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Desde la casa roja

Me gustas, democracia, porque estás como ausente

Publicada el 30/05/2018 a las 06:00 Actualizada el 30/05/2018 a las 09:13
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Era 1832. Era París. Victor Hugo había presentado su obra Le roi s’amuse (El rey se divierte) en el Teatro Francés. Al día siguiente de la representación, una carta del ministerio suspende la pieza. Uno de los derechos fundamentales en Francia después de la Revolución de 1789 y de la Constitución de 1830 fue la libertad de expresión y de pensamiento así como la abolición de la censura. ¿Qué pasó entonces? Que un grupo de gendarmes asistió a la primera representación y se escandalizó. Les pareció inmoral y obscena. Victor Hugo había dibujado al rey Francisco I de Francia como un ser depravado que maltrataba a su bufón Triboulet y que manejaba su poder para conseguir a las mujeres que le apetecía. ¿Qué hizo el ministerio al respecto? Ocultar el libertinaje del rey, salvaguardar a la monarquía, aunque fuera la de dos siglos antes. Para ello, no solo prohibieron la obra, sino que mandaron destruir todos sus carteles. “Si cree ahora que son diferentes para los espíritus las ideas de libertad, se engaña; lo que tienen es cansancio, y llegará un día en que se pedirá estrecha cuenta de los actos ilegales que acumula contra nosotros de algún tiempo a esta parte”, escribió posteriormente el autor de Los miserables en su alegato.

El asunto no termina ahí. Veinte años después, un genio de la música, Giuseppe Verdi, conmovido por la pieza teatral de Victor Hugo, se basa en ella para escribir el libreto de su ópera más famosa: “La donna è mobile / qual piuma al vento”, canta una de sus arias. La estrena en Venecia. Para salvar la censura del imperio, Verdi le cambia el nombre, Triboulet pasará a ser Rigoletto. Y Francisco I, el Duque de Mantua. La traviata, basada en La dama de las camelias de Alejandro Dumas, también sufrió algunos ajustes y Verdi tuvo que ubicarla doscientos años antes de la fecha en que la situaba en el original. No podía resultar un espejo donde el público se viese reconocido.

“Volvamos al aquí y al ahora”, versaba Javier Krahe en la canción que da título a este texto: “Donde tú, democracia, ya sé que me procuras alguna ley conciliadora, pero caes a menudo en sucias imposturas, fealdades que el buen gusto deplora”. Bien sabía Krahe lo que le cantaba al sistema que nos recoge desde aquel día en que todas las cámaras de TVE se apagaron mientras tocaba su Cuervo ingenuo, esa canción dedicada a la postura de Felipe González sobre la OTAN, o cuando se cayeron sus actuaciones de los ayuntamientos socialistas de los ochenta.

Parece que hasta en tiempos de esperanza, incluso con la piel aún herida de revoluciones y caballos grises, el poder ha ejecutado su fuerza para detener la expresión. ¿Realmente se trata de una condena a la amenaza y la injuria o simplemente se busca romper el espejo donde nos reflejamos, a veces, distorsionados; a veces, desnudos? Hace un par de días, en la presentación de un libro de humor gráfico, un periodista que fue portavoz del Gobierno que inspiró Cuervo ingenuo dijo que “no eres político hasta que no te hacen una caricatura”. A Franco no se le caricaturizaba. Lo hizo la revista La traca: su propietario fue fusilado y los ejemplares destruidos. Pero Franco no era político, era un dictador. Y esto se suponía que era otra cosa.

Qué palabra tan fea, pero qué propia para esta ley que nos sujeta. Una ley creada por el partido en el Gobierno para oscurecer a la fuerza su propia crisis como institución: mordaza, silencio, coacción. Una ley escrita tras el 15M y las protestas en la calle. Una ley para barrer a golpes y meter lo disidente debajo de la alfombra. No hablar, no reunirse, todo atado. El último en sumarse al listado de señalados por esta Ley de Seguridad Ciudadana, que va mucho más allá de la música, ha sido Evaristo Páramos, cantante de Gatillazo y ex vocalista de La Polla Récords, algo que, como él mismo ha reconocido, es habitual en sus conciertos. Que por qué. “Por tus ideas, porque protestas, por lo que gritas, porque molestas, porque me mandan, por el dinero, porque me gusta y porque puedo”, se responde en Otra canción para la policía. Básico y directo. Punk: contra la autoridad y contra la convención y la norma. Punk sin más. “Toma democracia, come libertad”, como cantaba en otro de sus proyectos musicales, The Kagas.

La censura en el arte, y concretamente en la música, es antigua. De Wolf Biermann cruzando el muro de Berlín a los Rolling, de Elvis a Bowie, de Lucy in the sky with Diamonds a Je t’aime moi non plus, de Los Tigres del Norte al rapero huido Valtonyc. Más propia de países con Gobiernos autoritarios cuya posición no debe cuestionarse. La realidad es, pero no debe estar en las canciones: no protestarás. Quiero decir que padecerás todas las injusticias, pero no te atrevas a cantarlas, a escribirlas o a dibujarlas. No sujetes el espejo donde podamos vernos como somos. O como nos gustaría ser. El escenario ha cambiado. Y lo que antes podía llegar a unos cuantos, hoy viaja a todas partes.

Me pregunto qué habría sido de mis amigos ahora. Pero eran los años noventa cuando hacían canciones punks contra la monarquía y no teníamos redes sociales y aquello no fue mucho más allá de sus garajes. Qué habría pasado si hoy hubieran tenido un me gusta de más, si se hubiera viralizado aquello, si de pronto hubieran alcanzado una repercusión inesperada y su canción tocara los oídos de alguna autoridad y esta se hubiera molestado por la provocación de unos chavales de la periferia: que se les habría dado su escarmiento, su multa, su prisión. ¿Son las redes sociales los nuevos gendarmes sentados en el teatro de Victor Hugo? Créanme, eran inofensivos.
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17 Comentarios
  • genovès genovès 31/05/18 11:53

    el titular me ha hecho leer el artículo y realmente ambos me han encantado

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  • "Maga" "Maga" 30/05/18 20:27

    Aroa, excelente columna, que leo" de cabo a rabo" con avidez,y la sensación de placer y por supuesto, reconocimiento pleno ,consciente de mis limitaciones, te agradezco mucho la información contenida en este Artículo.
    Saludos cordiales.

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  • luzin luzin 30/05/18 11:56

    Muy buen artículo. Ahora toca reflexionar cómo podemos arrebatar los instrumentos de censura a los que gobiernan ...

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  • irreligionproletaria irreligionproletaria 30/05/18 11:51

    Tu magnífico artículo me llevó anoche, a la novela del gran escritor Pablo Gutiérrez: 'Democracia' "Intrahistoria de una prosperidad simulada que acabó destruyendo miles de vidas anónimas como la de Marco. Brusco despertar al fin del mundo ficticio de la felicidad instantánea."

    De subrayados y 'pestañas de colores', transcribo del texto:

    "Libertad formal. Lo que lo marxistas llaman desdeñosamente 'mera libertad formal' se convierte en la base de todo lo demás. Esta mera libertad formal, es decir, la democracia, [tachado 'cracia'] el derecho del pueblo de juzgar y expulsar a sus gobernantes, es el único medio conocido para tratar de protegernos del empleo incorrecto del poder político, su esencia consiste en el control de los gobernantes por parte de los gobernados. Y puesto que el poder político puede controlar el económico, la democracia [nuevamente, aparece tachado 'cracia'] será también el único medio posible para poner el control de la supremacía económica en manos de los gobernados." (Karl Poper. La sociedad abierta y sus enemigos)

    En reconocimiento a tu título, recuerdo: "... Pero, levántate/tu, levántate,/pero conmigo levántate/y salgamos reunidos/ a luchar cuerpo a cuerpo/ contra las telarañas del malvado,/ contra el sistema que reparte el hambre,/ contra la organización de la miseria..." (La bandera, Los versos del capitán, Pablo Neruda)

    Mi humile homenaje a tu trabajo, cocluye con una referencia de 'La Traca' revista de humor que desconocía:
    "...De los rasgos que componían el clero católico, si había acusaciones que se repetían con mayor asiduidad eran las relativas a su tendencia a recurrir a soluciones violentas para enmendar las situaciones que no le agradaban y las referentes a su incontenible e incontenida lujuria.(...) La Traca constituía, una sucesión interminable de dibujos de clérigos toscos en perpetua persecución y fácil disfrute de..." (Wiki)

    Gracias por tu prosa, Aroa Moreno y, gracias por conformar nuestro digital, Infolibre

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  • M.T M.T 30/05/18 11:31

    ¿ He leído y entendido bien tu artículo, Aroa, que, dicho sea de paso, me ha encantado cuando tras todo ese despliegue de bien escribir te refieres a la literatura, música, humor gráfico y arte como expresión de libertad? ¿ quieres decir que únicamente podemos pretender ser libres en esas expresiones artísticas? ¿tal vez estamos tan constreñidos entre el consenso y la sanción, tan entre poderes y mentiras en lo público sin saber a qué atenernos? No sé, tal vez mi mente está gris y nublada como el cielo que me cubre.
    Enhorabuena por tus textos. Es cuanto puedo decirte hoy. Saludos.

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    • platanito platanito 30/05/18 18:23

      Yo prefiero contentarme con sentirme libre, estimada profe. Cómo esos bellos ejemplos que nos dieron tantos resistentes del interior durante el franquismo.

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      • M.T M.T 30/05/18 18:36

        ¡ Cómo lo sabes Platanito! Comparto esos sentires, aunque solo sean subjetivos de libertad. Alguna ventaja le debemos al cumplir años: libertad, desinhibición, no sé si solo de palabra o también de acción. ¡Ves, apreciado quintanaro, es hora de reflexiones y meditaciones, cosa de los atardeceres! ¿ Brindaremos por más libertades el viernes? Chin chin.

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        • paco arbillaga paco arbillaga 30/05/18 22:00


          La ventaja de cumplir años es que se puede felicitar a quien los cumple: Zorionak! Osasuna2 salu2.

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          • M.T M.T 30/05/18 23:02

            Osasunados saludos, Paco y ¡ cómo me alegra este espacio de encuentro y comunicación!.Lo percibo de igual modo como un espacio de libertad. Un abrazo.

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  • anamp anamp 30/05/18 11:08

    Estupendo, Aroa, da gusto leerte.

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  • ArktosUrsus ArktosUrsus 30/05/18 09:33

    Excelente artículo. Muchas gracias por poner blanco sobre negro (otra vez) la verdad de esta "democracia". O tragas con todo o te llevan por delante. Y no se te ocurra protestar. Cuando la expresión no es libre, la democracia no existe.

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  • paco arbillaga paco arbillaga 30/05/18 09:01


    «La censura en tiempos del diario 'Madrid'»:

    https://elpais.com/elpais/2018/05/18/opinion/1526671042_390977.html

    No se ha acabado el acallar las «voces» de los medios que molestan. Hoy se las puede comprar, retirar las subvenciones a través de la publicidad oficial, negarles señales de TV o radio, cambiar directores o periodistas críticos o que no sean dóciles con el poder político o económico. La censura de los tiempos del diario «Madrid» era más bestia que la actual que se comporta de forma menos ruidosa pero no resulta menos efectiva para los intereses del poder. Osasuna!

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  • platanito platanito 30/05/18 08:42

    ¿Será Eduardo Sotillos, portavoz del cuervo ingenuo de la OTAN en el 85 , el que se ha reciclado al humor gráfico? O su sucesor que luego ascendió a solanaceo soldado Schlek. ¿Cuál de los dos tendrá la caricatura más caradura?
    Algún alma caritativa puede darme el título de la tal obra de humor gráfico? ¿Le llegará a la suela del zapato a la Forgesporánea?
    ¿Algún cocodrilo de aquel gobierno me habría querido amordazar por haber cascado un casco con pincho al portavoz? Al Krahe se lo pusieron pero no pudieron acallar su voz. Ni a su mentor Brasens tampoco.
    Pero no veíamos que la mísera harapienta democracia ya se hallaba ausente, secuestrada por el pielroja cuervo ingenuo que nos hablaba con lengua de serpiente y hoy ejerce de mayordomo del chicano Slim. Las vueltas que da la vida.

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  • frida56 frida56 30/05/18 01:14

    Tus artículos me parecen diferentes de verdad. Creo que es el enfoque...y la inteligencia que desprenden! Y sí,sin duda,las redes son los nuevos gendarmes,pero es igual,siempre los hubo y los habrá...y siempre habrá gente escribiendo,pintando,etc,para soslayarlos,levantando el espejo donde mirarnos...

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