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Cinco desafíos (al menos) que nos plantea la nueva extrema derecha

Publicada el 15/10/2018 a las 06:00 Actualizada el 14/10/2018 a las 16:47
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Los nuevos fenómenos de nueva extrema derecha, nuevo totalitarismo y nuevo autoritarismo van saltando de una parte a otra del planeta. Si se unen los puntos, como está haciendo Bannon, de Trump a Bolsonaro, saltando después a Salvini, Le Pen, Orban o Wilders, se obtiene una silueta aterradora. Nótese que no hablo de Estados sino de líderes, y lo hago así porque quiero subrayar dos elementos: en primer lugar, que en el interior de cada Estado gobernado por estos líderes, hay una multitud -a veces mayoría, como en Estados Unidos o Italia-, que no les votaron. Y en segundo lugar, por el fuerte componente personalista, de hiperliderazgo mesiánico que todos ellos comparten. El fenómeno está dando lugar a una proliferación de estudios y publicaciones que se preguntan si ¿están muriendo las democracias? o la famosa interrogante que da título a la publicación de los profesores Levitsky y Ziblatt ¿Cómo mueren las democracias?

Fruto de la conversación que en los últimos tiempos se va tejiendo sobre esta cuestión he llegado a identificar, hasta el momento, cinco desafíos que nos plantea el auge de esta nueva extrema derecha. En primer lugar, acertar bien con su caracterización. Como describe Joaquín Estefanía en este artículo, recordando a Enzo Traverso, no conviene confundir estas nuevas extremas derechas con los fascismos clásicos. Ni siquiera es plausible meterlos a todos en el mismo saco y negar las diferencias que tienen entre unos y otros. Para combatir el fenómeno es necesario caracterizarlo con precisión y con la mayor nitidez posible. La investigación social tiene aquí un importante trabajo que brindar a la humanidad.

El segundo desafío consiste en evitar el efecto de contaminación al resto de fuerzas políticas y a la opinión pública. Más allá de la preocupación que puede suponer que la nueva extrema derecha haga una exhibición de fuerza, lo que realmente debería alertarnos son mensajes como los de Casado, señalando los puntos que comparten con las formaciones de ultraderecha, en una nueva competición hacia el extremo derecho del eje electoral que le lleva a aceptar ideas y valoraciones hasta ahora impensables. PP y Ciudadanos no sólo no están creando un cinturón sanitario contra la xenofobia y la ultraderecha sino que con sus discursos les están dando visibilidad. Esto puede tener su efecto en el conjunto de la opinión pública, activando la teoría de la Ventana de Overton, recordada estos días, según la cual la posibilidad que tiene una idea de ser puesta en práctica aumenta cuando ésta entra por una estrecha ventana en el espacio de lo que la sociedad considera como aceptable. Si se amplía el vano de dicha ventana, por allí acabarán colándose las propuestas  más terribles.

El tercer desafío es correlato del anterior: ¿Cómo va a operar este renacimiento de la extrema derecha en el electorado español? Además de la división del voto conservador, ¿puede tener este resurgir de los discursos autoritarios un efecto movilizador en la izquierda, o por el contrario, si la ventana de Overton se ensancha para dar paso a las peores ideas, la extrema derecha puede atraer votos de Ciudadanos y Partido Popular hacia un programa radical no desgastado por la realidad?

Todo esto nos dibuja un panorama preocupante, y aquí está el cuarto reto: la polarización de la sociedad y del debate político en los términos que la nueva extrema derecha plantea puede llevarnos a no mucho tardar a dinámicas de barricada. No es descartable que en poco tiempo nos veamos obligados a trazar una línea que separe a los defensores de la democracia frente a la xenofobia y el autoritarismo, lo que puede hacer pasar a segundo plano cuestiones que ahora consideramos esenciales. Pensábamos que aquellos tiempos habían pasado y que esos discursos ya no eran posibles más allá de algún nostálgico nonagenario, pero haríamos mal en no contemplarlo, al menos, como hipótesis.

Un par de ejemplos para explicar mejor lo que quiero decir: Hace unos días Manuel Castells hizo pública una carta llamando a la movilización electoral en Brasil contra Bolsonaro. En un párrafo de la misma, hacía alusión a la corrupción del PT. Pues bien, distintos colegas que rechazan estas acusaciones de corrupción en el partido de Lula se han negado a difundir el llamamiento. Por supuesto, están de acuerdo con la mayor, el voto contra Bolsonaro, pero la afirmación de corrupción en el PT, con la que discrepan, les llevó o a no hacer nada o a criticar el llamamiento de Castells. ¿Dónde hemos de poner el foco? ¿Hasta dónde llevar las discrepancias cuando se coincide en la mayor, y esta mayor es del calibre que estamos hablando?

Otro ejemplo: en unos meses se iniciará la campaña electoral para elegir un nuevo Europarlamento. Sabemos que distintos grupos de la nueva extrema derecha están ansiosos de derribar las puertas del Parlamento Europeo para negar Europa y destruirla desde dentro. También sabemos que la Europa de hoy dista mucho de ser el ideal que recogen sus propios tratados fundacionales, y que el eslogan de la Europa de los mercaderes ha resultado ser más real cuando más falta hacía una Europa social garante de la democracia, la libertad y el Estado del Bienestar. ¿Qué va a primar en esa disyuntiva: la defensa de la Unión Europea pese a sus manifiestas carencias y errores o el rechazo a la mayor porque no nos acaba de convencer, dando así pábulo al antieuropeísmo xenófobo?

En cada uno de estos casos y en otros similares, el nuevo mapa electoral y, sobre todo, la nueva cartografía de los relatos pueden llevarnos a preguntarnos a qué lado de la barricada está cada cual, y habrá que ver qué se hace con las discrepancias de los que comparten el mismo espacio. No es conveniente negarlas ni esconderlas, pero cada uno deberá decidir dónde se sitúa. Puede que sea el momento de hacer real la máxima de la deliberación: ir juntos en los consensos e identificar los disensos para seguir debatiendo hasta dar con el acuerdo.

El quinto desafío es el que ha dado lugar a un intenso debate en España en los últimos días desde el intento de resignificación de Vistalegre: el tratamiento que los medios de comunicación deben darle al crecimiento y expansión de esta nueva ultraderecha. Poco que añadir a lo que Berta Herrero apunta en este post de Agenda Pública: Guía para que Vox no se convierta en una profecía autocumplida.

Existen más desafíos, lo sé. Y habrá que observar con tanta atención como precisión para poder identificarlos y afrontarlos. Una buena ocasión para fortalecer la investigación social y el debate público al servicio de la ciudadanía.
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17 Comentarios
  • luzin luzin 15/10/18 13:48

    Hay mucho que comentar sobre lo que nos propone la articulista. Deja abierta una definición de "ultraderecha", aunque nos manda a un enlace que tampoco aclara. Parece que es la xenofobia y el racismo un factor común en estos nuevos proyectos políticos además de ser contrarios a la UE, es decir, que tienen el proyecto de deshacer la Unión Europea, aunque esto tampoco está muy claro. Tampoco queda claro si son partidarios de los actuales sistemas políticos o proponen su reforma o anulación introduciendo regímenes totalitarios, o simplemente son "caballos de Troya" que una vez consigan acceder al poder comenzarán su "particular" revolución.
    No queda claro si bajo su punto de vista PP o Ciudadanos son ultraderecha, pero parece que pueden ser los "responsables" de abrir una ventana a estos movimientos. Pero no habla nada de la crisis brutal de la izquierda en Europa, ni analiza que responsabilidad tienen los partidos de izquierda y los sindicatos sobre su crisis. En Italia, Francia, y ahora en Alemania, parece que los socialdemócratas tienden a desaparecer ¿Han hecho algo mal? ¿son responsables del auge de la ultraderecha? ¿Y qué ocurre en países como Polonia, Hungria, ...? Parece que los antiguos comunistas ahora son ultraderechistas ... Tampoco cita fenómenos como que un racista y xenófobo como Torra llega a presidir el Gobierno Catalán, pero eso parece que para la izquierda española anti-española es tabú.
    Y menciona la crisis de la democracia, aunque muchos nos preguntamos qué tipo de democracia hemos tenido, un sistema netamente oligárquico, un sistema que ya falló en los treinta y que auspició la subida al poder de los nazis y fascistas. Ese sistema que se ha mantenido, ofrece de nuevo grandes oportunidades a las minorías, que gracias al poder del Estado puedan someter a la mayoría. Lo que está ocurriendo en Italia ya es grave, pero lo que amenaza sobre Alemania puede ser un tormenta muy negra , más si por debajo opera una grave crisis del sistema capitalista, donde algunos apuntan a un momento Polanyi ... ya veremos ...

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    • irreligionproletaria irreligionproletaria 15/10/18 18:04

      Una pregunta ¿izquierda española antiespañola es su nueva denominación para los que otrora denominaba "falsos rojillos"?

      Gracias,

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      • luzin luzin 15/10/18 19:04

        Más o menos ... licencias literarias ... esperemos que nadie se de por aludido :)

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        • luzin luzin 15/10/18 19:12

          Aunque el conjunto de izquierda española antiespañola sería un subconjunto de los falsos-rojillos ... por precisar un poco más, dado que todos los elementos del conjunto IEA pertenencen al conjunto FR

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  • MASEGOSO MASEGOSO 15/10/18 13:08

    Que totalitarismo y extrema derecha vayan de uno a otro lado del planeta es algo que ocurre, pero no debe preocuparnos. La extrema derecha en España se parece muy poco al resto de extremas derechas, incluso europeas. No es necesario que los Estados se ultra derechicen a la vista del ciudadano, ya lo están con la venta de sus decisiones políticas al capitalismo caníbal.
    Ciertamente las nuevas extremas derechas no son fascismos. Están superando al fascismo en todas sus facetas e, insisto, en España es necesaria su catalogación con baremo que, inevitablemente, las diferencia muy poco del social catolicismo por no haber sabido erradicar está postura en los cuarenta años de Transición. No se ha sabido por la sencilla razón de no haberlo intentado.
    Destruir el efecto de contaminación no está al alcance de ningún periodista honesto cuando ha de lidiar en cualquier programa televisivo del tipo Rojo Vivo, La Sexta Noche, etc. No incluyo en este etc. Al programa de la COPE “El Cascabel” ya que su tendencia con sombra eclesial. Es insufrible. Esas son las ventanas que es necesario cerrar cuando en lugar de hacer periodismo de verdad se hace propaganda según los intereses económicos que corran.
    Ya he diferenciado más arriba que el modo de operar de la extrema derecha en España sigue el canon de la herencia franquista. No hay ideas nuevas por que esos cerebros están corroídos por el virus de la ignorancia y el insufrible hombrecillo de las Azores.
    Cuando aún persisten los ecos de “con Franco vivíamos mejor” se van agudizando los “a por ellos” y otros gritos nostálgicos de los seguidores del asesino de masas por diferenciación de pensamiento político. Él que decía no querer meterse en política. Nunca tiempo pasado fue mejor ni peor, lo tratan de moldear a su antojo.

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  • MASEGOSO MASEGOSO 15/10/18 13:07

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    La Comunidad Europea y su Euro parlamento tienen que enfrentarse con lo que han sembrado en los últimos años (desde que Frau Merkel entró en política) y la Europa de los Mercaderes dejó a un lado los logros sociales y la búsqueda de la igualdad. En Europa manda el dinero y lo demás son entelequias. De la mano del Sr Juncker se ha llegado a aun estado de mercantilización politizada que lo social es inane. Una muestra de ello es la alabanza de Europa al sistema laboral español aprobado por m. Rajoy de la mano de la beata del Rocío. ¡¡Vaya par!! El foco debemos ponerlo en ir coercitando estas actuaciones de la ultraderecha como show's televisivos e ir apagando las TV en estos programas. La única manera de que no emitan estos bodrios es no teniendo audiencia.
    Las barricadas, de momento, son exclusivamente verbales y ahí es donde debe comenzar la acción gubernamental con exigencia de claridad e imponiendo los criterios de profesionalidad periodística con firmeza. Ya estamos hartos de los marhuendas, inda, maría claver y una larga lista de lameculos de ese tipo. La Guía que la autora nos recomiendo es de una suavidad que acaricia sus oídos.
    El debate periodístico no está al servicio de la información veras, tal vez de la falacia sea de donde esos periodistas comen y por tanto el plato de lentejas es considerado intocable.

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    • paco arbillaga paco arbillaga 15/10/18 13:35


      MASEGOSO: ¡A las barricadas!, ¡a las barricadas!, por el triunfo de la confraternización (es que vengo optimista de la concentración de los lunes de lxs jubiladxs: vamos pocxs pero tenemos más argumentos que años, ¡que son muchos!, para defender nuestras reivindicaciones). Me ha gustado mucho tu exposición. Osasuna2 salu2. República Libertaria.


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  • bidebi bidebi 15/10/18 11:54

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    Y es que los partidos tradicionales además de incompetentes son sordos y no escucharon el clamor de muchas gentes que gritaban “¡¡NO NOS REPRESENTAN!!”.
    Si no les representan, y en consecuencia no existe democracia representativa, parece obvio que buscarán a otros, que tampoco les van a representar pero por lo menos serán distintos. En consecuencia, la aparición de esos partidos no es porque el electorado se haya vuelto loco, si no por la incompetencia manifiesta de los tradicionales que además se han vendido. De la misma forma que miles de catalanes prefieren buscar otras formas porque objetivamente España les trata muy mal.
    Ayer mismo hablábamos del concepto de PROGRESO y sus significados. Y decía que la izquierda europea no ha construido un discurso alternativo al discurso de progreso de la derecha que consiste solamente en el progreso material y tecnológico. Que la izquierda ha perdido el discurso propio y va a remolque del discurso materialista de la derecha que le conviene a sus intereses propiciando el consumismo por el consumismo. Ante esta falta de filosofía de izquierdas, solamente un asno se puede sorprender que la izquierda pierda votos y casi desaparezca ya que el votante siempre preferiría el original a la copia reformista que es la actual izquierda.
    Todo tiene sus causas y sus consecuencias.

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  • bidebi bidebi 15/10/18 11:53

    “Los partidos de extrema derecha en auge pueden destruir la democracia”.
    Demo-cracia = poder del pueblo. ¿Hay algún régimen político de los llamados democráticos en el que el poder esté en el pueblo?. Como la respuesta evidente es que no, también es evidente que estamos falsificando el lenguaje y estamos contribuyendo a mantener la falsedad sobre la realidad. Manteniendo la falsedad es evidente que nunca se llegará a una democracia ya que estamos propagando que esto es la democracia.
    ¿Quién se cargó, si alguna vez existió, lo que llamamos democracia?. Evidentemente la supeditación del poder político al poder económico. Es decir, los mismos que hablan de democracia y los mismos que se vendieron a los mercados-capitales. Los partidos políticos del sistema que ahora se asustan por la aparición de derechas aún más extremas que ellos mismos.
    ¿Pero cómo muchas gentes pueden votar a estos partidos extremos?.
    Es la misma tontería que preguntar ¿pero cómo tantos miles de catalanes quieren separarse de la amada España?.

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  • unlector unlector 15/10/18 11:31

    lo dicho: precariedad laboral + inmigración = bomba (xenófoba) de relojería.
    ¿Casualidad? ¿Ningún mandatario de la UE veía venir esto?
    ¿Dirá la Merkel que le sorprende el avance de la ultraderecha xenófoba?

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    • luzin luzin 15/10/18 16:39

      Bueno, en otros tiempos la fórmula fue precariedad laboral+inmigración= movimiento obrero fuerte y robusto. No tenían liberado, ni diputados, ni subvenciones ... Y ahora, no lo entiendo, son cientos de miles los representantes sindicales y de la izquierda, millones si sumamos toda Europa ... con empresas, fundaciones, editoriales, publicaciones, cursos, formación, liberados del pesado trabajo ... ¿Ninguno de ellos venía venir esto? ¿Dirán que les sorprende el avance de la ultraderecha xenófoba?

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      • unlector unlector 16/10/18 21:13

        buena razón llevas.
        Creo que no es poco el esmero en dividir a la clase trabajadora y que cada cual pelee por su cuenta lo que pueda con su jefe. Luego que presuma ante los demás de coche y móvil nuevos 'porque yo lo valgo'.
        Si un daño hacen las redes es que hoy la gente se harta, nos hartamos, de publicar 'esto debería ser así y aquello debería ser asá', pero poco hacemos para mover el culo fuera de ese asiento. Tanta comunicación entre todos, lo que hace es fraccionar todavía más, y nos hace creer que uno está haciendo algo cuando en realidad poco hace.

        Uno publica y se queda tan contento pensando: "ya he dicho mi verdad. Alguien la leerá y la pondrá en práctica. Si no, es que son todos unos borregos."
        Me incluyo en cierta medida entre este tipo de gente.

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  • hayundi hayundi 15/10/18 10:44

    La derecha española siempre ha tenido un escoramiento hacia la ultra derecha, se podía decir que ha sido demócrata porque no ha tenido mas remedio, ahora en cuanto ha visto el resquicio que le proporciona la migración y los independentismos, se ha tirado de cabeza, vuelven a su estado natural.

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  • Pelias Pelias 15/10/18 08:24

    Me parece irritante que cuando se habla de nostalgia de los discuros xenofobos y autoritarios inmediatamente después se la identificque como propia de 'algún nonagenario' ... Creo que la autora está cayendo en la contradicción que más adelante plantea al hablar de lo difícil que es colocar a unos u otros en un lado de la barricada ... Que se aplique su medicina y que vea las fotos de los que encabezan las manifestaciones de la ultradereccha y de los que están en las que defienden unas pensiones justas... y otras muchas.

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  • paco arbillaga paco arbillaga 15/10/18 07:28


    «Una buena ocasión para fortalecer la investigación social y el debate público al servicio de la ciudadanía» que me parece necesario en estos tiempos en los que la derecha parece extrema, una más que otra. Asustan racionalmente muchas declaraciones del PP (aún más las del nuevo PP), y las de C's, que ahora se acrecientan con las de Vox al concederle los medios mucho espacio que a veces parece más de propaganda que de información.

    A estas alturas de la película, sobre todo las personas mayores se supone que sabemos, como se dice en este artículo, «… a qué lado de la barricada está cada cual…», y en las elecciones que se avecinan podremos demostrarlo. Uno que es de no votar en esta democracia en la que los aparatos de los partidos deciden los candidatos, aunque la aparición de Podemos con su forma de elegirlos está obligando a algún partido a hacer como que las bases los eligen, más las listas cerradas que impiden votar por otra persona/partido, tiene conciencia de que hay que intentar cerrar la ventana por la que se cuelan las ideas neoviejoliberales, y habrá que ir a votar, y también a botarlos.

    La extrema derecha siempre ha estado aquí, se nota su existencia desde hace décadas (diría que durante toda mi vida) en la política, y en algunos: jueces, militares, policía, clero, y sobre todo en algunos personajes públicos que salen en los medios, escriben en ellos, y que propagan, bajo una capa neoliberal, el viejo ideario de la extrema derecha: ordeno, mando, obedece, y a callar. Osasuna y República Libertaria.

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  • Carife Carife 15/10/18 01:03

    Hace tiempo que dejaron de existir las democracias 

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    • Txarma Txarma 15/10/18 11:16

      Muy alentador este comentario... porque si así para qué hacer nada contra la ultraderecha.

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