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Desde la tramoya

14 factores del miedo

Publicada el 28/02/2020 a las 06:00 Actualizada el 27/02/2020 a las 20:29
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Sabemos que la probabilidad de adquirir la enfermedad en este momento es infinitesimal. Y sabemos también que, aunque cayéramos enfermos, la probabilidad de morir por el nuevo coronavirus es menor del uno por ciento.

Sin embargo, mucha gente tiene miedo

¿Por qué sucede así? ¿Qué es lo que hace que nuestra sensación de riesgo aumente en comparación con la que sentimos con otras actividades mucho más peligrosas?

La psicología de la percepción del riesgo, toda una subdisciplina de larga tradición académica, detecta no menos de 14 factores específicos que incrementan o reducen nuestro grado de temor. Estos son los que cita el experto David Ropeik:

La confianza. Nos fiamos de las autoridades que nos inspiran seguridad. En España tenemos un Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias impecable, y un extraordinario responsable a su cabeza, llamado Fernando Simón, al que ya conocimos cuando asumió la portavocía a propósito del ébola. 

El origen. Sentimos más miedo por los riesgos que proceden de las acciones de otros. Nuestra sensación de peligro aumenta cuando el que mira el móvil al conducir es otro. Si somos nosotros, no nos parece para tanto. 

El control. El riesgo de contraer enfermedades por fumar es mucho mayor que por salir a la calle y arriesgarse a que te tosa encima alguien que tiene coronavirus. Pero en el primer caso, el riesgo lo controlamos nosotros y en el segundo, no. 

La naturaleza. Los riesgos adquiridos por acción natural, como la exposición al sol, o los terremotos o los ciclones, son percibidos en general como inevitables y, por tanto, también de manera más benévola. Los riesgos provocados por la acción de los seres humanos, como los ataques terroristas o los accidentes nucleares, producen en proporción un mayor temor. Si supiéramos que el coronavirus ha sido puesto en circulación por una organización terrorista, nuestro pánico aumentaría.

El alcance. Los sucesos que atacan de manera masiva generan mucho más miedo que aquellos con igual impacto numérico pero que se desenvuelven de manera progresiva. Por eso es tan importante para nosotros saber el número de casos de cada área del planeta. Y por eso nos da mucho más miedo un tsunami que una gripe, o un accidente de avión que cientos de accidentes de coche.

La familiaridad. La cobertura mundial que está teniendo la enfermedad incrementa nuestro temor, del mismo modo que lo hace saber que a nuestro vecino le han diagnosticado cáncer. 

La imaginación. Los riesgos concretos, tangibles, atemorizan menos que aquellos que son invisibles o difíciles de comprender. Por eso el coronavirus provoca menos pánico que, por ejemplo, pasear por las zonas contaminadas de Chernobil.

El pavor. Si mañana descubriéramos un nuevo virus que provoca que se te caiga la piel a trozos dejando los músculos ensangrentados al aire, la sensación de riesgo sería mucho mayor que la que tenemos con este otro coronavirus, cuyos síntomas tanto se parecen a los de la gripe común.

La edad. Nos preocupan más los eventos que afectan a los niños que los que atacan a nuestros mayores.  Nos tranquiliza saber que el coronavirus es letal prácticamente solo entre los mayores. 

La incertidumbre. No saber qué ocurre genera más sensación de riesgo. Por eso es tan de agradecer el trabajo de nuestras autoridades informando al minuto de lo que está ocurriendo.

La novedad. Este virus nos da más miedo porque es nuevo. Por eso no importa demasiado que nos digan que la gripe común mata a mucha más gente. 

Lo específico. El hecho de conocer algunas historias concretas con nombres y apellidos –el alemán de Canarias, los clientes del prostíbulo...– suscita más temor que un porcentaje o un concepto abstracto. En frase que se atribuye a Stalin, “un hombre muerto es una tragedia; un millón de hombres muertos es una estadística.”

El impacto personal. Naturalmente nuestro miedo aumenta en proporción a la reducción de la distancia del riesgo. Hasta hace poco esto nos parecía un problema asiático, pero ahora ya lo tenemos aquí cerca. 

La diversión. No nos parece que corramos tanto peligro cuando practicamos deportes de riesgo, mantenemos relaciones sexuales o consumimos drogas. Pero eso de enfermar gratuitamente nos gusta mucho menos. 

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7 Comentarios
  • paco arbillaga paco arbillaga 28/02/20 16:55


    «Nos tranquiliza saber que el coronavirus es letal prácticamente solo entre los mayores.» No os basta con que muchos mayores cuiden a los nietos, ayuden económicamente a sus hijos que están en paro y por ello en apuros económicos, o que los mayores estén reivindicado la mejora de las pensiones para que esa mejora os alcance a quienes aún estáis trabajando; ¡hasta os tranquiliza que podamos palmarla antes que vosotros por el coronavirus! ¿Es que no os basta con saber que nos quedan ya pocos años de vida?; ¿podríais dejarnos vivir en paz lo que nos queda de viaje?

    Ojalá lleguéis a viejos para entender que esa tranquilidad con respecto al coronavirus y los mayores es un acto de vil egoísmo.

    Osasuna para todos, incluso para los no mayores.

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    • aitona aitona 28/02/20 20:23

      Aupa paco. Tus visitas al pirineo son el mejor antídoto frente a esta amenaza.

      Besarkada eta osasuna lehena beti da.

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      • paco arbillaga paco arbillaga 28/02/20 20:44


        aitona: Me parece que hay más buitres, y además más peligrosos, en las ciudades que en las montañas. Osasuna2 salu2.

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        • aitona aitona 28/02/20 21:32

          Paco: Qué razón tienes. ¡Cómo planean a todas horas!. Gabon

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  • BASTE BASTE 28/02/20 09:43

    El miedo es algo innato que nos prepara para la supervivencia,nos dilata las pupilas,nos hace temblar para activar el adenosintrifosfato,nos hace aumentar la velocidad de circulación sanguínea y la adrenalina,nos eriza el pelo para aparentar más volumen,activa la musculatura del mono trepador que somos en lo más íntimo,en fin,es un componente muy importante a tener en cuenta que nos ayuda (y nos sigue ayudando) a sortear los peligros que rodean nuestra existencia y lo importante es no caer en el pánico.Cierto es que nuestra inteligencia nos juega malas pasadas en el cálculo del peligro haciéndonos desconfiar más de unas situaciones que de otras,pero siempre es mejor tener miedo que no tenerlo.Las epidemias de virus nuevos como el que ahora tratamos y del que desconocemos casi todo (las cifras que se manejan son solo aproximadas y relativas a lo visible del iceberg total) deben causarnos miedo para estar preparados, si luego se desinfla el tema mejor que mejor,la desactivación del miedo no viene dada por intereses hacia la ciudadanía,si no por otros de tipo económico y político,por elementos que quieren mantener su posición por encima de todo,algo que no es nuevo, pasa siempre.A mis 75 años,mantendré mi sistema de alerta (miedo) en todo su potencial,el problema en el que estamos metidos así me lo aconseja y,por lo menos,me preparará para todos los peligros que la globalización nos irá presentando,el tema solo está empezando,aunque me libraré de vivir muchos de ellos por ausencia.

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  • itnas itnas 28/02/20 08:45

    Me ha parecido un buen análisis divulgativo de las hipótesis de Ropeik. Enhorabuena.

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  • jorgeplaza jorgeplaza 28/02/20 04:59

    Ya, pero ¿por qué inmovilizó China a 60 millones de personas, que es más que la población española total, para tratar de contener el contagio?

    ¿Por qué en la estadística de casos ya resueltos (pacientes dados de alta o fallecidos) son ahora mismo el 7% y en la de casos pendientes los pacientes graves o muy graves son el 18%?

    Activos 43,959; Con síntomas leves 35,860 (82%); graves o muy graves 8,099 (18%)
    Casos ya resueltos 39,420; Recuperados o dados de alta 36,562 (93%); Fallecidos 2,858 (7%)

    El señor Arroyo dice que nos tranquiliza ver que la enfermedad afecta más a los viejos. Será a él al que le tranquilice. A mí, que tengo cerca de 70 años (mortalidad del orden del 10% o superior) me tranquiliza poquísimo.

    Respecto a que la gripe mata a más gente, depende de a quién leas. Según los americanos, la gripe mata al 0,01% de los que la padecen (parece las denuncias falsas de malos tratos, de bajito que es el número) pero si consideras que la OMS estima cientos de miles de muertos al año por gripe estacional o sus secuelas, la gripe mata del orden del 1% de la población mundial cada año.

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