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Desde la tramoya

Bailar al ritmo de Vox

Publicada el 24/01/2020 a las 06:00

Ellos dicen pin parental y nosotros asumimos su lenguaje. Y como el pin parental es originariamente una buena idea que permite que los adultos impidan a los menores ver pornografía o violencia en la televisión o en el ordenador, aceptamos de algún modo el marco mental que Vox pretende crear: los padres tienen derecho a evitar que los niños reciban pornografía en las aulas, a través de ese mismo “pin parental”.

Por eso, los colegios, según Vox, tienen que comunicar a los padres previamente los contenidos que se impartan y que tengan que ver con educación sexual y modelos de familia. El lenguaje de Vox, inteligente y perverso, habla de “adoctrinamiento”, de contenidos “intrusivos”, y afirma que “los padres saben mucho mejor que los profesores lo que es bueno para sus hijos”. En Murcia, por la presión de Vox sobre el Gobierno regional, ya se aplica una versión ligera del pin parental, y Madrid y Andalucía se lo están pensando.

Nosotros, que no adivinamos las verdaderas intenciones de los ultras, bailamos a su compás y en su tono. Incluso para contradecirles. Primero, asumiendo el propio concepto. Y segundo, diciendo cosas que generan un debate espurio en las cafeterías, como que “los hijos no pertenecen a sus padres”. Permitiendo que el cuñado de Vox inmediatamente zanje la discusión diciendo que pertenecen menos aún a los profesores.

Detrás del pin parental, que al menos algunos han logrado llamar veto parental, hay simple y llanamente un intento de adoctrinamiento ultrarreligioso. Lo promueven, entre otros, la organización HazteOir y el Foro de la Familia, vinculados a su vez a una miríada de organizaciones ultracatólicas, como los Legionarios de Cristo, el Opus Dei o el Camino Neocatecumenal de Kiko Argüello.

Los mismos que se opusieron en su día a que se impartiera Educación para la Ciudadanía. Los mismos que pretenden que la ley fuerce a las mujeres a ser madres en contra de su voluntad. Los mismos que convocaban y llenaban manifestaciones para impedir el matrimonio de personas del mismo sexo.

En todos esos casos, esos mismos desempeñaron su pretendida “misión evangélica” de manera infructuosa, porque chocaron frontalmente con una de las sociedades más tolerantes y abiertas del mundo, que es la nuestra. Ni siquiera el PP, que con mayor o menor timidez les apoyaba de boquilla, revocó ninguno de aquellos avances sociales. En España hoy el matrimonio es igualitario y la ley protege a cualquiera de la discriminación por su orientación sexual; en la escuela pública se habla de la diversidad y la religión ha sido apartada del currículo obligatorio; las mujeres no son forzadas a ser madres dentro de unos plazos aceptados por casi toda Europa.

Pero algo crucial nos distingue de la España de hace tan solo unos meses. Hoy Vox es la tercera fuerza política del país, un regalito inesperado del independentismo catalán. Detrás de Vox, o en el mismísimo núcleo duro de Vox, están insertas esas mismas organizaciones del extremismo religioso. Y acuciado por el miedo a perder los gobiernos pactados o parte de su electorado, el Partido Popular se ve obligado a asumir las bravatas de los ultraderechistas.

Pues bien, que los hijos sean o no propiedad de los padres, o sobre si hablar del matrimonio homosexual en clase es adoctrinar o no (¿acaso no es “adoctrinar” casi todo lo que se hace en la escuela?), hay un amplio margen de interpretación. Lo que no admite interpretación, y por eso Vox prefiere orillar el asunto, es que los españoles rechazamos mayoritariamente la entrada de la religión, y más aún de la religión extremista, en nuestra escuela pública. El pretendido pin parental es solo el Caballo de Troya con el que Vox y todos sus socios, con el PP a la zaga, pretende irrumpir en el único ámbito en el que podría extender su doctrina ultrarreligiosa y reaccionaria: en las aulas de nuestros hijos.

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14 Comentarios
  • Emanem Emanem 25/01/20 19:02

    No consigo entender porque planteas tantas dudas sobre que los padres podemos formar a nuestros hijos en educación sexual y modelos de familia  tan bien o más que los maestros. 

    Y por cierto, eso de que la mayoría de los españoles rechazamos en la enseñanza la religión es una enorme mentira. Busca cualquier zona de cualquier ciudad en donde haya un colegio público, donde no se imparte religión, y un colegio concertado de una orden religiosa y compara los padres a donde prefieren llevar a sus hijos. 
    Más aún, todos los años hay plazas escolares vacantes y en la concertada las solicitudes superan las plazas disponibles.
    ¿Que ocurre? ¿Que esas personas no son españoles? ¿O es que los consideras raritos?
    Por favor, un poco de seriedad en estos asuntos.

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  • Teresa A Teresa A 24/01/20 12:46

    Me parece que este artículos ha dado en el clavo.

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  • Chuchi1 Chuchi1 24/01/20 10:51

    Las actividades complementarias no son curriculares. Zapatero hizo una ley que obligaba a los centros concertados a que dichas actividades fueran de "carácter" voluntario, su finalidad era que no fueran obligados los alumnos al adoctrinamiento religioso. Mira por donde VOX utiliza una ley de Zapatero. Este asunto se resuelve eliminando poco a poco (según las necesidades), los conciertos educativos y el Concordato. ¡Es la pasta, no el adoctrinamiento!.

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    • Emanem Emanem 25/01/20 19:08

      A ver si lo entiendo. Hablar de religión es adoctrinar pero hablar de sexualidad según determinada visión de la misma no lo es. 
      Pues No, no lo entiendo.

      Te lanzo otra. Deberías recriminar al PSOE y la ultraizquierda que no adoctrinara con el tema de la religión......en la Comunidad Valenciana la Conselleria de educación en determinadas zonas con presencia de musulmanes pone profesores para enseñar el islam.  ¿Como lo ves?

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  • GRINGO GRINGO 24/01/20 10:39

    Para "no bailar al ritmo de VOX", al igual que he comentado en el artículo de JM Contreras, es mejor no hacer ni caso, ni ser portavoz, aunque sea para condenar......no leeré éste artículo.

    No hay mayor desprecio que no hacer aprecio.

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  • josemariarojas josemariarojas 24/01/20 09:48

    entre ese adoctrinamiento ultra se encuentra lo pecaminoso y peligroso que es el divorcio? que conteste el señor abascal.

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  • itnas itnas 24/01/20 09:17

    Existía una leyenda hasta hace poco, si no existe aún, según la cual los humanos empleamos no más del 10% de nuestro cerebro. Lo cierto es que no se sabía muy bien cómo se había calculado semejante porcentaje así como tampoco qué era exactamente eso de usar un cierto porcentaje del cerebro. Parece que la 'fake news' científica tenía como objetivo hacernos saber que nuestro potencial intelectual es casi ilimitado, o por decirlo mejor, siempre superable. Hoy día se acepta que no es así (véase, por ejemplo, https://www.bbc.com/future/article/20121112-do-we-only-use-10-of-our-brains) dadas las dudas que contiene semejante afirmación. Ciertamente, no sé la razón por la que he recordado esto leyendo el artículo.

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 24/01/20 08:40

    Muy buena columna. Buen día!

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  • paco arbillaga paco arbillaga 24/01/20 07:28


    «¡Asumimos su lenguaje!» Desde hace bastante tiempo «el poder» intenta, y muchas veces lo logra, apoderarse del lenguaje y transformar el significado de las palabras según convenga a sus intereses económicos, políticos, religiosos, culturales.

    Hoy en día para saber qué significan algunas palabras, como por ejemplo populismo, primero hay que conocer cómo piensa o qué pretende transmitir quien la dice. Lo mismo ocurre con la palabra doctrina, que en su primera acepción del diccionario de la RAE, se lee:

    «1. f. Enseñanza que se da para instrucción de alguien.»

    ¿Qué tiene ese de malo? Por supuesto que su bondad o maldad dependerá para qué se instruye o cómo se utilizan los conocimientos adquiridos. No me parece que todas las personas que reciban una instrucción/«doctrina» de cualquier conocimiento se vuelvan unos fanáticos de la misma, que es lo que parece se quiere transmitir estos días con el uso de esa palabra.

    Y ninguna duda que hay grupos en la sociedad que a través de sus doctrinas pretenden convertirnos en fanáticos adictos, practicantes y seguidores de sus ideas; incluso hay gente que en las elecciones vota a quienes manifiestan esas pretensiones. Osasuna.

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    • paco arbillaga paco arbillaga 24/01/20 09:10


      «Bailar al ritmo de Vox.» Esto está pasando estos días en Pamplona. «…Hace dos años esto no hubiera pasado. Y también me pregunto si hubiera sucedido hace seis, porque todavía VOX no estaba…:

      https://www.noticiasdenavarra.com/navarra/pamplona/2020/01/24/chirria-hablar-orgasmo-femenino-cree/1017742.html

      Osasuna.

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  • Manuelso Manuelso 24/01/20 00:02

    Hay un discurso de odio y un ataque a la escuela pública dirigido por las organizaciones ultracatolicas

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  • Atea Atea 23/01/20 22:56

    Hablar del matrimonio homosexual no es adoctrinar como no lo es hablar del aborto, ni de las diversas opciones sexuales, ni de los distintos tipos de familia, ni de nada. El pin parental o veto, o como llamen a semejante despropósito no solo es defendido por Vox y sus votantes, el temor a que el alumnado se contagie de homosexualidad, transexualidad o libertinaje está bastante extendido y aquí mismo en este digital hemos leído algunos comentarios al respecto. Me pregunto qué es lo que creen que se imparte en esos talleres y lo que está claro es que nunca han asistido a uno. Las charlas están dentro de los contenidos curriculares y aprobadas por el equipo docente y la Comunidad Autónoma donde se imparten y allí se habla de respeto, no son talleres sexuales donde se explican posturitas sino que sirven para sensibilizar sobre el acoso, desdramatizar y solventar dudas que el mismo alumnado presenta. Ni se recomienda ni se fomenta ninguna orientación sexual.
    Que Vox es un regalito del independentismo lo ha metido el sr. Arroyo con calzador y por no perder la costumbre de soltar su tirito de rigor.

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    • Silk Road Silk Road 24/01/20 10:40

      Iba a decirlo yo pero ya lo has dicho tú. Es típico de Arroyo echarle la culpa a los independentistas o a quien se tercie, de todo lo que sucede. Menos al PSOE. Que ha gobernado España durante veintitantos años pero no tiene la culpa de nada. La verdad es que la culpa del surgimiento de VOX y del auge de los populismos de extrema derecha en general la tienen los partidos tradicionales, que no han proporcionado a los ciudadanos una vida digna y esperanza de una vida aún mejor para sus hijos. El PSOE tiene, como mínimo, la mitad de la culpa.

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    • subeChico subeChico 24/01/20 07:48

      !ay Arroyo! Qué tendra que ver el culo con las témporas.
      El independentismo encumbró a Ciudadanos en Cataluña y en España. Su hundimiento, por la soberbia de su dirección, ha fortalecido a los fachas que se ocultaban en el PP. La ola que les encumbra viene de Los Trumps y los Bolsonaros asi como des fascismo galopante de la UE.

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