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Me quedo en casa para morderme la lengua

Publicada el 15/03/2020 a las 06:00

Un columnista, de acuerdo con su saber y su conciencia, no da noticias, sino opiniones. Conviene recordarlo, porque vivimos una época en la que los lazos de la información y la comunicación están provocando todo tipo de confusiones. Del mismo modo que la literatura cuenta la Historia por dentro, recuerda los hechos colectivos desde un insomnio o una historia de amor particular, los columnistas asumen en los medios de comunicación la tarea de contar lo que se siente en el pulso de la vida, por encima o por debajo de las cifras y los datos, lo que se funda en el estado de ánimo de cada cual. Es una tarea modesta, pero su valor simbólico me parece alto: la libertad es una responsabilidad individual dentro de cada situación histórica.

El columnista sale de casa con sus ideas para saludar a la gente, comprar el pan y pasear por las plazas públicas.

Por eso los columnistas tienen a veces la necesidad de pensar sobre lo que no quieren escribir. Es verdad que las colaboraciones regulares implican la difícil misión de elegir asunto cada día o cada semana. Y este domingo, a ver, ¿sobre qué escribo? ¡Después de 7 años en infoLibre ya he escrito sobre casi todo! Pero otras veces uno se plantea el reto contrario, la decisión de no escribir sobre un asunto imperativo, bien porque tenga un peso grande en los acontecimientos, bien porque unos estrategas de la comunicación quieran ponerlo de moda como propaganda ideológica.

Yo me levanté esta mañana con la intención de no escribir sobre el coronavirus. Aunque tengo algunas ideas modestas sobre la situación, necesito quedarme en casa, no ponerme a filosofar en la plaza pública, no utilizar un estado de alarma y una enfermedad para lanzar mis explicaciones sobre el mundo, el carácter de la gente, las simpatías o antipatías políticas, lo que hay que hacer, lo que no hay que hacer, lo que se sabe o lo que no se sabe, lo que extiende el pánico o lo que facilita un chiste. Tentaciones, desde luego, no faltan.

Y no me refiero sólo a la discusión política. Por desgracia estamos acostumbrados a que se utilice cualquier cosa para desprestigiar al enemigo en un paisaje en el que la demagogia es el pan nuestro de cada ayer y cada mañana. Quien considera que no tiene responsabilidades, porque siempre son del otro, exige medidas tajantes y sin paliativos en situaciones complejas en las que hay que valorar la salud, el pánico, la realidad de los hospitales, las posibilidades de servicio, los efectos económicos, la supervivencia de empresas y comercios, la pérdida de puestos de trabajo, es decir, la vida de la gente, algo que tiene que ver con el día de hoy, pero también con el día de después.

Quedarse en casa y morderse la lengua en momentos de alarma no es sólo una voluntad de ayudar, sino un modo de mantener la vergüenza. Aunque los movimientos del cínico ya se ven venir y se presuponen, siempre están fuera de lugar. También son vergonzosas algunas explicaciones de personas que si en materia de honestidad no merecen ningún pero, producen en el huerto de las ideas abundantes cosechas de nísperos en cuanto se calientan.

En fin, que uno se queda impresionado cuando ve de qué modo piden ayudas económicas al Gobierno los mismos que se niegan por sistema a pagar unos impuestos más justos en sus sociedades. Los que no son partidarios de consolidar los servicios públicos, por ejemplo la sanidad, a través de una política fiscal de voluntad social, comprenden de golpe la importancia del Estado a la hora de ordenar y regular la economía. También impresiona ver al coronavirus como materia para explicar ideas definitivas sobre el comunismo, el capitalismo, el matrimonio, los jóvenes, el carácter de los madrileños, los andaluces o los catalanes, la libertad, la ley, la quiebra generacional, el bien o el mal (que se propaga con más facilidad que el bien en estos tiempos).

Sobre las mismas cosas y otras muchas tengo yo mis ideas. Pero prefiero quedarme en casa, morderme la lengua y dedicarme más a la autovigilancia, debilidad de poeta, que a difundir mis grandes sabidurías y mis profundas y viajeras indignaciones, una costumbre de púlpito y sermón.

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34 Comentarios
  • deivid deivid 17/03/20 07:49

    Gracias Luis, siempre es un respiro leerte.

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  • Josemanu Josemanu 16/03/20 15:09

    Creo que en estos tiempos en los que tanta gente opina de todo, incluido lo más técnico que requiere bastantes conocimientos, este artículo muestra, como en tantas otras veces hace García Montero, una reflexión ponderada y profunda de la importancia de la responsabilidad colectiva y personal, y sobre todo, del deber de evitar dar cancha en los medios públicos y en las redes a la demagogia, y a extender sin fundamento "el virus" más peligroso, el que genera desconfianza y miedos infundados que paralizan a la sociedad. Luís introduce en sus artículos, como es el caso, elementos para pensar como combatir con inteligencia los retos que tenemos por delante. Gracias.

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  • paser paser 15/03/20 22:36

    Como siempre los artículos de Luis García Montero, llenos de profundiad. Cuando nos movilizamos, nos manifestamos e incluso medidas más drásticas como huelgas, para proteger los servivios públicos, la sanidad, la enseñanza, las pesiones o la dependencia, para reforzar la función del Estado, en definitiva la cosa pública, lo de todos, algunos no solo no nos apoyan, sino que se cachondean de nosotros, estos mismos, con un morro que se lo pisan, ahora en estas circunstancias, exigen con urgencia la intervención de ese Estado que tanto denigran.

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  • Cheska33 Cheska33 15/03/20 20:38

    Me encanta su artículo , con mesura que es lo que debe hacer cualquier persona que tenga dos dedos de frente ante la situación tan compleja a decidir como es paralizar un país , y medir las consecuencias que en los meses siguientes vamos a tener que afrontar , sobretodo los trabajadores , los que se han quedado sin puestos de trabajo; durante la última crisis ¿ cuanto aumentó el número de millonarios ?

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  • JavierT1 JavierT1 15/03/20 19:10

    Con lo acordado sobre la situación con unas cosas estoy más de acuerdo que con otras, pero por el bien de todos seré respetuoso con lo decidido por el Gobierno de España y por la Junta de Andalucía.

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  • currante currante 15/03/20 16:02

    como decía aquel en sus tiempos , referente al perro del hortelano ni comen ni dejan comer este--------
    PPais,,,,,,, nuestro por desgracia es a sin el malo siempre sera EL QUE PIENSA DIFERENTE A MI

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  • Hammurabi Hammurabi 15/03/20 15:42

    Leer este artículo ha sido una golosina, pero cuanto contenido. Gracias una vez más.

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  • jmam jmam 15/03/20 15:01

    Si muchos hicieran lo mismo seríamos más felices. Suerte.

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  • FedeGr FedeGr 15/03/20 13:58

    Juicioso y humilde, como el maestro.
    Cuidaos y cuidad, siempre, pero especialmente estos días.

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  • elpontondelaoliva elpontondelaoliva 15/03/20 12:47

    Querido y estimado profesor, es muy loable y juicioso el pensamiento responsable. En momentos tan importantes hay que remar en la misma dirección. Los sabios de la demagogia, nos darán lecciones del liberalismo salvaje. Estaremos atentos al movimiento anarco-capitalista, más conocidos como los salva-patrias.
    SOLIDARIOS POR DECRETO
    ***
    Por un confinamiento responsable
    Mantengamos la tranquilidad
    Aún sufriendo la dura incomodidad
    Quedarse en caso es lo recomendable.

    Siendo beneficioso y razonable
    La desconocida SOLIDARIDAD
    El poder curarnos de esta enfermedad
    Con la conciencia social adaptable.

    Conseguir frenar el coronavirus
    Es el reto de las autoridades
    Y el de la población, no contagiarse.

    Por eso aconsejan el refugiarse
    Y no padecer las contrariedades
    Del maldito y desconocido virus.


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