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Desde la tramoya

La jerga fascista

Publicada el 03/05/2019 a las 06:00 Actualizada el 02/05/2019 a las 13:00
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Se ha quedado lejos del porcentaje de voto que logran sus hermanos en otros sitios de Europa (Polonia 38 por ciento, Francia 34, Austria 26, Dinamarca 21, Italia 17...), pero, con su 10 por ciento, Vox ha logrado un éxito político indudable, que le hará entrar en el Congreso por primera vez en la historia de España.

La manera de hacer de Vox reproduce la estrategia aplicada por otros a lo largo del planeta, en Estados Unidos, en Hungría o en Brasil, al canalizar el enfado y la angustia de la ciudadanía tras una recesión económica brutal y, en el caso de España, la amenaza de desintegración territorial.

Ante esos riesgos, los líderes que aplican tácticas fascistas elevan los niveles de testosterona contra los políticos débiles al uso (la “derechita cobarde”) y la élite progresista que abunda en la política, en las artes y el pensamiento, en los medios de comunicación. Y cuando la mayoría denuncia las simplificaciones y las mentiras, entonces la derecha fascista reacciona precisamente victimizándose como damnificada por esa misma élite.

Vox recuerda del todo a otros líderes fascistas del mundo, tal como los describe el filósofo Jason Stanley en su libro reciente: Facha: Cómo funciona el fascismo y cómo ha entrado en tu vida.

Primero es la invención de un pasado mítico, que Vox sitúa en la Reconquista, cuando se supone que “los españoles” liberaron a la nación de los musulmanes. No importa demasiado, es una excentricidad de intelectuales entrar en matices, que la Reconquista fuera una serie de guerras entre actores heterogéneos que duró 700 años y durante los cuales, por supuesto, España no existía. Da igual: Santiago Abascal va a Covadonga, lugar mítico de esa cristiandad española inventada.

En la lucha de un “nosotros” contra “ellos”, los fascistas recurren, dice Stanley, a la propaganda más vulgarmente simplificada, al anti-intelectualismo, a las falsificaciones y al énfasis en la autoridad que se impone con fuerza para garantizar el orden contra la anarquía, los principios sólidos contra el relativismo moral.

El discurso de cierre de campaña de Abascal en la Plaza de Colón de Madrid (Colón, otro símbolo de orgullo nacialista español), es una auténtica pieza de museo de lenguaje fascista.

Unas diez mil personas armadas con banderas nacionales cantan “A por ellos, oeeee, a por ellos, oeeee”, como hooligans en una final de fútbol, o guerreros en una batalla decisiva.

Entonces el líder habla.

“A la dictadura progre le quedan 48 horas”, anuncia. Es interesante que sean ellos, precisamente, los que quieren mantener a Franco en su mausoleo monumental, los que menosprecian el Holocausto, quienes se conviertan por la magia de las palabras en los defensores de las libertades contra la “dictadura progre”.

“Los progres están en pánico” se dice en las arengas. Ahí está “la España viva” frente a la “antiEspaña”, el mismo término éste último que utilizaron los golpistas antes de la Guerra Civil.

“Nosotros”, los defensores de “las libertades”, viene a decir el líder fascista, frente a “ellos”, los “enemigos de la nación”. Pedro Sánchez es un “traidor”, sin ningún matiz, porque compadrea con los calatalanes separatistas y los amigos de los terroristas.

“Nosotros”, los defensores de “la vida”, contra “ellos”, los promotores de “la cultura de la muerte”. De nuevo, un buen framing hace el trabajo. Las palabras actúan. Quienes quieren derogar las leyes que protegen a las mujeres de la violencia machista, los que quieren forzar a las mujeres a ser madres en contra de su voluntad, o incluso sugieren que los españoles deberíamos usar pistolas en nuestras casas, se convierten en libertadores del pueblo de la amenaza “feminazi” y de la dictadura de la cultura de la muerte.

Quienes quieren imponer la religión en la escuela, permitir que niños y niñas estén separados usando para ello dinero de todos, retirar recursos a la educación pública para beneficiar a la privada o imponer el modelo de familia cristiana tradicional, se convierten, por la fuerza del lenguaje, en la vanguardia de las libertades contra los “profesores progres” que “adoctrinan” a nuestros hijos en valores que no son compartidos por sus padres.

“Nosotros”, los patriotas orgullosos, sigue hablando el líder, defenderemos a nuestra nación de los “burócratas de Bruselas”, y del “multiculturalismo” que está permitiendo que los extranjeros invadan nuestro país, se queden con nuestros trabajos y contaminen nuestras sagradas tradiciones y nuestros valores superiores.

La magia de las palabras, capaces de agitar los temores más primarios. El líder convierte el miedo de las masas en una lucha épica contra los traidores de la nación. La imposición se convierte en liberación. La opresión en orden y autoridad.

El líder termina de hablar y el himno nacional suena. Los fuegos artificiales anuncian el renacimiento de una nación. Una nueva Reconquista va a comenzar.

Los progresistas asisten al espectáculo entre incrédulos y despreocupados. La gente no creerá esas falsedades. Las ciudadanas y los ciudadanos deben distinguir la verdad de las mentiras. Son racionales. No seguirán meros eslóganes simplistas.

¿O quizá sí?
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11 Comentarios
  • Antonio LCL Antonio LCL 09/05/19 12:09

    Agua transparente para la reflexión política y social. Sigue abriendo el grifo de tu sabia reflexión para que la sed de conocimiento no nos mate. Muchas gracias

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  • Lunilla Lunilla 06/05/19 08:17

    "Pues mis quridos amigos. "Yo les prguntaria el porquè no leen  con  'poquito' de mas atenciòn el relato que nos presenta Luis Arroyo, con sus reseñas y anotacions y, atendemos con mas  pulcritud a nuestras "cuasimiserabales peleas d e 'patio de colegio' y djamos que jueguen a las canicas' entre ellos mismos hasta que  sed harten-"Antaño, en tiempos no muy lejanos de nuesra Bienvenida Democracia el juego fascista era entre FRaga y BlasPiñar [...] a quien este la llamaba traidor y viceversa;  Se culpaban entre ellos mismos y eran de la misma escuela [ ...] por decir algo- ...les dirè que poara mì, todos los de esta clase ...¡PLIM!....si lo sabrè yò: ....Mas me preocupan  a mì :"Toodo aquel que dice y repite mucho que el, no es asi........¿Me entienden... /// Un Saludo con mucho resprto de Lunilla y El DIablo Cojuelo.PD: Enviado a Editar a las 8,15 h. a/m

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  • luzin luzin 03/05/19 13:06

    Una aproximación más exacta, reflexionada, estudiada y argumentada sobre lo qué es fascismo en: https://ctxt.es/es/20190501/Politica/25668/Robert-Owen-Paxton-tribuna-lectura-anatomia-del-fascismo.htm

    El panfletismo de brocha gorda no suele ayudar nada a reconocer y diferenciar las diferentes posturas ideológicas ...

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  • GRINGO GRINGO 03/05/19 10:48

    Los fascistas se remontan a 700 años para montar su discurso......, pues bien, nosotros deberíamos mirar a los últimos 40 años y tratar de encontrar algunas de las claves de que "ese discurso haya calado".

    Si nuestra sociedad hubiera hablado con total normalidad, con la importancia que tuvo y que tenía en aquellos momentos, de todo lo que rodeó el "alzamiento, sus consecuencias, sus actos, etc,etc,etc", quizás la gente no sería tan fácilmente manipulable.

    Cuando se vende el relato de que la Transición del 78, fue un acto de concordia exportable al mundo mundial, y que en la etapa anterior no pasó nada reseñable, que nos queremos y nos amamos como españoles de bien, bla,bla,bla., que todo se selló con el abrazo entre Fraga y Carrillo, tratándonos, una vez más como gilipollas, pues quizás la España del 2019 no tendría éstos problemas que han aflorado con VOX, pero que no son menos preocupantes con la radicalización del PP y C'S.

    Quizás, quién sabe, si ahora, 40 años más tarde, no tenemos que comenzar la Reconquista de la Verdad del Alzamiento Nacional, poniendo nombre a las cosas como se merecen.

    El "bando nacional", era el BANDO GOLPISTA, y su bandera ILEGÍTIMA.
    El "orden Constitucional" era la República, representada por su Constitución.

    Dos conceptos básicos para los "Constitucionalistas del siglo XXI"......

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  • Coronel Dax Coronel Dax 03/05/19 10:15

    No sé si es compartido por ustedes, pero, por lo menos en mi caso, el fascismo nos provoca repugnancia, pero también fascinación. No se puede negar la fascinación de las imágenes de Leni Riefenstahl (por otro lado, una artista excepcional) en sus icónicas filmaciones del Congreso del Partido Nazi. La misma fascinación que encuentro en la escena en la que un niño comienza a cantar “Tomorrow Belongs to Me” en la película “Cabaret”. Todo esto se puede encontrar en YouTube, para el que no lo conozca.

    Por suerte la iconografía de “Abascal Cabalga por la Reconquista” todavía está en pañales de calidad artística. Busca lo mismo, la fascinación, pero by the moment sólo consigue (salvo a algunos ya muy convencidos) crear vergüenza ajena. Montañas Nevadas (de caspa).

    Un saludo.

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    • GRINGO GRINGO 03/05/19 10:38

      Creo que te entiendo, es como cuando comparas el ejercito nazi y el ejercito ruso....., lo que pasa es que ése es el envoltorio que tan bien prepararon los nazis, pero el trasfondo es tan negro e inhumano que tira para atrás.

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  • secondlife secondlife 03/05/19 09:30

    Y José María Izquierdo todavía no te a reñido por llamar fascistas a unos señores sin tener la decencia de tener su edad?

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  • Grever Grever 03/05/19 09:21

    A la pregunta final cabe responder que más de dos millones de electores si, siguen meros eslóganes simplistas. Mensajes simplistas de Vox, del PP y, por qué no, de algunos independentistas. Por suerte la mayoría esta vez no.
    Una duda recurrente ¿Cuántos de los que votaron a Vox lo han hecho por aquello tan español de "tocar los cojones" al resto?

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  • Republicano1944 Republicano1944 03/05/19 08:28

    Siempre nos olvidamos de las dos gangrenas de esta sociedad: la iglesia y los militares, todo lo que la transición no se atrevió a limpiar.

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  • paco arbillaga paco arbillaga 03/05/19 07:48



    El líder, el líder, el líder; leemos la palabra al revés y nos sale el redil, que no sé si es consecuencia de que hay un líder o éste existe porque hay redil para ello.

    Los líderes se nos presentan como los nuevos Moisés, incluso alguno como los nuevos dioses, y nos prometen que si les seguimos, si les obedecemos, nos llevarán al paraíso. En nuestra voluntad está hacer el canelo o no hacerlo. Osasuna.

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  • Crecio Crecio 03/05/19 07:06

    Me parece interesante que se comience a llamar a las cosas por su nombre, aun a riesgo de otorgarles un protagonismo del que nos creíamos vacunados.

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