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¡A la escucha!

Un dato para sus señorías

Publicada el 04/10/2018 a las 06:00 Actualizada el 03/10/2018 a las 22:58
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Seguir la actividad en el Congreso es todo un arte. Cuando llegas la primera vez con tu grabadora, siendo todavía becaria de radio, imponen sus moquetas, el timbre llamando a sus señorías al hemiciclo, las puertas batientes que dejan entrever los escaños. Sientes que eres un elefante en cacharrería, que todos esos señores tan trajeados, con carpetas siempre con el logo de su partido bien visible que van y que vienen por los pasillos unas veces con mucha prisa y otras con ganas de pararse, saben mucho y tú apenas nada. Repito: eres una becaria que lleva unos meses en Madrid y que entrar en el Congreso de los Diputados es la cobertura que todos deseamos hacer.

Pero pasan los años, has cambiado la grabadora de la radio por el micro y la cámara, y aquellos mismos pasillos y aquellos mismos señores trajeados han dejado de imponerte. No es que les pierdas el respeto, pero aprendes a saber leer gestos y declaraciones. Sí, porque es todo un arte leerles a los políticos. Sus sesiones de control, sus plenos monográficos, sus réplicas y contra réplicas. Al principio vas haciendo un máster sobre el proyecto de ley que van a debatir o sobre la moción que van a votar. Te aprendes lo que dice el texto, pides asesoramiento, acudes a la Constitución para saber qué párrafo es el que van a citar seguramente de forma machacona, o eso crees. Pero cuando llega el debate, el resumen son tres frases ingeniosas, dos contestaciones rápidas y tres chascarrillos de corrillos con los periodistas. No hay grandes referencias legales, ni grandes aportaciones en el turno de palabra. Y la decepción empieza a hacerse hueco entre esa sensación que tenías hace unos años de respeto.

Hace un tiempo nos reunieron a un grupo de mujeres que habíamos nacido con la democracia. Artistas, modelos, diseñadoras, empresarias, periodistas y políticas. Una mesa de debate amplia en el que hablamos durante un par de horas de casi todo. En esa mesa estaba una mujer que hasta hace no mucho ha concentrado mucho poder y lo ha ejercicio en la vida política de este país. Recuerdo que antes de sentarnos, pudimos saludarnos unas y otras, hablar de forma más privada y distendida y comentar cómo íbamos, qué tal compaginábamos trabajo y familia, horarios de sueño, etc, etc y mi decepción se hizo máxima cuando esa persona, a la que miércoles tras miércoles veíamos en su escaño decir frases muy convincentes, me confesó que había días que sentía que necesitaba un descanso porque no encontraba un “frase ingeniosa” (y la cita es textual) con la que contestar al rival de turno político. Frase ingeniosa. Mi cerebro al escuchar aquello cortocircuitó: me temblaron las piernas al pensar que los políticos sólo iban al Congreso a buscar el total de turno que luego pusieran en los informativos de la noche. Nada más: intentar ser el más gracioso del grupo no el más efectivo. Lograr que tu frase quede como el hit del día. ¿Se acuerdan de lo del tractor de Rajoy al portavoz del PNV? Pues por ahí van los tiros.

Los periodistas estamos acostumbrados a consumir y ver las largas sesiones parlamentarias. Las de los miércoles, los plenos extraordinarios, los ordinarios, sesiones de investidura y también los debates sobre el Estado de la Nación. Y en los últimos meses, insólitamente, también alguna que otra moción de censura. Los vemos todos. Y quizás nos hemos inmunizado y ya no nos escandalizamos tanto cuando presenciamos rifirrafes absurdos que no aportan mucho o nada. Por eso entendí perfectamente el comentario que me hizo el otro día un amigo: me contó que por horarios de trabajo, ese día, miércoles, había salido más tarde de casa y por curiosidad se puso el Canal 24 horas para ver en directo la sesión de control. Y literalmente, me dijo, aluciné. “Han estado más de 20 minutos hablando sin decir nada. Era frase vacía tras frase vacía cuando no era un ‘y tú más’”. Sonreí. Porque anestesiados como estamos de ver todos los días lo mismo hemos perdido esa capacidad de sorprendernos que mi amigo mantenía. Entendí que, visto por primera vez, sin cortes ni voces de periodistas por debajo, efectivamente sus señorías perdían mucho: sin contexto lo que dicen no aportan nada.

En el último CIS sólo un 14% de los españoles creía que en el Congreso se debatía sobre problemas que le afectaban directamente: ¡sólo un 14%! El resto piensa que en esa cámara de representación popular, es lo que significa o debería de ser el Congreso, se habla y se debate sobre problemas y asuntos que en nada les afectan ni les preocupan. El dato deberían de imprimirlo y ponerlo en letras bien grandes sus señorías para verlo cada día en sus despachos y sobre todo, los días que tienen pleno. Para que no se les olvide de que quienes les van a ver luego por la noche en un corte en el informativo, digan lo que digan, no creerán que hablan de ellos ni sobre ellos.
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8 Comentarios
  • Ricardo Velasco Ricardo Velasco 08/10/18 10:17

    Hay un refran que lo resume todo vengan dias y caigan ollas"

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  • jmateosf jmateosf 06/10/18 08:47

    ¡Me alegra que escriba este artículo! Llevo 28 años trabajando en un Parlamento autonómico. Mi oficio es la tecnología, verdadera impulsora en abrir esas cajas negras que eran las Cámaras legislativas y poner los pilares para una verdadera democracia participativa en este siglo XXI  a la que tanto se resiste la clase política actual, en la mayoria de los casos por "adición" a escaño. He visto, oído y escrito tanto sobre lo que cuenta usted que me ha emocionado. Entré en la institución con Sancho El Grande, luego pasé al modo Sancho El Fuerte, ahora visto lo escrito por usted, comprenderá que me haya convertido en Sancho Panza.

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  • paco arbillaga paco arbillaga 06/10/18 08:06



    Hasta un 14 % me parece mucho. Es casi dramático escucharles hablar en el Congreso y casi siempre resulta inaguantable oírles cuando les ponen una alcachofa delante y casi todos ellxs se pegan un sermón como si estuvieran en un púlpito para soltarnos lo buenos que son, lo mal que lo hacen los otros o lo que tendrían que hacer los demás partidos. A veces no me explico cómo puede haber tantas alcachofas rodeando a ciertos personajes para grabar las bobadas que dicen. Osasuna!

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  • Anibal Espaloma Anibal Espaloma 05/10/18 22:55

    Muy buen artículo y lo del 14% es definitivo. Esos señores han montado un circo en el que ejercen de malos payasos reí vindicando a Caligula frente a las cúpulas de los partidos. Caligula nombro a su caballo pero no a sus burros

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  • svara svara 05/10/18 19:12

    Un artículo de sumo interés Elena. Ese dato del 14% debiera de avergonzar al mas atrevido de los políticos que se sientan en el congreso. Al ser tan estériles los plenos, tan poco productivos, se debiera de racionalizar el sueldo de sus señorías en la misma proporción que su aportación al servicio eficiente al ciudadano. Llegara el día, (o eso espero) que esta clase política deba cobrar en razón directa con que la eficacia de sus medidas repercute en la mejora del servicio al ciudadano. ¿Cobraría alguno?

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  • MaicaM MaicaM 05/10/18 18:09

    Es tarea de los periodistas sacar todas esas cosas a la luz, para q estuviéramos informados y pudiéramos salir a la calle a protestar, q es la única herramienta q tenemos para q se nos haga caso. Pero el ruido primigenio deben hacerlo ellos, los periodistas, a modo de adalid. Somos un rebaño, nosotros el pueblo, muy difícil de mover. Por eso sois tan importantes vosotros, los periodistas.

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  • frida56 frida56 04/10/18 17:53

    Cómo creer en ellos si mienten frecuentemente,hacen solo planteamientos electoralistas y no se enfrentan a los verdaderos poderes ( muchos gobiernan en representación de esos poderes);sus pseudo soluciones siempre se basan en estadísticas cocinadas...en resumen,no nos conocen!

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  • platanito platanito 04/10/18 09:07

    Ese 14% debiera ser un varapalo para sus señorías, pero también para el juanEspañol que habla sin pensar o está en el limbo.
    Aunque bien pensado si sabemos que las grandes decisiones mundiales se toman en otros foros y covachuelas ( trilaterales, davos, antros bildersbergensis, cavas vaticanas, desérticas mecas, etc...) pués quizás tengamos razón los curritos en no creer ya en casi nada. El problema es que al poco nos salen los fachas hasta debajo de las alcantarillas, como las voces reales en un pueblo catalán.

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