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La trampa de la moda rápida

Publicada el 13/07/2019 a las 06:00 Actualizada el 12/07/2019 a las 20:49
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Estamos en plena época de rebajas. Las tiendas están llenas de gente revolviendo en montoneras de ropa buscando no saben muy bien qué, nada en concreto y todo en general. Ir de rebajas es casi, casi una tradición: un plan de verano para los que todavía andamos en pleno julio por la ciudad y seguimos soñando con las vacaciones. En realidad, no vas buscando una ganga, en general y en contadas excepciones no hay nada imperiosamente necesario que tengamos que ir a comprar. Y seguramente acabaremos comprando una prenda que mucho me temo apenas nos durará una o dos temporadas.

A mí me pasa. Y admito que yo misma me he pasado un par de veces estos días por dos cadenas de ropa muy conocidas para renovar el armario, pero la sensación de entrar a una especie de escenario de guerra me agobia tanto que me bloquea: no veo nada. Soy incapaz de comprar porque me agoto sólo de pensar que tengo que esperar esa eterna cola en la caja. Ni siquiera me esfuerzo en buscar lo que tenía fichado antes de las rebajas porque o no está o no quedan tallas. Y es curioso porque las tiendas, astutamente, colocan lo rebajado amontonado, todo apretujado en muchas perchas, un montón de faldas o pantalones que ni siquiera están separados por tallas y justo al lado, lo último, lo que ya es de la nueva temporada pero que sirve perfectamente para la de esta, ropa que tienen perfectamente ordenadita, colocada por colores, y muy bien expuesta en los maniquíes, tentándote para que escojas eso y no la prenda en la que hay 20 personas más como tú rebuscando su talla.

Desde los años 80 las cadenas de moda lograron que las tendencias cambiasen cada vez a mayor ritmo. Cuando te habías acostumbrado al pantalón campana a la siguiente temporada llegaba el pantalón pitillo y lo que tenías en el armario ya no servía, así que necesariamente tenías que ir a renovar un armario en el que había de todo pero nada servía. Y así sucesivamente: cuando el pitillo ya era tu prenda fetiche volvía el campana y vuelta a empezar.

Y al final, la industria textil ha sabido generar todo un negocio de compra constante, que ya no sólo se ciñe a la temporada de invierno y a la de verano. Hay descuentos prácticamente durante todo el año, ventas especiales, descuentos por cambio de colección. Los precios se han rebajado tanto que vestirse a la última está al alcance de casi todos. Los outlet famosos que abren como setas en las afueras de las ciudades han ayudado aún más a ese consumo compulsivo de ropa. Y provocando al mismo tiempo un problema a nivel global.

La producción de ropa se ha duplicado entre el año 2000 y el 2014. De media, compramos un 60% más de ropa, ropa que cada vez nos dura menos. Sólo en Estados Unidos, según datos de Greenpace, cada persona compra cada año unos 16 kilos de ropa nueva, es como comprarse 64 camisetas. Algo insostenible a largo plazo porque la industria textil es, por detrás de la alimenticia, la que más contamina del planeta. Un dato: por cada pantalón que se fabrica se necesitan 3.300 litros de agua.

La expansión de la moda rápida no hubiera sido posible sin el aumento del uso del poliéster, un material relativamente barato, fácil de obtener y que se utiliza en el 60% de las prendas. Pero ese incremento del poliéster tiene un coste demasiado elevado: los combustibles fósiles se emplean en la producción del polímero y por tanto el poliéster de la ropa es el responsable de 282 mil millones de kilogramos de emisiones de CO2. El poliéster por cierto no se degrada fácilmente y cuando se lava libera microfibras sintéticas que en muchos casos llegan al mar y a los ríos.

Así que la solución pasa cada vez más por reciclar, por reutilizar esa ropa que ya no usamos, que ha pasado de moda, que ya no nos sirve o que directamente ya no nos gusta. La mayoría de las veces acaban en contenedores o incinerada y la solución acaba siendo peor que el problema.

Hay empresas que están reutilizando los materiales. Están convencidas de que el 95% de la ropa que desechamos puede ser reciclada y mezclada con fibra de botellas y con otros materiales puede servir de nuevo como hilo para construir nuevos pantalones o nuevas camisetas. Calculan que se ahorrarían unos 43 millones de litros de agua fabricando ropa con esta técnica, además de evitar más vertidos contaminantes.

La solución es complicada y sin la implicación de la industria es difícil que salga adelante, pero si todos ponemos nuestro granito de arena, puede que funcione.
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8 Comentarios
  • Acratador Acratador 16/07/19 11:25

    Buen artículo que invita a una muy necesaria reflexión: sobre industria, consumo, contaminación y puestos de trabajo. La clave la sostenibilidad. La respuesta en la gente. Yo he comprado bañadores hechos con botellas de plástico recicladas de son muy buenos, un diseño excelente y ¡muy caros!. Pero hay que cambiar este sistema o acabará con nosotras.

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  • unlector unlector 15/07/19 14:06

    parece que las tiendas de ropa de segunda mano deberían estar a la orden del día, por todas partes.
    Lo que a mi no me gusta o no me cabe (no quepo yo, vaya) quizá le encante y le siente perfecto a otra persona.
    Un Wallapop pero exclusivo del vestir y en tienda física, todo bien lavado, etc.

    Vale que entonces la industria textil se hundiría.
    Pero es que me temo que YA TOCA REPENSAR TODA la industria tal y como la conocemos, o no pararemos de cargarnos el planeta!
    Si en Wallapop etc encuentras un mueble de Ikea como nuevo a mitad de precio porque alguien ya no lo necesita ¿irás a Ikea??

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  • Linsoles Linsoles 15/07/19 10:46

    Con qué facilidad cambiamos de principios, cuando nos dan pautas de conducta que podríamos poner en práctica inmediatamente.  Cuando  solo dependen de “mi voluntad”, encontramos excusas imperdonables.  

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  • cces cces 14/07/19 19:13

    Hace un tiempo leí un artículo de una mujer que había dejado de comprar ropa durante un año y me he propuesto hacerlo. Si voy a una tienda y salgo sin comprar nada me siento fenomenal conmigo y me he dado cuenta que no necesito comprar nada, tengo demasiada. Simplemente se trata de combinarla de otra forma y recuperar muchas cosas que están en el armario y no utilizas. Ese es mi granito de arena

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  • Ayla* Ayla* 13/07/19 09:27

    Además de la obsesión que se tiene por aparentar y el dejarse llevar por las modas, el problema está en la calidad de la ropa y productos en general, que se fabrican ahora.
    Yo he tirado recientemente una camiseta de algodón.... Después de 20 años de lavados!! Y resulta que compro otra similar y en dos años está peor que la que tiré.
    Y es sólo un ejemplo, pantalones que hereda mi hijo pequeño del mayor, compro al pequeño otro de misma marca misma tienda y se estropea antes el segundo que el primero.
    Estamos en la rueda del consumo que nos han impuesto. En nuestra mano, como consumidores, está no dejarnos engañar, dentro de las limitadas opciones que tenemos.
    No seamos egoístas y pensemos en las generaciones que van a sufrir nuestra locura consumista.

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    • Sorcière Sorcière 13/07/19 10:36

      Ayla,  en efecto, el problema es encontrar ropa buena,  algodones sanos,  de preferencia de fabricación española. 
      He encontrado a unos chavales que hacen ropa sostenible.  Como venden muy poco,  escasean las tallas y aún no se han ocupado de crear patrones con algo de gracia. 
      Vuelvo locos a los vendedores con mis preguntas.  Pero sin la intervención de los gobiernos,  es demasiado poco lo que podemos hacer,  mientras el Planeta se va a la mierda. 
      Somos consumistas,  sí,  pero se permite a los fabricantes envenenar los cultivos de algodòn , con pesticidas que,  probablemente, quedarían prohibidos en España y con tintes terriblemente tóxicos, y viva la globalización.  
      Consumo de cercanía,  por favor.  En todas nuestras compras. 
      Saludos,  Ayla. 

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  • Sorcière Sorcière 13/07/19 09:01

    Yo agradezco mucho esta columna.  
    Helena puede estar segura de que las conciencias se remueven.  
    No creo que los beneficiarios de esta locura vayan a dejar de pensar en sus ganancias,  pero la ciudadanía va reaccionando.  
    Gracias,  Helena. (Aunque me has amargado el desayuno).  

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  • maimdt maimdt 13/07/19 08:00

    Totalmente de acuerdo con Helena Resano, que me parece una buena periodista y suelo verla casi todos los días. Es cierto, la locura que tenemos los consumidores con la ropa yo creo que tiene poco arreglo. Yo lo equipararia con el Juego, y otros vicios, de los que no podemos escapar porque nos han ido adoctrinando durante décadas, y es muy difícil salir. Me repugna como persona ver esas colas y ésos fanáticos que hacen cola en cualquier gran almacén para saturar su vicio de comprar por comprar y estar esperando incluso horas el día que abren las rebajas. Qué zumbados estamos. Necesitamos urgentemente un psicólogo pero individual, uno para cada uno. Acabaremos con el planeta en, como sigamos así, en menos de 100 años.

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