x

Nos gustaría enviarte notificaciones de las últimas noticias y novedades

PERMITIR
NO, GRACIAS
X

La buena información es más valiosa que nunca | Suscríbete a infoLibre por sólo 1 los primeros 15 días

Buscador de la Hemeroteca
Regístrate
INICIAR SESIÓN
¿Olvidaste tu contraseña?
infolibre Periodismo libre e independiente
Secciones
Muros sin Fronteras

Las izquierdas y el tiro en el pie

Publicada el 30/05/2019 a las 06:00


¿Existe un espacio para la izquierda en el capitalismo asilvestrado de la globalización? ¿Qué es ser de izquierda en el inicio de la revolución robótica? ¿Con qué discurso se ganan las elecciones? ¿Cómo se gobierna en un espacio delimitado por los dueños de la cancha?

Una mala noticia: los dueños de la cancha son también los dueños de la pelota y de la retransmisión del partido, y en los países autoritarios, lo son de los árbitros. Pese a todo hay espacio para jugar y ganar encuentros que parecían cuesta arriba. La clave es ser útiles y que la gente lo sepa.

El hundimiento de Podemos y sus mareas gallegas, la pérdida de las llamadas alcaldías del cambio en Madrid, Barcelona y Zaragoza en las elecciones municipales del domingo, ha abierto un cisma en la fragmentada izquierda española, inclinada por historia al encono cainita, las corrientes y las peleas. Parecen somalíes, país que se divide en clanes, sub-clanes y sub-sub-clanes.

Tras el desastre, la realidad: los pactos, el cálculo. Después llegarán las consecuencias. Nada es gratis.



Con tanta división y enfrentamiento se perdió en 1939 una guerra que posiblemente nunca se hubiera ganado. Nadie aprende de la historia. Ahora se ha perdido la oportunidad de aprovechar el impulso de las elecciones generales en favor de la izquierda para gobernar ayuntamientos y comunidades. Parece poca cosa, pero en ellas están en juego la sanidad pública y la educación. Los egos no nos dejan ver los errores. La autocrítica es culpar al otro. Priman el enroque y el sectarismo.

Existen muchas izquierdas. Está la exquisita, la que se abstiene o vota suicidio presa de un entusiasmo inaudito, que antepone su conciencia y su ideología al pragmatismo y la eficacia del mal menor, que prefiere que gobierne la extrema derecha a mancharse sus dedos con una papeleta traidora. Para ellos, todo es derecha: el PSOE, Carmena, Errejón y todo lo que discrepe de su visión del mundo. Orwell les dedicó Rebelión en la granja. En este grupo de presuntos derechistas acabarán los antes santificados Syriza y su líder Alexis Tsipras, domados por el ejercicio del poder.

Se salvarían, según ellos, Jean-Luc Mélenchon en Francia y Jeremy Corbyn en el Reino Unido, un líder sin norte en el asunto del Brexit. Y Evo Morales, el último resistente.

Es una izquierda que vive más en un pasado revolucionario, que no vivieron ni padecieron, que en una realidad presidida por un capitalismo inhumano de barra libre. Les mueve más la Revolución de Octubre que la revolución ecológica que está por venir. La primera, necesaria en una sociedad feudal e injusta, derivó en un gulag injustificable. Lean Un día en la vida de Iván Denísovich.

Ese tipo de izquierda, que es minoritaria, decide alcaldías, considera que Vladímir Putin es el heredero de la URSS, y el sirio Basar el Asad, una víctima del imperialismo americano, igual que el serbio Slobodan Milosevic. Hay ciertos paralelismos con las extremas derechas. El principal, la necesidad de un enemigo exterior —sea la caverna o las cloacas— y entusiasmo por las teorías de la conspiración.

Hay una segunda izquierda socialdemócrata, que pasó de un activismo revolucionario a comienzos del XX a un liberalismo con cierto corazón social. No todas las socialdemocracias europeas son lo mismo, ni todas viven la misma crisis. En Francia, Grecia e Italia se hundieron; en España y Portugal, resisten.

Fueron esenciales en la construcción del Estado del bienestar tras la II Guerra Mundial y en la creación de lo que con el tiempo sería la UE. En los años ochenta se produjo la gran revolución conservadora de los Margaret Thatcher y Ronald Reagan, impulsada por sus círculos de poder e intereses, y se produjo una gran mudanza. La derecha democrática se convirtió en libre-mercantilista. La iniciativa privada reinó sobre el Estado, convertido en un estigma. Vuelve a suceder con Trump. En España, esa derecha ultra-liberal predica desde hace décadas la buena nueva protegida pero con sueldos públicos garantizados.

Gran parte de la socialdemocracia se mudó a un centro-izquierda liberal en el que Estado del bienestar tenía límites. Defendían reformas y modernización del Estado (despidos). La crisis de 2008, producida en parte por la liberación de los controles estatales durante la revolución conservadora de los 80, produjo una involución ultraconservadora, que es en la que estamos.

La globalización y la crisis dio poderes a los mercados que actuaron contra países y monedas díscolas, recuerden los casos de Grecia y el euro. O el de España con la famosa prima de riesgo. Esos mercados tienen más poder que los Estados y los gobiernos elegidos en las urnas.

No es una novedad, siempre fue así. Napoleón lo expresó con lucidez en Waterloo: "La mano que da siempre está por encima de la mano que recibe".

La izquierda postcomunista ocupó parte del espacio dejado por la socialdemocracia sin abandonar el margen izquierdo que cuestionaba la viabilidad del sistema. Después del hundimiento de la URSS y de sus países satélites siguieron proclamando que otro sistema era posible. ¿Cuál? ¿El chino que es ultra capitalismo?

Surgieron lo que los medios de comunicación llamaron populismo. ¿Qué es populismo? ¿Decir lo que el pueblo quiere escuchar aunque sea lo contrario de lo que se dijo ayer? ¿Hacer perfomances en el País Vasco? La irrupción masiva de los xenófobos de extrema derecha ha terminado por adueñarse del término. En España se insiste en colgárselo a Podemos, no a Vox o a Albert Rivera.



La nueva izquierda poscomunista debía encontrar un nuevo lenguaje, refrescar sus utopías y concretar unos objetivos menos ideológicos, más transversales. Los Verdes alemanes nacieron en enero de 1980. Fue la consecuencia de la confluencia de varias corrientes que procedían del movimiento antinuclear de los años 70: no a las centrales nucleares, no a los trenes de transporte de basura radioactiva. Aquellos primeros Verdes fueron asamblearios; defendían la rotación en sus cargos para evitar los hiperliderazgos, igual que el primer Podemos que surge del 15M. Pronto, Los Verdes se escindieron en dos corrientes: los realos y los utópicos. Los primeros llegaron a entrar en un gobierno con el SPD. De ahí siguieron las peleas, los egos y las divisiones. Virtudes que no son solo españolas.



En estas elecciones europeas han vuelto a lo grande. Han confirmado su fuerza en Alemania, Austria y otros países. Después de muchas revueltas ideológicas, los nuevos verdes se presentan bajo unos líderes capaces y carismáticos, y un discurso pragmático centrado en uno de los grandes retos de nuestro tiempo: el cambio climático. Lograron un 20,5%, la segunda posición detrás de la CDU/CSU de Merkel, que bajó a un 28,9%. Les apoyan los jóvenes, los mismos que se manifiestan cada viernes en medio mundo y a los que España parece dar la espalda. Son aire limpio en un política burocratizada.



La revolución ecológica y la feminista son los dos grandes motores que podrían permitir a la izquierda engancharse al tren de esta sociedad y dejarse de visiones ideológicas que a menudo funcionan como vendas en los ojos para no ver lo que sucede en Nicaragua o en la Rusia de Putin.

Es necesario volver a barajar las cartas, y los liderazgos. Aparcar los egos y las venganzas personales. Es hora de pensar en los ciudadanos. ¿No consistía todo este tinglado en garantizar su bienestar?

Más contenidos sobre este tema




53 Comentarios
  • Argaru Argaru 03/06/19 00:53

    Magistral trabajo, Señor Lobo. El cainismo y la estulticia de las formaciones de izquierda nos están llevando a un callejón sin salida. Este planeta se está muriendo y su enfermedad se llama CAMBIO CLIMÁTICO. Y este planeta, cómo diría Cesar Vallejo, ¡ay, sigue muriendo! porque no interesa curar su enfermedad, porque esa enfermedad tiene un nombre: CAPITALISMO. Mientras tanto, “el gilipollismo político” de la izquierda sigue enrocado en una serie de fuego de artificios que no conducen a ningún sitio. El 15 M fue una bocanada de aire fresco, un despertar de conciencias que estaban totalmente dormidas o aletargadas pero, ¿queda algo de todo aquello? Los habitualmente cabreados con el puñetero “felipismo” no nos quedaba más remedio que resignarnos con “la resignada IU”. ¡No teníamos otra! Pero ahora, ¿qué? ¿Qué hacemos? El PSOE se va recuperando y ya tenemos “media pata” para volver a lo de antes. Solo falta que se recupere el PP o, en su defecto, que el sitio lo ocupe Ciudadanos y aquí, ¡no ha pasado nada! Bueno, nada, no. El planeta se sigue muriendo pero, cómo decía Mao, “las cosas cuando llegan al CAOS, se acerca su solución”. Igual se enteran en Podemos, en IU o en las mareas y hacen algo. Evidentemente, algo que tenga un mínimo sentido inteligente. Y si no, el último que se marche, que apague La Luz.

    Responder

    Denunciar comentario

    1

    0

  • Rafael Santana Rafael Santana 02/06/19 19:32

    Me quedo con dos cosas de este inapreciable artículo, Ramón como siempre tan audaz e incisivo,

    "La revolución ecológica y la feminista son los dos grandes motores que podrían permitir a la izquierda engancharse al tren de esta sociedad y dejarse de visiones ideológicas " y

    "¿Cómo se gobierna en un espacio delimitado por los dueños de la cancha?"

    Ésta, que es la primera con la que abres, la coloco en último lugar, para que no se nos olvide, y seamos prácticos, olvidemos las viejas izquierdas utópicas y de verdad construyamos una nueva izquierdas transversal, que ya no sería izquierda, sino 'Holística', un todo integrado que antepusiera a las personas y el medio ambiente ante un ultracapitalismo salvaje.

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 1 Respuestas

    2

    1

    • Infobron Infobron 03/06/19 15:51

      No es que la izquierda tenga que engancharse al ecologismo y al feminismo, es que la izquierda, los socialdemócratas y buena parte del centro ya lo hicieron. Sólo quedan los recalcitrantes. Es decir, que esas causas ya son vencedoras (aunque haya que seguir peleando). ¿Dejar la ideología? Eso significa dejársela a esos que dicen que no tienen ideología, y que sí la tienen. Lo que plantea Lobo -bien poco incisivo con los dueños de la cancha- es una izquierda bonita, presentable en Davos. Y eso que dice usted de izquierda holística, parece sugerir una izquierda de heapsters (con estudios superiores, claro).

      Responder

      Denunciar comentario

      0

      0

  • VicKat VicKat 02/06/19 11:48

    La verdad es que el mundo cada vez está mas gobernado por narcisismos. La izquierda representa unos principios éticos basados en el bien común muy exigentes, y sus representantes a la hora de tomar decisiones deben mirar más allá de sus ombligos para que sus decisiones estén conectadas con la sostenibilidad del planeta y la justicia social. La conciencia no debería perderse nunca en las decisiones cotidianas relacionadas con esos objetivos.
    Creo que emerge ahora un movimiento juvenil planetario que está recibiendo la llamada de la vida, la urgencia de una Ley universal para el Cambio Climático, pero depende de la humildad de nuestros gobernantes, con un sentido de responsabilidad mucho mayor que la búsqueda del poder, y ese poder "de obstinación" sólo es posible si el hecho de ser de izquierdas tiene su raíz en valores profundos, porque el neoliberalismo es un mal que entra en todos los ámbitos y sus ramificaciones llegan a penetrar en la esencia de la persona.
    Creo que es muy diferente que un político tome una decisión cuyo fin es un bien que va más allá de sí mismo y cuyo efecto sea la paz y el bien común, que la de alguien que antepone su voluntad de poder a los valores que sustentan la ideología del partido y la realización de los mismos por parte de otras personas.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • taxista y rojo taxista y rojo 31/05/19 22:05

    Cuanto más leo el señor Lobo menos me gusta

    Responder

    Denunciar comentario

    6

    2

  • Infobron Infobron 31/05/19 11:49

    Lo del vídeo de Sting es impagable...Qué bonito, Ramón, qué bonito. Vas a comparar el brit-pop y los verdes prados con esos viejunos de los que cabe decir que tienen "ciertos paralelismos con las extremas derechas", y que seguro que hasta mandarían al pobre Sting al gulag, si pudieran. Es que no hay color: entre el bien y el mal, hay que elegir el bien, ¿verdad, Ramón? Muchas gracias por enseñarnos el camino.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    3

  • Luis el cabreado Luis el cabreado 31/05/19 01:05

    En que fuentes bebe un buen periodista? para afirmar que el presidente sirio masacra a su pueblo cuando esta liberando a su País de los terroristas del Daesh y Al Nusra creados por la CIA, mossad, british, saudies y Emiratos A.U. que pretendían hacer de Siria otra Libia. Hoy te has lucido. Entonces, nos tenías engañados?

    Responder

    Denunciar comentario

    3

    6

  • gualdo gualdo 31/05/19 01:01

    Bidebi tiene aquí gran razón; los cambios para evitar el desastre de las futuras generaciones tendría que ser tan drástico que consistiría en cambiar de hoy a mañana nuestra forma de vida, y a eso pocos estan dispuestos; habría muchos que por el contrario estarían dispuestos a cualquier guerra para mantener su estandar, y me refiero precisamente a los más poderosos,  a los que podrían provocar esa guerra sin padecerla en carne propia. Frente a tal posición propia de la especie a la que pertenecemos, sólo cabe tomar posiciones mínimamente dignas y esas, sin conocer mucho el asunto, parecen representadas por estos verdes. Podemos habló también de ecologismo y por supuesto Mas Madrid, e incluso el psoe ha visto ahí el futuro. Aunque todo sea en balde, es un deber intentarlo.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    6

  • jabd jabd 30/05/19 23:52

    Me cuesta pero hoy no puedo estar de acuerdo contigo. Demasiado simplista y maniqueo tú artículo . Y con una clara intencionalidad política. Te respeto y soy lector tuyo pero hoy...

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    11

  • Ataio Ataio 30/05/19 23:37

    Saludos cordiales Gringo. Perdona, te debo una respuesta. Te la hubiese dado hoy pero el sr Lobo me ha encendido y se me ha hecho tarde. Salud y república!

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • Ataio Ataio 30/05/19 23:08

    Soy persona poco ilustrada, pero que yo sepa lo que se dio en la URSS , lo que acontecía en China , lo que acontece en Cuba o en Corea del Norte es y fue SOCIALISMO. Es decir la posesión por parte del estado de la propiedad y los medios de producción. Porque se demoniza entonces el comunismo? si no se ha dado en ningún lugar? ni se dará porque es imposible. Para mí va más allá de la utopía y por eso no soy comunista. Pero si fuese viable, yo sería comunista.
    Es evidente que no hay alternativa ( hoy por hoy ) al capitalismo. Entiendo que la propiedad privada y el libre mercado son intrínsecas al ser humano. Pero, hay posibilidad de corregir en gran medida los males que ello conlleva?? . En buena medida si, regulando los mecanismos que lo rigen para alumbrar una sociedad del bienestar lo más justa posible. Como ? con reformas. Esto es lo que para mí representa la socialdemocracia y su redistribución de la riqueza a través de los impuestos.
    Si pedimos sueldos justos, estamos pidiendo y favoreciendo el consumo. Y esto es a mi entender una de las bases de Podemos. Donde está la exquisitez??.
    Podría llegar a darse un equilibrio entre consumo ( capitalismo ) y la sobre-explotación del planeta??. Esa es la gran cuestión y a la vez la utopía.
    El problema sr Ramón es que el Psoe no quiere combatir los atropellos del capitalismo porque hace mucho que sucumbió a sus dictámenes económicos neoliberales. La agitación de conciencias que el 15M y despues Podemos provocó será suficiente para que el Psoe respete y retome los postulados socialdemócratas?? Ojalá!!, de momento todo mentiras.
    Un buen comienzo sería que el Psoe respete e incluso de las gracias ( de una puñetera vez!!) a Podemos, o más bien a Unidas Podemos. Y aprenda a compartir , a colaborar y si se tercia a co-gobernar.
    PD: La sra Carmena y el revolucionario Errejón no tienen ego verdad??. SI SE PUEDE!!
    PD-2: EQUO es un partido ecologista no???

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 2 Respuestas

    1

    7

    • taxista y rojo taxista y rojo 31/05/19 22:04

      Eche la vista atrás... no, más atrás. Verás que ni la propiedad privada ni el "libre mercado" son intrínsecas al ser humano. No son más que un modelo entre todos los posibles de organización de la sociedad. Se puede estar a gusto con ello o no, pero desde luego no es algo inevitable y mucho menos incluido en el ADN

      Responder

      Denunciar comentario

      0

      2

    • GRINGO GRINGO 31/05/19 09:01

      La palabra que define a la alternativa al "capitalismo" quizás no está inventada, pero todos los que nos sentimos un poco, sólo un poco solidarios, sabemos cual es.....JUSTICIA, que trasladado al lenguaje político es....................se admiten ideas...

      Quizás "humanidad".

      Responder

      Denunciar comentario

      1

      5



Lo más...
 
Opinión