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La deslealtad de los barones

Publicada el 18/12/2019 a las 06:00
Me pregunto cuándo se ocupan de los asuntos de sus comunidades determinados presidentes autonómicos del PSOE. Deben de tener estupendos colaboradores que se ocupan de esas tareas, porque ellos se pasan el día hablando de asuntos españoles en periódicos, radios y televisiones de Madrid. Bueno, en realidad, de un solo asunto: la maldad de los nacionalismos vasco y catalán y de cualquiera que hable con ellos.

Ejemplo notorio de este fenómeno fue Susana Díaz, que, en los tiempos en que presidía la Junta de Andalucía, soñaba con ser la jefa de todo el PSOE, para desde ahí conquistar La Moncloa. Pero mientras ella consagraba su tiempo a salir en los medios nacionales opinando sobre Cataluña, la sanidad pública andaluza se deterioraba tanto que hasta en la muy paciente Granada decenas de miles de vecinos tuvieron que salir a las calles para reclamar que la Junta nos les privara de un hospital. Así que Díaz terminó perdiendo las primarias del PSOE y también la Presidencia andaluza.

Estoy contra el nacionalismo. Contra todo tipo de nacionalismos, los que sí tienen un Estado propio y los que no. El nacionalismo, como el racismo o el fundamentalismo religioso, seca el cerebro. Si lo recuerdo aquí y ahora es porque solo a la pérdida de juicio derivada de su nacionalismo españolista puedo atribuir las declaraciones efectuadas estos días por algunos presidentes autonómicos del PSOE, muy colegas, por cierto, de Susana Díaz. Solo la exaltación nacionalista explica la zafiedad de alguna de estas declaraciones (aquello de “la vaselina” de García-Page o lo de Javier Lambán dejando caer que ¡Miquel Iceta! es “supremacista”). Y solo la convicción de que “la patria está por encima de todo” puede justificar a los ojos de sus autores semejante deslealtad al liderazgo y el interés general de su propio partido.

No soy, en absoluto, un hooligan de Pedro Sánchez. No hace falta serlo para llamar traición al hecho de que, cuando Sánchez intenta sacar adelante una complicadísima investidura, sorteando como puede el fuego a discreción de la patronal, la Iglesia, la derecha, la ultraderecha y casi todos los medios de comunicación, unos supuestos compañeros suyos se sumen al bombardeo. Adhiriéndose al temario y al lenguaje apocalípticos de la campaña contra un posible Gobierno progresista de coalición constituido con la abstención de algunos independentistas. No es de extrañar que Pablo Casado les proponga a estos barones autonómicos del PSOE que se “rebelen” contra Sánchez y se sumen a la cruzada “constitucionalista” del PP, Vox, la patronal y el cardenal Cañizares.

Tales barones usan un par de truquillos cuando un progresista critica sus declaraciones (los conservadores y los reaccionarios jamás lo hacen). Uno es recordar que han sido elegidos a través de las urnas. Sí, claro, y también Puigdemont y Torra, Trump y Bolsonaro, Erdogan y Netanyahu… Otro es decir que se intenta reprimir su libertad de expresión. ¡Señores barones, tienen ustedes mucho morro! ¡A ustedes jamás les faltan altavoces mediáticos! Opinan cuando les place, y teniendo asegurado el aplauso del Abc, La Razón, El Mundo, Antena 3, Ana Rosa Quintana, Eduardo Inda, 13TV, Carlos Herrera, Jiménez Losantos y todo ese tropel de medios y personajes de derecha y ultraderecha que casi monopolizan el paisaje mediático español.

Señores barones, lo más grave es que ustedes no solo apuñalan por la espalda a su líder, Pedro Sánchez. También apuñalan a esos millones de progresistas españoles que, tanto en abril como en noviembre, votaron a favor de un Gobierno de coalición entre el PSOE y Unidas Podemos que abordara unos cuantos problemas sociales urgentísimos e intentara una solución pacífica y democrática del conflicto catalán.

Señores barones, el diálogo entre el PSOE y Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) no solo es necesario ahora por aquello de las cuentas de una posible investidura de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno español; es que jamás debería de haberse roto. Sin él no se encontrará una solución a la crisis catalana que no sea la espiral de la creciente exaltación independentista y la creciente represión estatal. Una espiral cuya conclusión solo podría ser el fin de la autonomía catalana y el despliegue de los tanques en Las Ramblas. Una conclusión deseada tanto por los independentistas catalanes más descerebrados como por los ultras españolistas de Vox.

Señores barones, lo más saludable para España –sí, para España– sería que el PSOE hiciera de la necesidad virtud y aprovechara estas conversaciones sobre la investidura con ERC para trazar una ruta que pueda llevar a una solución política de lo que es una crisis política. Una solución que no puede ser la independencia –rechazada para empezar por la mitad o más de la propia población catalana–, pero sí puede ser una ampliación de la autonomía de Cataluña en el seno de una España más federalizada. Cosas, una y otra, que tendrían que ser votadas en referendos.

Señores barones, España puede ser definida como una nación de naciones, como hacen sus compañeros del PSC, o como un Estado plurinacional, como hace otra gente. Esto no mina el deseo de la mayoría de sus habitantes de seguir navegando unidos; al contrario, puede aumentarlo. Véanlo así: España es tan grande que en ella caben varias naciones, lenguas y religiones, amén de muchas filosofías, visiones del mundo, orientaciones sexuales y opiniones políticas. Esta es la llamada España plural, defendida por muchos españoles, entre ellos no pocos socialistas.
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142 Comentarios
  • Meca Meca 25/12/19 14:44

    Excelente ensayo. Bravo!

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  • Argaru Argaru 20/12/19 02:55

    La principal consecuencia de la crisis-estafa de 2008 fue el cambio de mentalidad que se produjo en una población que había estado dormida o, mejor dicho, anestesiada por un sistema de partidos, que “maniobraban” totalmente en su contra y al margen del interés general. En los viejos tiempos, si el partido de la derecha era el Partido Popular, por descarte, el partido de la izquierda era el Partido Socialista. Nadie “cuestionaba” (entre comillas) su forma de hacer política, porque si lo hacía un partido obrero español se daba por sentado que era una actuación de izquierda. Si el PP privatizaba un servicio público era por la típica codicia de la derecha, si lo mismo hacía el PSOE era por el bien común. Si un popular entraba en el consejo de administración de una gran corporación era para que le pagaran por los servicios prestados durante su etapa de gobierno. Si Felipe González entraba en el consejo de administración de una eléctrica era para salvaguardar los intereses generales de la población e impedir que ninguna familia se quedara sin electricidad, sobre todo, en los duros meses de invierno, como “todo el mundo sabe”. Durante el “felipismo”, el Partido Socialista gobernó a su antojo y sin dar explicaciones. La vida política actual del Partido Socialista es mucho más dura. Antes no lo necesitaba, pero ahora, tal como están las cosas, el PSOE no sólo tiene que parecer que es un partido de izquierdas, tiene que serlo. Cuestión esta, que pretende obviar toda la “Baronía” del partido, criada a los pechos de esa “quinta columna” de la derecha que fue y es, el felipismo. Desde luego, la situación actual es muy complicada y Pedro Sánchez va a necesitar que todo el mundo le eche una mano para resolver este endemoniado Sudoku político. Lo malo es que sus propios Barones están dispuestos a echarle una mano, pero directamente al cuello, yugular incluida.

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    • jagoba jagoba 21/12/19 07:36

      Muy bueno Argaru

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    • GRINGO GRINGO 20/12/19 09:26

      Totalmente de acuerdo. Se podrá decir más alto, pero no más claro.

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  • cromwell cromwell 19/12/19 18:33

    De total acuerdo.

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  • SUA SUA 19/12/19 11:58

    Sr Valenzuela: Me gusta su artículo; lo que no acabo de entender es el tema de los nacionalismos. Comprendo que algunas personas no acepten lo de la plurinacional, pero pienso que lo preocupante es el fanatismo, porque todos conocemos algún vasco o catalán que se sienten orgullosos de su identidad y no por eso se consideren superiores, igual que cualquiera de nosotros nos sentimos satisfechos de ser canarios, murcianos o riojanos.
    Respecto del "Felipismo" creo que las connotaciones negativas no es por lo que supuso en su momento álgido Felipe González, sino porque después tomo una deriva, puerta giratoria y una prepotencia "de palabra de dios" que le impide ver que pasó su momento.
    Algunos de sus antiguos compañeros de viaje y barones en ejercicio, tampoco son conscientes de que los tiempos y las circunstancias han cambiado. Se quedan obsoletos y no valoran que sus votos igual son conseguidos por tener fe en un dirigente joven, que apuesta por medidas de izquierda, tal y como Felipe González consiguió en su día el prestigio.
    Ahora Lámban, Page, Gonzalez etc, etc deben de dejar de ser "el perro del horteleno" y a esperar que los problemas se vayan resolviendo

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    • luzin luzin 19/12/19 16:48

      No se trata de sentimientos, se trata de poder, de formar nuevos estados, ni más ni menos ...

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  • restauradora restauradora 19/12/19 10:24

    Estoy de acuerdo con lo expuesto, solamente añadiría que los tales varones deberían cambiar de nombre y llamarse los caballeros de la la corte de Felipe González, que por cierto bien haría de hacerse socio de FAES:

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  • abelmartin abelmartin 19/12/19 08:46

    Espańa es tan grande que caben gente como García Pagé y Lambán. Bueno, tampoco es tanto mérito, porque estos dos caben hasta en el PP.

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  • Esdaquit Esdaquit 19/12/19 00:28

    Casi totalmente de acuerdo con lo que el Sr. Valenzuela dice en este artículo. Quizá debería haber mencionado que más del 90% de los afiliados del Psoe respondieron favorablemente a la formación de un gobierno progresista con UP y ese resultado es coartada suficiente para respetar el intento de Pedro Sánchez. Afirma el Sr. Valenzuela estar en contra de todo tipo de nacionalismo, pensamiento que, en mi modesta opinión, forma parte de la libre "autodeterminación personal" de cada cual. No estoy de acuerdo, sin embargo, con que compare nacionalismo con racismo o con el fundamentalismo religioso, porque, si bien existe un nacionalismo imperialista absolutista y por ende represor, en contraposición se levantan, oponiéndose con todas sus fuerzas, aquellos pueblos que se resisten a perder su identidad, su lengua, sus costumbres y su manera de gobernarse. Es decir, es el nacionalismo imperialista el que genera independentismo u otros nacionalismos.

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  • @jcarlos_ortega @jcarlos_ortega 18/12/19 23:32

    Sr. Valenzuela, la serie de improperios e insultos a líderes regionales del PSOE, solo le califican a ud. y los adjetivos que yo le dedicaría y usted los tiene muy merecidos, no serían muy elegantes. Lo que ni ud ni Pedro Sánchez deben olvidar es que el 10 de noviembre el Partido Socialista obtuvo 120, no 120 diputados Pedro Sánchez. Como militantes socialista y jacobino, en ningún caso, deseo un gobierno con comunistas e independentistas.

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    • Excomulgado Excomulgado 20/12/19 17:29

      Si usted es militante del Psoe, lamanto decirle que se ha equivocado de equipo. Hable con los de Vox o el PP, que si tienen sus mismas ideas.

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    • micanuto micanuto 19/12/19 13:01

      ¡Oiga, no será Vd el Ortega, que entre otras cosas hace cuñas de radio para la Ser¡

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  • Ermitaño Ermitaño 18/12/19 23:05

    Hola Javier, ha sido un verdadero placer leer tu artículo. Lo de los barones no tiene nombre, es simplemente Como lo son las últimas salidas de tono del soberbio Borrell en Europa. Siempre le admiré por su capacidad dialéctica, pero hoy sólo rezuma arrogancia (y bien que lo siento). Y lo de Lambán ¿para qué perder el tiempo comentándolo?. Sí quiero, en cambio, hacer referencia a un episodio que tuvo lugar en Albacete, en el paraninfo de la Universidad de Castilla-la Mancha, con motivo de la apertura del curso académico 2017-2018. Presidían el acto el Rector y García-Page en calidad de presidente de la Junta. Pues bien, a nuestro barón se le ocurrió en este acto académico una idea genial: enviar un mensaje de apoyo al Gobierno central, a los tribunales y a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado por su actuación en Cataluña. Fue premiado con un sonoro aplauso. Sobra cualquier comentario al respecto. Estés o de acuerdo ¿era ese lugar? El personaje es así. Pero, ¿aplaudir semejante necedad ? eso sí es es preocupante por el lugar.

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 18/12/19 21:58

    No conozco bien el cantautor Patxi Andion. Pero hace poco lo vi en La hora cultural con Antonio Garate y me pareció supersimpático, también hablô de sus hijos. Una pena y animo para su familia.

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