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Muros sin Fronteras

El momento procesal oportuno

Publicada el 05/07/2018 a las 06:00 Actualizada el 01/08/2018 a las 19:35
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En el tardo-franquismo aprendimos que detrás de la frase “no soy de derechas ni de izquierdas” se esconde un tipo muy de derechas. La Transición se hizo como se pudo, y deberíamos estar agradecidos a quienes la protagonizaron desde los valores democráticos. La alternativa era un golpe militar, como los de Videla y Pinochet, con estado de excepción y miles de detenidos.

Los tiempos avanzan; las frases, menos, pero el caldo de cultivo es el mismo. Cuando dicen que hay que dejar el Valle de los Caídos como está, con el dictador festejado, defienden la memoria de una dictadura que causó cientos de miles de muertos y desaparecidos.



Joaquim Bosch, ex portavoz de Jueces para la Democracia, lo resume bien: “Si el franquismo fuera cosa del pasado no habría tanta resistencia a quitar sus símbolos”.

En este tipo de asuntos es fácil distinguir los bandos y los matices. Las izquierdas, por ejemplo, deberían defender a las víctimas de la dictadura, no dejarlas en las cunetas de la memoria. Igual que sucede con las víctimas de otras violencias tan execrables como las de la ETA y el Grapo, o las del 11-S.

Las izquierdas que tanto callaron (menos Zapatero al final de su segundo mandato) deberían aprovechar que están en el Gobierno para mejorar la ley de Memoria Histórica, y presupuestar. Es urgente que se busque a los desaparecidos y que se entreguen los restos a sus familias. Es un asunto de justicia y de dignidad colectiva, un paso imprescindible para elevar el nivel de exigencia ética en España. Una de las madres de las corrupciones es la desmemoria.



Es algo que no se pudo hacer en la transición, un pacto entre victimarios y representantes que decían hablar en nombre de las víctimas de la Guerra Civil y la dictadura. Como sucede en el Mediterráneo, triunfó la realpolitik sobre los valores, el pragmatismo sobre la decencia.

En la calle Conde Peñalver de Madrid, esquina con Juan Bravo, se yergue un edificio de ladrillo estilo neomudéjar que acoge una residencia de ancianos. Al lado, el colegio José Calasancio. Ambos eran parte de la cárcel de Díaz Porlier, donde estuvieron presos entre otros Antonio Buero Vallejo y Marcos Ana. En la fachada de la residencia, una placa recuerda que en ese lugar Miguel Hernández escribió en septiembre de 1939 Las Nanas de la Cebolla. La fecha de inauguración: 1985, con el PSOE en el poder y sus 202 escaños en el Congreso. Falta un detalle: Hernández estaba preso. ¿No se podía escribir esto en 1985?



En mayo de 2017, el Congreso de los Diputados aprobó por mayoría la exhumación de los restos del dictador del Valle de los Caídos. No hubo votos en contra. El PP se abstuvo. Existe un mandato de los representantes de la soberanía popular para poner fin a este disparate ético e histórico.

Si retirar al general golpista Millán-Astray del callejero de Madrid ha supuesto un calvario de demandas, con el concurso de algunos jueces creativos, imaginen lo que vendrá con la momia. En primera línea de defensa legal está la Fundación Francisco Franco, que honra su memoria desde la historia fake. No hay Fundación Adolfo Hitler en Alemania porque los nazis perdieron la guerra. ¿Siguen ganando la guerra cada día después de casi 80 años?



Existe en Derecho, y en la vida, el llamado momento procesal oportuno. Algo que deja de ser imposible, por las circunstancias o la escasez o debilidad de los apoyos. Sucedió en la moción de censura a Mariano Rajoy. Los mismos apoyos que no sirvieron para formar gobierno de izquierdas con apoyo de PNV, ERC y PdCAT tras las elecciones de noviembre de 2015, llevaron a Pedro Sánchez a La Moncloa. ¿Qué cambió? El ambiente, la sentencia de la Gürtel, el goteo de corrupciones. Es la suma de detalles.



Es el mismo momento procesal oportuno que ha llevado a Andrés Manuel López Obrador (AMLO) en volandas a la victoria en las elecciones presidenciales de México. Es el ganador con mayor respaldo popular en la historia de su país. Era su tercer intento. Perdió en 2006 frente al conservador Manuel Calderón en unas circunstancias tan extrañas que todo el mundo –menos el ganador, claro– dio por sentado que hubo un fraude. Su segundo fracaso fue en 2012 frente a Enrique Peña Nieto, el hombre que solo leyó tres libros. La campaña del miedo funcionó.

En 2018, los mexicanos ya no están para milongas en un país zarandeado por la corrupción, el crimen, el narcotráfico y la narco-política. Durante los mandatos de Calderón y Peña Nieto han muerto más de 170.000 personas por actos violentos relacionados con el narcotráfico.

El momento procesal de 2018 es la hartura, sobre todo de los jóvenes. Y Donald Trump, con el que ya ha conversado según reveló en su cuenta de Twitter @lopezobrador_. Si se fijan en los likes y retuits, López Obrador va a ser una seria competencia para @realDonaldTrump. Al menos en esta red social.
 

La izquierda española, y lo que queda de la europea en este viraje a la derecha, ha recibido la victoria de AMLO como una señal celeste de que los tiempos van a cambiar. A mucha de esa misma izquierda le cuesta horrores, como se dice popularmente, renegar de Daniel Ortega en Nicaragua, que hace muchos años y muchos muertos que nada tiene que ver con el sandinismo. No deja de ser otro sátrapa corrupto aferrado al poder. De Venezuela hablamos otro día para que nadie se atragante.

AMLO es una buena noticia para América Latina. Gervasio Sánchez lo comparaba con la llegada de Lula al poder en 2003. Otro líder de izquierda, líder del sindicato metalúrgico, que despertaba temores entre la clase dirigente de Brasil. Perdió tres veces antes de ganar. Después pasó lo que pasó, seguramente a mitad de camino entre las acusaciones de corrupción y la defensa de que todo es un montaje para que no pueda volver a presentarse. De momento, pueda o no, Lula lidera las encuestas.

Aunque aún no es el momento procesal oportuno para derrotar en las urnas a Trump (toca esperar a 2020), una parte de EEUU lo pide a gritos. En estos días ha sucedido algo –que de momento es muy local–, que muestra la existencia de una movilización del electorado de izquierda en EEUU, que tradicionalmente ha votado a los demócratas o se ha abstenido.



Me refiero a la victoria de Alexandria Ocasio-Cortez en las primarias del Partido Demócrata en el Distrito 14 de Nueva York. Ha derrotado a uno de los popes del partido en la Cámara de Representantes, Joe Crowley, que se lo tomó con deportividad, dedicándole una canción. Son primarias, aún no ha ganado el escaño, para eso tendrá que esperar a noviembre.



Antes de seguir, aclaremos algo: en EEUU se llama socialistas (sinónimo subyacente de comunista) a lo que en Europa llamábamos socialdemocracia; es decir, defensa de la Sanidad Pública universal y 'esas cosas' del Estado del bienestar.

Ocasio fue voluntaria en la campaña de Bernie Sanders en 2016, derrotado por el aparato demócrata que prefirió a una de los suyos, Hillary Clinton. En política, y en la vida, las cosas no son inmediatas. Se liberan fuerzas que tardan años en mostrarse. Hoy padecemos una ola reaccionaria y xenófoba que todo lo cubre. Viene de la crisis de 2008, de la globalización y de la ausencia de controles.

Pero hay esperanza más allá de los nombres. Enamorarse de AMLO o de Pepe Mujica en Uruguay no es más que un síntoma de esta era del espectáculo, una renuncia irresponsable a aceptar lo esencial: es la sociedad activada lo único capaz de cambiar el mundo. Depende de usted, no de los salvadores.

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12 Comentarios
  • REE REE 02/08/18 19:06

    Muy buen artículo. Gracias.

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  • Amatista Amatista 02/08/18 12:19

    “Si quieres cambiar el mundo, cambia tú”. Es uno de mis lemas preferidos, y es muy cierto. Los políticos no hacen sino interpretar la voz de la calle, y les lleva su tiempo... Pero “cuando no existen esclavos, deja de haber verdugos”. Lleva su tiempo, sí, y antes tiene que alcanzarse una masa crítica de personas favorables a ese cambio, para que se dé “el momento procesal” oportuno. Gracias por su artículo, Sr. Lobo, saludos.

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  • Jooheras Jooheras 10/07/18 17:23

    "Depende de usted, no de los salvadores"

    Mensaje válido para naranjitos, podemitas, gaviotos o puñorrosas. Dejemos de venerar a los líderes, como únicos salvadores. Dejemos de exculparlos aún cuando se equivocan. Aunque los otros sean peores (para uno mismo), debemos tener siempre los ojos abiertos y valorar los hechos con independencia de sentimientos.

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  • Ángel S.B. Ángel S.B. 07/07/18 19:58

    Estoy de acuerdo que la transición de la dictadura franquista a la democracia de baja calidad que tenemos se hizo lo que el resto de Europa y sobre EEUU quiso, había entonces en España 30.000 agentes de la CIA....No creo que se produjera un golpe de Estado, eso no le convenía a EEUU ni a Europa por lo que lo más probable fracasaría....Y por fin estoy de acuerdo con tu última reflexión...No depende de la emancipación política sino de la emancipación humana,como decía Marx, la que puede cambiar el mundo......

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  • escéptico escéptico 07/07/18 12:23

    Darte las gracias por tus articulos siempre son muy enriquecedores .

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  • AMP AMP 05/07/18 11:59

    No puedo estar más de acuerdo con tu artículo, Ramón.
    No obstante, eso de: "... La alternativa era un golpe militar, como los de Videla y Pinochet, con estado de excepción y miles de detenidos." De eso no estaría yo tan seguro. Lo intentaron un 23 de febrero unos años después y no les salió exactamente como esperaban.

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  • MASEGOSO MASEGOSO 05/07/18 11:29

    Leo los comentarios editados hasta ahora.
    ArtosUrsus tien razón en lo que escribe pero, debo decirle que em 1982 había pactos anteriores que se deberían guardear con mucho cuidado para no tocar ciertos temas. Al admisión del PSOE, PCE y otros partidos estaban pactados con seguir una línea muy convergente con el franquismo.
    ¿De donde pensaban que ese permisivo afluir de iedologías más diversas partíó?
    Hubo pactos que se resptaron en cierta medida y, si no recuerdo mal, durante el felipismo la seguridad social mejoró, la educación y el bienestar de los trabajadores. La ingerencia aznarista truncó en buena parte aquellos logros y ZP tuvo que admitir, en multiples ocasiones, lo que no quería admitir. Eso es política.
    Tras la funesta era m.rajoy si que se puede crear esa conciencia social de que hablas y que no fue posible en un tiempo anterior. Recuerda que Sánchez y los políticos jovenes de ahora no asumen aquellos pactos. Cuando se acordaron eran niños. Ahora es la oportunidad en que las personas de
    menos cuarenta años sin trabas transféricas pueden crear esa sociedad a la que aludes.

    Sancho: siempre me has leído que la situación está en nuestras manos y no en las de los salvapatrias. Con solo escuchar completa la intervención de Rafael Hernando que nos indica el Sr. Lobo tienes las respuestas.

    Sr. Lobo; a su artículo no se puede pedir más y, darle las gracias, es poco. Un saludo.

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  • leondebarro leondebarro 05/07/18 11:24

    Muy cierto todo lo escrito y, para mi, "blandito". Desgraciadamente hasta que no sucedan "cosas" mas graves de las que están pasando en los paises centro europeos (derecha recalcitrante), no nos pondremos a trabajar de verdad para, de verdad, dar la vuelta a todas esas desigualdades que están ocurriendo con la mirada hacia otro lado del resto.

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  • paco arbillaga paco arbillaga 05/07/18 10:42


    “no soy de derechas ni de izquierdas”, «o yo soy apolíticx», desde luego que son frases de gente muy de derechas. «… es la sociedad activada lo único capaz de cambiar el mundo. Depende de usted, no de los salvadores.» Así es: quizás exigimos que hagan lxs demás lo que no hacemos nosotrxs. Osasuna!

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    • Lobolopezglg Lobolopezglg 05/07/18 13:16

      "Apolítico, total. De derechas como mi padre.". Ya lo plasmó el gran Luis García-Berlanga en "La escopeta nacional" poniéndolo en boca de José Sazatornil.

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  • ArktosUrsus ArktosUrsus 05/07/18 08:57

    Muchas gracias por el artículo Ramón. Acertadísimo como siempre. Y te agradezco la referencia al PSOE de 1985. Hace poco en un cruce de comentarios otro lector me acusaba de no ser concreto en exponer en qué nos falló el PSOE de 1.982 a la izquierda. Razones aparte (el no compartía las mías ni yo las suyas) son cosas como la que indicas. Pequeños detalle que habrían mostrado la voluntad de cambiar de verdad. Quitar monumentos, cambiar los nombres de las calles, recordar a los nuestros (me refiero no a los ideológicamente nuestros, sino incluso a esos nuestros, la gente del pueblo, que incomprensiblemente se prestan a servir a ellos, los que mandan, los que inventan palabras como extranjero, porque esa gente del pueblo también sufrió por culpa de ellos aunque no sepan adjudicar las culpas), detalles de menor importancia, pero no asfaltaron el camino con hechos pequeños sino con las mismas miserias que usan los poderosos. Si en aquellos cuatro años hubiéramos podido crear una conciencia social de izquierdas, y no se hubieran mantenido tantas injusticias, quizá ahora estaríamos en otro presente. O tal vez no, pero no intentarlo fue el pecado. Lo que no se intenta no se hace realidad nunca. Y si se intenta y se fracasa, no podrán acusarte de no ser fiel a lo que pensabas o decías que pensabas.

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