x

Nos gustaría enviarte notificaciones de las últimas noticias y novedades

PERMITIR
NO, GRACIAS
X

Accede a todos los contenidos de infoLibre durante 15 días por 1. | El periodismo tiene un valor

infolibre Periodismo libre e independiente

¿Quiénes somos? Sociedad de Amigos
Buscador de la Hemeroteca

Hazte socio
Iniciar sesión Regístrate
INICIAR SESIÓN
¿Has olvidado
tu contraseña?
Secciones

Regístrate en infoLibre Comenta las noticias y recibe las últimas novedades sobre nosotros.

Gracias por registrarte en infoLibre Si además de comentar noticias quieres hacerte socio, sigue este enlace: Hazte socio
Formulario de Registro
¿Qué es Nombre público?

Es el nombre que se mostrará cuando hagas un comentario en infoLibre.es




¡A la escucha!

Revolucionemos las aulas desde el cerebro

Publicada el 18/10/2018 a las 06:00 Actualizada el 17/10/2018 a las 19:18
Facebook Mas Redes

Envíalo a un amigo Imprimir Comentarios

Estamos obsesionados con que las nuevas tecnologías invadan las aulas: que desaparezcan los libros, que lleguen las tabletas, que las pizarras de tiza de toda la vida pasen a mejor vida y que sean sustituidas por pantallas táctiles... Los centros cada vez plantean más trabajos que los alumnos no plasman en papel sino que suben a la nube y ahí gestionan los contenidos con otros compañeros. Sí, hemos entrado en una especie de locura por modernizar el método sin prestar atención al contenido. Enseñar con nuevos soportes, pero ¿enseñar qué? Y lo más importante ¿quién?

Es urgente colocar al profesor como el elemento más poderoso de toda esta ecuación. Ayudarle a formarse, apoyarle en sus métodos, no cuestionar su autoridad y lograr motivarle. Lograr que quien entre en el aula sea como una bombilla de 2.000 kilovatios que ilumine a sus alumnos, que logre encender el interruptor de su curiosidad, de su mente, de su intelecto y capte su atención. Y sobre todo tener especial esmero en elegir a esas potentes bombillas en cada uno de los centros. No todos valen, lo siento, para subirse a una tarima y enseñar. Y aquí tienen que estar los mejores: está en juego nuestro futuro.

Pero también es prioritario que la sociedad aprenda a mirarlos y a respetarlos con la misma admiración con la que hablamos de astronautas, científicos o médicos. Debemos aprender a mirarlos de otra forma. A no cuestionarlos delante de nuestros hijos. Hace unos días, el consejero de Educación de La Rioja hacía una comparación que me parece acertada. Se hablaba sobre empleos del futuro en el ámbito de la educación y, según los últimos estudios, los neuroeducadores serán los más demandados. ¿Por qué? Porque educar en la inteligencia emocional será clave para lograr avances en la asimilación de contenidos y en evitar el fracaso y el abandono escolar. Si sabemos detectar en qué materias cada alumno es más potente, en qué asignaturas demuestra más destrezas o habilidades, evitaremos que ese alumno se frustre cuando tenga que enfrentarse a contenidos menos atractivos para él. Pero ahora mismo, con los métodos que tenemos, los profesores no tienen ni tiempo ni preparación para poder hacerlo. Los estudios de universidades y expertos apuntan a que la figura del neuroeducador deberá entrar sí o sí en todo este proceso para poder avanzar en este camino. El consejero de educación riojano lo comparaba con los neurocirujanos: si ellos acceden físicamente al cerebro, decía, los neuroeducadores deberán acceder también a ese cerebro desde la educación, motivándoles, inspirándoles, encendiendo su imaginación.

Pero también hay que pedirles a ellos, a los profesores, que lleguen a las aulas con una vocación real. Demasiadas veces nos encontramos a docentes asqueados por tener que rodearse de niños pequeños o de adolescentes, incapaces de empatizar con ellos y resumiendo todo su método en una palabra: autoridad. En más de una tutoría me he preguntado por qué esa persona eligió magisterio si es evidente que no le gusta enseñar, que no se lo pasa bien explicando tal o cual materia, y lo peor, que no sabe contarlo de otra forma si no es gritando o imponiendo castigos. Encontrar un profesor que te inspira es un regalo de la vida, porque esa persona logrará encender en ti ese interruptor que te convertirá en una persona curiosa con el mundo que te rodea, crítica con ideas o argumentos preestablecidos y respetuosa con quienes no piensan u opinan igual que tú. Todas esas carencias que luego en la edad adulta y en el mundo laboral echamos tanto de menos de algunos compañeros o compañeras o jefes o jefas. Pero efectivamente, esos profesores que iluminan como 100 bombillas, no abundan, así que apoyemos al resto con lo que ya sabe la ciencia. Si sabemos cómo funciona el cerebro apliquémoslo a la forma de enseñar.

En esto queda camino por recorrer, es evidente, pero es necesario acortar los plazos e insertarlo cuanto antes en los métodos de aprendizaje. Sigue siendo muy absurdo que nuestros hijos memoricen fechas y nombres que olvidarán dentro de tres semanas. Seamos ambiciosos en esto porque, insisto, se trata de nuestro futuro. Si queremos evitar que se repitan los mismos errores generación tras generación, habrá que cambiar algunas cosas, y cómo enseñamos en las aulas es una de ellas. Como decía alguien estos días en un programa de televisión, busquemos más referentes y menos influencers.
Más contenidos sobre este tema




Hazte socio de infolibre

19 Comentarios
  • eldeantes eldeantes 21/10/18 20:25

    Helena, sigo aquí contigo recordando profes:
    En 1º de BUP recuerdo a Luis M. el profe de Matemáticas, con su bata blanca, joven, serio, explicaba de maravilla ... cómo nos vacilaba !!
    - El examen puede ser...eeeehh, eeeel martes!!
    -Nooooooo !!!! que tenemos uno de Historia !!!!
    - Ah Siiii ? A la misma horaaaa?

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 4 Respuestas

    0

    1

    • M.T M.T 21/10/18 20:53

      Esos profes que menciona crean escuela. Y usted que habrá sido un excelente alumno seguirá sus enseñanzas.
      En mi caso guardo de igual modo excelentes recuerdos de muy buenos profesores apasionados por las materias que enseñaban: concienzudos y exigentes: a la altura de lo que tenían entre manos.Creo que la exigencia en profes exigentes en la preparación de las asignaturas y preocupados por ser entendidos por sus alumnos suele dar buenos resultados.
      Saludos muy cordiales.

      Responder

      Denunciar comentario

      Ocultar 3 Respuestas

      0

      2

      • eldeantes eldeantes 21/10/18 21:49

        Dice una cosa que es clave, a mi parecer :
        Dice Vd. que tuvo: "Profesores apasionados ........ y exigentes: a la altura de lo que tenían entre manos"
        Ese ponerse a la altura del alumno que se tiene entre manos, engancharle y empezar a tirar, es definitivo.
        E insiste, así como quien no quiere la cosa:
        "profes.... preocupados por ser entendidos por sus alumnos, suele dar buenos resultados"
        Esa preocupación constante por comunicar, por contactar, por ser entendida, dice mucho de una buena profesora, como ya señalaba MASEGOSO, aquí mismo, hace algunos días.
        Saludos muy cordiales, M.T

        Responder

        Denunciar comentario

        Ocultar 2 Respuestas

        0

        1

        • M.T M.T 21/10/18 22:57

          Le agradezco enormemente su consideración y afecto y en idéntica correspondencia se lo expreso. Tengo muy en cuenta sus opiniones siempre que puedo leerlo.
          En la actualidad ya estoy jubilada tras casi 40 años de estudio y reflexión en la enseñanza- aprendizaje de Lengua española en niveles no universitarios y universitarios. He aprendido muchísimo de mis alumnos, de sus críticas y reflexiones. Sin ellos no hubiera podido fijar ciertos conceptos tal como he podido realizarlo. Y sin duda, el buen hacer de los profesores de los que aprendí me pusieron en el camino de intentar hacerlo del mejor modo posible. El balance final ha sido, con algún que otro error, de cierta satisfacción.
          Muchas gracias por su amabilidad. Cordialmente.

          Responder

          Denunciar comentario

          Ocultar 1 Respuestas

          0

          1

          • eldeantes eldeantes 21/10/18 23:35

            Muchas gracias a usted profesora, un placer compartir y cambiar impresiones con alguien de su experiencia y de su talla cultural, intelectual y personal.
            Le saludo muy cordialmente M.T

            Responder

            Denunciar comentario

            0

            1

  • eldeantes eldeantes 21/10/18 12:53

    Recuerdo con mucho cariño a Emma, mi profe de Química en 3º de BUP
    Debía tener como 60 años o así , porque era más parecida a mi abuela que a mi madre entonces... pero sabía un cojón. Todos los días nos ponía deberes ( Un problema de mezclas, de formulación, de estequiometría, ...) y al día siguiente lo recogía y lo devolvía corregido y con la nota correspondiente. El ritmo de la clase era trepidante, nos hacía leer en voz alta , salir a la pizarra constantemente, repetir para memorizar...analizaba nuestras caras y no dejaba pasar ni una:

    - " Gómez: No tiene usted cara de estar pensando en los cuántos "

    Al llegar a navidad, ya nos habíamos aprendido de memoria el sistema periódico de los elementos químicos y lo manejábamos con una soltura espectacular , por grupos por períodos, por valencias...
    Su eficacia como docente era brutal y sus métodos eran tradicionales o antiguos, pero: ¿ que es lo importante? , ¿ la eficiencia? o la " modernez "
    Emma, donde quiera que estés, te sigo admirando... e imitando

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 2 Respuestas

    0

    3

    • M.T M.T 21/10/18 19:52

      No es difícil imaginar esa escena y escenario de esa clase de Química: envidiable. Traduce algo importante en un profesor que estimula y contagia: pasión en lo que hace. ¿ Cómo no motivar así?
      Saludos, Sr. eldeantes.

      Responder

      Denunciar comentario

      Ocultar 1 Respuestas

      0

      2

      • eldeantes eldeantes 21/10/18 20:38

        Sí M.T. Así era.
        Menuda caña que nos metía !! y a lo que voy es que, lo que hacía no era novedoso ni vanguardista ni ... era sencillamente tenernos constantemente en acción y concentrados. Haciendo lo que tocaba. Sin grandes aspavientos, ni genialidades... sino haciendo las cosas muy bien.
        Un saludo cordial Profesora

        Responder

        Denunciar comentario

        0

        1

  • Valldigna Valldigna 18/10/18 16:57

    Valldugna.Helena hay y ha habido buenos y malos médicis, como maestros ect, pero a estos profesionales hay que escucharlos sus inquietudes , sus propuestas.No es lo mismo una enseñaza pública que una concertada y menos que una privads. Un mestro en una púbica se encuentra con mucha diversidad y pocos recursos y es muy triste y aveces se encuentran desolados.No es cuestion de vicacion es cuestion de apoyo por parte de la administración que la educacion pública esta abandonada.Si funciona bien so por los maestros.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    1

  • eldeantes eldeantes 18/10/18 14:32

    Gracias Helena por tu artículo de hoy, es un alivio como señala Paco Arbillaga, dejar por un rato de lado la política.

    Hoy nos propones la Educación y sitúas, con muy buen criterio a mi juicio, al profesorado en primer plano del asunto. Entiendo, que el apoyo al profesorado es la clave. Decía un profesor que tuve, que una buena clase, se puede dar hasta en una pocilga...pero con un buen profesor. Unos días se podrá estar más inspirado y brillante y otros días más flojo y pastoso, que ninguno es una máquina, pero esa actitud continuada de intentar ayudar al alumno, ilusionándolo, poniéndose a su nivel y haciéndole más comprensible y memorable la " lección" me parece crucial.
    En esa intención continuada de hacer un trabajo bien planteado y correcto surge de vez en cuando una clase inolvidable. Un vídeo traído a propósito, una anéctota que nos hace reir a carcajadas, un "no sé qué" que nos da el pellizco en el "no sé dónde" y lo cambia todo. Salta la chispa, se enciende el fuego, nos cae mejor el profe, nos gusta más la asignatura, le dedicamos más tiempo en casa...

    Creo que la frase era de Antonio Marina, de no ver al alumno como un recipiente que hay que llenar sino como un fuego que hay que encender

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    6

  • Atea Atea 18/10/18 12:46

    La autora aboga por acercarse al método Montessori o me lo parece a mí?
    Dicho método tiene, en mi opinión, cosas bastante buenas.

    Responder

    Denunciar comentario

    2

    2

  • Anselm Llorenç Anselm Llorenç 18/10/18 12:04

    ¿Y con qué criterios se elige a los mejores? ¿Alguien sabe cuál es el mejor profesor? Cada uno es muy distinto de los demás. Se puede saber cuáles son los peores, pero no cuáles son los mejores.

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 1 Respuestas

    0

    2

    • eldeantes eldeantes 18/10/18 12:29

      Yo creo los mejores son los que eligen serlo.
      Quieren enseñar, aman lo que hacen, dominan su materia, les gusta aprender, les encanta ilusionar...Siempre están buscando, por tanto siempre encuentran.
      Los mejores profesores, son los que tenemos...y cuanto mejor les tratemos, mejores serán.

      Responder

      Denunciar comentario

      0

      8

  • anamp anamp 18/10/18 08:26

    Estoy de acuerdo contigo, Helena, pero veo difícil su realización a no ser que hay un cambio importante en el sistema educativo. También estoy de acuerdo con las bases que propone paco arbillaga, pero yo pondría en primer lugar la tercera que el expone. Me parece esencial la pregunta "para qué se enseña", porque de ella dependen las otras dos. Por lo que escucho y veo, hoy en día la educación está dirigida únicamente al futuro trabajo; intentamos preparar a los niños para ser unos buenos curritos en un futuro. No interesa que tengan conocimientos y, mucho menos, que sepan analizar, entender, pensar; lo que se busca es que sean buenos trabajadores (¿esclavos?) en un futuro. Se les orienta a estudiar aquello que demandan las empresas en cada momento, los moldeamos a los requerimientos del mercado. En mi opinión, mientras no se cambie el "para qué" no tendremos una sociedad libre.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    4

  • M.T M.T 18/10/18 07:32

    Sí Helena, junto a toda la innovación tecnológica en el aula, se hace muy necesaria la presencia del profesor, de los mejores, que motiven, estimulen el aprendizaje. Sin duda merecedores de ese reconocimiento y respeto del que hablas en tu artículo. Saludos.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    5

  • paco arbillaga paco arbillaga 18/10/18 07:31



    Qué alivio, Helena, que entre tanta y tonta discusión en la opinión pública sobre lo que dicen y maldicen Rivera o Casado, plantees un tema tan fundamental como es el de la educación. Comparto casi todo lo que expones y opino que las bases para una buena educación pudieran ser: 1) profesor-a; 2) qué se enseña; 3) para qué se enseña. El para qué me parece muy importante pues utilizar los conocimientos adquiridos para dedicarse luego desde la política o la empresa a engañar, a explotar a tus semejantes…

    La Enseñanza y la Sanidad me parecen dos actividades a las que deberíamos mimar por la incidencia que tienen en el buen desarrollo de la sociedad. Y por supuesto: Enseñanza y Sanidad, Públicas. Osasuna!

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 3 Respuestas

    0

    6

    • MASEGOSO MASEGOSO 18/10/18 13:22

      M.T. y Paco:

      Ambos mantenéis la enseñanza en primera fila, una por ser su profesión y a la que ha dedicado su vida. El otro porque aún sigues aprendiendo, en tos caminatas por los montes navarros y su extraordinaria visión de la vida.

      Los filósofos aducen que envejecemos cuando dejamos de aprender y, por tanto, para mantenernos jóvenes debemos seguir aprendiendo.

      M.T. con una vocación de servicio a la enseñanza que muchos, yo entre ellos, envidio.

      Los niños son el relevo directo de nuestra opinión en las calles y plazas, en los diarios y en la vida y bien entrenados y enseñados a conocer el significado de ser ciudadano en libertad de expresión y movimiento; educado en la filosofía critica de la vida, podrá ser un buen ciudadano.

      Ambos habéis enseñado lengua y literatura y formación de buenos profesionales de la edición. Aquí sería conveniente la frase aquella con que adornaron al Cid “Que buen vasallo y obiera buen señor”.

      Cordiales saludos a ambos.

      Responder

      Denunciar comentario

      Ocultar 2 Respuestas

      0

      4

      • paco arbillaga paco arbillaga 18/10/18 13:50


        ¡No me avergüences! No creo que sea importante para mantenerse joven el interés por aprender: es para mantenerse vivo. Osasunado abrazo.

        Responder

        Denunciar comentario

        0

        1

      • M.T M.T 18/10/18 13:42

        Cordiales saludos para ti, Masegoso. Desde lo que dices te preguntaría: ¿ crees que dejamos de aprender en la vida mientras poseamos un algo de lucidez? ¿ no crees que la curiosidad y el interés son motores de la existencia?. El aprendizaje debe llegarnos desde esa curiosidad e interés por todo lo que mencionas: entorno natural, las gentes, los libros. El afecto a todo ello, tal como lo entiendo, es el móvil de aprendizaje- enseñanza. Los alumnos son los mejores evaluadores y no suelen errar en su criterio de elección de los mejores. Eb mi opinión, un buen profesor extrae lo mejor de cada alumno y orienta.
        Reitero mis cordiales saludos, junto al agradecimiento por tus opiniones, excelentes enseñanzas.

        Responder

        Denunciar comentario

        0

        4

Lo más...
 
Opinión
Oferta anticrisis
 
Sociedad de amigos

Ya puedes ser accionista de infoLibre

Cargando...
Cualquier ciudadana o ciudadano interesado en sostener un periodismo independiente como garantía democrática puede participar en la propiedad de infoLibre a través de la Sociedad de Amigos de infoLibre.