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Los malos humos de la derecha

Publicada el 03/12/2018 a las 06:00 Actualizada el 02/12/2018 a las 21:24
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Cuando escribo estas líneas aún no conocemos los resultados de las elecciones andaluzas, así que no esperen encontrar aquí un análisis de las reacciones más o menos exaltadas de las derechas.

Sabemos que los conservadores andan experimentando la sensación, nueva para ellos, de compartir el mismo espacio electoral entre varios, y que no es fácil situarse en esa dinámica -¡que se lo digan a las izquierdas!-, máxime en un momento tan volátil y complejo como el actual. Por eso buscan nuevos argumentos con los que expandir su electorado, y en algunas ocasiones se equivocan.

El error ha alcanzado casi el ridículo en el asunto de Madrid Central. Se ha llegado a compararlo con el Muro de Berlín y se le ha denominado "gueto". Medios de comunicación conservadores y líderes políticos de la derecha han pretendido valorar un supuesto derecho a la contaminación por encima del derecho a la salud. Y les ha salido mal. La puesta en marcha de la nueva política de movilidad del Ayuntamiento de Madrid ha resultado mejor que lo que las propias responsables municipales preveían, demostrando así que las sociedades se adaptan a los cambios mejor de lo esperado. No es la primera vez que ocurre –ley antitabaco, endurecimiento de multas por exceso de velocidad y carnet por puntos, etc.–, ni algo que se desconozca por los estudiosos de las dinámicas sociales.

En este caso se trata de defender el derecho a la salud, que es tanto como defender la vida. Según el Instituto de Salud Carlos III, en España son prácticamente 10.000 las muertes prematuras asociadas a los problemas de contaminación del aire en las ciudades, a lo que hay que sumar el incremento de enfermedades cardiorespiratorias, neurológicas, alergias e incluso depresiones asociadas a la polución.

Frente a esto no hay mucho que argumentar. Pero si se quieren introducir en el debate los aspectos económicos, podemos hacer las cuentas de lo que cuesta a la sanidad pública tratar estas enfermedades. O, en positivo, poner en la balanza el mayor dinamismo económico y comercial de las zonas peatonales que ya existen en Madrid, en otras ciudades españolas y en buena parte de Europa.

La derecha hará mal, por tanto, en buscar aquí un nuevo argumentario que suena viejuno, trasnochado y sucio. Ya no estamos en 1983, cuando los populares se oponían a cerrar a los coches el Parque del Retiro. Que vayan cualquier sábado por la mañana a preguntar a las miles de personas que están corriendo, paseando, con las barcas, jugando, o turisteando y les pregunten.

Se olvidan de que serán las rentas más altas y las clases medias-altas, que viven en el centro de las ciudades, las que primero comprobarán los beneficios de respirar un aire más sano, y a una mala, las que antes podrán disponer de modernos y estilosos coches eléctricos. Las derechas españolas aún no se han dado cuenta, pero esto del medio ambiente se ha convertido en algo de lo más cool. Que se lo pregunten a Schwarzenegger, que lidera los movimientos de fomento de las energías renovables en Estados Unidos; a Merkel, que ha puesto punto final a las nucleares; o a los distintos alcaldes conservadores de Vitoria, que hicieron de su ciudad una Green Capital, el distintivo que otorga la Unión Europea a las ciudades que pueden presumir de calidad ambiental.

Más preocupante puede ser articular la ciudad y la movilidad de forma que una gestión más sostenible no reproduzca ni agrande la desigualdad, una de las principales herencias de la crisis. Los detractores de Madrid Central han estado asegurando que el tráfico que saliera del centro se concentraría en los alrededores, en barrios de población más humilde, y han advertido que los obreros no podrán entrar en el centro de Madrid con su coche diésel. Pues bien, los datos demuestran que estos mantras caen por su propio peso: por lo que sabemos hasta el momento –que es lo mismo que ha pasado en otras ciudades–, el tráfico en la periferia de Madrid ha aumentado mínimamente, y ese obrero imaginario de la periferia hace tiempo que entendió que al centro hay que acudir en Metro. Eso sí, necesitará que la Comunidad de Madrid no se auto-boicotee como prestadora de este servicio, como ha estado haciendo reduciendo el número de trenes en días clave como el Black Friday.

Madrid ha entrado en el siglo XXI y esperemos que el resto de ciudades hagan lo propio más pronto que tarde. Parecía una utopía y hoy se ha hecho realidad. Como se harán otros criterios de planificación urbanística que parten de lo urbano como ecosistema y defienden el derecho a la ciudad. En la Carta para la planificación ecosistémica de las ciudades que está promoviendo Salvador Rueda, director de la Agencia de Ecología Urbana de Barcelona, se expresa magistralmente: "Las ciudades son ecosistemas urbanos donde los seres humanos constituyen su componente principal. Los ecosistemas urbanos son los sistemas más complejos creados por la especie humana. Si se pretende abordar su transformación de manera holística venimos obligados a formular modelos sintéticos que incidan en los componentes principales de los sistemas urbanos".
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5 Comentarios
  • HEREJE HEREJE 03/12/18 12:28

    Decían los antiguos que no se puede estar al tiempo con dios y con el diablo (aunque la iglesia consigue hacerlo con elegancia). De la misma manera, el PP quiere estar con la libertad de la gente y los constructores de vehículos, de manera que esa libertad que vende está emponzoñada por el veneno que comporta. La derecha hará todo lo que esté en su mano por conseguir que las grandes empresas se forren y le da lo mismo que en el camino queden miles de cadáveres (daños colaterales, por supuesto) que, al fin y al cabo, como no son nasciturus, les importan una higa. La jugada de la reducción de trenes en fechas navideñas es, probablemente, el más sucio ataque a la población que ha podido hacer el PP, que ya tenía el listón alto después del mandato de Mrs Botella y su venta de pisos de protección a fondos buitre. Me ha gustado mucho el artículo y soy un ferviente convencido de que las ciudades no deben ser para los coches. Yo he vendido el mío y disfruto mucho con mi baratísima tarjeta de transportes y el buen transporte público de Madrid, siempre que Ángel Garrido no quiera ganar las elecciones por la puerta de atrás y la crispación como han hecho desde el tamayazo.

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  • ArktosUrsus ArktosUrsus 03/12/18 11:16

    Querida Cristina, aunque suelo estar muy de acuerdo contigo, en esta ocasión no lo estoy al cien por cien. Que Madrid Central era necesario e inevitable era tan claro que sólo los más ciegos no lo veían. Que no se ha sabido "vender" es absolutamente claro. Por ejemplo, sobre lo de los "obreros" de la periferia, hace mucho tiempo que los trabajadores de la periferia no podíamos venir en coche a Madrid, y fue por "culpa" del ayuntamiento del PP. La reducción de tiempos de aparcamiento que supuso la ORA (como máximo 4 horas seguidas en el mismo barrio en zona azul) nos obligó a usar el transporte público o buscar una plaza de aparcamiento. Así que inconscientemente el PP preparó Madrid Central. Pero los trámites, por ejemplo, para dar de alta la plaza del aparcamiento como alquilada son lentos y se necesita la colaboración del propietario que en algún caso ha aprovechado para subir el importe de la mensualidad. Tampoco se han tenido en cuenta los sistemas alternativos de transporte público. Sé que no dependen del ayuntamiento, pero debería repetir este mensaje hasta la saciedad, como hace la derecha. Hay zonas que están pidiendo un tren como el comer, y no hay forma. Y la alternativa para mejorar el transporte es desdoblar la carretera. Siempre he creído que cuando la gente llega al poder se idiotiza. Porque si no no tienen sentido algunas decisiones. Por ejemplo, se construye una carretera de peaje que saca a 30 kilómetros del centro de Madrid. El resultado no puede ser otro que perder dinero. O se construye una carretera de peaje hacia el este y la paras en La Roda, en lugar de llevarla hasta pasada Albacete para descargar en las dos autovías (Alicante y Murcia) que llevan al este. Mientras la planificación de transporte esté en manos de esos "figuras" es imposible que los ciudadanos no se resientan algo por las carencias de transporte público. Más trenes y tranvías. Más aparcamientos en las cabeceras de las líneas de metro. Menos pagos adicionales por coger el metro en ellas. En resumen, menos hablar de los "obreros" y más trabajar para ellos. Y ese debería ser el mensaje constante, martillo pilón de la izquierda municipal cada vez que el PP abra sus fauces.

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    • eldeantes eldeantes 03/12/18 19:55

      Totalmente de acuerdo con su comentario. Muchas gracias

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  • Copito Copito 03/12/18 09:32

    Estamos cargándonos el medioambiente y la salud del planeta y de sus habitantes, flora, fauna, aire, agua , personas , y en vez de asumir con entusiasmo cualquier medida de mejora, venga de quien venga, se ponen pegas y disputas de conveniencia politica cuando esto se nos va a la mierda ante nuestras narices. Somos una " civilización " enloquecida que ha perdido el instinto de autoconservación y de la ética, a pesar del avance tecnológico. Políticos descerebrados asumen el poder y resultan letales. Que la ecología esté por encima de todos los valores oportunistas, entendiendo también por ecología, el bienestar físico y moral, y para ello ha de cambiar la mentalidad y las leyes que amparen y protejan ese cambio.

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  • platanito platanito 03/12/18 08:13

    Por fin llegó la hora de la sensatez.

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