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Rivera desencadenado

Publicada el 09/05/2019 a las 06:00 Actualizada el 08/05/2019 a las 19:29
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Un rato antes de acudir este martes a su cita en la Moncloa, Albert Rivera habló en un desayuno de esos multitudinarios que se organizan en Madrid para alimentar (además de algunas cuentas y bolsillos) la declaracionitis política y empresarial cada mañana. Merece la pena reproducir literalmente algo de lo que dijo el presidente de Ciudadanos: “Los españoles nos han dado su batuta. Nos han dicho: ‘¡señores, lideren la oposición!’. En cuanto a liderazgos de la oposición: los líderes de la oposición, a mi juicio, no es [sic] un cargo; es una forma de vivir, de ser, de comportarse, de actitud…” Tal confesión merecería un comentario de texto (o de voz) detallado, desde el punto de vista no sólo político sino también psicológico, más apropiado para expertos en psicoanálisis, ciencias de la conducta y por ahí. A mí simplemente me dejó ojiplático y meditabundo, pero me sirvió para escuchar más tarde sin apenas margen para la sorpresa el discurso de Rivera desde una sala del Palacio de la Moncloa (más pequeña que la utilizada por Casado) tras 50 minutos de conversación con Sánchez.

Rivera se ha autoproclamado líder de la oposición en España con 57 de los 350 escaños que componen el Congreso de los Diputados. Ya lo hizo la misma noche del 28-A, y lo ha repetido desde la solemnidad física que aporta el logo de la sede del Gobierno español. No es extraño que Casado mire últimamente a Rivera como si hubiera visto pasar un ovni. El PP ha sufrido un testarazo monumental en las urnas, sí, pero es la segunda fuerza con nueve diputados y 200.000 votos más que la formación naranja. Alguien podría pensar que a Rivera le ha dado por imitar a su admirado Juan Guaidó (lean aquí a Ramón Lobo, sin prejuicios). Si uno puede autoproclamarse presidente de Venezuela con un megáfono en una plaza pública y ser reconocido como tal por Estados Unidos primero y un montón de gobiernos después, ¿por qué no va a lograr Rivera el estatus real o imaginario de líder de la oposición política en España?

Que no lo reconozca Casado es lo de menos (de hecho eso es tan lógico como que Maduro no reconozca a Guaidó). Pero lo que le importa a Rivera no es lo que opine Casado, ni tampoco Sánchez. Lo que busca es el reconocimiento fáctico e icónico del electorado de la derecha y, por supuesto, del poder económico y empresarial, que viene a ser su ‘Estados Unidos’ particular. Hasta utiliza expresiones similares a las escuchadas en Venezuela. Para Rivera, el PP “está en descomposición”, como el régimen chavista, y da por “acabado y amortizado” a Casado como tantos dan por descontado a Maduro.

Se trata una vez más de una batalla por el relato. La realidad importa poco. El dibujo parlamentario salido de las urnas aún menos. Si en su día no reconoció la legitimidad de una moción de censura, Rivera no tiene problema en sostener ahora que el tercero es segundo y el segundo desaparece. Liderar la oposición, por si no nos habíamos dado cuenta, no responde al número de votos, sino que se trata de “una forma de vivir, de ser, de comportarse…”.

Es aún pronto para medir el daño que están haciendo al prestigio (ya muy castigado) de la política y de la democracia comportamientos como el de Albert Rivera. Si de algo ha servido la ronda de contactos de esta semana convocada por Sánchez en Moncloa no ha sido tanto para rebajar los niveles de crispación y demostrar que existe cierta altura de miras como para visibilizar la encarnizada disputa por el liderazgo de la derecha y la firme posibilidad de entendimiento y colaboración en la izquierda. Algo inédito en cuarenta años, pero real.

Porque esta ronda de contactos no tenía ni podía tener nada que ver con la investidura ni con los posibles acuerdos para la gobernabilidad. De ser así, deberían haberse producido en el Congreso y no en la Moncloa, por mucho que este mismo tipo de encuentros tenga precedentes en Aznar, Rajoy y más allá. La democracia (también) es procedimiento, y para colocar el termómetro sobre los apoyos de investidura está el Jefe del Estado, y el calendario indica que no tiene ningún sentido tomar esa temperatura antes del 26 de mayo.

Pero cada cual se ha retratado. La mayor esperanza de Pablo Casado se apoya en la sobreactuación de Rivera. Todos los actores que se mueven en este inestable tablero saben que las consecuencias de los resultados del 28-A serán administradas por el segundo filtro del 26 de mayo. Cuanto más se desinfle Vox mejor funcionará la respiración asistida del PP. Cuanto mejor aguante el apoyo al PP en las comunidades y municipios que hoy gobierna, más difícil tendrá Rivera ejecutar su singular plan Guaidó. Cuanto más resistan Unidas Podemos y sus confluencias en los ayuntamientos del cambio o siga siendo imprescindible su apoyo al PSOE en algunas comunidades, más fortaleza adquirirá la exigencia de Iglesias de un gobierno de coalición. Cuanto mejor mantenga el PSOE la movilización lograda en las generales y más capte el llamado voto útil en la izquierda, más solidez adquirirá su apuesta por una fórmula a la portuguesa con gobierno en solitario y un acuerdo de legislatura con Podemos y sumas nacionalistas imprescindibles pero puntuales.

En la política, como en el periodismo, perder la credibilidad es muy fácil, y recuperarla cuesta tres vidas. Rivera lo ha arriesgado todo a la ocupación del trono de la derecha, incluido su valor más eficaz como representante de la llamada “nueva política” o de la “regeneración del sistema” frente a la alternancia bipartidista. Se reivindicó “centrista”, y ha vuelto a demostrar que el centro político está sobrevalorado. Identificar el “centrismo” con la “moderación” y la capacidad de diálogo es una falacia. Se puede (y hasta se debe) ser moderado y a la vez de izquierdas o de derechas. Ser radical en los principios, pero flexible en las formas y dispuesto a ponerse siempre en la piel del otro. El centro es un lugar por donde todo el mundo pasa pero en el que la inmensa mayoría no quiere quedarse a vivir.

El liderazgo político se demuestra defendiendo un proyecto de país y de convivencia, e intentando convencer de sus virtudes a una mayoría social. Cuando uno se dedica, sin complejos, a ir adaptando un supuesto proyecto político a lo que cree que es el deseo de un electorado potencial, el éxito en el corto plazo puede convertirse en un fracaso seguro.

A Rivera, desencadenado, se le nota mucho que le gustaría comunicar el deceso político de Casado tras el 26-M como Balzac comunicó a los amigos el fallecimiento de un riquísimo pariente suyo al que heredaba: “Mi tío y yo hemos pasado a mejor vida”.
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71 Comentarios
  • CarlosP58 CarlosP58 11/05/19 01:10

    Somos muchos los que leyendo este artículo reconocemos que ese fue el Albert Rivera de los debates y el que continúa con su antinacionalismo rampante.
    Nada de centrado, mesurado o coherente. No tiene más discurso que su anticatalanismo feroz y declararse hombre de centro y líder de la oposición.
    Demasiadas prisas con muy poca base, demasiadas mentiras y cualquier viento le vale para andar un metro o retroceder un kilómetro.
    Esta pompa de jabón debe desinflarse un poco y poner los pies en el suelo, si quiere que le consideren un heredero de Suárez o aprendiz de Macron. Al final, ni lo uno ni lo otro, sólo una muleta del Ppcorrupto y del facherio de Voz.
    Saludos y Periodismo Libre.
    .

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  • platanito platanito 10/05/19 21:36

    Sr. Maraña: He recibido, al abrir mi pc, un aluvión de anuncios. He ido a mi peón negrito, en la banda del logotipo de InfoLibre y he iniciado sesión con mi nombre de usuario (email) y mi contraseña, y para mi sorpresa sigo viendo los anuncios en la parte inferior de la página entre el botón rojo Enviar y Comentarios, así como en la zona superior derecha con un pegote verde euribor.
    Si esto ha de quedar permanente, me gustaría que no lo explicarán. Gracias.

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    1

    • platanito platanito 10/05/19 21:40

      Que NOS lo explicaran

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      1

  • svara svara 10/05/19 17:59

    Con un veleta como este Rivera el país pasaría a ser un velero sin timón en mitad del océano capitalista. Toda una osadía, la del pueblo, ponerle de presidente de ... algo.

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  • itsuga itsuga 10/05/19 15:11

    Debe de estar muyyyyyyyyyyyyyyyy mal este señor, cuando no sabe que en época del denodado González... le dio a Fraga... ese franquista venido a menos pero gran parlamentario, le nombro jefe de la oposición... por ser el más votado en segundo lugar y tener más votos.... este, el sr. Rivera tendrá que, de vez en cuando leer algo.. pues la constitución no la lee, y saber cuándo se otorga algo sepa si puede o no, .... quizás, tal vez, es posible, que como CASADO... sus títulos son ""donados"" y ni siquiera sabe leer

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  • Grever Grever 10/05/19 09:54

    ¿Desencadenado? Sin duda. Pero yo añadiría una búsqueda de diccionario: desaforado, desenfrenado, frenético, enloquecido, desmedido. Es decir todo lo contrario de lo que se espera de un líder centrado: razonable, sensato o mesurado.

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  • Argaru Argaru 10/05/19 02:05

    Rivera es un gran vendedor de humo y, a pesar que en el segundo debate su verborrea salió por “la chimenea”, sacó un gran rédito político gracias, sobre todo, al “encefalograma plano político” de gran parte del electorado que, sin duda, está dispuesto a tragarse lo que echen, humo incluido. No está claro “que su fácil dicción y verbo cálido” le funcione igual de bien el 26 M, dado que el resultado electoral de Vox, presuntamente mengüe bastante en estos segundos comicios en beneficio de la “casa madre” popular. Desconozco cómo se repartirá “el bacalao electoral” en estas elecciones autonómicas y europeas, sobre todo, teniendo en cuenta, la cantidad de besugos incautos que pululan por estas aguas procelosas y de otros “pececillos”, no menos incautos, que prefieran esconderse en su casita a la hora de emitir su voto. La desmovilización de la izquierda es el principal peligro para que gane “el gran vendedor de humo naranja” o su gemelo azul.

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  • pescador pescador 10/05/19 02:01

    Magistral análisis de la situación actual aunque discrepo de un comentario sobre la actitud de Podemos en la anterior elecciónes cuando rechazó adherirse al acuerdo firmado a bombo y platillo entre Pedro y Rivera, ningunendo  a un partido que tenía cinco millones de votos unos pocos menos que el PSOE y dejó una pregunta si podemos hubiese tenido los resultados del PSOE en aquella ocasión alguien duda que por parte de Podemos no se buscaría un gobierno de coalición....Y muy acertada la reflexión final deja una gota de humor que siempre se agradece.

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  • apzuker apzuker 10/05/19 01:54

    Hace un tiempo alguien que no quiero mencionar, insinuaba que Rivera estaba cocado.

    ¿Puro infundio?

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    • GRINGO GRINGO 10/05/19 16:29

      Son los efectos secundarios del monoxidil.....

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  • Azalea Azalea 10/05/19 00:36

    Ni más ni menos , un retrato fiel de lo que es Rivera .Un gran artículo Jesús , muchas gracias.Saludos cordiales!!

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  • Safem Safem 10/05/19 00:01

    Excelente definición, Sr. Maraña, del pollo sin cabeza de ciudadanos.

    Por cierto, ¿lo oyen?: tic-tac, tic-tac, tic-tac,... es un cronómetro que he puesto en marcha a ver el tiempo que tarda el pollo sin cabeza en volver a Errenteria, a hablar con los/as vecinos/as, conocer sus inquietudes, sus problemas, y ofrecerles soluciones, es decir, hacer campaña y pedir el voto para la lista de candidatos/as que presentó su partido para las elecciones municipales en aquella localidad. Y a Hernani también, o en Hondarribiaa...

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