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En Transición

El violeta y el verde necesitan al rojo

Publicada el 18/03/2019 a las 06:00 Actualizada el 17/03/2019 a las 16:28
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La derecha anda despistada. En cierta medida, porque ¿quién no lo está hoy? Pero el discurso conservador, en España, va dando muestras de tener dificultades para captar lo que se mueve. No me refiero a estrategias electorales que nadie comprende ni al hecho de tener que aprender a convivir con dos más en el mismo espacio, sino a la dificultad que muestra a la hora de entender fenómenos como el feminismo.

Según los ideólogos de las formaciones conservadoras la izquierda está alentando movilizaciones como la del 8 de marzo o el movimiento de los jóvenes por el clima como sustitutos de una supuestamente fracasada lucha de clases. Como el marxismo ya no tiene sentido –se viene a decir-, ahora los progres se dedican a movilizar sectorialmente en torno a temas como el feminismo o el ecologismo. Notable desenfoque.

El ideario feminista y el ecologista tienen muchas cosas en común, cada día más visibles. Entre otras, que ambos ponen el acento en la interdependencia. Somos seres dependientes del planeta en que habitamos y que nos provee de alimentos, aire, agua y todo lo básico para la vida, dice el discurso ecologista. Y además, nos dice el feminismo, somos interdependientes unas personas de otras, no podríamos vivir aislados, sino que somos seres sociales que se necesitan mutuamente. La profesora Rodríguez Palop lo cuenta en su reciente trabajo Revolución feminista y políticas de lo común frente a la extrema derecha.

Ambos idearios suponen en sí mismos una revolución en el imaginario dominante. Y, en el plano de lo concreto, la puesta en marcha de unas transiciones que están más avanzadas de lo que parece. Transiciones que necesitan el replanteamiento de las maneras de relacionarnos y unas políticas públicas que actúen de palanca para cambiar el rumbo de la forma más rápida y eficaz posible.

Cambios de semejante magnitud no pueden hacerse al margen de la idea de justicia, ni olvidando que la desigualdad es una de las principales lacras de nuestra sociedad, ni puede permitirse de ninguna manera que los costes de la transición vayan a cuenta de los de siempre.

La primera apelación a la "transición justa" la hizo el veterano de guerra y pacifista estadonunidense Tony Mazzocchi en 1993, reclamando un "superfondo para los trabajadores" que permitiera el acceso a la educación superior a aquellos trabajadores que perdieran su empleo como consecuencia de las políticas ambientales. Dos años después el presidente del sindicato de trabajadores petroleros, químicos y atómicos dió forma al "superfondo" y en 1997 varios sindicatos estadounidenses y canadienses hicieron suyo el principio.

Hace ya diez años que las organizaciones sindicales, en el marco de las Cumbres del Clima,  lanzaron la propuesta de Transición Justa, y en la Cumbre de Cancún celebrada en 2010 este concepto se asumió ya en la declaración oficial. "Una transición justa requiere que trabajadores, comunidades, empleadores y Gobiernos tomen parte en un diálogo social para establecer los planes concretos, las políticas y las inversiones necesarias para una transformación rápida y justa. Se centra en los empleos y los medios de subsistencia y en asegurar que nadie quede atrás en la carrera para reducir emisiones, proteger el clima y promover la justicia social y económica", decían en sus documentos. Desde entonces, la Organización Internacional del Trabajo ha venido desarrollando una enorme labor de estudio, análisis y prospectiva para garantizar que la idea de justicia forme parte de la transición ambiental. En España, sin ir más lejos, publicaron hace unos meses este informe en el que se demuestra que la puesta en marcha de las políticas de transición ecológica generará cuatro veces más puestos de trabajo que los que destruirá.

La perspectiva de género no puede permanecer ajena a esta debate, porque si no corremos el riesgo de perpetuar las brechas. Las mujeres solo representan el 32% del total de los empleos del sector de las energías limpias, lo que, si bien supera su participación en la industria del gas y el petróleo donde apenas alcanzan el 22% de los empleos, está muy por debajo del 48% de la participación en el mercado laboral global. Pero no sólo eso. Como señala Ana Belén Sánchez, experta en empleos verdes para Latinoamérica y El Caribe de la OIT, en este artículo, "la desigualdad entre hombres y mujeres en el sector de la producción de energías limpias no solo se da en términos cuantitativos, también cualitativos. Casi la mitad de las mujeres trabajadoras del sector tiene puestos administrativos, mientras que únicamente un 28% del total se desarrolla en puestos de trabajo que requieren de formación en ciencias, tecnologías, ingeniería o matemáticas. Estos últimos son los que, generalmente, disfrutan de mejores salarios y condiciones de trabajo. Las mujeres son minoría también en los puestos de gerencia y de toma de decisiones, lo que implica que sus voces y perspectivas no son consideradas".

Como puede verse, no estamos ante ningún truco para mantener una antigua pero pertinaz conspiración global contra el orden establecido. Frente a lo que los ideólogos conservadores van dejando caer, ni el feminismo ni el ecologismo son un tramposo sustitutivo de la idea de justicia social, ni enmascaran un supuesto abandono de la lucha de clases como método de combate contra la desigualdad. En realidad, las transformaciones ideológicas, políticas y culturales en marcha no pueden prescindir de esa eterna aspiración a la justicia social. Lo estamos viviendo ya en tiempo real: si la transición verde no incorpora el rojo de la igualdad y la justicia, impregnado a su vez de un intenso morado, el resultado son los chalecos amarillos.
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16 Comentarios
  • Grobledam Grobledam 19/03/19 12:45

    Uno o una ya no saben a qué atenerse con tanto colorido.
    Con lo fácil que era ser pobre y rojo o rico y azul.

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    • Arkiloco Arkiloco 20/03/19 09:13


      Fácil si y de un simple que no veas. Ay, cuando el mundo era simple aunque no lo fuera. Las explicaciones si y siempre es tendencia.

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      • Grobledam Grobledam 20/03/19 12:12

        Efectivamente, la tendencia habitual de los tontos es argumentar embarulladamente.

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        • Arkiloco Arkiloco 21/03/19 18:15

          A falta de ejemplos hay que convenir que hay de todo. Y embarullados y sin embarullar que argumentan tontamente. Hasta para esto hacen falta más de dos colores.

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  • luzin luzin 18/03/19 21:17

    Joder, mis abuelos eran naturistas y nudistas, practicaban el "amor libre" y se enterraron en tierra no católica acompañados de banda de música y fiesta posterior para lo que dejaron la correspondiente cantidad en pesetas. Ahora están descubriendo los colores del arco iris ... lo que uno tiene que leer ...

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    • Arkiloco Arkiloco 20/03/19 09:15

      Es verdad, Luzin. Con lo facil que es verlo todo en blanco y negro.

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  • Silk Road Silk Road 18/03/19 10:01

    Bonita y colorida frase final. Pero yo también pienso que identificar a la izquierda con movimientos como feminismo o ecologismo como si le fueran propios tiene algo de blanqueo de la izquierda y de sometimiento de dichos movimientos.

    Si la izquierda quiere identificarse con el feminismo y el ecologismo, lo primero que tendría que hacer es renunciar a la lucha de clases y a ser un movimiento de clase (de clase trabajadora, de clase baja). Pero, claro, si hace eso, deja de ser "la izquierda".

    Por eso creo que hay que superar ya el pensamiento en torno al eje izquierda-derecha y hablar de progresismo y conservadurismo. Entiendo como progresismo el movimiento que es consciente de que la sociedad es una realidad inevitablemente en evolución y de que en buena parte depende de nosotros orientar esa evolución hacia situaciones mejores para todos. Ahí sí que encajan, sin necesidad de usar calzador, el feminismo y el ecologismo. Frente a eso, el conservadurismo es, evidentemente, el movimiento que ni reconoce ni desea que la sociedad evolucione y se aferra a conceptos como la tradición, la patria, la nación, la ley como absoluto, la familia, la religión, etc. para intentar frenar dicha evolución.

    Por si a alguien le ha quedado alguna duda, el movimiento 15M era progresista y Podemos es de izquierdas.

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    • javiordel javiordel 19/03/19 08:54

      Plantear la superación de la distinción entre izquierda y derecha con la de progresismo y conservadurismo en en esos términos, no en otros, es lo mismo que pretender liquidar la política como el ámbito en el que toda sociedad dirime sobre los fines que anhela alcanzar. Con mucha más sutileza está planteado en utopías negativas como walden dos. Podría ser legítimo plantear la superación del eje izquierda-derecha como la de plantear la del eje progresismo-conservadurismo. Pero, en esos términos, la propuesta es muy pobre. Todo lo contrario de lo que plantea la autora poniendo de evidencia la interconexión que se produce entre conflictos aparentemente autónomos.

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    • paco arbillaga paco arbillaga 18/03/19 11:10


      Silk Road: Para mí la definición que haces de lo que entiendes por progresismo es una definición que puede servir también para entender lo que es ser de izquierdas, y la que haces del conservadurismo también puede servir para definir lo que es ser de derechas.

      Por supuesto que se puede crear un nuevo lenguaje: arriba, abajo, progresismo, conservadurismo, pero no me parece que añadan nada nuevo a los conceptos de izquierda o derecha; los matices en esos grupos, les demos el nombre que queramos, está en los planteamientos que se hagan dentro de esos mismos grupos para conseguir lo que persiguen.

      Entre lo que entendemos por extrema derecha y extrema izquierda hay un amplio campo de ideologías que no creo que se definan mejor con las palabras progresismo o conservadurismo.

      La lucha de clases quienes primero la plantean son quienes niegan a los demás el derecho a llevar una vida digna. La izquierda no necesita identificarse con el feminismo ni el ecologismo porque estos, por su propia naturaleza, forman parte de la izquierda.

      Una pregunta: ¿el movimiento 15M no era de izquierdas? Osasuna2 salu2.

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      • Isabelle0651 Isabelle0651 18/03/19 18:46

        Me sumo a tu comentario por considerarlo que va al grano de la cuestión, también se llaman progresistas los de la derecha, ejemplo: "Ciudadanos elimina la socialdemocracia de su ideario y abraza el liberalismo progresista". Se apunta al liberalismo ¿del pasado? y también al progresismo, muy útil para engañar con la palabra sin dejar de pactar con la ultraderecha.

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      • Silk Road Silk Road 18/03/19 13:28

        Bueno, a las palabras se les puede dar el sentido que uno quiera, o el que la sociedad quiera, pero yo creo que es mejor ser estricto. En ese sentido estricto, "izquierda" quiere decir, en versión dura, comunismo y, en versión suave (que acepta participar en una democracia), socialismo. Es un movimiento que se centra en una fórmula concreta para la economía (ha de estar controlada por el estado) y su principal herramienta es la lucha de clases.

        El feminismo y el ecologismo no encajan en esa definición de "izquierda" porque buscan un cambio en la sociedad a un nivel mucho más profundo que el simplemente económico. El feminismo puede tener algún punto en común por lo de la igualdad, pero no es una teoría económica. Al ecologismo no le veo ningún punto en común. No se contradicen pero hablan de temas distintos.

        Y el progresismo, como decía en mi anterior comentario, es creer en la evolución del ser humano y de la sociedad y tener voluntad de influir en esa evolución para bien. Se trata de algo mucho más amplio, más profundo y mucho menos concreto que una teoría económica o que todo lo que pueda ofrecer un partido político, aunque éste sea de izquierdas. Por eso yo sostengo que el movimiento 15M fue principalmente progresista y no de izquierdas. Y añado: con el progresismo me puedo identificar plenamente y con los partidos de izquierdas sólo en algunas cosas.

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        • paco arbillaga paco arbillaga 18/03/19 14:05


          Silk Road: Como dices, «… a las palabras se les puede dar el sentido que uno quiera, o el que la sociedad quiera, pero yo creo que es mejor ser estricto». A partir de esto que dices me reafirmo en lo que ya he expuesto y que no coincide en su totalidad con lo que tú expones; tampoco pretendo ser estricto en la definición de los conceptos de los idearios políticos o de movimientos sociales. Espero que coincidamos en «algunas cosas». Osasuna2 salu2.

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          • Silk Road Silk Road 18/03/19 14:09

            Coincidimos en que discrepamos, pero parecen ser más bien cuestiones semánticas, nada grave.

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  • paco arbillaga paco arbillaga 18/03/19 07:28


    «Una transición justa requiere que trabajadores, comunidades, empleadores y Gobiernos tomen parte en un diálogo social para establecer los planes concretos, las políticas y las inversiones necesarias para una transformación rápida y justa. Se centra en los empleos y los medios de subsistencia y en asegurar que nadie quede atrás en la carrera para reducir emisiones, proteger el clima y promover la justicia social y económica.» ¿Algo mejor que este plan, estos objetivos, para presentar como programa electoral en unas elecciones?

    En cuanto a que el feminismo y el ecologismo sean un TRAMPOSO «sustitutivo de la idea de justicia social» opino que de tramposos nada, son, el primero, una justa reclamación para reparar primero una duradera injusticia que afecta a casi media humanidad, y en cuanto a participar en la lucha ecologista es hacerlo por la mejora de la vida en el planeta; mal estamos cuando a quienes están en esa lucha se les llama revolucionarios. Osasuna!

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    • MASEGOSO MASEGOSO 18/03/19 10:52

      El apelativo revolucionario se aplica, desde derecha e izquierda, contra todo aquel que contraviene sus planteamientos.
      En este problema se reunen la falta de intéres del pueblo y la falta de oído de los gobiernos de todo el arco social.
      Con algún que otro brochazo de manifestación bien sentida el feminismo y el ecológismo son ampliamente ignorados desde el paleolitico. Nada nuevo bajo el sol.
      No obstante, siempre he tenido y tengo la esperanza de que esas divergencias lleguen a coincidir y converjan en una justicia social mayor. Pero hace falta tiempo Paco para que esto se solvente.
      Estudiando los movimientos sociales desde la antigüedad siempre han ido surgiendo ideas y pensamientos que han separado el verdadero hermanamiento de los pobladores de la Tierra y, una de ellas, es nefasta, aún, con la humanidad. Se trata, como bien sabes, del monoteismo surgido en Oriente Medio. Hay otros movimientos más tolerantes pero no siempre limpios de corazón.
      Cordiales salu2 osasun2

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      • paco arbillaga paco arbillaga 18/03/19 11:19


        MASEGOSO: Ojalá, como dices, esos movimientos converjan algún día en una justicia social mayor para todxs. En las próximas elecciones se puede dar un paso para ello. Osasuna2 salu2 y República LIbertaria.

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