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Un buzón de cartas por llenar

Publicada el 11/10/2018 a las 06:00 Actualizada el 10/10/2018 a las 17:30
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Recuerdo que estábamos perdidos en las montañas del Tirol y mi marido andaba como loco buscando una postal. Era el primer viaje que hacíamos de novios, la primera vez que salía con él fuera de España y desconocía su ritual. En cada viaje, a cada ciudad a la que viajaba, buscaba una postal y le escribía a su ahijada. Le contaba qué había visto, qué había hecho, a dónde había ido, con quién. Eran seis líneas máximo. Y la condición era siempre enviarla desde ese país. Él vivía en Madrid, ella en Valencia y apenas podían verse pero con esa postal le decía que se acordaba de ella por muy lejos que estuviera. Su propósito era que luego su madre o su padre le leyeran las postales, le enseñaran el matasellos de esas ciudades lejanas y ella las fuera guardando una a una.

Recuerdos de su tío, su padrino, desde cada rincón del mundo. Además en aquella época, por su trabajo, viajaba constantemente y acumulaba muchos rincones y muchas postales. Aquel gesto me pareció precioso y fue el germen de otra relación epistolar que establecí muchos años después con mi hija y que me guardo, de momento, para mí. Desde entonces, sabía que fuéramos a donde fuéramos, había que buscar una postal, escribirle unas líneas a su sobrina y enviársela desde la oficina de correos de esa ciudad. Quiero creer que ahora, esa niña que ya es toda una mujer, guarda todavía con mucho cariño aquellas postales que sin descanso su tío le fue enviando hasta que se hizo mayor. No me atrevo a preguntárselo.

Seguramente ella lo recordará siempre porque, para una chica de 23 años, el gesto de abrir el buzón y esperar una carta manuscrita de alguien habrá sido algo anecdótico e incluso diría que bastante exótico en su vida. Con la llegada de los email y de internet las cartas manuscritas murieron. Nadie escribe a nadie. Ya sólo te escriben Hacienda o el banco, y casi es mejor que no lo hicieran. Llegar a casa y abrir el buzón ya no hace ninguna ilusión. Ni siquiera en Navidad se envían felicitaciones. Ya no esperas ansiosa a que llegue tu cumpleaños para ver si tus amigos, tus tíos o aquel amigo lejano, se ha acordado y te ha enviado unas líneas.

Así que algún romántico ha decidido tirar de nostalgia y recuperar ese placer de sentarte a escribir a alguien. Ha creado una página web en la que sólo tienes que registrarte: pones tu dirección y tu código postal y aceptas que un desconocido pueda escribirte desde cualquier rincón del mundo. Tú, a cambio, le escribirás a un tercero, al que tampoco conoces de nada y que en la otra punta del mundo estará mirando cada día su buzón esperando la carta manuscrita de un desconocido. Establecer un contacto epistolar con alguien, de eso se trata esta iniciativa. De volver a recrearte en la sensación de escribir por el placer de hacerlo. De contar tu vida, si quieres, a otro, con el único interés de saber más sobre quién es, cómo vive, qué le gusta. En los años 60 y 70 me cuentan que había en las revistas anuncios de gente ofreciéndose a intercambiar cartas, a buscar amigos. El meetic de antes, vamos. La diferencia es que las relaciones en estas páginas de contacto apenas superan la primera cita y en cambio éstas llevan años manteniéndose.

El otro día una compañera de trabajo contaba que su madre sigue escribiéndose con un mexicano al que contactó de este modo hace más de 30 años. No creo sinceramente que hayamos ido hacia atrás. Creo que las nuevas formas de comunicarnos han ayudado a mucha gente que vive sola, mayor. Abuelas que a sus 80 años han logrado aprender a usar esos teléfonos endemoniados y han aprendido a escribir mensajes cortos. Nietos que les escriben y les mandan notas de voz aunque vivan a muchos kilómetros. O lo mejor, videollamadas con papá o mamá cuando está de viaje, que logran acortar las distancias, aunque estés a un oceáno de ellos. Las nuevas formas de comunicarnos nos han ayudado a acercarnos, pero quizás nos han hecho perder la ilusión. Ya no llegamos corriendo al portal para abrir el buzón y descubrir si esa persona tan especial se acordó de ti.

Cambiamos la ilusión por la ansiedad, porque ahora podemos ver en su estado de whatsapp si está en línea o no, si está escribiendo o no y la paciencia, esa aliada imprescindible en muchos momentos de la vida, se nos ha perdido en algún momento del camino. Por eso creo que recuperar esa tradición de escribir y de no esperar una respuesta inmediata, al segundo, es importante. Nos ayuda a, efectivamente, cultivar esa paciencia olvidada de saber esperar. De aceptar que lo que queremos saber no tiene respuesta aquí y ahora. Quizás es un buen momento para volver a enviar postales a quienes más queremos sin esperar respuesta, ¿te animas?
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8 Comentarios
  • eldeantes eldeantes 13/10/18 22:20

    Por cierto, precioso tu artículo de esta semana, Helena. Da gusto poder leer algo así de vez en cuando... Muchas gracias

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  • eldeantes eldeantes 13/10/18 20:53


    Recuerdo las cartas de mi prima, con especial cariño. Yo estudiaba en Madrid, ella en Córdoba y nos solíamos escribir, nos caíamos bien. Cada carta suya era muy especial. Ya antes de abrirla impresionaba. Ella misma hacía el sobre, doblando una buena foto elegida de una revista buena. Se percibía el cariño, la atención... es como si me hablara ya a través del sobre... " esto me mola, me lo curro y te gustará "
    Lo que se hace con tiempo, el tiempo lo respeta. Permanece en la memoria, algo te cambia
    De hecho cada vez que escribo ahora una carta personal soy yo mismo quien hace el sobre, aunque a veces me retrase mucho ( La última tarjeta navideña que envié, llegó casi en febrero... )
    Con el guasap se cumple y se llega a tiempo, pero el papel... es otra cosa

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  • platanito platanito 11/10/18 09:24

    El coronel no tiene quién le escriba.
    Pienso que este sistema de InfoLibre (y de otros digitales) que nos permite comentar el artículo, y con frecuencia el comentario de otros abonados, a mí me provoca ese regusto de volver al día siguiente y ver si lo dicho el día anterior ha provocado reacción en algún sentido. Por ejemplo me ha gustado seguir días atrás un debate entre luzin e irreli, nuestra decana, de nivel y profundidad o los que provocaba el Guadiana arkiloco a mandobles tan prolijos y lucidos. O los más constantes y brillantes de nuestro rector bidebi. Los para mí más crípticos y costosos de descifrar del señor Moleste y su compa cuando criticamos los artículos de su admirado Arroyo. En fin, que me paso un buen rato con todos vosotros, además de incitarme a frecuentes consultas a doña Wiki, el Espasa de los pobres. Feliz día para todos y un triste recuerdo a todos los damnificados de la gota fría. (Me ha venido a la memoria que en la magna obra de Proust, de cuando la gran guerra, evoca la colecta, realizada en el París de fin de siglo, a favor de los murcianos, por las inundaciones del Segura. O los sellos con la efigie del de cuelgamuros a favor de los damnificados del Turia por los años 50. Ayer decía en la tele un meteorólogo que la catástrofe de ayer es un fenómeno tan poco probable que se podrá dar dentro de mil años. Pero que nuestra indolencia ante el cambio climático va a incrementar estos trágicos episodios. Vale. (Ya estoy esperando con deleite e impaciencia, la postal de Helena y las de muchos de vosotros. Agur)

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    • platanito platanito 11/10/18 14:45

      Horror!
      De nuevo este maligno corrector me ha hecho una jugarreta añadiendo una "s" a Molete. Mil perdones por no haber releído y corregido. Consejos vendo...

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    • platanito platanito 11/10/18 14:40

      Pués te diré que a mi correo electrónico hace meses que no me llega nada excepto anuncios sin interés. El guasá (no el sonajero colombiano), ha barrido hasta con el teléfono fijo. Y es claro que en ese medio no caben las epístolas. Solamente lo inmediato ( y con chispa si tienes algo de ingenio).

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      • paco arbillaga paco arbillaga 11/10/18 14:59



        platanito: Se puede cargar el Whatsapp en el ordenador y si lo tienes cargado puedes escribir en un programa de textos, con la comodidad que da escribir en un teclado grande, la epístola que quieras y la puedes copiar luego en el whatsapp. No admite variar la tipografía pero sí admite poner una línea blanca entre párrafos. En internet hay información para cargar el programa en el PC. Osasuna2 salu2.

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        • platanito platanito 11/10/18 17:33

          Lo sé, Paco, pero me temo que ese sistema protege menos la intimidad. Y para mí una carta es algo íntimo y discreto, no como las cartas que intercambiaron Unamuno y Ganivet sobre El porvenir de España hace 100 años y que aconsejo. O las más íntimas y antiguas de Mme de Sevigné a su hija dadas a las prensas. Feliz día.

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    • paco arbillaga paco arbillaga 11/10/18 10:30


      platanito: Hoy discrepo de Helena sobre que en la actualidad nos escribamos menos cartas o menos postales. Ocurre que hoy la relación escrita es electrónica e incluso las postales se las puede elaborar unx mismx con las fotografías que toma.

      El buzón de la escalera de casa se utiliza hoy principalmente para recibir publicidad, aunque también a veces se llenan de facturas y de bastante propaganda-basura, y a través de los diferentes «buzones» que tengamos en internet estamos en contacto con nuestras relaciones a través de la escritura o de mensajes hablados.

      Como dices, tenemos la posibilidad de comentar en «infoLibre» y en otros medios la actualidad y los aconteceres de la vida, y a través de esos comentarios contactar con personas que sin estos medios no podríamos conocer.

      Lo bueno de la tecnología actual es que además de que los coroneles (Dax, por ejemplo), sí tienen quien les escriba, también lxs solados rasos y lxs reclutas pueden comunicarse con todos los puntos del planeta. Tenemos una magnífica tecnología para informarnos, para estar en contacto; otra cosa diferente es que la utilicemos bien.

      Que tengas un buen día. Osasuna2 salu2.

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