x

Nos gustaría enviarte notificaciones de las últimas noticias y novedades

PERMITIR
NO, GRACIAS
X

Accede a todos los contenidos de infoLibre durante 15 días por 1. | El periodismo tiene un valor

infolibre Periodismo libre e independiente

¿Quiénes somos? Sociedad de Amigos
Buscador de la Hemeroteca

Hazte socio
Iniciar sesión Regístrate
INICIAR SESIÓN
¿Has olvidado
tu contraseña?
Secciones

Regístrate en infoLibre Comenta las noticias y recibe las últimas novedades sobre nosotros.

Gracias por registrarte en infoLibre Si además de comentar noticias quieres hacerte socio, sigue este enlace: Hazte socio
Formulario de Registro
¿Qué es Nombre público?

Es el nombre que se mostrará cuando hagas un comentario en infoLibre.es




¡A la escucha!

Caravana sin rumbo: #InfanciaEnPeligro

Publicada el 08/11/2018 a las 06:00 Actualizada el 07/11/2018 a las 21:45
Facebook Mas Redes

Envíalo a un amigo Imprimir Comentarios

Marisol lleva en España cinco años. Dejó en Honduras a sus dos hijos, sabiendo que esa era la única opción que tenía si quería ofrecerles un futuro mejor. Entonces el pequeño sólo tenía tres años y el mayor nueve. Una decisión durísima que le costó mucho tomar. Ahora esos dos chicos crecen junto a su abuelo (el padre los abandonó nada más nacer el pequeño) y siguen conectados a su madre a través del whatsapp y las videollamadas. A ella la siguen llamando cuando caen enfermos, con ella hablan cuando salen del colegio para contarle qué tal le ha ido tal o cual examen. Es el cordón umbilical que las nuevas tecnologías ayudan a no cortar mientras ella aquí y ellos allí hacen planes para cuando puedan por fin volver a vivir juntos. Saben que no es fácil. Ella tiene que acabar de regularizar sus papeles, le queda un par de trámites, y tiene que asentarse económicamente. Saber que con los tres trabajos que tiene le llegará para poder alquilarse una casa para ella sola y sus hijos. Y ellos saben que venir a España supondrá cambiar de país, de amigos, dejar a su abuelo en Honduras y empezar una nueva vida que quizás, no les guste. Pero el anhelo de estar con su madre, de poder volver a vivir los tres juntos, es mucho más fuerte que cualquier nubarrón que pueda surgir.

A Marisol el tiempo le apremia: sabe que los meses pasan, que sus hijos crecen, y que cuanto más tarde en sacarlos de allí peor será. Conoce muy bien su país, sabe lo que está pasando: paro, falta de oportunidades, corrupción y en los últimos años mucha violencia. Es el mismo cocktail que le echó a ella de su casa y la obligó a buscar una seguridad económica que Honduras no tenía. Sabe que antes de levantar la persiana de tu negocio, ése que tanto esfuerzo te ha costado, ése en el que te has dejado los ahorros de años trabajando, las Maras llegarán y te pedirán una mordida a cambio de dejarte en paz. Y cualquier opción es pésima: si no pagas te destruirán el local, si pagas, volverán a pedirte su parte cada semana, cada mes y si detectan que las cosas te van bien, te pedirán más.

A los chicos jóvenes no les quedan muchas opciones en su país. No hay mucho futuro que ofrecerles y por eso le apremia el tiempo para sacarlos de allí. La historia de Marisol es la de todos esos hondureños que llevan días caminando hacia Estados Unidos y que tanto miedo le dan a Donald Trump. Ellos han sido su lema de campaña, la única medida que ha ofrecido a los americanos era impedir que esos hondureños entraran en Estados Unidos. Marisol sigue el camino de esa caravana desde aquí, casi siempre por redes sociales, buscando entre las fotos que van colgando a conocidos, a amigos. Sabe que son muchos los que no han aguantado la espera y han decidido coger sus cosas y empezar a andar hacia otro futuro, esperan que mejor. Da igual que Donald Trump brame contra ellos y les llame terroristas, delincuentes o narcotraficantes. Lo que dejan atrás es mucho peor. Es la marcha por su supervivencia.

Desde Save The Children han emprendido una campaña para pedir ayuda para todos esos menores, para que Trump y los más de cinco mil militares que ha enviado a la frontera los considere sólo eso, niños, y no delincuentes. Calculan que uno de cada cuatro de los migrantes que se dirigen hacia esa frontera es un niño, niña o adolescente. Además se encuentran en una situación crítica: están expuestos a sufrir violaciones, accidentes, enfermedades o caer en las redes de tráfico de personas (muchos viajan solos).

Lo mejor para comprender una noticia es ponerle cara. Es lo que le recomendaría a Trump: que perdiera cinco minutos en leer y ver las historias de los menores que se han embarcado en ese viaje. Si le apetece y si me lee (cosa bastante improbable) le dejo aquí el link de la campaña de Save The CHildren [pincha en este enlace]. Aquí conocerá la historia de Jacquelín: sólo tiene 14 años. Salió de San Pedro Sula, una de las ciudades más peligrosas del mundo, para reencontrarse con su hermana en México. El final de su historia es tremendamente injusto. Creo que ella y el resto se merecen una oportunidad.
 
Más contenidos sobre este tema




Hazte socio de infolibre

6 Comentarios
  • paco arbillaga paco arbillaga 08/11/18 11:29


    «Relato de dos náufragos - Los supervivientes de la última tragedia del Mediterráneo mantienen que murieron 31 personas, 18 más que los 13 de la cifra oficial»:

    https://elpais.com/politica/2018/11/07/actualidad/1541618501_483274.html

    Y esto sucede casi todos los días. ¡Vergonzoso! ¡Intolerable! Osasuna!

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    2

  • hayundi hayundi 08/11/18 10:26

    Encontrar acomodo para toda la gente que huye de su país es imposible, se pueden solucionar casos puntuales, pero aquí no cabe toda Africa ni toda Sudamerica, los servicios sociales están colapsados, el dinero para las ayudas ya se ha gastado, hay que ser realista, traer gente a buscar en los contenedores de basura no aporta mas que miseria y frustración. La solución pasa por cambiar la situación en los países de origen. Individualmente hacemos lo que podemos, acogiendo a menores, aportando a las ONGES, apadrinando niños...pero no es suficiente, son las grandes corporaciones las que explotan los recursos naturales de esos países a cambio de miseria guerras y explotación.

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 2 Respuestas

    0

    4

    • Atea Atea 08/11/18 14:42

      Si Servicios Sociales está colapsado, es obligación de los gobiernos descolapsarlo y si el dinero que había se ha gastado que pongan más, que se gasta en otras muchas cosas y nadie protesta.
      El problema es cuando nos venden la moto de que no podemos acoger a más gente siendo mentira. No se puede acoger a más gente en el mismo sitio, pero esta España que tanto llena la boca a much@s al nombrarla, es amplia y cuando se quiere se puede.
      Estos mensajes de que nos invaden está calando demasiado hondo y nos está deshumanizando, y lo peor es que ni siquiera somos conscientes de ello.
      El dinero escasea pero la empatía más.

      Responder

      Denunciar comentario

      0

      4

    • paco arbillaga paco arbillaga 08/11/18 10:54

      hayundi: «...hay que ser realista, traer gente...» Coincido en que hay que ser realista, que el problema es grandísimo y la solución muy complicada; para eso elegimos políticos en España, en Europa, para que resuelvan los problemas que se presentan y no para que hagan demagogia con ese problemón, enfrentando a la sociedad.

      Discrepo en lo de «traer gente»: no se trae, esas personas vienen desesperadas en busca de una vida mejor; no creo que esas madres abrazando a sus niños hayan abandonado sus pueblos por capricho. Osasuna2 salu2.

      Responder

      Denunciar comentario

      0

      2

  • Larry2 Larry2 08/11/18 09:50

    Buen articulo, solo nos hace falta empatizar un poco con los problemas que tiene la gente. No entendemos como puede haber gente que cierre puertas a personas que se juegan la vida por buscar mejorar las condiciones de vida de los suyos. No se entiende como el mundo con todos los avances que tiene, no se transforme en otra cosa en el que se mejore la vida un poco por lo menos. Esta gente está en todos los sitios mal, en su país, cogen la maleta pasando penurias, y no saben donde y cuando van a llegar, y si llegan, a su destino. Debemos empatizar un poco con esta gente. Gracias Sr a.resano por el artículo.agur. 

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    2

  • paco arbillaga paco arbillaga 08/11/18 07:18


    Eskerrik asko, Helena, por contarnos retazos de lo cruel que puede ser la vida para muchas personas y con ello comprobar adónde nos puede llevar la política que se practica en muchos países del planeta. En las costas mediterráneas, aquí al lado, también lo podemos comprobar. ¿De veras que somos sapiens? Osasuna!

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    2

 
Opinión
Oferta anticrisis
 
Sociedad de amigos

Ya puedes ser accionista de infoLibre

Cargando...
Cualquier ciudadana o ciudadano interesado en sostener un periodismo independiente como garantía democrática puede participar en la propiedad de infoLibre a través de la Sociedad de Amigos de infoLibre.