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No por más votar habrá mejor democracia

Publicada el 03/02/2020 a las 06:00

En las reivindicaciones de más y mejor democracia a menudo se plantea el referéndum como la quinta esencia de la soberanía popular, haciendo de las urnas el símbolo de la participación por excelencia. Sin embargo, siendo cierto que la idea de democracia va unida a la de manifestación de las preferencias –generalmente expresada por medio del voto en sociedades de ciertas dimensiones–, quedarse en la reivindicación del referéndum denota poca ambición democrática y a menudo esconde la incapacidad de los líderes para gestionar situaciones complejas.

En este artículo Lluis Basset, citando al intelectual francés Pierre Rosanvallon, enumera los "ángulos muertos" de los referéndums. Para el historiador y director de la escuela de altos estudios sociales francesa, estas consultas disuelven la noción de responsabilidad política, confunden el corto y el largo plazo, olvidan la deliberación democrática para dar paso a un juego de propaganda y sacralizan el principio mayoritario hasta convertir la decisión en irreversible. Estos cuatro efectos perversos podemos verlos estos días en el Brexit pero se pueden aplicar a otros muchos debates, Cataluña incluida.

Se olvida a menudo que un referéndum nunca soluciona un problema. Muestra una foto fija, desvela la opinión y, si sabe leerse, incluso el sentir de una sociedad, todo ello mediante una expresión aritmética supuestamente clarificadora. Pero no resuelve los conflictos. A lo sumo, tomado de forma aislada, puede extremar las posiciones y exacerbar la polarización. Esto no quiere decir que las consultas al electorado deban descartarse, pero es imprescindible profundizar para entender qué son y qué no, y sobre todo, qué necesitan para desplegar todo su potencial democrático.

La democracia entendida de forma ambiciosa y radical no se conforma con el ejercicio del derecho a voto por mucho que éste se ejerza con frecuencia. Tiene forzosamente que ir mucho más allá y extender la deliberación y la participación del conjunto de la ciudadanía a todas las esferas de lo público, en todo momento y lugar. Se trata de crear dinámicas democráticas en el día a día de las instituciones, pero también en las empresas, en el tejido social, en las escuelas y universidades, en los medios de comunicación, etc. En definitiva, se trata de crear sociedades democráticas para conseguir políticas democráticas.

Así y todo, en ocasiones, cuando se quiere conocer la opinión social o cuando se quiere ratificar o rechazar un acuerdo, el referéndum puede ser un buen instrumento, pero deberá cumplir varios requisitos. Además de formular la pregunta de forma clara, inequívoca y sin incitar a una respuesta en concreto, una convocatoria de este tipo debe ir precedida de un proceso de formación, información y deliberación donde el conjunto de la sociedad comprenda la cuestión planteada, en el que pueda conocer y contrastar posiciones diferentes de quienes conocen a fondo el tema, y en el que se muestren a las claras las consecuencias de optar por una u otra opción. De ahí la importancia –una vez más– de los medios de comunicación como mecanismos clave para la democracia, puesto que son ellos –y en buena medida lo siguen siendo pese a las redes sociales– los encargados de transmitir y dinamizar una parte importante de ese proceso.

Finalmente, el porcentaje exigido para tomar una u otra decisión deberá ser proporcional a las consecuencias de la misma. Pensar que la decisión del Brexit se haya tomado por apenas cuatro puntos de diferencia entre los partidarios de abandonar la Unión Europea y los de permanecer en ella es pedirle muy poco a la democracia. Como sería poco consistente pensar que el futuro de la relación de Cataluña con España pueda decidirse por un un 51%, en uno u otro sentido. En ambos casos, la división de las sociedades en dos mitades casi idénticas hubiera obligado, desde un punto de vista de responsabilidad política y de radicalidad democrática, a gestionar la división en aras del interés general, que no es otro que la convivencia. Es decir, una lectura diferente del referéndum del Brexit bien podría haber aludido a la enorme división social para articular un proceso de negociación social y política que pudiera identificar una solución mejor trascendiendo al binario sí – no; BrexitRemain.

En momentos de desafección democrática donde la política es vista como un problema y no como una solución, la mejora de la calidad democrática es el muro de contención frente a opciones populistas que se nutren del desapego. En España, por mucho que el CIS haya disimulado el resultado desagregando las preguntas, la preocupación y el rechazo a la política ha batido récords, y lo que es peor, los bate casi cada vez que se hace una nueva encuesta. Si extendemos la mirada al resto del planeta, lo que vemos no es más alentador. Según un reciente estudio de la Universidad de Cambridge, el 57% de los ciudadanos de 154 países, entre ellos España, afirman que están "insatisfechos" con la democracia, obteniendo la tasa más alta desde que dicha universidad empezó a realizar este informe hace 40 años.

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14 Comentarios
  • Isa. Isa. 06/02/20 11:44

    Magnifico y valiente análisis, Cristina. La reflexión sensata debe ocupar su espacio en la realidad que nos ocupa. Es vital desentrañar expresiones manidas o creencias aparentes de fuerza ideológica impostada. También lo percibo, por incapacidad politica de gestionar lo complejo. Es vital, por interés general de alumbrar el mínimo desarrollo de convivencia y armonía cìvica, lejos de incrementar mayor polaridad para alimentar el conflicto desde una simple foto. Para lograrlo, se requiere un honesto proceso de calidad en la información y análisis, valorar la consecuencia de lo trascendente y desmitificar las expresiones generales en abstracto. Lo comparto y valoro tu rasgo característico de objetividad.

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  • Cuco43 Cuco43 03/02/20 17:03

    Estoy de acuerdo con Cristina Monge.
    Y digo también que en cualquier consulta vinculante que resulte en un proceso irreversible, y el Brexit lo es, como la independencia de un territorio, se debe exigir una mayoría muy cualificada de por lo menos el 75 %. ¿Sería posible que una independencia de todo o parte del territorio segregado se revirtiera bajo control e impulso del estado originario mediante un nuevo referéndum? Me temo que no, ni aún alcanzando el 75 % de mayoría. Lo más probable es que el nuevo estado en su Constitución excluya la realización de referéndums de secesión.

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  • Arkiloco Arkiloco 03/02/20 14:51

    Excelente artículo el de Cristina. Aborda el tema de manera bastante amplia y hace suficientes citas como para cuestionar esa idea tan arraigada que vincula como un mecanismo incuestionable referendums o democracia directa con democracia o mejor democracia. El otro problema y que tambien cita en el artículo es la vinculación que se establece entre consulta o referendum y solución de un problema. He opinado sobre esto muchas veces y señalando que, precisamente, un referendum, o tratar de solucionar un problema de una forma binaria, con el sí o el no. con la suma arítmetica de quienes son más a favor o en contra de una opción, suele ser más un problema o "problema" que "la solución" o una solución. Normalmente y para hablar en estos términos no se desarrolla que se entiende por solución y se considera que es establecer quienes suman más. Multitud de problemas y, sobre todo, los relacionados con la convivencia en sociedades muy plurales, no se pueden resolver así y un referendum puede provocar o provoca más problemas y conflictos que lo que pretende resolver. No se pueden abordar con un sí o un no. Jonathan Sumption, profesor y exmagistrado del Tribunal Supremo británico, definido por los medios como "el hombre más inteligente del Reino Unido" (¡vaya tela!) lo expresaba y era así de radical en una entrevista reciente respecto al Brexit, los referendums en general y la llamada democracia directa como "soluciones": "Lo considero un modo ilegítimo de tomar determinadas decisiones. El del Brexit solo ha servido para envenenar nuestra vida política. Fue una farsa. Y no me refiero en concreto a la campaña, que en muchos sentidos fue una vergüenza, sino al hecho en sí de que existían muchas respuestas a la pregunta planteada, más allá del sí o del no. " O "... el objetivo no debe ser tomar decisiones, sino acomodar diferentes opiniones e intereses en esas decisiones. Una democracia directa es completamente incapaz de alcanzar ese objetivo." Con ello, no estoy afirmando, y como tampoco lo hace Cristina, que estos medios no deban utilizarse y no sean necesarios o convenientes para tomar otras decisiones o ratificar acuerdos. Ni más ni menos. Interrogar y problematizar.

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    • Arkiloco Arkiloco 03/02/20 15:15

      Otra cuestión que aborda Cristina al final es el aumento de la insatisfacción con la democracia entre los ciudadanos. Hay un dato aún más preocupante: aumentan las opiniones que consideran la democracia como prescindible, innecesaria o que crea muchos problemas. Y crecen en democracias muy consolidadas. No especialmente en España. Aparte de señalar como avanzan preferencias por gobiernos y sistemas autoritarios, traigo esto porque, según la teoria Bidebiana y Argaruense, esta pregunta no tendría sentido. Si la democracia no existe ni ha existido o es todo falso y aparente ¿qué es lo que quiere el personal?
      Total, todo es igual o sería lo mismo y ninguna diferencia cabe establecer entre lo que no existe y sistemas autoritarios o no democráticos. Y así, pondríamos en orden las cosas haciendo coincidir lo falso o solo aparente con lo real. Fuera lo "formal" y nos da lo mismo la Rusia de Putin que el UK de Johnson o la España de Sanchez, Iglesias, Casado y Abascal. en fin, las chorradas que hay que leer todos los dias de los que, de verdad, si están conectados a Matrix pero creen que somos los demás los que lo estamos.

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      • Antonio Basanta Antonio Basanta 04/02/20 19:43

        Hace tiempo que no le leía a usted y es un placer volver a leerlo. De acuerdo con su calificativo de fenomenal para el articulo de Cristina Monge que además se refiere al aun mas fenomenal articulo de Luis Bassets. Su tesis podría explicar como los valores democraticos desde Kant hasta hoy día han ido evolucionando en las democracias mejores del mundo hacia la desaparición de los referendums como forma de decidir por el pueblo. Y sin embargo esos tres siglos nos han ido mostrando como los totalitarismos han ido utilizando los referendums como forma de eliminación de los disidentes, de las minorias y la eliminación de las libertades individuales. Al fin y al cabo para un totalitario (ejemplos tenemos con Franco, Hitler o Stalin) un referendum es una forma de eliminar lo que en ese momento es minoría. "Si hemos ganado el referendum os jodeis los demás". Al fin y al cabo es la división del pueblo soberano en dos de tal manera que la mayoría, así puesta entre comillas, pueda aplastar a la minoría y destruir los derechos y libertades individuales. En las democracias representativas, que son las democracias con mayusculas, entre otras cosas les pagamos a los representantes y dirigentes porque decidan ahi interviene la responsabilidad política. Primero son los derechos individuales, luego la Constitución del Estado, los derechos y deberes de todos, la protección de las minorias y luego el debate politico gobierno oposición y las elecciones. Si un dirigente decide mal según opinen los ciudadanos siempre se le podrá echar en las siguientes elecciones o con las mociones de confianza o censura. Pero si la decisión fuera por referendum no se podría echar al dirigente porque él no sería "responsable". Siempre podrá decir fue el pueblo el que se equivocó y él seguir cobrando como dirigente. Como le dije al principio, un placer volver a leerle.

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        • Arkiloco Arkiloco 04/02/20 22:11

          Igualmente, Antonio. Para mi también es un placer leer tus informados y muy interesantes comentarios. No son precisamente ideas "populares" o que lleguen mucho dado lo asentadas que están algunas opiniones y lo mucho que se da por supuesto desde consideraciones bastante rudimentarias sobre la democracia. Votarlo todo, que el pueblo decida, derecho a decidir...¿puede haber algo más democrático o más expresivo de la "soberanía popular"? Y si cabalgas en esos caballos tan aparentes y rotundos no es nada fácil exponer otras ideas que van contracorriente de esas percepciones que parecen tan lógicas e intuitivas. En fin, que me alegro de volver a leerte y compartir la valoracón del artículo de Cristina. Un saludo.

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  • bidebi bidebi 03/02/20 12:13

    2.2
    Ahora bien, dicho todo lo cual, claro que las consultas se prestan a manipulaciones ¿Y QUÉ NO?. ¿Es que las elecciones a los partidos no?.
    Bajo mi punto de vista en las consultas hay dos temas importantes : Uno, sería la categoría de vinculante o no vinculante. Dos, sería el porcentaje necesario a considerar cuando la consulta es de importancia decisiva. Por ponernos en el grave conflicto de Catalunya con el Estado. El no vinculante podría solucionar la prohibición no democrática del estado a realizar consultas y podría desactivar en gran parte el conflicto. Y el porcentaje de votos no sería tan determinante.
    Lo que es impresentable en democracia es que nos pasemos el día preguntándonos qué quieren la mayoría de los catalanes sin atrevernos a preguntárselo porque el resultado puede ser adverso al nacionalismo español. Es absolutamente impresentable e infantil. Por lo tanto, la consulta tarde o temprano, es ABSOLUTAMENTE imprescindible para abordar el gran conflicto. ¿De qué coño van a negociar catalanes y españoles si ni tan siquiera saben lo que quiere la gente?. Es de vergüenza y una muestra del miedo a la democracia en España.

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  • bidebi bidebi 03/02/20 12:12

    Contestando al título : pero votando es la única forma de expresión final democrática.
    Y mientras se consiguen sociedades democráticas, ¿qué hacemos?.
    Las mayorías ciudadanas no se sientan representadas por los políticos, los políticos son considerados -en si mismos- como el principal problema de las supuestas democracias y los partidos son oligarquías de cuatro personas que deciden casi todo. Su consecuencia, la partitocracia existente, absorbe la totalidad del poder y de las decisiones, sin permitir la participación ciudadana. Entonces, ¿qué queda?. Pues para la participación ciudadana directa solamente quedan las consultas. Con partitocracia y sin sociedades democráticas con participación ciudadana, no podemos demonizar las consultas porque aquí y ahora son importantes. De hecho los países más democráticos son los que más consultan realizan, y los países menos democráticos, como España, son los que temen las consultas y las prohíben.
    “Los referéndums no resuelven los conflictos”. ¿Y qué o quién resuelve los conflictos?.
    Porque si la democracia representativa se dice que no representa y hay pocos indicios de cambio, no eliminemos también las consultas.

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  • Nidáguila Nidáguila 03/02/20 11:11

    El votar no es la quinta esencia de nada, pero por lo menos es un indicativo ,falso, pero indicativo ,de que somos alguien en este circo del nadie. Desde tiempos inmemoriales , hace 40 años en nuestro caso, nos habían dicho que era la forma de ser demócratas. Mentira, era la forma de mantener un sistema corrupto. Para ser demócratas hay que defender , primero una democracia,que no tenemos, y una serie de leyes vinculantes que nos hagan partícipes de nuestro destino aunque sea de pascuas en flores. En España carecemos de ambas cosas.El referéndum , que si no me equivoco, en España es consultivo, por algo lo hicieron así los llamados padres de la constitución, ya que las palabras las carga el diablo y no vaya a ser que algún personajillo inútil salga perjudicado por lo que el pueblo decida. Da igual quién opine de una cosa o de otra . Da igual defender algo o nada . Estamos en la transición entre la pérdida de libertades y la sociedad orwelliana. en ese impass podemos elucubrar todo lo que queramos y no queramos. Pero la realidad es tozuda y nos indica que no tenemos democracia, porque las personas no son lo primero. Es lo mismo que , para mi punto de vista ,el papel retrógrado en grado sumo de las religiones y sobre todo en España. Nos hicieron retroceder muchos años con relación a los países más avanzados. Y las mantenemos porque lo dicen aquellos que llegan a donde llegan después de besar los pies de quiénes mandan. Los referendos no serían necesarios si los gobiernos defendiesen el bien del pueblo. Pero deberían estar para que el pueblo ,ante la indecisión del gobierno,tuviese que tomar cartas en el asunto. Pero en nuestro caso da igual, ya que no nos da fuerza alguna. En general en España el votar, con todos los respetos, es una pérdida de tiempo ,porque siempre votamos lo mismo, la iglesia de muchos. Nada más. O lo que es lo mismo, la mentira y el retroceso intelectual y científico.

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  • Larry2 Larry2 03/02/20 10:07

    Me parece que votar un referendun o unas elecciones no es moco de pavo. Hay que darle su importancia. Por supuesto que hay que sentar las bases de la pregunta que se hace. No debe tener trampa, la gente debe estar bién informada, pero no debe haber miedo a preguntar a la población. Lo triste es que mucha gente se deja engañar, o es engañada, y no le da importancia a ninguna votación, votan lo mismo este quien esté o hagan lo que hagan, pero en preguntas claras y concisas seguro que el pueblo se pensaría muchas cosas. Yo soy de hacer consultas, es la única mánera de que la gente exponga lo que piensa. Eso sí consultas ordenadas, y no todo los días. Sobre todo hacerlas en temas importantes y de calado . agur

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    • Antonio Basanta Antonio Basanta 04/02/20 20:04

      ¿De verdad que usted piensa que una pregunta clara contestada con un SI o con un NO la gente expone lo que piensa?. Yo creo que usted eso no lo piensa, ni lo pienso, yo porque ninguno de los dos lo aplicariamos jamas en nuestra vida cotidiana para expresar lo que pensamos. En las relaciones personales, en las relaciones humanas, en las relaciones sociales, en las relaciones de pareja, las relaciones padres-hijos, en las relaciones empresarios trabajadores, etc ese no es el método que utilizamos para expresar lo que pensamos ni para saber lo que piensa el otro, con sus variantes, con su contradicciones, con sus negociaciones para llegar a acuerdos, etc. Usted expresa que una consulta refrendaria (distinta a votar un acuerdo del 90% de los representantes) puede haber preguntas que no tengan trampa y yo pienso que no es posible. La pregunta Sí-No siempre tienen trampa. Le podría poner miles de ejemplos y no conozco ninguno que se haya hecho sin pregunta trampa. Pongamos ejemplos cercanos. El referendum de Quebec preguntó si la gente que habitaba Quebec quería independizarse de Canadá. El referendum partía de la trampa de que Canada se podía partir en dos pero que QUebec era una e indivisible. Esa era la principal trampa. Por eso la ley de Claridad canadiense exige que un posible referendum hecho en Quebec solo permitira inddpendizarse a las partes de Quebec que votaran independencia pero a las regiones o capitales quebequesas que votaran que NO, se quedarían en Canada !por decisión popular! Si Canada se puede partir, Quebec aun se puede partir más! Cuando los lideres quebequeses han visto desmontada su trampa ya no les interesa un referendum que solo puede conseguir romper Quebec en varios pedazos. La otra trampa es que los secesionistas no querían que votaran todos los quebequeses, millones que viven en otras partes de Canadá. Esa era la 2º trampa. Un referendum para decidir la independencia de Quebec en que no pudieran participar millones de quebequeses. Como esos, todos los referendums Sí-NO sobre cuestiones fundamentales. son tramposos. Y no le he expuesto más que un par de ejemplos. Los hay a miles.

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  • Mirandero Mirandero 03/02/20 09:22

    Mientras haya políticos que mientan y no tengan reparos en tergiversar la realidad en beneficio de sus intereses, parte del electorado responsabilizará erróneamente al sistema de gobierno de los males que le afecten. El derecho al voto lleva implícito la responsabilidad de lo votado, y la libertad de ejercerlo permite a cada uno votar como considere oportuno. Desde el voto reflexivo hasta el voto por castigo son legítimos. Ahora bien, el responsable votará tras meditarlo, el irresponsable lo ejercerá visceralmente. Los votantes eligen a los representantes que han de velar por sus intereses. Son estos los que deben solucionar los problemas de los primeros, nunca crear o inventar problemas para presentarse ellos mismos como los únicos que pueden solucionarlos, y es lamentable que suceda con tanta frecuencia.

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  • _pau_ _pau_ 03/02/20 09:15

    Las mayorías son el resultado del fracaso de la democracia. Cuando existen conflictos que enfrentan a la mitad de la población con la otra media, la solución democrática es solucionar el conflicto a través de nuestros representantes y que se vote la solución pactada; que los representantes le pasen el balón a los representados es condenar al pueblo a una división y a una polarización que a largo plazo dificulta la gobernabilidad y la consecución de futuros acuerdos, incluso en temas en los que todos opinan lo mismo, pues los representantes consiguen el apoyo a través del conflicto, y no del consenso. Gracias a la estrategia de los partidos de polarizar al pueblo, ya no se valora la capacidad de alcanzar acuerdos con quien tienes enfrente, sino la habilidad de tirarle la piedra más gorda. Si los políticos dejan de hacer el trabajo por el que se les elige y dejan las decisiones conflictivas en manos de los votantes, condenarán a muerte a la democracia... y Dios sabe que vendrá después

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  • itnas itnas 03/02/20 07:29

    Buen artículo. De acuerdo salvo cuando aplicamos al 57% la lógica expuesta sobre porcentajes de los referenda.

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