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¡A la escucha!

Gregorio Ordóñez

Publicada el 25/01/2020 a las 06:00 Actualizada el 24/01/2020 a las 20:16
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Recuerdo perfectamente cómo me enteré de la muerte de Gregorio Ordóñez. Estudiaba tercero de Comunicación Audiovisual en Pamplona y llevar la radio enchufada todo el día era ya parte de mi rutina. Estaba aparcando el coche frente a la biblioteca, era época de exámenes finales, y llevaba semanas que no salía de allí: vivía en la biblioteca de Medicina, donde mejor se estudiaba. Justo cuando iba a apagar el contacto entró la última hora: en San Sebastián se había registrado un tiroteo. Habían disparado contra el teniente de alcalde del Ayuntamiento y la primera información hablaba de que su estado era muy grave. Estuve dentro del coche casi una hora. No podía dejar de seguir la última hora de una noticia que nos impactó a todos. Aquella tarde me costó concentrarme. A mí y todos los que estábamos allí. Buscábamos la última hora constantemente, enchufábamos la radio, alguno llamaba a sus familiares en San Sebastián para buscar información. Lo teníamos demasiado cerca y desgraciadamente, para algunos, las amenazas de ETA formaban parte de su cotidianidad. Alguno recibía en casa esas amenazas y alguno, alguna, un año después, tuvo que salir corriendo a Donostia porque la banda había colocado en el coche de su padre una bomba lapa.

Así que la realidad de ETA la conocíamos. Nací en Pamplona y desgraciadamente ya me había tocado vivir en primera persona el estallido de un coche bomba siendo bien pequeña, el susto en casa porque las ventanas del salón casi reventaron, el sonido de las sirenas. La incertidumbre de no saber qué había pasado y las caras de tristeza de mis hermanos mayores y de mis padres cuando se confirmaba lo peor: había varias personas muertas.

Pero aquella muerte, una más de ETA, nos sacudió a todos. Gregorio Ordóñez fue un político que había logrado superar el lenguaje retórico. Valiente, directo, pedía algo tan simple como que la sociedad dejara de mirar para otro lado y plantara cara a la banda, le dijera que en su nombre no, dijera “Basta ya”. Ordóñez llevaba tiempo recibiendo en el contestador de su casa avisos de los pistoleros: o se callaba o pagaría él y su familia las consecuencias. Pero Ordóñez no se calló. Sabía que el silencio había sido el mejor aliado de la banda durante años y que plantarles cara era la única forma de acabar poco a poco con su discurso.

Al día siguiente fue mucho más difícil sentarse a estudiar. Estaba pegada a la radio, a la tertulia de Iñaki Gabilondo que, con entrevistas y testimonios de quienes le habían conocido, fue dibujando el inmenso dolor que se instaló entre los donostiarras por aquel asesinato. Fue el principio de lo que la banda llamó la socialización del conflicto, una forma muy sutil de decir que a partir de ese momento ponían en su diana a políticos y cargos del PP y del PSOE. Una etapa demasiado larga, que duró años y en los que el goteo de políticos, empresarios y periodistas asesinados por ETA fue incesante. En 2002, siete años después, volví varias veces a San Sebastián para contar cada asesinato de la banda. José Luis López de la Calle, tiroteado en Andoain. Recuerdo que tuvimos que hacer el directo y salir zumbando de allí porque empezaron a rodearnos y a insultarnos. José María Korta, empresario. Santiago Oleaga, del El Diario Vasco: un tipo con casco se bajó de la moto donde estábamos los periodistas y empezó a fotografiarnos. En Polloe, ya por la noche, contábamos cómo había sido aquel día para la familia mientras veíamos las luces de Anoeta encendidas porque jugaba la Real Sociedad.

Esta semana, en su San Sebastián natal, esa que amaba tanto y por la que luchó, se inauguraba una exposición en recuerdo de Gregorio Ordóñez. Y el título no podía ser más oportuno La vida posible, la vida que no vivió y que podría haber sido si Javier García Gaztelu, alias Txapote, no le hubiese disparado por la espalda. Ordóñez nunca tuvo miedo de hablar y decir lo que pensaba, de alzar la voz por estar harto de ver tanta sangre y atentados en las calles. Por buscar una convivencia en paz. Su valentía y su asesinato fue la palanca de cambio para que gente tan joven como Borja Sémper, María San Gil o Eduardo Madina se metieran en política en la peor época de la banda. Hoy, ninguno de los tres sigue en primera línea, decepcionados con cómo la política ha acabado convirtiéndose justo en lo contrario en lo que ellos siempre defendieron jugándose la vida. En esa vida posible sería un lujo poder escuchar qué diría el Gregorio Ordóñez de ahora. Seguro que volvería a darnos una lección de lucidez.

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19 Comentarios
  • Gabrielon Gabrielon 03/02/20 00:52

    No pasa nada por recordar la pena de los familiares y la bajeza moral del asesinato de Ordóñez. Es algo humanamente imprescindible. Es el soporte ético sobre el que se puede exigir al Estado que reconozca la inmundicia de la guerra sucia, de los indultos a la represión policial en toda la transición y después, y que se juzgue a todos los ciudadanos por igual. Si nos ponemos exquisitos cuando se condena a ETA, en plan "sí, pero..." creo que no estamos siendo ecuánimes. Cuando digo que el GAL era repugnante, no quiero que me hablen de ETA. Al revés tampoco hace falta. Lo único bueno es que se acabó todo aquello, y en parte se lo agradezco a Zapatero, a Otegi... y a las víctimas que buscaron por encima de todo la reconciliación -eso es muy meritorio-. El trazo grueso está muy bien para tuitear y para la barra del bar, pero la Historia no funciona así.

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  • ORIMARJV ORIMARJV 29/01/20 11:21

    La violencia y la injusticia no tienen justificación alguna, ni razón que la sustente. No está mal que de vez en cuando hacer memoria de nuestra historia, para evitar repetirla. Gracias Resano.

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  • taxista y rojo taxista y rojo 27/01/20 21:29

    Espero algo diferente de este medio.
    Para leer lo mismo de siempre ya me bombardean en cualquier tele-diario.

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  • smbelen smbelen 27/01/20 09:31

    Helena: Me parece que tu artículo es demasiado literario. El asesinato de Ordoñez fue la espoleta que hizo que muchos volviéramos la espalda a cierto sector. De todas formas su asesinato blanqueó su gestión como político en la ciudad. Como fue el caso de Illumbe.
    Y no entiendo la necesidad de traer a colación las luces de Anoeta con el acompañamiento a la familia en su dolor. Hay que hablar claro, lo demás resulta tendencioso.

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 26/01/20 08:34

    Viendo algunos comentarios me parece evidente que el espíritu de la Inquisición anida en parte de la izquierda española.

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 26/01/20 08:34

    Viendo algunos comentarios me parece evidente que el espíritu de la Inquisición anida en parte de la izquierda española.

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  • Esdaquit Esdaquit 25/01/20 23:53

    Opinar sobre estas cuestiones, siempre es asunto delicado. Afortunadamente, la violencia armada como actividad organizada, dejó de existir en nuestra sociedad hace ya tiempo. Todas las víctimas, y sus familiares, tienen el mismo derecho al reconocimiento como tales víctimas, independientemente de la causa por la cual murieron. En este sentido, puede decirse que aún quedan muchas heridas por cerrar y muchos restos humanos que recuperar de fosas comunes. Así mismo, ha habido muchos asesinatos cuyos ejecutores quedaron en la impunidad o apenas cumplieron una mínima parte de la pena a que fueron condenados, siendo algunos incluso condecorados. Lo describe muy bien el Gran Wyoming en su último libro, "La furia y los colores". El asesinato de Ordoñez fue terrible, deleznable, como el de Blanco, el de Josu Muguruza, o el de Brouard. Como víctimas, deberían ser todos ellos igualmente reconocidos, homenajeados y recordados. Pero no es así, como todos sabemos. Que infoLibre contribuya a aumentar el diferente trato que se dispensa a unas y otras víctimas, con este artículo de la Sra. Rosano, es algo que, sencillamente, no puedo aplaudir.

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  • taxista y rojo taxista y rojo 25/01/20 23:35

    Helena eres una petarda

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  • Pepita Pepita 25/01/20 16:48

    El uso y abuso que hacéis de su muerte
    ,da asco, como si fuera el unico, que pasa era del Pp, y los Guardias Civiles ,Policia Nacional, Lluch , presidente del Tribunal Constituciobal, para mi otroma victima como los del 11M

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    • Emanem Emanem 25/01/20 19:12

      Sinceramente, lo que da asco es tu falta absoluta de sensibilidad.  Aún así te deseo que te vaya bien en la vida.

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    • Isabelle006# Isabelle006# 25/01/20 17:45

      Ni a los abogados de Atocha, a quienes toda esa recua de gañanes del PP no se dignaron ni mencionar. Tampoco deploraron públicamente la autoría de los asesinos de ultraderecha, será porque como son "unos de los suyos" lo incorporan estupendamente.

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  • GRINGO GRINGO 25/01/20 15:08

    He aquí una víctima que no fue tan explotada como Miguel Angel Blanco, y no deja de ser un atentado a la dignidad de todos los demócratas.

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