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Qué ven mis ojos

¿Quiénes luchan en España por los votos que en Brasil habrían sido para Bolsonaro?

Publicada el 30/10/2018 a las 06:00 Actualizada el 29/10/2018 a las 22:46
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“Un voto es un aval; miles, pueden crear una avalancha”.


La bestia no había muerto, sólo estaba dormida. Pero ha abierto los ojos aquí y allá, se la oye rugir de nuevo y sus lacayos empiezan a quitarse los disfraces y se ponen el uniforme de campaña, para seguirla. La ultraderecha ha vuelto, muchos la jalean a su paso y si otros no lo hacen desde los balcones del neoliberalismo es porque no pueden aplaudir mientras se frotan las manos. Poco a poco, el círculo del horror se está cerrando otra vez, igual que un puño dispuesto a golpear, y el resultado será el mismo de siempre: el mundo arderá dentro de él, si alguien no lo impide. Las dictaduras que ya había, no se mueven, Venezuela está como está, Cuba sigue como sigue, Arabia Saudí cambia petróleo por silencio y de Rusia siguen saliendo, día sí y día no, agentes con veneno de talio en el doble fondo de sus maletines. Y lo demás empeora a pasos agigantados: Donald Trump ya está en la Casa Blanca y Brasil acaba de entregarle el poder a Jair Bolsonaro, cuyo discurso puede dar una idea de lo que se nos viene encima.

En lo que se refiere a la seguridad, basta con tres de sus principios para dejar claro quién es y qué es lo que las y los ciudadanos de su país han santificado con sus votos: “Estoy a favor de la tortura”, dice; y añade: “El policía que no mata, no es policía”. En cuanto a su táctica para luchar contra la delincuencia, es esta: “Hay que dar seis horas a los delincuentes para que se entreguen y, si no lo hacen, se ametralla desde el aire el barrio pobre donde se escondan”.

La pluralidad de cualquier tipo es enemiga del totalitario, y en consecuencia, él defiende un programa de hierro que le impida cometer los errores que según él se cometieron en otros países: “En Chile, Pinochet debió haber matado más gente”, brama. Y con el fin de no repetir esos errores, apuesta por una actuación radical: “Los marginales rojos serán proscritos de nuestra patria: o se van fuera o van a la cárcel”. Por supuesto, muchas de esas estupideces no las podrá llevar a cabo, pero sólo las que no pueda por imperativo legal.

La igualdad tampoco es santo de su devoción, naturalmente, ni la económica, ni la identitaria, ni la sexual, porque quien es homófobo, machista y xenófobo no puede creer más que en el dominio de unas razas o géneros sobre los demás. “No me gustan los cupos, si ponemos mujeres porque sí, vamos a tener que contratar negros también”, argumenta. Y no será él quien cierre la brecha salarial, porque confiesa que de tener un negocio “no emplearía a hombres y mujeres con el mismo salario, aunque haya muchas que sean competentes”, ni mucho menos quien favorezca la conciliación laboral y familiar: “Una mujer va a pedir trabajo, el empresario le ve un anillo en el dedo y piensa: la contrato, se queda embarazada, se toma seis meses de permiso y al acabarlos, otro de vacaciones... por eso se las paga menos”. Su resumen, además, es que en ese territorio sobran privilegios entre la clase obrera: “En Brasil es una desgracia ser empresario, con tantos derechos de los trabajadores”.

Lo han votado más de la mitad de quienes han participado en las elecciones, aunque su brutalidad en el ámbito de las libertades sea digna de un hombre de la Edad del Hierro: “Sería incapaz de amar a un hijo homosexual; preferiría que muriera en un accidente a que aparezca con un bigotudo”, dice. Y añade otra de sus fanfarronadas que, por lo visto, han pasado por alto los millones de personas que lo apoyan: “No voy a combatir ni a discriminar, pero si veo a dos hombres besándose en la calle, les voy a pegar”.

¿Quieren más ejemplos? Ni que decir tiene que es un supremacista blanco, porque cómo no iba a serlo esta joya. “No corro el riesgo de que uno de mis hijos se enamore de una mujer negra, porque fueron muy bien educados”, declara. Y por si hubiera dudas, remata la faena: “Las comunidades negras no hacen nada, gastamos en ellos más de mil millones de dólares al año y no sirven ni para procrear”. Eso sí, ese dinero no sale de sus bolsillos, dado que se trata de un evasor fiscal confeso: “Bobos son los que pagan impuestos; yo evado todo lo posible, si puedo no pagar impuestos, no pago.”

Eso sí, es creyente, devoto y practicante. “No quiero para Brasil esa historia del Estado laico. El nuestro es cristiano y la minoría que esté en contra, que se mude. Las minorías deben inclinarse ante las mayorías”.

Casi todas esas opiniones energúmenas le quedan como anillo al dedo a las que hace poco fueron expresadas por los diversos participantes en un mitin del partido Vox en Madrid. Al día siguiente, el nuevo líder del PP, Pablo Casado, aseguró coincidir “en muchas cosas” con los oradores de aquel acto. ¿Qué cosas? Eso, como si fuera parte de su trabajo universitario, no lo explicó ni dejó ver. Y el jefe de Ciudadanos, su rival en la derecha, Albert Rivera, tuvo mucho cuidado en no extralimitarse lo más mínimo al ser preguntado por esa gente. Será que los dos quieren que les voten quienes votarían en Brasil a Bolsonaro, de modo que la pregunta es obvia: ¿Esa es la España que quieren? El monstruo es sólo uno, pero sus sirvientes están por todas partes. A algunos, los terminará devorando.
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70 Comentarios
  • juan alvarez juan alvarez 04/11/18 08:16

    Magnífico, Benjamín. Me alegra que siga en la brecha. A medida que el elogio de la locura se convierte en la vida diaria, es más difícil. Paciencia. Saro quedan dos minutos para la media noche. Y nadie se lo cree. Cada cual sigue con su "vida". Es como caminar por un país de zombis. Trabajar para la estupidez. Hablar en un monólgo. Escuchra los últimos balbuceos de esta especie, que, no se sabe porqué, se cree eterna. Brasil es el paradigma de esta ominosa necedad. El martes la comprobaremos de nuevo en USA. Y cda día, en un Pakistan de musulmanes necios, en una Arabia de musulmanes hipócritas, en una India nazionalista donde crecen los lerdos. En una China represora que ya no sabe donde tiene la mano izquierda. En una Europa acobardada y nazi. En una Rusia servil y miserable.Hasta dos minutos parece demasiado.

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 01/11/18 19:22

    paco arbillaga, a veces hay que defenderse un poco mâs fuerte, es verdad.
    Pero no es porque la derecha es tontamente agresiva que nosotros tenemos que ser tontamente agresivos como ellos.

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  • Gusalo Gusalo 31/10/18 21:50

    “Si otros no [aplauden a la ultraderecha] desde los balcones del neoliberalismo es porque no pueden aplaudir mientras se frotan las manos”. 
    Genial, Benjamín: la frase citada y el resto del artículo. 

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  • salvafer salvafer 31/10/18 21:36

    Estoy de acuerdo con muchos de los comentarios que ya han aparecido, sobre todo con el de Bibedi, pues pone el acento no solo en la manipulación de la ultra-liberal para conseguir sus objetivos, si no también en la falta de contrapeso en la "supuesta izquierda" social para encontrar propuestas ilusionantes de cara a los electores.
    Hace años que vengo machacando hasta la pesadez el gran daño que hizo a las democracias capitalistas la caída de la ideología comunista, ya que dejó todo el campo ideológico en manos de una sola ideología y, como es lógico, al ser única, se volvió absolutamente dictatorial. Una vez crecida y engordada la bicha se lo lleva todo por delante. Feo lo tenemos.
    No obstante a pesar de esa falta de actuación ilusionante por la izquierda, es difícil de entender a la humanidad y sus reacciones:

    -Los negros votando a un racista.
    -Las mujeres votando a un opresor machista que las desprecia y las considera inferiores (literalmente, ninguna se puede llamar a engaño).
    -Los pobres votando a quien les dice que si son pobres que se jodan que la culpa es de ellos y que lo que tienen que hacer es trabajar más y por menos.
    - Y tampoco me extrañaría que muchos homosexuales estuvieran entre sus votantes....
    En fin que no hay quien lo entienda por más que se explique. "Luego vinieron los sarracenos y nos molieron a palos pues Dios solo ayuda a los buenos cuando son más que los malos". O sea lo del llanto y crujir de dientes

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  • paco arbillaga paco arbillaga 31/10/18 16:43

    «¿Quiénes luchan en España por los votos que en Brasil habrían sido para Bolsonaro?»: El PP, el único de los grandes partidos que rechaza apoyar la declaración institucional de IU que condena el neofascismo, y esto ha ocurrido en el día de hoy, 31 de octubre.

    Por sus hechos los conoceréis. Osasuna!

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  • bidebi bidebi 31/10/18 11:06

    Fijémonos en el titular del artículo : “¿Quién lucha en España por los votos de Bolsonaro?”.
    Y si nos preguntáramos por ¿quién lucha en España contra los votos de Bolsonaro?.
    Hay gentes que lo hacen, pero me temo que sigue ganando el discurso neofranquista y neoliberal. ¿Echamos la culpa sin más a los votantes?.
    Puede dar la impresión que el mismo enunciado en forma de pregunta nos delata como acomplejados de izquierda.

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  • bidebi bidebi 31/10/18 11:00

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    Nuestro problema, según mi punto de vista, es desenfocar la realidad. Consiste en fijarnos siempre en lo malos que son los capitalistas sin tomar conciencia de lo malos que son los progresistas en su hacer político.
    El gran problema es fijarnos solamente en el emisor del mensaje neoliberal y no atender a la respuesta del receptor que es el votante mundial. La clave no está en el mensajero dominante, la clave está en analizar porque las gentes compran el mensaje.
    Y a mi entender solamente cabe una respuesta : porque no hay mensaje creíble por parte del progresismo que se opone al neoliberalismo. Ni creíble ni factible y en muchas ocasiones es que ni existe mensaje de réplica. Por lo tanto, nada hacemos fijándonos solo en el mensaje del enemigo si no elaboramos un mensaje creíble que se le oponga para derrotarlo. El problema es la izquierda progresista mundial que se ve incapacitada para asumir el reto y en consecuencia viene desapareciendo.
    No llamemos con tanta alegría imbéciles a la ciudadanía porque la principal imbecilidad se encuentra en la izquierda mundial.

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  • bidebi bidebi 31/10/18 10:59

    HEREJE, yo desde luego no tengo ni autoridad, ni conocimientos, ni nivel intelectual, como para discutirle algo a una persona tan destacada como Chomsky, pero quizás tengo otro punto de vista.
    El neoliberalismo no se dedica a vengarse, le interesa muy poco la venganza. La venganza es propia de los débiles y el neoliberalismo es el amo del mundo. Por lo tanto no la necesita y por lo tanto no creo que haya una planificación vengativa.
    A mi modo de entender el gran cambio mundial se produce en 1991 con la caída de la URSS. La responsable de que existiera lo que llamamos el estado de bienestar a partir de 1945, fecha en la que comienza de verdad el inicio del imperio americano y la reconstrucción de la Europa destruida. A partir del 1991 el capitalismo se queda sin el gran competidor soviético y es cuando empieza a dominar todo el mundo a través de la globalización económica. Ya no es necesario mantener un nivel competitivo a las gentes de los países capitalistas, tiene las manos libres para imponer su dominio. Lo que hemos visto a partir de entonces es una gradual imposición del neoliberalismo a nivel mundial. Por supuesto que con toda su propaganda de desinformación ya que domina todos los medios de información.

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 31/10/18 07:48

    Damas, es cierto eso de la multitarea. Buen día!

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    • Damas Damas 31/10/18 09:33

      Buen día, intentando aprender de las pruebas de Isasi

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      • Damas Damas 31/10/18 11:27

        No conseguí lo de Isasi.

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        • Isasi Isasi 31/10/18 13:34

          Lo volví a intentar con 4 emotis y comentario vacío.. será que la aplicación de InfoLibre no reconoce emotis.. bueno, alguno si, Un abrazo largo Damas!!

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          • Damas Damas 01/11/18 13:52

            Otro igual, Isasi.

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        • Isasi Isasi 31/10/18 13:28

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  • Argaru Argaru 31/10/18 06:08

    Si España fuese gobernada por Bolsonaro, ¿cómo sería la vida de personas como Pablo Casado, Albert Rivera, Esperanza Aguirre, José María Aznar o Mariano Rajoy, por poner unos ejemplos? ¿Participarían en política junto a él? ¿Estarían enfrentados? Nunca lo sabremos. De lo que podemos estar seguros es que esa España se parecería mucho a la del franquismo, dónde todos estos personajes se moverían, con toda naturalidad, como “peces en el agua”. Y es que el neoliberalismo de hoy se parece bastante al fascismo de ayer, con la ventaja de que la izquierda es casi existente gracias, en parte, a la buena labor de la socialdemocracia en defensa del sistema y, en parte también, a la despolitización de la población que, en la mayoría de las democracias, suele ser inversamente proporcional a la formación del personal, a más nivel cultural, mayor alejamiento de la política, eso explica como Trump llegó a Washington o como el Partido Popular sigue manteniendo un gran apoyo.

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