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@cibermonfi

Cuando los magistrados no se ganan el respeto

Publicada 02/05/2018 a las 06:00 Actualizada 01/05/2018 a las 16:31    
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Leí el pasado fin de semana que varias asociaciones judiciales expresaban su malestar por las críticas de muchos ciudadanos a la sentencia de un tribunal de Navarra sobre la agresión sexual a una joven protagonizada por la autodenominada Manada. Lo leí y pensé que tales asociaciones tienen tanto derecho a expresar su malestar como lo tenemos los ciudadanos a discrepar abiertamente de esa y tantas otras decisiones judiciales. No creo que, en una verdadera democracia, los jueces constituyan una casta por encima del común de los mortales.

El régimen surgido de la Transición ha machacado una serie de mantras presentados como verdades absolutas. El primero de ellos, por supuesto, es el del carácter inmejorable de la Constitución de 1978. Ninguna obra humana resulta inmejorable, y, sin embargo, proponer una reforma a fondo de ese texto, para hacerlo más libre, justo y social, es presentado aquí demagógicamente como un insulto a la obra de la Transición. No, señoras y señores, muchos de los que proponemos tal reforma pensamos que la Transición hizo lo que pudo, estuvo bien para las circunstancias en que se produjo, pero también tenemos presente que desde entonces ya han pasado cuarenta años. Cuatro décadas, además, en que la humanidad ha vivido enormes cambios.

Otros de esos mantras son tan absurdos como el de la santificación de la jornada de reflexión previa a la cita con las urnas, inexistente, por ejemplo, en Estados Unidos. O el de la identificación de una mayor proporcionalidad en el sistema electoral con caos y desgobierno, como si Israel no hubiera afrontado hasta guerras con una gran proporcionalidad. O el de que es más barato un monarca que un presidente de República, como si a Alemania le saliera muy caro Frank-Walter Steinmeier. O –y este es el que me impulsa ahora a escribir– el que se expresa en esa frase miles de veces repetida que proclama que las decisiones judiciales deben “acatarse” y “respetarse”.

En mi opinión, tal frase contiene una solemne obviedad y un inquietante sofisma. Es obvio que lo menos arriesgado es acatar las decisiones judiciales. Si no lo haces, sobre ti pueden caer multas, condenas adicionales y encarcelamiento, puede venírsete encima todo el colosal peso coercitivo del Estado, hoy de alcance internacional. Ahora bien, considero que el respeto es un asunto estrictamente privado, pertenece, como el amor o las creencias, a la esfera íntima de cada individuo. Nada ni nadie debería poder imponértelo. Tú debes ganarte con tu conducta el respeto de los demás y viceversa.

Yo, por ejemplo, creo y respeto a la víctima de La Manada, pero no le tengo el menor aprecio intelectual y moral a la decisión del tribunal de Navarra. La considero injusta, arcaica y machista, y pienso que sienta un peligroso precedente. El sentido común me indica que la intimidación que suponen cinco corpulentos individuos que van de cacería sexual y abordan de noche a una muchacha en un callejón, entra dentro de la categoría de violación, de lo que en inglés se denomina gang rape. Que la víctima deba enfrentarse físicamente a ellos y resultar herida para que el tribunal considere que ha sido violada, me parece un dislate.

¿Y qué respeto merece la posición del magistrado que deseaba absolver a La Manada? A mí la mera lectura de sus consideraciones me sugiere algo sucio, morboso, enfermizo. Quizá al escribir esto me esté metiendo en algunos de esos numerosos nuevos supuestos que amordazan la libertad de expresión en la España de la segunda década del siglo XXI. No lo sé, lo que sé es que muchos periodistas y escritores andamos muy preocupados con la posibilidad de que algún policía, fiscal o juez discípulo de Torquemada pueda ahora empapelarnos por desacato, resistencia a la autoridad, rebelión o hasta terrorismo por tan solo disentir en público de los mantras oficiales.

“No hay peor tiranía que la que se ejerce a la sombra de las leyes”, escribió Montesquieu. Esta idea del pensador francés me viene con frecuencia a la cabeza al contemplar la actual deriva autoritaria del régimen del 78. “La ley es la ley”, se nos repite hasta la saciedad, sorteando el crucial concepto democrático de que las leyes pueden y deben cambiarse cuando son odiosas, anacrónicas o ineficaces. “Las decisiones judiciales deben ser respetadas”, se nos predica, obviando que los jueces tienen intereses e ideologías, cuando no perturbaciones del alma, y que muchos de los que ocupan los sillones más altos de la magistratura han sido promovidos por tal o cual partido político.

No, los jueces no son seres angelicales, intachables e infalibles. Ni monarcas absolutos elegidos por la gracia de alguna divinidad. Son funcionarios públicos pagados por todos los contribuyentes, y en consecuencia sujetos a crítica. Si no desean que nadie disienta de sus sentencias, no tienen más que dejar la toga y trabajar en una actividad privada y discreta como tantos millones de sus compatriotas. En una sociedad libre e igualitaria no puede haber castas. Todo el mundo debe ganarse a diario y con sus actos el respeto de los demás.
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109 Comentarios
  • pobla pobla 05/05/18 13:58

    No puedo estar más de acuerdo con este comentario,los jueces no son dioses,si no son capaces de dictar una sentencia justa,que lo dejenzque no pasa nada.

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  • Salsera Salsera 05/05/18 11:14

    Como no estar de acuerdo con lo escrito en este comentario ? Muy bueno y muy certero que refleja y deseamos  muchisimos españoles y españolas.

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  • MaicaM MaicaM 05/05/18 09:11

    Los jueces son seres humanos como todos los demás. Me parece inaceptable el corporativismo q se está viendo estos días. Lo q tienen q hacer es reconocer sus errores, para así poderlos corregir, y no hacer una defensa cerrada de un magistrado (humano) q ha emitido una sentencia absolutamente absolutamente despreciable. Esa mentalidad de q la mujer se lo busca hay q erradicarla del poder judicial. Ese sr. no está preparado para trabajar en casos de violencia de género y punto.

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  • Pinolere Pinolere 05/05/18 01:26

    Para que volvamos a confiar en la justicia , nos lo van a tener que demostrar. Estaremos atentos. 

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  • Artero Artero 04/05/18 23:55

    Tanto la magistratura como las fiscalia, han hecho méritos mas que suficientes para auto desprestigiarse. Por oro lado, eso de que pero no come perro, es claro y patente en los que representa la ley

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  • Coronel Dax Coronel Dax 04/05/18 13:38

    (2/2) ¿Cómo casar esto con evitar sentencias como el voto particular del jucio de La Manada? Se me ha ocurrido una propuesta y es que existan unas directrices por las que determinados tipos de sentencia puedan ser objeto de sanción al juez que las dictara, y quedaran anuladas. Se trata de que una sentencia no pueda ir nítidamente en contra de los derechos fundamentales recogidos en nuestra Constitución y en la Declaración Universal de los DD. HH. El respeto a la igualdad de razas, géneros y extracción social, fundamentalmente. No sé quién debería determinarlo, pero los que pretendieran acceder a ser juez deberían estudiarlo en sus temarios, así como los jueces ya en activo deberían acceder a cursos donde se actualizaran y se les informara de estos asuntos.

    Es decir, un juez podrá ser musulmán wahabista (o ser del Opus, o lo que sea) en su casa, pero en sus sentencias tendrá siempre el límite que marcan nuestras normas fundamentales. Y si no se atiene a ellas sería sancionado.

    Un saludo.

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    • Orlinda Orlinda 04/05/18 17:37

      Claro, y al juez wahabí del Opus o a cualquier otro hay que enseñarle qué es consentimiento para tener sexo y a interpretar comportamientos sin estereotipos. En eso estamos.

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  • Coronel Dax Coronel Dax 04/05/18 13:36

    (1/2) Llego un poquito tarde a este debate, y además no puedo leer todos lo comentarios.

    A mi modo de ver la justicia debe emanar del pueblo. Por tanto, o bien la administra un jurado, o bien la administran unos profesionales, lo jueces, con la condición de que éstos representen relativamente bien a la sociedad de la que son elegidos. El sistema actual de acceso a la carrera judicial tiene defectos, por tanto mucho margen de mejora. No representa bien a la población, pues son de una determinada extracción social y, de media, tienen ideas sensiblemente más conservadoras que la sociedad en general. Sin embargo, son bastante independientes del resto de poderes. Esta independencia desaparece en los que forman parte de ciertos tribunales, los más cruciales, a los cuales acceden los más sumisos con el poder.

    Que la justicia es obra humana administrada por seres imperfectos es más que evidente. No sé si sería mejor que fuera administrada por un descendiente de HAL9000. De momento es lo que tenemos. Como los jueces deben representar a la población, debería haber de todo. De derechas, de izquierdas, de extrema derecha y de extrema izquierda. Católicos, ateos e incluso musulmanes, payos y gitanos, en una proporción similar a la que hay en la sociedad. Lo que hay que asegurar es el reparto de los asuntos que atiende cada uno atienda al azar y no pueda ser predeterminado.

    Los jueces y sus sentencias pueden ser criticados. Pero ya he dicho, y lo mantengo, que no pueden trabajar en un ambiente de intimidación. Ni de los poderes fácticos ni de la población. Tienen que dictar sus sentencias de acuerdo con su interpretación de las leyes.

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    • Jaime Richart Jaime Richart 04/05/18 15:34

      Los jueces de carrera están divorciados del sentido general de lo justo y lo injusto. Viven en una urna de cristal separados de la población y del punto de vista de la gente común. Si los aparentes y frecuentes errores de interpretación de la ley perjudicasen a los socialmente fuertes: políticos, funcionarios armados, dirigentes de banca o de empresa, clérigos, gobernantes, etc, habría que concederles no sólo el beneficio de la duda sino también pedirles disculpas por nuestra crítica o darles la aprobación. Pero sus frecuentes archivos de las causa y aparentes errores de interpretación y de resolución siempre hacen añicos la causa del socialmente débil, de las gentes de las capas sociales sin apenas recursos o, como en este caso de la manada en una mujer desvalida rodeada de 5 energúmenos, uno de ellos guardia civil y otro miembros de las fuerzas armadas. Esta asimetría es constante y perfectamente localizada en todos los procesos. Esto es lo que hace que no respetems sus decisiones ni les respetemos, y menos cuando se escudan en un tribunal...

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      • Coronel Dax Coronel Dax 04/05/18 17:32

        No estoy completamente de acuerdo con su afirmación. Yo tengo en mi familia política un magistrado al cual aprecio bastante en sus opiniones, su sensatez y profesionalidad. Tengo amigos abogados que hablan maravillas de él y es muy respetado en su trabajo. Creo que no es justo generalizar.

        Si algún defecto generalizado tienen los jueces apuntaría a un exceso de corporativismo que los incapacita para juzgarse a sí mismos, salvadas las excepciones que pueda haber. Los asuntos que conciernen a jueces debería ser obligado que los resolviera un jurado.

        En mi comentario he dicho que el sistema de acceso beneficia que haya un exceso de jueces conservadores y un cierto clasismo. Aunque no lo he dicho explícitamente se puede entender que estoy por modificar el sistema de acceso a la judicatura para que represente mejor a la sociedad.

        Usted dice que los jueces benefician a los poderosos y creo que eso no es del todo cierto, aunque le admito que pueda serlo en parte. Si sus decisiones se decantan hacia ellos se debe también a otras causas. Los poderosos tienen unas leyes que actúan a su favor y eso depende de otros poderes. Y tienen unos gabinetes jurídicos con los mejores abogados a su servicio. También he afirmado que en el T. Supremo no están precisamente los mejores jueces. ¿Cambiaría esta situación con un jurado? Pues sólo en caso de que sus miembros fueran de izquierdas. Hay muchos votantes de derechas que se ponen del lado del poderoso y desprecian al inmigrante o al desprotegido. Y quizás el jurado sea más influenciable por las argucias de un buen abogado. No veo un vuelco a la situación con un jurado elegido al azar.

        Si nosotros podemos amedrentar a un juez entraremos en una contradicción si criticamos que también lo haga Federico Jiménez Losantos desde su ponzoñosa tribuna. Y lo ha hecho alguna que otra vez, creo yo. En estos años hay muchas series, españolas y de otros países occidentales, ensalzando la labor de policías y militares. No veo apenas producciones en las que se ensalce a los jueces. Para mí no es casualidad.

        Un saludo.

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      • Orlinda Orlinda 04/05/18 17:29

        No es cierto lo que dices, los jueces no viven en ninguna urna de cristal, son gente común. Y tienen sentido de la justicia, en el caso de la manada de la justicia patriarcal. 
        Esa mezcla que haces entre jueces como seres extraños, sentencias debidas a interpretaciones machistas y sentencias correspondientes a leyes que se pueden modificar; injusticias sociales, de sistema, que ocasionan que los más desfavorecidos estén en desventaja para defenderse en un juicio, igual que lo están en todos los ámbitos de la vida, pues mezclar todo eso y culpar no se sabe muy bien a quién, a los jueces de carrera, a ellos, no lleva a ninguna parte ni a entender nada y sabido es que lo que no se entiende no se puede solucionar. Eso sí, sirve para desahogarse a quien le sirva diciendo no los respetamos.

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  • Jaime Richart Jaime Richart 04/05/18 10:38

    Pedón, sr. Arkiloco: que tiene usted un problema... o que no tiene ninguno

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  • Jaime Richart Jaime Richart 04/05/18 10:32

    Seño Arkíloco, este artículo de Valenzuela describe con toda propiedad, precisión y elegancia un clima ciertamente inaguantable...  Y si usted, además de contestarlo como constitucionalista,  compara con esa facilidad constituciones que tienen un siglo o más de países que no han tenido problemas significativos en comparación con la española y los problemas que viene teniendo España (desde 1936), donde siguen abiertas las heridas de la guerra civil justamente por la nula voluntad en contrario de los mismos que han causado y siguen causando desasosiego y canalladas sin cuento y de toda clase... Una España dominada por ellos, con unos gobiernos elitistas, ladrones, despreciadores de las clases populares pese a adornar sus siglas cínicamente con el adjetivo popular... Si usted compara, digo, a Francia, Inglaterra, Bélgica, Italia, Holanda, etc y sus constituciones y sus leyes y a sus gobernantes y la paz general de sus respectivas poblaciones, con la situación que se vive en España desde hace dos décadas... Si usted se siente muy español y mucho español  orgulloso de una constitución que nació viciada por las condiciones en que se redactó, y sigue viciada por la interpretación espuria que hacen de ella los campeones de todo menos de la inteligencia y de la buena voluntad, que a todas horas nos recuerdan que hay que respetarla y respetar las leyes (salvo cuando están en la oposición claro está), es que tiene usted un problema, como lo tiene ese juez del voto particular con sus 200 folios para justificar lo injustificable y pese a que es notorio que la razón no es prolija...

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    • Arkiloco Arkiloco 05/05/18 00:34

      Jaime Richart, me pasa muy a menudo. Hay gente que quiere discutir con Arkiloco pero no discute con el y se inventa otro. Yo he escrito lo que he escrito y con lo que he discrepado con Valenzuela está bastante claro. No he hecho ninguna comparativa con otros paises, ni he cantado alabanzas sobre el nuestro, nuestra Constitución y no me he referido u opinado sobre casi nada de lo que dices. Podría hacerlo pero me da pereza y puedes seguir tus discusiones con el Arkiloco que te venga bien para tus particulares necesidades y o para lo que te de la inventiva. Yo soy español como tu pero sientes la burda, malevola, malintencionada y estigmatizante necesidad de medir y evaluar mi sentimiento nacional como "muy español", "mucho español" y orgulloso de tal y comprensivo de cual. Y, además, que tengo "un problema" o "ninguno". Te digo lo mismo: la puntuación que quieras en sentimiento e intensidad nacional y el número de problemas que creas conveniente. Ese Arkiloco está en tus manos y lo puedes manejar cual polichinela. El otro Arkiloco ni discute así, ni discute con cualquiera y menos con el que no dice nada, dice lo de siempre y todo se puede decir sin saber adonde lleva o solo lleva a donde Jaime Richart ha decidido de antemano que lleva. El otro Arkiloco nada sabe del Richart, ni de sus intensidades sentimentales ni de su número de problemas. El Arkiloco ve a alguien que no sabía que decir, que se se inventa al otro y que, manipulador y prejuicioso, quiere mover una polichinela. Llegas un poco tarde a la fiesta, estoy en otras y nada más tengo que aportar a lo que he comentado. Si quieres lo lees otra vez y planteas cosas sobre lo escrito y no sobre lo supuesto o lo que no se dice. Dudo que te conteste pero ya habrá tiempo y ocasión para esa oscura tentación de discutir con el Arkiloco. Pero, otra vez, hazlo mejor y deja la polichinela en casa. Uff...

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  • cachorro cachorro 03/05/18 19:23

    Javier, estupendo articulo, lastima que ciertos sectores no compartan .
    BASTA YA DE TANTOS RECORTES DE LIBERTAD DEMOCRATICA.

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    • Arkiloco Arkiloco 03/05/18 23:38

      A ver si tu me entiendes Cachorro y porque dicen que convoco a todas las perezas y soy la prueba maxima de dificultad en lectura y comprensión. Y me empieza a preocupar. Y te lo cuento con este tono distendido que se me ilumina por las noches. Tu puedes felicitar y lamentar lo que te parezca pero no me parece bien que nos llames "sectores" a los que no compartimos tus gustos. Hoy te llaman sector, mañana cuadricula y al otro paralelogramo, diametro o pífano. ¿Que te parecería si yo te nombro como "vector"o "parametro"? Pues eso, conviertenos en personas y no nos traduzcas en terminos euclidianos. Espero tu comprensión pero me temo que otra vez la he pifiado y que ni con benevolencia me has captado.

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