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En Transición

Toca pasar pantalla en el debate climático

Publicada el 27/01/2020 a las 06:00 Actualizada el 26/01/2020 a las 14:54
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Cada vez que un temporal deja efectos devastadores, que los termómetros marcan récords o que un informe de riesgos globales como este muestra con datos dónde nos hemos metido, es imposible no recordar a Gil de Biedma: "Que la vida iba en serio, uno lo empieza a comprender más tarde". Porque exactamente eso es lo que a la sociedad actual le está pasando con el cambio climático, al que hoy ya llamamos crisis o emergencia climática.

Tras décadas de mirar hacia otro lado, años debatiendo sobre la existencia de dicha crisis, y apenas unos meses desde que los jóvenes han salido a la calle a gritar que tienen derecho a seguir viviendo aquí, se empieza a intuir que esto, en verdad, iba en serio.

El último aldabonazo lo ha dado el temporal Gloria. Si bien habrá que esperar a que los estudios de atribución digan exactamente en qué medida esto es efecto del cambio climático, existen ya evidencias más que suficientes para afirmar que los fenómenos extremos como Gloria son más frecuentes y más virulentos debido a la crisis climática.

Hoy volvemos la mirada al litoral mediterráneo y vemos playas asoladas en las costas levantinas y un Delta que ya no lo es. Imágenes como esta son impresionantes y desoladoras porque nos muestran que el futuro distópico que dibujaba la ciencia ficción ha llegado antes de lo previsto, porque ni era futuro, ni era simple ficción. Lo de distópico dependerá de lo que hagamos.

Las costas del Mediterráneo, fuertemente explotadas por un urbanismo depredador sin límites que no ha tenido en cuenta la disponibilidad de recursos ni la vulnerabilidad del entorno, han sido víctimas de este temporal y lo seguirán siendo en el futuro. Su posición geográfica hace que el riesgo sea extremo, paradójicamente en una de las zonas donde más caso omiso se ha hecho de las mínimas reglas de sostenibilidad del territorio.

El caso del Delta tampoco puede coger a nadie desprevenido. Desde hace décadas, la Plataforma en Defensa del Ebro y otras organizaciones ecologistas claman por la conservación de un Delta amenazado por la disminución de sedimentos que le aporta el río Ebro debido a la construcción de embalses y a la detracción de caudales aguas arriba. Esta vez ha sido el temporal Gloria el que le ha dado el golpe –veremos si definitivo– al Delta, pero sobre esa maravilla de parque natural penden como espadas de Damocles amenazas que llevan siendo señaladas hace décadas.

El tradicional debate entre ecología y desarrollo ha quedado ampliamente superado, como muestran estos dos ejemplos. Los agricultores y pescadores del Delta hablan de ruina económica, los pueblos de la costa mediterránea calculan daños millonarios, los propietarios de apartamentos en primera línea de mar ven peligrar el sueño en el que han invertido los ahorros de toda una vida, etc. A aquellos que siguen pensando que hay que elegir entre desarrollo económico o cuidado del planeta, hay que decirles que toca pasar pantalla.

La siguiente no será más sencilla. Es significativo que una de las primeras grandes medidas del nuevo gobierno haya sido la aprobación de la declaración de emergencia climática y un paquete de actuaciones para hacerle frente; que la presidenta de la Comisión europea, Úrsula von der Layen, anunciara el Green New Deal al iniciar su mandato; o que el Foro de Davos haya dedicado su última edición, como refleja Javier Martínez en este artículo, a ver cómo el capitalismo puede salvarse de sí mismo, lo que incluye conservar la biosfera de la que depende.

Con un considerable consenso en el diagnóstico, el próximo paso será nítidamente político, y por lo tanto con una fuerte carga ideológica. La transición ecológica que toca acometer puede hacerse con criterios de justicia o bajo el "sálvese quien pueda", y la protección ambiental puede plantearse para el conjunto del planeta o para un reducto de privilegiados acomodados en espacios limpios, seguros, abastecidos de agricultura ecológica y conduciendo coches eléctricos. Si se opta por la segunda vía el fracaso está garantizado por dos motivos: en primer lugar porque, aunque se acoten zonas exquisitas, el desafío ambiental es global y se cuela por todos los rincones; y en segundo porque la transición que hay que acelerar va a exigir en el corto plazo cambios de modelos de vida que únicamente si se plantean con justicia pueden ser asumidos por el conjunto de la población. Los chalecos amarillos fueron solo una pequeña advertencia de lo que puede acabar generando una transición que, por otro lado, es ineludible.

En el debate sobre la crisis climática, toca pasar pantalla: dejar de discutir del qué, para pasar a profundizar en el cómo. Una batalla ideológica como pocas.

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7 Comentarios
  • bidebi bidebi 27/01/20 15:51

    Hay quienes aseguran que la tierra es plana y yo no he estado en el espacio para verlo.
    Por lo tanto, me he de fiar de la mayoría científica que nos dice que es redonda.
    Hay quienes dicen que el cambio climático es un cambio natural, pero desde mi ignorancia me he de fiar de la mayoría científica que asegura que es debido al factor humano. Y digo esto porque siempre he tenido dudas, desde mi ignorancia, de la forma en la que se puede calibrar semejante afirmación tan contundente. Teniendo en cuenta además de que pueden existir factores desconocidos para la actual ciencia que determinen el cambio. Lo que si parece cierto es que el cambio climático se empieza a producir mediante calentamiento a partir de la revolución industrial.
    Asumiendo, por lo tanto, lo que determina la gran mayoría de científicos, será oportuno decir que siendo el factor humano el desencadenante, cabría precisar que mejor que eufemismos como “factor humano” habría que empezar a hablar de sistema económico y de forma de vida como responsables. Entre otras cosas porque seguro que hay millones de humanos que para nada han contribuido al cambio climático si no todo lo contrario.
    Entonces llegamos al quid de la cuestión que consiste en dilucidar si es posible dentro del sistema un cambio de modelo de producción o de si el sistema es compatible contra otra forma de producción. Y de la misma forma, habría que saber si los actuales pobladores de las zonas desarrolladas del planeta están dispuestas a cambiar su forma, modelo y nivel de vida en aras a impedir que dentro de cincuenta años sus descendientes no puedan respirar. Suponer que existe conciencia ecológica en las mayorías es demasiado suponer si no consideramos como tal el postureo, la moda o la hipocresía.
    Las imágenes de olas de catorce metros sobrepasando las casas en el Mediterráneo son muy impactantes. Pero como suelen decir los más viejos “el mar recupera lo robado”.
    Estamos hablando de casas construidas casi en la misma playa. Y así en la gran mayoría de costa. Ahora, ¿qué se hará, se reconstruirán o se demolerán?. Me temo lo peor. Con esto mismo se verá si el respeto a la naturaleza por parte de TODOS es postureo o no.

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  • Anselm Llorenç Anselm Llorenç 27/01/20 09:41

    Excelente artículo, aunque, si me lo pernites, Cristina, te haré un par de correcciones de detalle. La primera,l sobre las "atribuciojes": estas corresponden a la meteorología, no a la climatología. El cambio climático, como cualquier fenómeno global y de largo alcance, no puede dar cuenta de ningún acontecimiento individual, sino solo de su frecuencia y de su intensidad; es decir, de manera probabilística. En ningún caso concreto podrá atribuirse a este cambio un fenómeno sinngular. En segundo lugar, es cierto que el Delta del Ebro está´en grave peligro, pero también me parece cierto que las consecuencias de la borrasca Gloria no suponen su fin, ya que las consecuencias son reversibles. En todo caso, si fenómenos así se repiten con frecuencia y se mantiene la política de evitar que lleguen sedimentos, el fin está cantado. Pasa, a mi modo de ver, como con los incendios forestales en la zona mediterránea: que los bosques desaparezcan definitivamente depende de la frecuencia y de la intensidad de los incendios, no de unm solo incendio.

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    • itnas itnas 27/01/20 12:09

      Un comentario magnífico. Los modelos probabilísticos no pertenecen al dominio de los sociólogos-politólogos, dando como resultado que se centren en fenómenos locales y extrapolen sin conocimientos profundos sobre el problema. De aquí que sean los expertos en el cambio los que deberían escribir y traducir a lenguaje común sus conclusiones.

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  • itnas itnas 27/01/20 08:57

    Me permito hacer una observación. Primero, la información rigurosa sobre el problema puede verse en https://www.ipcc.ch/spanish/. No obstante, como apunta la autora, haríamos bien en pensar en el cómo dado que el diagnóstico es claro según los expertos. Pero mi observación se dirige hacia 'el paso político' comentado en el artículo pues chirría un poco que sean los políticos los encargados de la solución. Como espero no ser tan inocente como para no comprender qué se quiere decir con una solución política, supongo que una alternativa razonable es que los políticos sigan 'a pie juntillas' lo que aconsejen los expertos que han diagnosticado el problema. Podrá objetarse que dicha propuesta es no entender la política, las reglas sociales, etc. aunque me temo que es considerando estas sutilezas sociales lo que nos ha hecho llegar donde hemos llegado. Si estamos ante un cambio y fin de ciclo, habrá que abordarlo con todas las consecuencias supongo. A no ser que el ordenador cuántico se haga realidad habitual antes de lo previsto y ocurran cosas como que al ir a pagar la factura en un restaurante en el que acabamos de comer se nos diga que dicha factura, impresa por un computador cuántico, ya fue pagada ayer.

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  • paco arbillaga paco arbillaga 27/01/20 06:56


    «Dejar de discutir del qué, para pasar a profundizar en el cómo» creo que es evidente que hay que empezar a hacerlo YA, y lo mismo hay que plantearse con los puestos de trabajo que la tecnología está suprimiendo por lo que millones de personas se quedan sin trabajo o se les ofrecen trabajos precarios que no permiten vivir con dignidad.

    En los dos casos las soluciones tienen que ser planetarias; hacerlo por países sería solo un parche que serviría para una temporada. ¿Estarán esperando los dirigentes de Davos, del mundo, a que nos pongamos chalecos amarillos y salgamos a la calle? Osasuna.

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  • pepelu. pepelu. 27/01/20 06:10

    Yo espero que las consecuencias de este cambio climático, al paso del temporal Gloria, haga remover conciencias y no ocurra como cuando apareció muerto en una playa del Mediterráneo el niño Nilufer Demir, que solo conmovió a la opinión pública durante una semana

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  • Ayla* Ayla* 26/01/20 22:45

    De aquellos polvos (cambio de la ley de costas para urbanizar hasta los tiestos) estos lodos.
    Esperemos que se hayan visto las orejas al lobo.

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