x

Nos gustaría enviarte notificaciones de las últimas noticias y novedades

PERMITIR
NO, GRACIAS
X

La buena información es más valiosa que nunca | Suscríbete a infoLibre por sólo 1 los primeros 15 días

Buscador de la Hemeroteca
Regístrate
INICIAR SESIÓN
¿Olvidaste tu contraseña?
infolibre Periodismo libre e independiente
Secciones
Democracia pixelada

Si no te habla de fondos reservados hoy, no es periodismo

Publicada el 04/02/2020 a las 06:00

En el famoso caso Watergate, el periodismo de servicio público logró la primera y única dimisión de un presidente de los Estados Unidos. El republicano Richard Nixon había usado recursos de seguridad nacional para espiar a sus adversarios, acosar a la oposición y tapar actos de corrupción de su partido. Primero el Washington Post y luego el resto de medios, cubrieron el escándalo. La enorme atención mediática provocó tal bombazo político que se produjo un vuelco en las siguientes elecciones presidenciales. En plena Guerra Fría, Jimmy Carter logró la única victoria del Partido Demócrata en los casi 30 años que estuvo en pie el Muro de Berlín.

Es normal, y es sano. Un crimen así debe provocar terremotos políticos imprevistos. De no ser así, una democracia estaría desactivada, enferma por falta de riego informativo, aturdida por el ruido, pixelada.

Este lunes supimos que el Ministerio del Interior español destinó medio millón de euros de la partida de seguridad nacional al espionaje y la destrucción de pruebas sobre la Caja B del PP, durante el gobierno de M.Rajoy. Dinero público de todos, empleado para tapar dinero negro de partido. No para sobresueldos, o compra de medios, o trampear campañas, como en otras ocasiones, no. Financiando sobornos y secuestros a punta de pistola, según informa la Cadena SER. Tampoco hablamos de cualquier partida presupuestaria, no: la destinada a combatir el terrorismo y el narcotráfico. En vez de luchar contra el crimen organizado, habrían usado nuestro dinero para ejercerlo. Esta filtración debería generar un terremoto de magnitud similar al Watergate.

Pero en España, año 2020, queda ya poca capacidad de sorpresa para reaccionar ante cada nueva porción de #PPGate que llega vía filtraciones (benditos filtradores, por cierto, que en España siguen sin estar protegidos, tarea pendiente para este Gobierno). Conocemos el hedor de la podredumbre que se va destapando, pero también, ante la sensación de impotencia, nos vamos disociando de esa realidad. Gran parte del electorado ni siquiera llegó a vincularse con ella. El problema hoy ya no es la falta de información, ni siquiera la habituación e indefensión aprendida. Es peor aún. La peor amenaza hoy es la hiper-polarización política y mediática, la total fragmentación y desquiciamiento de la esfera pública. El pluralismo es sano, pero el autoencasillamiento en posiciones “duras”, en relatos incompatibles sin puentes comunes, es algo muy distinto. Genera un ambiente irrespirable.

Mientras escribo estas líneas, ninguno de los portavoces de los partidos de la derecha, y ninguno de los tres grandes diarios conservadores, ha reaccionado a este escándalo. Nada. ¿No merecen los lectores conservadores estar informados de semejante primicia? Cada vez más, los españoles vivimos ya realidades paralelas, incompatibles, sin espacios solapados para el encuentro, sin un relato común que permita solucionar problemas comunes. El periodismo debería ser arquitecto de esos espacios, de esa macronarrativa común. ¿Acaso es incompatible ser conservador, monárquico, religioso, o partidiario del liberalismo financiero con indignarse ante la putrefacción de las instituciones democráticas? No, no lo es. Hay amplios sectores política y mediáticamente huérfanos en España. No se dejen engañar, sea la cabecera de izquierdas o de derechas, si hoy no habla de fondos reservados, no es periodismo.

La fragmentación y polarización nos aíslan y paralizan el país. Avanzar requiere siempre de grandes consensos sociales, renuncias parciales de todas las partes para poder emprender la marcha en alguna dirección. Los únicos beneficiados de la parálisis nacional son las élites, quienes prefieren mantener el actual estado de cosas, porque en él se mantienen, con mayor o menor dificultad, en su posición privilegiada. Pero si ancianos y jóvenes, izquierdas y derechas, centralistas y periféricos, urbanitas y rurales, politizados e indiferentes, radicales y moderados, escuchamos y hablamos ya solamente en nuestras cámaras de eco personales, el horizonte no será de esperanza.

Si habitamos universos simbólicos diferentes (Yuri Lotman habla de semiosferas particulares), imaginarios enfrentados, apretados, impermeables, sin apenas puntos de contacto entre ellos, entonces quizá sólo una gran crisis pueda sacudirlos todos y volver a sacarnos de nuestras burbujas para movernos en alguna dirección, como tantas veces ha ocurrido a lo largo de la historia. Quizá, si ese fuera el caso, la labor política por excelencia sea hoy definir el carácter de esa crisis comúnmente percibida y el sentido de ese movimiento. O quizá todavía estemos a tiempo de hacer periodismo.

Más contenidos sobre este tema




6 Comentarios
  • Felip Felip 04/02/20 14:01

    Yo lo que lamento es que se conmociona el articulista, como yo, ante la noticia, olvidando que el insigne ministro del interior, en colaboración con el fiscal anticorrupcion de Cataluña, ya "se habían cargado la sanidad catalana".....y no pasó nada cuando en cualquier democracia de verdad, debían haber sido cesados ambos de inmediato, y, acto seguido, el fiscal general del Estado, que debe tutelar los posibles perjuicios originados, haber iniciado las acciones pertinentes. Y lo que no sabemos sobre investigaciones ilegales. A veces hay que comprender a los catalanes.

    Responder

    Denunciar comentario

    1

    2

  • Armandobis Armandobis 04/02/20 12:53

    El caso es gravísimo y no se insiste mucho en lo que a mi parecer es más grave. Policías, funcionarios públicos, traicionando a quien les paga, todos los ciudadanos, al servicio de un partido político, con una falta de imparcialidad e independencia, en definitiva de profesionalidad, mayúscula y participando en acciones claramente delictivas.

    ¿Ocurre esto también, en otros sectores , Hacienda, Educación, etc.?

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    3

  • GRINGO GRINGO 04/02/20 11:58

    Reivindicar la "decencia y el juego limpio", tenga uno la ideología que tenga, es una manera de construir un futuro un poco más justo.

    No podemos caer en el mism o error en el que caen los forofos futboleros, "cuando mi defensa zurra, es lo que hay que hacer, pero si el defensa contrario le zurra a mi delantero es un .......".

    Éso, y un control de ésos Fondos Reservados, que crean más problemas que los que solucionan, por lo que parece...

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    5

  • Javier A Javier A 04/02/20 09:32

    Cualquiera que no se entere de este tema o no le importe lo hace premeditadamente. Bien porque aplica el 'todos son iguales', bandera de los que creen que a ellos no los engaña nadie, bien porque, pase lo que pase, tienen otros intereses defendidos por la derecha que les llevan a hacer la vista gorda, bien porque están de acuerdo en que lo hayan hecho para acabar sea como sea con los rojos.
    ¿Para qué van a informar en sus medios del tema? Los primeros no escuchan, los segundos se harán los tontos y los terceros no necesitan explicaciones.
    Si alguien quiere enterarse de la realidad solo tiene que acudir a los medios decentes. Y no digo de izquierdas.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    7

  • m1.guel m1.guel 03/02/20 23:46

    Lyndon B. Johnson ganó las elecciones en 1966 y el muro de Berlín se erigió en 1961 por tanto no solo Carter ya que LBJ también era demócrata.

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 1 Respuestas

    1

    0

    • Miguel Á. Peralta Miguel Á. Peralta 04/02/20 10:02

      No fue elegido en 1966. Asumió el poder sin elecciones tras el asesinato de JFK en 1963. Aunque tienes razón en que fue revalidado en 1964, no en 1966. Ok, donde dice 30, habría que leer 28. No altera significativamente el contenido. Jimmy Carter fue una victoria inaudita, un político conocido por ser el único no anti-comunista de los candidatos, y su giro en política exterior hacia China, la URSS y Latinoamérica fue rotundo.

      Responder

      Denunciar comentario

      0

      4

 
Opinión