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Muros sin Fronteras

El pacto es mejor que la victoria

Publicada el 17/10/2019 a las 06:00 Actualizada el 16/10/2019 a las 20:32
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Mi especialidad son los conflictos, no las sentencias del Supremo.


Comienzan mucho antes de la primera bala, del primer muerto. Su origen está en las palabras de odio. Me corregirán, “empiezan en la idea que genera la primera palabra”. Es posible, pero son esas palabras, su uso cotidiano, lo que normaliza lo que no es normal. Produce un adormilamiento contagioso que banaliza ese odio y destruye las defensas de la sociedad.


En las Españas se suman dos incapacidades: una débil comprensión lectora y que solo nos relacionamos con los que piensan igual. Solo seguimos en las redes sociales a los que refuerzan nuestras ideas (y prejuicios). Leemos periódicos y a periodistas que reafirman nuestra visión del mundo. Sucede también en las radios y televisiones. No soportamos escuchar una opinión opuesta que pueda poner en riesgo la nuestra, la de la tribu a la que pertenecemos. Subyace un miedo atávico a ser desterrados del grupo, al extra Ecclesiam nulla salus (fuera de la Iglesia no hay salvación), que tan bien le ha funcionado al Vaticano. Hay miedo a la heterodoxia y, en el fondo, a pensar. Es más seguro repetir una consigna. Este tic se adquiere en las dictaduras, y en las Españas padecimos una larga y dura.


Escribo “las Españas” para que todos se sientan incluidos, incluso los que odian la palabra. Es una ironía, una forma de provocación. La débil comprensión lectora lleva aparejada una incapacidad de reírse de las cosas serias y de nosotros mismos. En esto, los anglosajones nos golean. Estos días busqué los límites del humor en un momento emocional intenso con este tuit: “Es sorprendente leer tantas reacciones a una sentencia de 493 páginas en personas con seria dificultad de comprensión lectora en los 280 caracteres de un tuit”. Me llamaron arrogante, además de otras cosas.

Hay que reconocer que el grito del vídeo que encabeza este texto es una genialidad, una pena que el resto de las protestas haya derivado en violencia. Con las hogueras y el humo buscan parecerse a los manifestantes de Hong Kong, que defienden su libertad, pero pueden acabar confundidos con los chalecos amarillos, un batiburrillo que hace el juego a la extrema derecha francesa.


Hay que defender las palabras desde cualquier trinchera. Empezamos despreciando al equipo de fútbol rival y acabamos aceptando que se llame delincuentes a millones de migrantes que tratan de escapar de una guerra como la de Siria. No hay un “ellos” y un “nosotros” al hablar del terrorismo yihadista. Son los mismos muertos en Barcelona, Kabul, Saná, Islamabad, Mogadiscio o París.

No existe “un problema catalán”. En todo caso tenemos todos un problema en Cataluña. La preposición es esencial para empezar a buscar una solución. Más que un asunto de orden público, o de una minoría de exaltados, tenemos una grave crisis territorial y política por resolver.

Lo he recomendado varias veces. Se trata de un libro de lectura obligatoria para independentistas y no independentistas: Informe sobre Cataluña. Historia de una rebeldía (777-2017), del historiador José Enrique Ruiz-Domènec. El problema “en” Cataluña es doble y tiene siglos de tradición: defensores de las esencias contra los pragmáticos (interior-costa; mundo rural-ciudades) y de ubicación (¿solos o con quién), que es anterior a la creación formal de España. Cataluña es la historia de un difícil equilibrio entre el seny y la rauxa, entre el sentido común y el arrebato.

Son momentos de emoción, sobre todo en Cataluña. Los que se sienten tristes sobrepasan en mucho el número de independentistas. No soy catalán y también me siento triste por los presos, sus familias y por todos nosotros arrastrados en este torbellino. También deberían ser momentos de reflexión y de autocrítica en los partidos políticos nacionales, en sus líderes, en los medios de comunicación, en los tertulianos y periodistas que prejuzgaron los hechos calificándolos de rebelión, para llamar golpistas a los políticos presos y a sus seguidores, y atacar a cualquiera que pusiera en duda la existencia del delito.

Se arremetió contra la Abogacía del Estado y contra el Gobierno de Pedro Sánchez, al que calificaron de felón. Son los mismos que le exigen hoy un compromiso de que no habrá indultos, una figura legal, como lo son los permisos, el tercer grado y la condicional. La derecha pirómana es la que ha provocado este incendio. El pujolismo está en línea con los escándalos del PP: el poder no como un servicio, sino como una oportunidad de negocio privada y del clan.

Antes de tratar de solucionar un conflicto es esencial admitir su existencia, y conocer su naturaleza. Los conflictos se resuelven mejor a través del diálogo y el compromiso. El pacto es mejor que la victoria.

En Cataluña hay un número elevado de personas que desean la independencia. Según las encuestas, las de la Generalitat y otras, además de las diversas elecciones, permiten decir que la horquilla está entre el 44 y el 48%. No son lo mismo una encuesta y unos comicios autonómicos que un referéndum de independencia. Hay que dar una salida a la mitad de la población catalana que se siente desafecta sin crear un problema para la otra mitad. La polarización en la sociedad catalana es cada vez mayor, y esa es una realidad que debería preocupar a los líderes. Para iniciar cualquier diálogo es esencial que los actores políticos abandonen la ficción y aterricen en la realidad.

Las imágenes de la Diagonal en llamas no parecen la mejor publicidad para un procés que presume de pacífico. La revuelta está dirigida por una organización llamada Tsunami Democrático que actúa con mentalidad de comandos y se mueve en un secretismo revolucionario. Mandaron tomar El Prat y tras lograrlo se fueron todos a dormir a casa. Revolucionarios a tiempo parcial.

Lo ocurrido en otoño de 2017, más allá de los calificativos judiciales, fue un error porque carecían de mayoría social, fuerza y mandato. Decir esto no es una opinión, sino un hecho: no hay República y sus líderes reconocieron que se trató de un acto simbólico. Si los españolistas deben admitir que una parte importante de los catalanes se quiere ir, los catalanes independentistas deberían admitir que todo fue un sueño que se les fue de las manos, por no decir un engaño. Sus líderes no dijeron la verdad, no se atrevieron a defraudar a dos millones de seguidores. Había y hay miedo a la acusación de traición. Las "155 monedas de plata" siguen sobre la mesa. Las prisas conducen a la rauxa.

Entre los autoproclamados constitucionalistas (si poca gente ha leído la Sentencia, menos han leído la Constitución) hay que trabajar por rebajar la tensión y empezar a construir puentes. En situaciones de enorme emotividad, como la actual, funciona mejor el diálogo discreto entre bambalinas. No ayuda el clima electoral que saca a pasear a los machos alfa. No me extrañaría una gran coalición PSOE-PP tras el 10-N, sin Ciudadanos para terminar de hundir a Rivera, con la excusa de Cataluña de fondo. Lo llamarían emergencia nacional.

España no es Canadá (Quebec) ni el Reino Unido (Escocia) ni Yugoslavia (Eslovenia, Croacia, Kosovo). Un referéndum no solucionaría el problema, aunque puede ser un instrumento eficaz al final de un proceso de diálogo. Después de lo ocurrido a Cameron con el gatillazo del Brexit, nadie en su sano juicio convocaría una consulta con la población tan polarizada. Si saliera “no” a la independencia por menos de un 2%, ¿lo aceptarían los independentistas? ¿Aparcaríamos el tema durante 20 años? Es vital pactar un acomodo de Cataluña en España con un nuevo Estatuto y una nueva financiación, y aprovechar para regenerar el sistema, volver a dotar de credibilidad a las instituciones. Necesitamos toneladas de valentía.

Si se negocia desde el seny (cordura), habrá acuerdos, y posiblemente indultos. Se necesitan políticos audaces y generosos en Madrid y Barcelona, y tal vez el paso de una generación. De momento, vamos en dirección opuesta. Se producen situaciones tan esperpénticas como que desde la Generalitat se anime la protesta y a la vez envíe fuerzas antidisturbios de los Mossos para reprimirla “para evitar que los manifestantes pudieran ser acusados de sedición”. Meritxell Budó dixit. Si no fuera por la gravedad de los hechos, podríamos exclamar "¡Berlanga presidente!”.

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37 Comentarios
  • Excomulgado Excomulgado 21/10/19 17:12

    Excelente análisis Ramón, enhorabuena por el trabajo bien hecho. Este artículo debería ser de lectura obligatoria para todos los representantes de los partidos políticos, con examen comprensivo tras leerlo. La sensatez sólo puede llevarnos a que los políticos se sienten y dialoguen, buscando la solución que satisfaga tanto a los representantes de los partidos exclusivamente catalanes, como a los que tienen representación a nivel nacional. Ningún fuego se apaga echando gasolina.

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  • Juanjo Seoane Juanjo Seoane 19/10/19 14:22

    En estos conflictos no hay victoria. En el camino quedan muchos cadáveres.

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  • Dver Dver 18/10/19 19:49

    Hoy en día todo el mundo habla de diálogo, pero nadie concreta sobrre qué se va a dialogar. Tal vez se podría empezar por hacer esta pregunta a cualquier nacionalista de cualquier lado. "Tú, ¿qué modelo de sociedad quieres? Más alla de sentiete catalán, español, asturiano, valenciano, etc.,, en realidad ¿qué orden social quieres?" Seguramente nos sorprenderíamos con la gran cantidad de coincidencias que existirían en las respuestas obtenidas. Y entonces, me pregunto, Si queremos el mismo tipo de sociedad justa e igualitaria, ¿a qué tanto enfrentamiento? Porque lo único que yo veo en cualquier proclama son deseos, no propuestas de luchar por el Bien Común, por todos.

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  • Dver Dver 18/10/19 19:40

    En la película "Arde Mississippi" hay un diálogo genial entre la mujer delalguacilracista (Frances McDormand) y el agente del FBI (Gene Hackman). ella le explica con claridad meridiana la esencia del racismo, el huevo de la serpiente de cualquier intolerancia, de cualquier fe. Le dice, más o menos: "Los niños, cuando nacen, no son racistas. No odian al otro niño porque sea de un color diferente. Ni siquiera lo notan. Juegan juntos como a iguales. Es al crecer y observar como los adultos odian a los que no sion sus iguales de raza cuando lo van interiorizando. Empiezan a asumir con naturalidad que hay autobuses para negros y otros para blancos, que hay aseos para negros, y otros para blancos, que hay lugares donde los negros no pueden estar, y cuando observan desde la mas tierna edad como se les trata como a pertros, ellos asumen que son perros, que son diferentes". Y ahí está la clave de cualquier nacionalismo, en la idea de que sea por lo que sea, en este caso por haber nacido en un lugar determinado, se es diferente. Y la diferencia entraña desprecio por el otro, y, como reacción lógica, la no aceptación del orden social establecido por parte de los otros. No importa que ese orden sea injusto. Se puede luchar desde dentro todos juntos por hacerlo más justo, pero cuando a uno lo desdeñan por raza, lugar de nacimiento, religión, o cualquier otra causa, se aparta del sistema que lo margina. En España, tenemos ejemplos historicos más que suficientes para entenderlo. Con los gitanos, por ejemplo (también con los judíos, moriscos, etc). Se les ha tenido fuera del sistema por ser gitanos, apartados, marginados, pero sobre todo desdeñados. ¿Qué podían hacer? Crear su propio mundo (tal vez con normas más arcaicas que las del resto) donde sentirse cobijados. Ello también les trajo sus propios problemas. En dos mundos separados que no se entienden entre ellos, todo vale de uno contra el otro, y en ellos surgen sus propios monstruos. Así, que estando de acuerdo con lo que dice el señor Lobo, yo añado que nunca hubo un momento en el cual se debatiese filosóficamente, ética y moralmente a donde se llega por la vía del nacionalismo.

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  • Grever Grever 18/10/19 09:56

    Algún día algún periodista de investigación contará, quizás ya lo hayan hecho, cómo es que el partido de la burguesía catalano-barcelonesa se ha dejado meter el gol que supuso el ascenso al poder de personajes como Puigdemont o Torra. No me cuadra.
    Por muy nacionalistas que fuesen en CDC siempre antepusieron, como buenos burgueses, el negocio al sentimiento y estos dos con sus adeptos están consiguiendo, sino lo han conseguido ya, que los negocios vayan mal o no tan bien como podrían.
    Las maniobras tanto del PP como del PSOE y sus errores pueden explicar todo o parte del conflicto que hay en Cataluña, no lo dudo. El 3% seguro que también.
    Pero lo que no me encaja es que, veto de la CUP a Más aparte, la burguesía catalana haya aceptado, consentido y tolerado que dos auténticos "mindungis", dos trepas sin fundamento económico ni intelectual les hayan fagocitado el partido y les hagan temblar el negocy. ¿Entrismo político? ¿activistas latentes esperando estar en el lugar adecuado en el momento oportuno?

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    • Dver Dver 18/10/19 19:14

      Suele pasa cuando lo que llega a impregnar la mente de mucha gente, como dice Lobo, es una sola idea sin argumentos, una sola verdad en la que uno centra su paraiso. Unas veces con consecuencias más graves, y otras, menos graves. Una que se les escapó de las manos a la burguesía alemana-europea con consecuencias terribles, nefastas, fue el nazionalsocialismo alemán. Otro ejemplo, este de las menos graves, es el actual Brexit. De todos es sabido que el Brexit solo interesa a los "rentistas", es decir, a los de la CiTy y su Bolsa. Traerá privaciones y pobreza al resto de la gente.

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  • jagoba jagoba 18/10/19 08:27

    Muy buenos comentarios Bidebi. Muy bien explicado el problema de base
    Gracias

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  • TV3porciento TV3porciento 18/10/19 04:54

    Ramón Lobo tiene mucha razón al afirmar que "La derecha pirómana es la que ha provocado este incendio". Por un lado estuvo el PP denunciando ante el Tribunal Constitucional artículos del Estatut cuyo texto casi idéntico estaba presente en los estatutos valenciano y andaluz a los que el PP votó sí. Es decir, que según el PP los catalanes no merecían lo que era bueno para valencianos y andaluces. Para más INRI, recurrió al TC después de que el proyecto de Estatut fuese recortado, aprobado en las Cortes y aprobado en referéndum en Cataluña. Es difícil ser más necio, lo cual lleva a pensar que se buscaba provocar un caos como el actual.

    Por otro lado, la derecha catalana de CiU vio en el recurso al Estatut ante el TC la excusa perfecta para virar al independentismo, que pensaron que les favorecía debido a dos motivos: el primero, que CiU estaba en caída libre de popularidad debido a los recortes sociales de la Generalitat promovidos por Artur Mas. Por otro lado, Jordi Pujol vio con alarma que a su hijo Oriol Pujol se le había abierto un sumario por el caso ITVs. Esto rompía el pacto tácito de "no tocar a los grandes jerifaltes territoriales corruptos ni a sus familiares" que se había respetado desde el inicio de la Transición (recuerden lo bien librado que salió Jordi Pujol del caso Banca Catalana). Jordi Pujol padre sintió en la nuca el aliento de la justicia española y que antes o después también investigaría su fortuna conseguida con el 3 %. Decidió optar por una escapada hacia adelante, pensando que con un poco de suerte se conseguiría la independencia catalana y con ello el clan Pujol nunca sería juzgado por delitos cometidos antes de la independencia.

    Pero, según mi humilde punto de vista, hay un tercer responsable y fue el presidente Zapatero. Maldita la falta que hacía rehacer los estatutos de autonomía españoles. Eso fue como agitar un avispero con un palo. Sin un Estatut recién aprobado, el PP no habría tenido la oportunidad de su recurso ante el TC que ha sido el motivo principal de que el separatismo haya crecido en Cataluña desde el 18 hasta el 48 % del censo electoral y también ha sido la excusa de Mas y Pujol para repudiar la Constitución de 1978.

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  • Hammurabi Hammurabi 17/10/19 23:55

    Trabajando el dialogo se puede dar lugar al aparcamiento de los recelos. Hay mucho incendiario que quiere transformar los recelos en odio. Éste es mucho más difícil de manejar para poder llegar a un pacto. Espero que no sea demasiado tarde. Gracias Ramón por tratar de apagar el fuego, el odio. Siempre es un placer leerte.

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  • gualdo gualdo 17/10/19 21:21

    Yo, como no tengo redes sociales ni sigo por tanto a nadie salvo a mí mismo en mi pensamiento, me siento al margen de la genérica descripción del sr Lobo. Pero me quedo con varias cosas. Fundamental es algún tipo de pacto, y nunca nunca la dicotomía victoria-derrota. La política no debiera haberse nunca convertida en deporte agónico, como tantas veces advirtió nuestro añorado Rafael Sánchez Ferlosio, porque precisamente eso, junto con la corrupción, son sus mayores males. Así como la corrupción es generalmente rechazada, no lo es la vertiente de la apasionada victoria, que siempre suena a orangután dándose golpes en el pecho (con todo mi respeto a los orangutanes)

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  • Jafedi Jafedi 17/10/19 20:32

    "Es vital pactar un acomodo de Cataluña en España con un nuevo Estatuto...." ya se intentó y el Tribunal Constitucional del PP dió un golpe de estado, pero por ahí creo que puede ir la única vía aceptable por las partes.
    Es evidente que el Estado nunca va a consentir una independencia de parte de su territorio y, con la misma evidencia, Cataluña necesita una adecuación del actual Estatuto a las nuevas realidades que el desarrollo social ha generado.

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