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Qué ven mis ojos

Lo llaman el sistema y consiste en rescatar a quienes nos hunden, no a quienes se ahogan

Publicada el 23/10/2018 a las 06:00 Actualizada el 22/10/2018 a las 21:58
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“La macroeconomía se parece a las catedrales en que las dos están pensadas para hacernos sentir insignificantes”.


“La casualidad favorece a quienes están entrenados”, decía el científico Louis Pasteur. Pero eso es en los laboratorios y en los despachos de los poetas, donde el éxito consiste en dar vueltas hasta encontrar una fórmula o una metáfora y echarle la culpa a la inspiración. En otros mundos, por ejemplo en esa finca sembrada de minas antipersona que llaman macroeconomía -un nombre que se han inventado los de siempre para hacernos sentir diminutos al resto-, la casualidad ni siquiera existe: ahí lo tienen todo atado y bien atado, los poderosos marcan las reglas, las cambian a mitad del partido si van perdiendo de la única manera que lo pueden hacer, que es cuando ganan pero menos de lo que querían, y en último extremo, como los números son suyos, si alguien protesta los pintan de rojo y nos hunden en una crisis de la que ellos saldrán todavía más fuertes y nosotros aún más asustados. A todo eso, por resumir, lo podemos llamar neoliberalismo, esa dictadura de guante blanco hecha con calculadoras, en lugar de con tanques.

La alegría dura poco en la casa del pobre, y para demostrarlo, el Tribunal Supremo llegó con su jarro de agua fría a pararle los pies a su propia Sección Segunda de la Sala de lo Contencioso-Administrativo, que acababa de establecer, veinticuatro horas antes, que son los bancos los que deben pagar la formalización de las escrituras de las hipotecas, y no sus clientes. La contraorden sirvió para frenar los pleitos y recursos que se avecinaban y para evitar la jurisprudencia que crearía irremediablemente la primera sentencia que castigase a una entidad financiera a devolver esos gastos cobrados, igual que tantos otros, de forma indebida. Desde la asociación Juezas y Jueces por la Democracia se calificó de “intolerable” que “una sentencia de la Sala Tercera del Tribunal Supremo velando por los intereses de la ciudadanía se vaya a revisar por los intereses de la banca”, pero dará igual, aquí pones el grito en el cielo y juegan con él al tiro al plato.

Por supuesto, todo había seguido el guion habitual y al producirse el revés contra los bancos, que no toleran que se persigan los atracos de dentro a fuera, es decir, los que cometen ellos, llegó la amenaza de la Bolsa: los mercados se resquebrajaban, el país regresaba al borde del abismo, las nubes volvían a ser negras. Es siempre la misma canción. Si no fuera un drama, sería para tomárselo a risa, aunque fuera amarga, de esas que nos recuerdan que la imaginación nos consuela por lo que no podemos ser y el humor, por lo que somos.

En España y, en general, en la Europa desalmada del FMI, el sistema consiste en que se rescata a quien te hunde, no a quienes se ahogan. Y aquí sigue habiendo mucha gente con el agua al cuello; desde que empezó esta locura, los desahucios han dejado en la calle a medio millón de familias, vulnerando sin que les tiemble el pulso nuestros derechos, nuestra Constitución y las directivas europeas que mandan a los bancos respetar a sus víctimas, que los consideran causantes de la crisis, literalmente, por “irresponsables” y los acusan, con otras palabras, de dedicarse a la simple y llana usura. ¿Cómo llamar, si no, al hecho de que alguien pida un préstamo y cuando le queda por pagar el 10% de la cantidad que le fue concedida, no pueda afrontar tres recibos, la entidad financiera le quite su casa, no devuelva absolutamente nada del 90% ya cobrado, y los que se quedan sin techo ni sitio donde ir, además, sigan debiendo lo que restaba por pagar? Nos engañaron, de forma continuada, con promesas envenenadas, sin que nadie los vigilase ni les pusiera límites ni normas y aprovechándose de que olvidamos que cuando lo que nos ofrecen es gratis o sospechosamente barato, es que el producto somos nosotros. Porque eso es justo lo que han hecho: traficar con seres humanos, robarles sus ahorros, sus hogares, su medio de vida y su futuro. No tienen perdón, pero tienen todo lo demás. No tienen la razón, pero tienen la fuerza.

Eso sí, podemos apuntar los nombres de quienes son cómplices de estos abusos, los justifican, miran para otra parte o guardan silencio ante ellos, y tener cuidado de que no vayan a ser los mismos que estén escritos en la papeleta que metamos en una urna en las próximas elecciones. Es lo único que tenemos.

En cuanto a la solución de última hora de aplazar dos semanas el veredicto, no cambia nada pero lo empeora todo y creo que ya debería comentarse en la sección de espectáculos, a ser posible, al lado de la crítica del circo.
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20 Comentarios
  • Toño Inares Toño Inares 27/10/18 15:56

    Está escrito como que lo dijo San Marcos "Porque al que tiene, se le dará más, pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará."

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  • menchones menchones 27/10/18 08:31

    Ladrones de dentro a fuera, no con pistola, pero si con Toga.

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  • VirginiaN VirginiaN 24/10/18 20:07

    Aunque al final el Tribunal Supremo de la razón a los consumidores, los bancos ya han anunciado que si eso ocurre, las hipotecas serán más caras.

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  • Carpesano Carpesano 23/10/18 22:22

    Solo un apunte sobre la amenaza de la Bolsa. En ralidad es una amenaza de los bancos, que ponen a la venta sus propias acciones de la llamada autocartera, o sea de su propiedad, originando así bajadas en la cotización de sus valores para escandalizar los mercados y contagiar el temor entre los pequeños inversores, que rápidamente ponen a la venta sus acciones. Y así crece la bola de nieve.

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  • Republicano1944 Republicano1944 23/10/18 18:49

    Todos somos culpables de seguir hablando y escribiendo de los "bancos". Tal vez sería más interesante y tal vez efectivo si cada vez que se habla o escribe de un "banco" se hablase de o escribiesen los nombres y apellidos de todos sus jerifaltes, incluyendo fotos. Porque yo no tengo nada en contra de los "bancos" sino contra los banqueros y banqueras que nos estafan y ahogan sin piedad.

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  • phentium phentium 23/10/18 15:11

    Salvo raras y escasas excepciones siempre me gustan tus escritos Benjamin. Me gusta lo que dices y como lo dices.

    Pero decir que este me gusta sin aportar nada mas se me hace muy poco. Has estado glorioso en tu exposicion.

    Y referente al contenido poco se apuede aportar. Mi opinion personal es que dado el actual estado del patio vamos a tener que ser los vecinos quienes lo hagamos a nuestro gusto porque los politicos no saben y la justicia no quiere poner en su sitio a la banca.

    Limitemos nuestros movimientos y nuestros saldos bancarios al minimo, minimo imprescindible y dejaran de tomarnos el pelo.
    Yo empezé ha hacerlo alla por 2010 y es curioso como cambia la actitud de los banqueros -incluidos los empleados- cuando ven que inmediatamente despues de cobrar la nomina retiras todo el efectivo que puedes y dejas una exigua cantidad en tu cuenta. Incluso aunque durante los dias siguientes hasta la proxima nomina vayas haciendo ingresos en efectivo para cubrir algunos gastos -nadie dijo que poner a la banca en su sitio vaya a ser comodo- despues de algunos meses te lkaman del banco para hablar contigo. Entonces y muy diplomaticamente y empalagosamente tienen la desfachatez de pedirte explicaciones y es entonces cuando uno se pega el gustazo de decirle al director de la agencia lo que le venga en gana. Desde "no os confio todo mi dinero porque no me gusta lo que haceis con él" hasta el manido "eso se lo explicare a su superior". En mi caso, como han habido varios cambios de director he tenido varias "entrevistas" de esa calaña y tambien he podido añadir "soys unos ladrones usureros con esas comisiones y esos gastos" y "no soys competitivos y hay mejores ofertas en el mercado".

    En fin, que estoy convencido que nadie nos va a sacar las castañas del fuego a los ciudadanos y como en tantas otras ocasiones a lo largo de la humanidad, vamos a tener que ser nosotros mismos los que escribamos la historia.

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  • Juan A. Cervantes Juan A. Cervantes 23/10/18 12:46

    Pues que se apunten y se haga una lista de los cómplices de los abusos, para que no haya lugar a dudas. Póngase en los medios con nombres apellidos y una foto, asi seguro que no habrá confusión alguna. Y la prensa que lo diga y lo signifique. Hay mucha gente que no lo sabe y aunque puede conocer los nombres no les pone cara, por eso es importante que se pongan sus caras en los medios que los denuncian.

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  • CarlosP58 CarlosP58 23/10/18 11:35

    Gracias Benjamín, clarito, todo muy clarito. Los dueños, los esclavos y sus representantes. Y en medio, esas instituciones que avergüenzan a cualquier ciudadano.
    No es Democracia, es "oligocracia' donde hacemos de figurantes en el festín de ladrones y corruptos.
    Solo esperar que ahora dimitan Carlos Lesmes, presidente del Tribunal Supremo y Díaz Picazzo, presidente de la sala que ahora, habiendo sido profesor de la Cunef perteneciente a la AEB, busca "recular jurídicamente" para no perjudicar a sus amos. Un chico obediente, pero no un servidor público.
    Saludos y Periodismo Libre.

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    • acracio acracio 23/10/18 14:36

      Nada se sabe del papel de la mujer del tal Lesmes: ¿A qué se dedica? Creo haber leído a algo relacionado con la Banca. Algo parecido a un tal ex ministro de Justicia Catalá, que tenía (y creo que todavía) a su mujer de alto cargo de Hacienda. ¿Quién le pasaba a el ministro de Hacienda, un tal Cristóbal Montori, los nombres de PODEMOS o de gente de la cultura que teía algún contencioso con Hacienda? Creo que existe una ley de protección de datos que se saltan a la torera cuando les viene bien estos crápulas legalistas y patriotas de pacotilla.

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  • Larry2 Larry2 23/10/18 11:17

    Hemos disfrutado nuevamente con su artículo Sr Prado. Esta es la realidad que tenemos, no se si es posible cambiar esto, es dificil, pero a la hora de poner nuestro grano de arena, que solo puede ser en las urnas, debemos seguir intentandolo, pero sin pensar en la macroeconomia, solo en las personas que confiamos un poco. agur.

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  • BASTE BASTE 23/10/18 08:20

    Estimado Benjamín, "..que estén escritos en la papeleta...", ese es el problema,tenemos lo que bos merecemos y creo,a mis más de 73 años,que no espabilaremos nunca.

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    • BASTE BASTE 23/10/18 08:22

      Por cierto,como siempre,muy buen artículo.

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