bidebi 17/01/18 11:55

    Hay que fijarse en el discurso del nacionalismo español para comprender, entender o confirmar que en el estado español no hay AHORA ni a corto plazo una solución democrática a su caos general, y en consecuencia deducir que algo de razón deben de entender los que han elegido la vía independentista al tomar conciencia de ello.
    Se encarcela a los dirigentes políticos de la comunidad, se disuelve por la fuerza su parlamento democrático y se reprime con gran violencia a su ciudadanía cuando quiere votar. No estamos hablando de una república báltica en enfrentamiento bélico, estamos hablando de uno de los estados importantes de la importante UE.
    Ante esta realidad totalitaria de un estado que se dice democrático, ante esta realidad de estado de excepción como respuesta a los que solamente quieren votar, hasta la parte que se dice progresista y demócrata de ese nacionalismo español solamente tiene una pregunta : ¿Será vencido el independentismo catalán?. Evidentemente no lo pregunta así porque quedaría como feo, pero a nada que uno reflexione llegará a la conclusión que con otras palabras se quiere preguntar eso.
    Es decir, no parece que importe la violencia ejercida, no parece que importe la disolución de un parlamento democrático o el encarcelamiento de sus dirigentes políticos, lo que importa es si Catalunya será vencida y “volverá” a amar a España.
    O todos nos hemos vuelto locos o se entiende demasiado el discurso del nacionalismo español que nos confirma que dentro de la actual “España” (la oficial, la nacionalista) no cabe esperar una evolución democrática sino que está en pleno proceso de involución que intoxica hasta a los que se consideran progresistas y demócratas.

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  • avelino avelino 17/01/18 11:31

    Señor Sánchez Cuenca, los republicanos conocían y conocen perfectamente que un pacto territorial con el nacionalismo español reaccionario era y es absolutamente inviable. Frente al bloqueo político del derecho a decidir, la unilateralidad ha sido el último recurso estratégico para forzar al estado a una negociación seria del pacto territorial y ha servido para situar perfectamente las debilidades y carencias democráticas de los nacionalistas españoles. Con su estrategia, los republicanos han provocado la previsible acción reaccionaria de los poderes del estado y su consiguiente pérdida de prestigio democrático.
    Si con los recortes el estado español había perdido su condición de estado social, con la desafortunada acción de la justicia en el marco político catalán (también con la corrupción), ha perdido su condición de estado de derecho y la ciudanía debe afrontar los riesgos de la supervivencia desde un estado quebrado. Los republicanos por su parte, después del resultado del 21-D han consolidado su proyecto político y se han rearmado moralmente para afrontar la siguiente fase de un conflicto pacífico que solo se puede resolver de forma negociada y bilateral.
    La dirección política del procés es homogénea y democrática, su evolución no depende tanto de los partidos republicanos como del crecimiento del apoyo social y la implicación de la ciudadanía. En Cataluña empieza un proceso democrático ejemplar (de duración indefinida) en el que los únicos protagonistas para bien o para mal serán los ciudadanos.

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    • Infobron Infobron 18/01/18 10:09

      Vaya diferencia de evaluación entre las virtudes de unos (los republicanos catalanes, donde se mete a gente (CiU) que no creen ni creerán en algo similar a un "estado social") y los defectos de otros (los nacionalistas reaccionarios españoles, sin usar el término nacionalista para los republicanos catalanes). ¿Que los republicanos (entiendo que este señor mete ahí a todo el bloque independentista) se han rearmado moralmente? ¿Después de decidir una ruptura unilateral sin contar con, al menos, la mitad de la población? ¿Después de haberse financiado una buena parte de ese proyecto político con la mordida del 3%? ¿Después de usar la televisión y la radio públicas catalanas como herramientas de propaganda durante decenios? No están en situación de dar ejemplo a nadie. Ni los defectos de los nacionalistas españoles sirven para lavar sus manchas.

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