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Noches en vela

Publicada el 21/09/2019 a las 06:00 Actualizada el 20/09/2019 a las 19:20
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Completamos segunda semana de colegio y casi, casi, lo voy a decir muy bajito, podemos cantar victoria porque sólo hemos tenido dos emergencias nocturnas, de esas de llorera inconsolable y que acaban siempre con la frase “Mami, ¿puedo hoy dormir contigo?”. Esto es lo que hay, seguro que lo saben si tienen hijos pequeños, o no tan pequeños, porque los míos ya no lo son tanto, la verdad. Y es que este cambio de ciclo está costando más de lo que creíamos: centro nuevo, amigos nuevos, profes nuevos, sistema de evaluación nuevo. Hay demasiada novedad para esa personita que sufre con los cambios y que se angustia cuando no lo tiene todo más o menos controlado. Pero poco a poco, esto también se acaba aprendiendo.

Comentando con una amiga cómo lo llevaba, ella me decía que al suyo, que es bastante más pequeño que el mío, le pasaba algo parecido y con la misma súplica en la mirada: “Mami, ¿esta noche me dejas que duerma contigo?” Ay...

Tú estás deseando decirle que “sí, ¡claro!” ¿Cómo no? Si sabes perfectamente que te quedan dos noches contadas con los dedos de la mano para que ese cuerpecillo de niño que crece por momentos deje de ser achuchable y deje de querer dormir agarrándote la mano. Y luchas contigo misma para no ceder ante algo que sabes que no es del todo lo más conveniente: que lo recomendable es que aprendan a dormir en su cama, solos, que aprendan a gestionar sus miedos, sus ansiedades, sus nervios… Peeeerooo es irresistible la idea de tenerlos acurrucados en tu almohada, aunque no puedas moverte en toda la noche, aunque tres sea más que multitud en ese colchón enano. Así que sí, acabas cediendo, te dices que un día es un día, que lo que necesita ahora es tranquilizarse.

Es increíble cómo la llorera más terrible se puede calmar simplemente tumbándote a su lado y cogiéndole la mano. Son dos minutos de reloj los que tarda en calmar la respiración y empezar a coger el sueño. Es ahí, y sólo ahí, cuando crees de verdad que tienes superpoderes. Tú, que te pegas las noches en vela, intentando acabar con el insomnio, que no hay tilas ni pastillas que logren hacerte caer en un sueño tan profundo. Y es entonces cuando echas de menos la mano de esa persona que lograba despejar las pesadillas de tu niñez...

Me contaba esta amiga que la orientadora de su colegio le había dado vía libre para esas noches compartidas con mamá o papá. Que nunca estaban de más pero que había que darles las herramientas necesarias para que ellos se sientan también necesarios, poderosos. Así que le recomendó que de vez en cuando, fuera ella la que le pidiera a su pequeño si quería dormir con mamá, porque mamá necesitaba sus mimos. Hacerles ver que ellos también pueden protegernos y cuidarnos, a su manera, con sus sonrisas, sus abrazos, sus besos.

Esta semana la historia de cuatro niños que también aprendieron demasiado rápido y de una forma un tanto traumática que había que proteger y cuidar a mamá nos ha dejado a todos conmocionados. Cuatro niños que han visto cómo su madre moría asesinada delante de sus ojos, incrédulos, aterrados, porque el asesino era… papá. Sandra en su casa, cuando iba a llevar a sus hijos al colegio. Su asesino no sólo la mató a ella, acabó también con la vida de su hermana y su madre, tía y abuela de los pequeños. A las tres las disparó sin miramientos mientras sus hijos se quedaban petrificados dentro del coche.

Adaliz fue asesinada cuando llegaba a casa después de un día largo. También estaba con sus hijas, a punto de llegar al portal de su casa. La mayor, de 10 años, pidió ayuda a gritos en la calle, la pequeña, de ocho, llamó corriendo a emergencias, a la policía, a los sanitarios. Las dos desesperadas por salvar la vida que se le iba a su madre en cada cuchillada que le daba su padre. Cuatro niños que van a tardar mucho en lograr borrar esos segundos de su cabeza, que van a estar muchas noches en vela, sin una mano que agarrar para consolarse. Cuatro niños a los que este horror les ha arrebatado para siempre su inocencia y su niñez.
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13 Comentarios
  • EmilioVC EmilioVC 25/09/19 17:27

    Noticias como estás deben conseguir una reflexión profunda de por qué falla el sistema. Tengo mi opinión, pero la solución como siempre debe estar respaldada por los que deberíamos ostentar la forma de gobierno.
    Sobre los niños que buscan el calor de sus padres en igual cama, tengo un problema. Se nos ha colado un niño en casa y quiere dormir. La cuestión es que nos saca una cabeza de tamaño. Sus pies sobresalen de la cama. Ruego ya que usted tiene contactos, pueda adoptarlo. Para mi que busca quedarse con nuestra cama, cual ínsula de Sancho. Responde al nombre de Pedrito. Ruego habitáculo con urgencia.

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  • cexar cexar 22/09/19 15:33

    No creo que dormir con los padres sea motivo de problemas posteriores de desarrollo emocional para los hijos. Antes, cuando las familias estaban más achuchadas económicamente, ocurría con normalidad y no pasaba nada. Mi hijo, que ahora tiene 25, durmió con sus padres hasta los doce y los tres tan felices. Nada en su comportamiento actual me hace pensar que aquello fue un error, bien al contrario se ha convertido en un adulto sano emocionalmente, sensible y especialmente cariñoso. Mi consejo sería que no les quites ese gusto, no te lo quites tú.

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  • Valldigna Valldigna 21/09/19 21:31

    Valldigna.Helena que sensación de paz me das cuando leo tus artículos.Yo que he sido maestra te digo que los niños crezen muy depresa y hay que estar ahí cuando no pueden conciliar su sueños.Ya tendran tiempo de gestionar ellos mismos sus miedos y no los compartiran con los padres.Disfruta !

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  • Azalea Azalea 21/09/19 20:30

    Nada más que añadir Helena . gracias por tu humanidad y respeto con que tratas el tema...
    Toda mi solidaridad para con las familias,saludos cordiales!!

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  • Gusalo Gusalo 21/09/19 18:32

    ¡Qué bien describes, Helena, la ternura que hay en lo cotidiano y en los recuerdos de la propia niñez! Y esta ternura se convierte en herramienta de contraste para llevarnos a donde quieres que miremos bien: la tragedia de los niños a quienes se arrebata esa ternura. Es muy difícil leer textos como este y comprender la actitud, por ejemplo, de Vox con la famosa pancarta y la 'comprensiva' intervención del alcalde Almeida. Al ver este acto por la tele, sentí cierto cabreo; pero después de leer este artículo, la indignación se convierte en algo muy difícil de describir y mucho más profundo. Otra comentarista de tu anterior artículo decía, más o menos, que es la mirada de la escritora.
    Lo que dicen los anteriores comentarios, no se me ha ocurrido; pero coincido con ellos:
    Resumiendo: me gusta mucho tu artículo.

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  • subeChico subeChico 21/09/19 10:04

    Me has recordado lo que describe tan detalladamente al respecto Marcel Proust en su En busca del tiempo perdido.
    La segunda parte de los 4 pobres niños malheridos es tan dramático que sólo nos queda pedir por ellos. Que encuentren una mano que les haga olvidar sus pesadillas.

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  • MASEGOSO MASEGOSO 21/09/19 09:51

    Cuanto de agradecer es que, de vez en cuando, la voz humana del sentimiento paterno o materno ¡¡¡¡tanto da!!!! nos llegue con una reflexión de debería, como poco, ponernos los pelos de punta.
    Gracias Sra. Resano

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  • paco arbillaga paco arbillaga 21/09/19 08:31


    ¿Cuántas noches en vela pasarán los hijos de Sandra y de Adaliz porque unos criminales asesinos machistas les han dejado sin el milagroso abrazo de sus madres? ¡Uffffffffffff! Osasuna.

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  • M.T M.T 21/09/19 06:12

    Un excelente y muy tierno relato, Helena: rotundo y certero: ¿ una metáfora de la vida?: crecer y adaptarse a los cambios supone dificultad y temores. Los terrores nocturnos ( y diurnos), en niños ( y en adultos) ¿ dejamos de ser niños?.
    La necesidad de protección y amparo, junto al control y desamparo.
    En el trasfondo del artículo, en su esencia los niños y el crecer.
    ¿ Qué más decir de ese drama conocido estos días como noticia del asesinato de unas madres en presencia de niños por un padre? ¡ qué tragedia y qué horror!
    Buen artículo, Helena. Buen día.

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    • Gusalo Gusalo 21/09/19 18:33

      Sólo para decirte que me gusta mucho tu comentario.
      Un saludo, M.T

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      • M.T M.T 21/09/19 19:22

        Gracias por esa mirada tan amable, Gusalo.
        Un cordial saludo.

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  • joseangel joseangel 20/09/19 23:47

    Esos si que son verdaderos motivos para no poder dormir. Muchas gracias por regalar Humanidad en tiempos raros (difíciles lo han sido siempre)

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