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¡A la escucha!

Con pantallas también es posible

Publicada el 31/01/2019 a las 06:00
Las tabletas electrónicas son una herramienta más de trabajo. Yo misma estoy escribiendo esto desde una. Para mí se ha convertido casi en la carpeta azul de gomas que llevábamos en nuestra época del instituto metida en la mochila. En nuestra tableta guardamos los textos, los documentos importantes, grabamos los vídeos, almacenamos archivos. No salgo de casa sin ella. Y admito que me es muy útil. Y en el caso de mis hijos es muy parecido. En su colegio, desde quinto de primaria, es una herramienta más. Y en muchas asignaturas han sustituido los libros de papel por la tableta electrónica. Admito que cuando nos lo plantearon en el centro tuve mis reparos. Pensé que iba a suponer una distracción, que no aportaba nada bueno y que donde estuviera un buen libro para subrayar, trabajar sobre él, no era necesario utilizar este tipo de dispositivos. No aportaban más conocimiento ni habilidades y los ordenadores en las aulas de informática ya eran suficientes para hacerlos nativos digitales. Pero me equivoqué.

Efectivamente han adquirido nuevas habilidades a la hora de asimilar conceptos, y subrayo lo de asimilar. En muchas asignaturas han dejado de memorizar textos y han aprendido a hacer presentaciones en las que ellos mismos deben explicar qué es lo que saben sobre esa materia. Hacen trabajos en la nube, envían documentos a su profesor. Hacen cosas, con su edad, que me dejan boquiabierta. Y reconozco que ellos muchas veces me han ayudado a mí cuando he tenido que preparar un trabajo o una presentación. Me han descubierto aplicaciones muy útiles, intuitivas, muy rápidas y eficaces para compartir imágenes o documentos. Y sí, una cosa más positiva en todo esto: cuando llegan a casa no les apetece coger mi dispositivo y ponerse a mirar o jugar. Tienen completado de sobra su tiempo de tabletas. Y aquí también subrayo lo de “tiempo de tabletas” porque en todas las demás pantallas sí que hay hambre por usarlas cuando llegan a casa.

Hasta aquí lo bueno. Ahora sigo con lo malo. Nuestros hijos nacen mirando pantallas: la tele, el ordenador, nuestro móvil, nuestro dispositivo electrónico. Es mítico el movimiento que muchos bebés hacen cuando cogen una pantalla que no es táctil e intentan ampliar la imagen tal y como han aprendido en nuestros dispositivos. Son, efectivamente, nativos digitales pero esto también conlleva nuevos métodos de aprendizaje y nuevos códigos de uso. Los padres hemos tenido que aprender a gestionar sus tiempos, a medir sus riesgos, casi al mismo tiempo que ellos se convertían en expertos digitales en el uso de aplicaciones, dispositivos, herramientas… Los adolescentes no usan los mensajes de móvil para comunicarse, lo hacen a través del buzón de correo de otras aplicaciones como IG o Snapchat. No se llaman por teléfono, se mandan notas de voz o ráfagas de fotos para mantener una conversación. No usan el ordenador apenas, lo gestionan casi todo desde sus dispositivos móviles y tabletas. No ven la tele, ven vídeos o series cuando quieren y desde donde quieren. Ésta es su realidad y a esto no podemos cerrar los ojos ni tampoco, creo, oponernos. Hay que entender sus nuevos códigos y aprender a saber qué límites hay que establecer. Y pongo un ejemplo más. Creo que aquí ya lo he contado, mi hijo pequeño, como tantos menores y adultos, está enganchado al juego de moda. Los tiempos que hemos pactado en casa es que los viernes por la tarde, parte de la tarde del sábado y del domingo, puede jugar. El resto del tiempo no.

Y aunque admito que se lo pasa bien, me cuenta con todo detalle cómo ha sido su batalla, cómo ha descendido, se ha escondido, ha esperado a que llegara el rival, etc, etc, etc, ha cambiado desde hace unos meses en algo muy significativo. Sigue jugando con sus amigos, quedan a una hora exacta para jugar todos juntos, pero yo he dejado de ver a sus amigos. Ya no vienen a casa, ya no les invita a dormir un viernes. Es más divertido para él jugar con ellos a distancia. “Es que, mamá, si viene Rafa o Tomy a casa no podemos jugar los dos”. Terrible. Tristísimo. Y ahí estamos mi marido y yo, sacando del trastero la cometa, rescatando la pelota de baloncesto (ésa que le llevó no hace tanto tiempo a pasar hoooooras en la cancha del parque entrenando). Sigue viendo a sus amigos en el colegio, en los partidos de rugby, es cierto. Pero ya no es divertido ni un planazo invitarlos a que vengan a casa. (Pero no se preocupen, no me rindo y estoy contraatacando con mis tartas de chocolate).

El informe que hemos conocido esta semana hablaba de todo esto y nos sacaba los colores a los adultos: uno de cada 3 admitía que no dan ejemplo en casa. Que cuando están con sus hijos siguen enganchados al teléfono o al ordenador. Y así es complicado convencer a tu adolescente de turno de que el teléfono, en casa, no es necesario mirarlo cada cinco minutos. Nos falta mucho por aprender y cometemos errores en ese aprendizaje, desde luego. Por eso es importante no optar por la prohibición.
 
No he mencionado aquí los riesgos de la sobre-exposición de su imagen que hacen en las redes, del ciberacoso que sufren y que se prolonga fuera de las aulas, los fines de semana y en periodo de vacaciones. O el riesgo de que sean engañados. Sí, hay miles de frentes que atender, así que no cerremos los ojos y afrontémoslos. Escucharles y pasar tiempo con ellos, aunque sea sólo el ratito de la cena, ya es un paso. ¡Suerte y ánimo!
 
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12 Comentarios
  • Valldigna Valldigna 31/01/19 18:32

    Valldigna.Muy buenas reflexiones,!

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  • paco arbillaga paco arbillaga 31/01/19 11:31


    «Por eso es importante no optar por la prohibición», nos dice Helena, con lo que coincido. Otra cosa es la enseñanza del uso responsable de la tecnología y que al ser algo nuevo quizá no sepamos utilizarla convenientemente.

    Cuando era un chaval (¡hace mucho tiempo!) solía oír aquello de que no leas tanto que eso es malo para el cerebro, incluso para la vista. Cada cierto tiempo en la sociedad tenemos miedo ante lo nuevo, ante lo desconocido.

    ¡Qué suerte tiene la juventud de disponer de esta nueva tecnología! Ojalá les sirva para que puedan ser mejores personas, para que vivan mejor. Osasuna!

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    • JMCB60 JMCB60 31/01/19 13:52

      Unas pequeñas cuestiones:
      ¿Facebook es tecnología?
      ¿instagram es tecnología?
      ¿es google un sitio donde puedes aprender a,hacer cosas malas, o ver cosas malas, opiniones malas?

      La madera del bosque es una cosa y el libro de papel y los muebles otra cosa.

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  • Aserejé Aserejé 31/01/19 11:04

    Muy buen articulo y muy oportuno, a la vista de como esta el personal de enganchado.

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  • MASEGOSO MASEGOSO 31/01/19 10:38

    ¡¡¡¡¡Qué bueno!!!!!! Aire fresco, libre de política, sano y con olor a niños y jovenes, que bonito.

    A todos los adultos no pasa con los nietros, los hijos ya no están en esa onda de utilización que si poseen ellos y que buenas lecciones nos dan.

    Gracias señora Resano por hacer llegar a nuestras pantallas esa cotidianeidades de fgamilia que tanto, por lo menos los vetustos, añoramos.

    Un cordial saludo para Ud. y la peña de madrugadores
    Salu2 osasuna2

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  • JMCB60 JMCB60 31/01/19 08:59

    LA LETRA CON SANGRE ENTRA.
    Este bárbaro refrán viene a decirnos que la educación es antinatural. ESO significa enseñanza obligatoria. Y donde hay víctima, hay victimarios (padres y profesores) Con tristeza contemplo la negligencia en la educación en nuestro país ¿cómo es posible encontrar trabajo sin la ESO?¿sacar el carnet de conducir sin la ESO? Mira qué fácil.
    ¿PUEDE HABER UN NATIVO ALCOHÓLICO? ¿NATIVOS FUMADORES? No. El acceso a internet debiera estar prohibidom hasta los 18 años. Así de simple. Los beneficios son nulos y los peligros enormes. Digo internet, no ofímática. Las cosultas a Google, por ejemplo, las puede hacer e imprimir el maestro. O los padres (control parental) PERO LA DEJACIÓN DE LOS PADRES EN CUESTIONES DE EDUCACIÓN ES PALMARIA ACTUALMENTE. Por negligencia y no poca pereza. Además, cuestionáis y socaváis la "authoritas" del personal docente. Vosotros la habéis perdido y se la quitáis al profesor. Triste y lamentable. Consentís la adicción (videojuegos) sin la menor vergúenza.
    Y va a más.

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    • Aserejé Aserejé 31/01/19 11:05

      Estoy muy de acuerdo contigo: el acceso a internet debiera estar prohibido a los menores de 18 años.

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      • jc2 jc2 31/01/19 21:24

        Prohibir nunca es una solución. El gran reto es cómo gestionar la realidad que nos circunda con los medios que tenemos.

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        • JMCB60 JMCB60 31/01/19 22:21

          Soy fumador y las prohibiciones me funcionan de maravilla. De hecho si se prohibiera el tabaco un enorme contingente de fumadores, la inmensa mayoría dejeriamos de fumar. El resto, yonki, daños colaterales, tráfico tabaco carísimo y de malísima calidad. Pero REALMENTE muy pocos. La salud de la inmensa mayoría nos permite asumir las desgracias puntuales.

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    • M.T M.T 31/01/19 09:53

      ¡Uy qué razón tiene usted y qué valiente en expresarlo en tiempos de lo "políticamente correcto"! Lo aplaudo estrepitosamente ¡ Bravo!.

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  • paco arbillaga paco arbillaga 31/01/19 08:54


    ¡Qué descanso, Helena, que dentro del cúmulo de noticias sobre políticos, partidos, Venezuela, hayas planteado un problema que nos atañe a todos. Considero que el invento de la imagen y textos digitalizados, la informática, la IA, quizá son el mayor invento, el mayor adelanto que he conocido en mis varias décadas de vida.

    Como todos los adelantos su resultado, su beneficio para todos, dependerá del uso que hagamos del invento, de si lo utilizamos principalmente para el servicio de las personas, o si su fin principal es que unas pocas multinacionales o poderosos, además de controlarnos con esos inventos, nos saquen los pocos euros que nos pagan por currar para ellas o por comprarles sus programas, aparatos, o archivos de diversión o culturales. O también que se utilicen en casa para que los niños nos dejen en paz.

    En un artículo de infoLibre se habla de la crisis de la prensa en papel (añadiría también los libros y revistas en papel), algo que parece una guerra perdida ante el poder de los bits, aunque lo grave sería que con el papel y la tinta de imprenta desapareciera algo imprescindible para la sociedad: las personas que informáis.

    (Helena: ojo con las tartas de chocolate que pueden crear adicción.) Osasuna.

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  • M.T M.T 31/01/19 08:01

    Tiempo de pantallas, Helena y ¡a la escucha!, a la escucha de ellos, de nuestros hijos, para cuando lejos de pantallas quieran hablar. Requiere tiempo para dedicárselo a ellos y ahí está la dificultad: ¿ tenemos tiempo para ellos, atentos al momento en que quieran hablar, sobre todo en la adolescencia? Es tiempo de pantallas y no podemos ni debemos eludirlas. Ante nativos digitales un aprendizaje digital. Saludos. Muy buen artículo.

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