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Los paliativos contra la verdad

Publicada 21/04/2018 a las 06:00 Actualizada 20/04/2018 a las 20:09    
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Envíalo a un amigo Imprimir Comentarios 23

Hay personas que en su paso por el mundo contribuyen a que las vidas ajenas sean mejores, o al menos lo intentan. Hay personas que en su paso por el mundo contribuyen a destruir la vida de los demás, o al menos lo intentan.

Nadie es perfecto –a estas alturas de la película eso ya lo tengo asumido–, pero hay una enorme distancia moral entre quienes luchan por mejorar la existencia de otros y quienes se emplean a fondo en destrozarles a otros la vida.

Ha fallecido el doctor Montes, aquel que sufrió una pesadilla vital por contribuir con sus conocimientos médicos a que la transición de los enfermos terminales hacia la muerte, fuera lo más parecido a un sueño.

Montes defendió la muerte digna con su trabajo y pagó un precio altísimo. Fue acusado, imputado –junto a otros 14 médicos–, represaliado y vapuleado mediáticamente.

En 2007, la Audiencia Provincial de Madrid archivó, definitivamente, la causa por aquellas supuestas sedaciones irregulares en el hospital público Severo Ochoa.

No dedicaron tantas horas de radio, televisión y espacios de prensa escrita, a comentar la decisión final de la Audiencia Provincial, aquellos que tanta pasión habían invertido en intentar desprestigiarlo cuando saltó el escándalo. Seguramente, el exjefe del Servicio de Reanimación del hospital Severo Ochoa ya no vivía para ellos, estaban sedados contra una verdad incómoda.

Los que hemos pasado por la terrible experiencia de vivir la enfermedad de un ser querido –¿quién no?– conocemos bien la impotencia y la angustia que genera el dolor ajeno. Siempre me viene a la memoria aquella frase de una canción de Víctor Manuel, que retrata la desesperación de la madre de un hijo drogadicto: “¡Qué te puedo dar, que no me sufras!”.

No se me ocurre una expresión más clara para describir el tormento emocional que supone asistir al sufrimiento de otro ser humano. Máxime si esa persona es alguien a quien quieres, máxime si su dolor es absolutamente inútil, si ya no hay retorno... ¡Qué te puedo dar, que no me sufras!

La muerte forma parte de la vida y ha de ser tan digna como esta, sorprende que a algunos les cueste tanto entenderlo y el doctor Montes nunca perdonó el daño que aquel episodio siniestro le hizo a la Sanidad Pública, el miedo que provocó entre los profesionales sanitarios, la desconfianza que generó en los usuarios.

La parte más débil, como siempre, fue la gran perjudicada por esta historia siniestra y los responsables políticos de aquel momento, tan tranquilos, el consejero Lamela en sus labores de asesor y la expresidenta Esperanza Aguirre aparcada en su carril.

Luis Montes defendió sus principios hasta el último minuto, el pasado jueves falleció de camino a Molina de Segura, donde iba a impartir una conferencia sobre muerte digna, aunque a él le gustaba más decir “morir bien”, “todos tenemos derecho a morir bien”, defendía.

Ojalá Luis Montes haya podido morir bien, ojalá haya logrado sufrir lo menos posible al “deslizarse hacia otro lugar”, bellísima expresión con la que me consoló un amigo cuando murió mi padre.

Se paró su corazón, pero vivirá en los de todos los que agradecemos su integridad. Gracias, doctor Montes, descanse en paz. Y los que le hicieron daño, conscientemente, que recen... por ellos.
LA AUTORA


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23 Comentarios
  • christopher lee christopher lee 24/04/18 10:07

    Tengo 65 años, con 10 sufrí una fractura del codo izquierdo y fui operado en en hospital provincial de Ciudad Real (beneficiencia), estube ingresado en una sala con 40 pacientes. Cuando desperté de la anestesia los dolores eran horribles, pero me ofrecieron una gran solución, ¿analgesia?, quite por dios, vino una monja a proponerme que ofreciera mi dolor al niño Jesús para la conversión de los negritos.

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    3

  • borjiniano borjiniano 24/04/18 00:43

    Precioso, con una humanidad y decencia que te honra.Eres muy buena escribiendo.

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    3

  • Francisco3 Francisco3 23/04/18 08:01

    Gracias.

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    1

  • Makoki-2 Makoki-2 22/04/18 12:09

    Sólo deseo que quienes NOS -LE hicieron tanto mal se mueran rabiando de dolor, que no haya piedad para ellos/as...

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    8

  • passarola passarola 22/04/18 09:43

    El doctor Montes hace escuela de heroes, porque eso fue en este triste pais, lastima que se haya ido con lo neceitados que estamos de gente buena.

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    16

  • Alfar Alfar 22/04/18 09:16

    Lo justo seria que el que tiene problemas de conciencia o religiosos, y no quieren que lo seden, pues que no lo seden, pero el que ha dejado un testamento vital muy claro, que se obedezcan sus deseos. Un recuerdo respetuoso, para el dr. Montes y para los que como el, luchan por el bien de su prójimo.

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    19

  • MANOLOZ MANOLOZ 22/04/18 01:57

    Raquel,muchas gracias por tu articulo al recordar la gran humanidad del doctor Luis Montes y la tremenda persecución que sufrió por dos personas impresentables: Lamela y Esperanza Aguirre, cuya intención fue desprestigiar la sanidad pública en beneficio de la privada ,lo que constituía la mayor pena de Luis a pesar de todas las mentiras que se dijeron de su persona.Fue en su momento y sigue siendo un ejemplo de honestidad para muchos médicos entre los que me encuentro.Muchas gracias Luis por tu comportamiento en la vida como médico y como persona.

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    18

  • Caminante Caminante 21/04/18 20:57

    Raquel. Una vez mas mil gracias por tus siempre interesantísimos razonamientos. Hasta ahora las verdades que denunciabas solian estar adornadas/complementadas con tu toque de humor inteligente, alegre, limpio. y no ofensivo.
    Lo de tu artículo de hoy demuestra otra faceta de tu buen hacer. Tu denuncia elegante contra esa lacra de la humanidad, sin corazón, sin sentimientos, sin empatia hacia los demás; que viven arropadas/justificadas por su código y credo (político/religioso) en el cual ellos son ""el pueblo elegido"". Los amos de mundo. Los guardianes (conservadores en política) de las exencias de la vida humana. Sus organizaciones políco/religiosas les dan la justificación, y la bendición por ser los salvadores de la humanidad contra la Orda de Bárbaros que quieren destruir el bien establecido (por ellos y para ellos). Herejes como el Dr. Montes deben ser sacrificados en la Hoguera tan utilizada por ese ""Monstruo Social"" conocido como la INQUISICIÖN ( por desgracia tan Español).
    Torquemada y los miserables que colaboraron con él ya no existen fisicamente. ¿Pero han muerto?
    NO, NO, NO por desgracia. Su espíritu está reencarnado en los que atacaron, denunciaron y hundieron al añorado Dr. Montes. Estos Inquisidores como los que exterminaron a una sociedad libre e igualiataria en lo religioso, como LOS CÁTAROS, siguen VIVOS. Con otros métodos y armas, pero por desgracia MUY VIVOS.
    Gracias por último por haberte acordado de este médico y ciudadano ejemplar. Esperaba algún comentario mas profundo, como el tuyo, y no simple reseñas y titulares frios, de la prensa en general.
    Raquel. Se que no te falta ni te faltará jamas quien te aprecie y valore. Pero en mi siempre tendrás un amigo, que espera con ilusión leerte. Eres un encanto. Tus escritos son la pomada, o la caricia de la Madre, que alivia el dolor y te consuela de la última caida, que a diario nos proporcionan los herederos de TORQUEMADA.
    Gracias

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  • luzin luzin 21/04/18 20:36

    Ley para la Eutanasia ya!! Separación total entre Iglesia y Estado ya !!!

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  • Pinolere Pinolere 21/04/18 18:14

    Lo recuerdo muy bien,  trabajaba en un hospital y no me lo podía creer. En todos los hospitales se sedaba para que no sufrieran y solo le denunciaron a él, muchos enemigos cuando actúas bien. Todo eso hizo mucho daño a los pacientes terminales, les dejaban morir con mucho dolor. Ahora es una estrella más en el firmamento , ya descansa de tanta maldad.

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