x

Nos gustaría enviarte notificaciones de las últimas noticias y novedades

PERMITIR
NO, GRACIAS
X

Accede a todos los contenidos de infoLibre durante 15 días por 1. | El periodismo tiene un valor

infolibre Periodismo libre e independiente

¿Quiénes somos? Sociedad de Amigos
Buscador de la Hemeroteca

Hazte socio
Iniciar sesion con Google Iniciar sesión Regístrate
INICIAR SESIÓN
¿Has olvidado
tu contraseña?
Secciones

Regístrate en infoLibre Comenta las noticias y recibe las últimas novedades sobre nosotros.

Gracias por registrarte en infoLibre Si además de comentar noticias quieres hacerte socio, sigue este enlace: Hazte socio
Formulario de Registro
¿Qué es Nombre público?

Es el nombre que se mostrará cuando hagas un comentario en infoLibre.es




¡A la escucha!

Un poco de calma

Publicada el 08/02/2020 a las 06:00 Actualizada el 07/02/2020 a las 18:01
Facebook Whatsapp Whatsapp Telegram Mas Redes

Envíalo a un amigo Imprimir Comentarios

Cruceros con miles de personas bloqueados en puertos de Hong Kong y Japón. Pasajeros sin poder salir de sus camarotes. Hospitales construidos en tiempo récord. Ciudades de millones de personas aisladas. Calles kilométricas que son fumigadas desde camiones. Pacientes aislados en cápsulas y sacados de aeropuertos entre medidas de seguridad extremas… La alerta por el coronavirus nos está dejando imágenes impactantes, sacadas casi de películas de ficción y que han dado la vuelta al mundo. Imágenes que han generado una alerta internacional y que, inevitablemente, han desatado cierta psicosis por sufrir contagios. Se han cancelado viajes, los restaurantes chinos están desiertos y en algunos colegios se han enviado circulares a los padres pidiendo que si alguien ha viajado fuera y sospecha que ha podido tener algún contacto con alguna persona infectada, que lo haga saber al centro. Tal cual.

En medio de esta psicosis cualquier síntoma susceptible de ser sospechoso de coronavirus se convierte en una situación surrealista. Una tos, sonarte la nariz, estornudar… El que tienes al lado te mira con cierto recelo y los que sufrimos alergia en esta época, entramos en el grupo de los de “separarte unos cuantos centímetros por si acaso”.

Los cipreses y yo no nos llevamos demasiado bien. Su polinización es ahora, en enero, febrero y marzo, así que estoy en plena fase de pico de alergia. Los días soleados, como los de esta semana, no ayudan y la secuencia de estornudos se hace más repetitiva. Especialmente por la mañana y por la noche. Así que sí, estar conmigo a primera hora de la mañana es aguantar un sinfín de “achuses”, de pañuelos de papel, y de intentar respirar sin parecer un pez. Es una imagen que se repite cada mañana durante estos meses. El lunes me tocó madrugar: estaba en Londres tras un fin de semana contando desde allí todo lo del Brexit y el atentado de Streatham. Elena –la productora– y yo cogimos el primer vuelo desde Heathrow para poder llegar a Madrid a tiempo para el informativo. La suerte estuvo con nosotras porque por los pelos no nos pilló todo el mogollón de Barajas, del cierre del espacio aéreo por el dron y después por el aterrizaje de emergencia del avión de Air Canadá. Nuestro avión llegó en hora y con algún que otro sprint por la terminal, pudimos llegar a tiempo.

Pero me desvío de lo que quería contarles. El caso es que el lunes estábamos muy temprano pululando por la terminal de Londres y mi secuencia de estornudos me acompañaba como una buena banda sonora. Nadie me miró mal, nadie se apartó cuando me vio sonarme la nariz. Yo no tengo los ojos rasgados ni rasgos asiáticos. No era a priori alguien sospechoso de tener síntomas del coronavirus.

China decía esta semana que en Occidente hemos sido demasiado alarmistas con esta situación. La OMS hablaba esta semana de que la epidemia del coronavirus ha generado también una infodemia: una consecución de falsas alarmas, de información errónea y “fuera de lo razonable”.

Quedan todavía semanas para que nos olvidemos de esta alerta. China va a seguir tomando medidas extremas: confinando a millones de personas para controlar la expansión del virus. La última es tomar la temperatura en Wuhan a todos aquellos que salgan a la calle. Han pedido que cada familia designe a una persona para que pueda salir a comprar cada dos días. A esas personas se les someterá a un estricto control de temperatura. Pero mientras, aquí, podemos tener algún gesto para poner un poco de cordura en todo esto. ¿Qué tal si este finde comemos en algún restaurante chino, o compramos en algún bazar de los cientos que hay en nuestras ciudades? No sé, es una idea.

Más contenidos sobre este tema




Hazte socio de infolibre

5 Comentarios
  • carmapeCar carmapeCar 09/02/20 12:25

    Algunas televisión viven de tenernos enganchados exagerando al infinito estás noticias que crean alarma. Un poco más de ética en información en algunos medios ,sobre todo televisivos.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    2

  • Mascarat Mascarat 09/02/20 00:35

    El único coronavirus preocupante se llama Felipe y se apellida Borbón.

    Responder

    Denunciar comentario

    4

    4

  • BravoA BravoA 08/02/20 21:09

    Efectivamente cordura. Los chinos que viven y trabajan en España es poco probable que estén infectados, pero cuidado con banalizar. La gente se muere de esto. Y se mueren muchos. Yo estaría poco preocupada si no fuera porque 100000 personas procedentes de la zona de riesgo se concentrarán en Barcelona en unos días. El nivel de contagios se puede dispara. Y no hay más forma de evitarlo que suspender o retrasar el evento. Lo siento, es un palo económico para Barcelona, pero la Salud Pública está por encima

    Responder

    Denunciar comentario

    1

    1

  • Fernandos Fernandos 08/02/20 18:11

    Un barco enorme es el sitio ideal para cualquier virus, si ademas no los desembarcan rapido, terminaran todos infectados

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    2

  • paco arbillaga paco arbillaga 08/02/20 07:25


    Como cada pocos días, hoy toca ir caminando (cerca de una hora desde casa) al bar de «la China» a tomar un pote y uno de los ricos pintxos que preparan (y con un precio muy apañado); una señora amabilísima con toda la clientela y que conoce los nombres de sus fieles clientes del barrio. En todos los años que lleva esa familia en Pamplona, ¡la de virus que les habremos transmitido a ella y a sus hijos! Osasuna.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    13

Lo más...
 
Opinión
Oferta anticrisis
 
Sociedad de amigos

Ya puedes ser accionista de infoLibre

Cargando...
Cualquier ciudadana o ciudadano interesado en sostener un periodismo independiente como garantía democrática puede participar en la propiedad de infoLibre a través de la Sociedad de Amigos de infoLibre.