x

Nos gustaría enviarte notificaciones de las últimas noticias y novedades

PERMITIR
NO, GRACIAS
X

Accede a todos los contenidos de infoLibre durante 15 días por 1. | El periodismo tiene un valor

infolibre Periodismo libre e independiente

¿Quiénes somos? Sociedad de Amigos
Buscador de la Hemeroteca

Hazte socio
Iniciar sesión Regístrate
INICIAR SESIÓN
¿Has olvidado
tu contraseña?
Secciones

Regístrate en infoLibre Comenta las noticias y recibe las últimas novedades sobre nosotros.

Gracias por registrarte en infoLibre Si además de comentar noticias quieres hacerte socio, sigue este enlace: Hazte socio
Formulario de Registro
¿Qué es Nombre público?

Es el nombre que se mostrará cuando hagas un comentario en infoLibre.es




¡A la escucha!

Adiós, Papá

Publicada el 13/04/2019 a las 06:00 Actualizada el 12/04/2019 a las 19:18
Facebook Whatsapp Whatsapp Telegram Mas Redes

Envíalo a un amigo Imprimir Comentarios

Sé que esta columna me va a costar escribirla. Sé que voy a tener que hacer algún parón pero allá voy. Necesito contar esta historia. La historia de mi padre.

Mi padre siempre tuvo una luz especial. En su mirada, en sus ojos (esos ojos verdes que yo heredé); tenía luz en sus ganas de no rendirse nunca. La vida siempre le dio una de cal y otra de arena. La primera con sólo cuatro años, cuando se quedó huérfano. Le encantaba aprender, leer, pero ir al colegio dejó de ser una opción cuando en casa había otras necesidades, había que llevar dinero. Supo levantarse mil veces. Todas las que hicieran falta. Nunca se rindió. Jamás. Tenía carácter, desde luego, pero sabía sacarlo sólo cuando hacía falta. Hoy diría que mi padre fue un emprendedor, porque fue creando negocios y empresas de la nada. Cuando llegó a Pamplona aprendió un oficio: electricista. Y entonces llevó su luz a miles de casas y a cientos de pueblos. Mi padre se recorrió todos los pueblos de Navarra colocando el tendido eléctrico. Realizando las grandes obras de edificios emblemáticos de Pamplona. Su luz iluminó muchas vidas, pero especialmente la mía y la de mi familia. Hasta el final, hasta el último día.

Muchos ya sabéis que mi padre murió la semana pasada, el 3 de abril. Llevaba muchos años enfermo. 16 para ser exactos, desde que le dio un ictus que le afectó a prácticamente el 90% de su cerebro. Antes ya había pasado por dos infartos pero desde aquel día, desde el ictus, su salud empezó a deteriorarse poco a poco. Durante mucho tiempo confundía historias, yo ya no era Helena la periodista sino Helena la médico. Y me contaba lo bien que le había cuidado en la UCI y cómo le había acompañado en la ambulancia. Mi hermano es el médico pero su cabeza iba confundiendo los recuerdos y la realidad. Tuvo todavía unos años buenos, pudimos celebrar por todo lo alto sus bodas de oro, pero su corazón y su cabeza, su luz, poco a poco iban apagándose como una vela. Y a su lado, siempre a su lado y hasta el último día, mi madre. Le llevaba de la mano cuando podía andar y empujaba su silla cuando dejó de hacerlo. Le daba de comer, le limpiaba, le aseaba, le peinaba, le afeitaba. Le mimaba cada día. Las 24 horas del día, con una paciencia infinita y con un amor incondicional. Mi padre, mi Titán, mis brazos de infancia que me elevaban a lo más alto, acabó casi siendo como un bebé, de carácter y de cuerpo. Nunca perdía la sonrisa y nunca perdía la oportunidad de robarle un beso a quien se le ponía cerca, sobre todo a ella.

A su lado, siempre, mi hermano y todo el grupo de médicos que en cada momento han buscado la mejor solución para su enfermedad. Gracias a todo el equipo del servicio Hospitalario a domicilio de Pamplona. Gracias por ir cada mañana a verle, a charlar con él, a vigilarle. Gracias porque hasta el último días estuvisteis pendientes y demostrando vuestra profesionalidad en cada gesto, incluso en el último. Es cierto que cuidar a un enfermo desgasta pero también, si sabes abrir los ojos, puede ser una de las cosas más agradecidas que hay. Ellos sólo quieren atención, minutos, que les escuches la historia que te ha contado mil veces pero que para él suena a nueva. Sonríen ante cualquier gesto de amabilidad y se derriten cuando llegan los niños, sus nietos, y les cuentan con entusiasmo cómo les ha ido en el cole. Por eso me cuesta tanto entender el trato de esos tres cuidadores de una residencia de Madrid que insultaban, vejaban, humillaban, pegaban y llamaban “puta” a dos ancianas que apenas podían valerse por sí mismas. Les restregaban los pañales usados por la cara, les zarandeaban como si fueran de trapo. Unas imágenes que duele verlas. Se te parte el corazón ver cómo alguien, que en teoría se ha formado para ese trabajo, que le gusta lo que hace (o al menos se le presupone) pueda ser tan despiadado. Pueda tener las tripas para tratar así a una persona. No lo puedo entender.

Cuidar de un enfermo es agotador. Al cuidador hay que atenderlo y apoyarle casi más que al enfermo. Lo he vivido estos años. Mi madre ha estado agotada, su salud, su cuerpo le ha mandado varios avisos y muy, muy al final, aceptó algo de ayuda. Y subrayo el algo. Ella quería mimarle hasta el último día, llenarle de besos, velarle en sus noches.

Ahora nos toca cuidarle y mimarla a ella y recordarle a él cada día, recuperar de nuestra memoria anécdotas y frases que nos repetía de pequeños y ya de adultos. Ésas que hoy, si me lo permiten, me guardo para mí. Hasta luego, Papá, gracias por quererme tanto. Te veo en mis sueños.
Más contenidos sobre este tema




Hazte socio de infolibre

25 Comentarios
  • Febltr Febltr 15/04/19 22:11

    Bello,muy bello.Me siento identificado,tanto en el cariño a tu padre como a tu madre.Tambien indignado con las imagines de las cuidadoras del centro de ancianos.Gracias por estas líneas de reconocimiento para las personas que tanto amor nos han dado.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    1

  • Wildthing Wildthing 14/04/19 23:43

    Helena, siento mucho la pérdida de tu papá, y también siento haber olvidado de comentarte cuánto me alegro que tu padre tenía tan buenos cuidadores profesionales (además de tu querida madre). Es algo que nos preocupamos a todos que tenemos que cuidar de nuestros mayores... especialmente porque la historia de la residencia en Madrid resulta, por desgracia, demasiado común. Por suerte, mis hermanos y yo encontrábamos una residencia con un equipo excelente, cariñosos todos y muy pendientes de sus pacientes. ¡Qué sensación de paz y alegría me daba conocerles!  La próxima vez que vuelvo a casa, se les voy a visitar y llevarles flores. 

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    1

  • Damas Damas 14/04/19 13:00

    Agradezco y aplaudo este compartir sentimientos de dolor, cariño y agradecimiento, que supongo muchas personas vivimos en situaciones similares, pero que nos cuesta exteriorizar.

    Me horroriza el mal trato, la tortura, en general, pero el infringido a quienes están en situación de máxima vulnerabilidad, desborda mi capacidad de razonar.

    Helena, entiendo perfectamente todo lo que expresas, pero resalto ese: "Te veo en mis sueños.". Un abrazo.

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 1 Respuestas

    0

    3

    • Damas Damas 14/04/19 13:34

      Corrijo:el maltrato.

      Responder

      Denunciar comentario

      0

      0

  • tarrul tarrul 14/04/19 11:29

    Muchas gracias por tan genial articulo.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    3

  • Wildthing Wildthing 14/04/19 01:33

    Gracias, Helena. Mis padres se fueron el año pasado. Mi padre el pasado junio. Mi madre el mes después. A partir de la adolescencia, tuve una relación muy conflictiva con mi padre... que, como muchos otros padres en aquel época, habían decidido antes de los nacimientos de sus hijos cómo íbamos a ser. Su hijo tendría que ser abogado. Sus hijas, a casarse con abogados... Mi madre me protegía, me apoyaba, me animaba a realizar mis sueños. Al final de su vida, esperaba que por fin mi padre y yo haríamos las paces. Él no sólo no ablandó, sino que se puso más enfurecido conmigo. En cambio, con mi madre compartía momentos bellísimos... le traía grabaciones de música jazz que ella siempre había gustado, y aunque casi ella no podía articular palabra (por haber sufrido un derrame), nos comunicamos a nuestra manera con miradas, caricias y estar juntas. 

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    7

  • LorenzoSM LorenzoSM 14/04/19 00:21

    Un beso muy grande y felicidades por haber tenido unos padres como los tuyos. Ánimo y otro beso.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    4

  • kneter kneter 13/04/19 23:20

    Suscribo tu punto de vista respecto del cuidad@r, por lo general mujeres, entregadas día y noche por el bienestar de sus familiares. He trabajado profesionalmente en atención primaria durante muchos años y puedo asegurar la abnegación con la que cuidan de sus familiares enfermos y que no reciben en muchos casos la atención que merecerían. A tod@s ell@s mi reconocimiento, a tu mamá apoyadle porque cuando se produce la pérdida del ser querido queda un vacío que tarda un tiempo en llenar; para ti un abrazo y mucho ánimo 

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    5

  • CYGNUS X 1 CYGNUS X 1 13/04/19 22:11

    Hola Helena, siento lo ocurrido con tu Papá y entiendo con total nitidez lo que has sufrido tú y tu familia y conforme pase el tiempo ese dolor tendrá otras connotaciones, he pasado por ese trance terrible y aunque todos los comentarios que aquí expresamos van en la dirección de aliviar un poco tu enorme pena puedes alegrarte un poco al pensar que tu Papá no ha tenido que ver, vivir, sentir la muerte de su hijo. Ela mio tuvo que pasar por eso, la muerte de un hijo de 35 años y lo vivió a una edad ya avanzada pero con su cabeza como cuando tenía 30 años. No cabe duda que hay que exprimir la vida cada día, cada minuto, porque sales a la calle te cae un objeto de una ventana y te vas ala otro mundo, disfruta como si mañana fuese el último día de tu vida, y cuidad de vuestra madre y dadle lo mejor de vosotros. Te digo también que me has hecho llorar durante la lectura de tu artículo pero no te preocupes, llorar por un Padre, Madre, Hermano es señal de amor y cariño hacia ellos, ni que decir tiene que he recordado todo lo vivido con la pérdida de mis Padres y Hermano. En lo que comentas de los trabajadores de la residencia de ancianos mi punto de vista es que el ser humano es un depredador, es malvado, es indecente etc, por supuesto también los hay excelentes, que se van a ayudar a los necesitados, que se montan en un barco a rescatar a náufragos etc. Sobre esto podríamos hablar durante días. Te dejo ya con un pensamiento, creo de Charles Chaplin. " Sé tú e intenta ser feliz, pero sobre todo se tú. Un abrazo.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    6

  • GRINGO GRINGO 13/04/19 19:14

    Debemos luchar por nuestra dignidad mientas vivimos, y mucho más si cabe cuando se acerca nuestro final.

    No hay derecho a comerciar con el dolor, y mucho menos cuando se anteponen dogmas religiosos.

    Responder

    Denunciar comentario

    1

    7

  • Valldigna Valldigna 13/04/19 17:52

    Vallsigna.Helena siempre el amor y el cariño siempre te quedara en tu corazón ! Como bién has dicho ahora hay que mimar a tu madre.Gracias por tu humanidad!

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    4



 
Opinión
Oferta anticrisis
 
Sociedad de amigos

Ya puedes ser accionista de infoLibre

Cargando...
Cualquier ciudadana o ciudadano interesado en sostener un periodismo independiente como garantía democrática puede participar en la propiedad de infoLibre a través de la Sociedad de Amigos de infoLibre.