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#QuieroSumar

#QuieroSumar: Rebelémonos contra el miedo, venzamos al virus

Publicada el 23/03/2020 a las 06:00 Actualizada el 18/05/2020 a las 12:26

Ahora mismo, mientras lees este artículo, hay miles de profesionales sanitarios que apenas se dan cuenta de la hora que es ni las ojeras que arrastran. Con guantes, batas o mascarillas como segunda piel, no tienen ni un segundo para pensar en sí mismos. Están doblando turnos, posponiendo sus días de descanso y soñando con devolver, cuando pase esta pesadilla, el tiempo arañado a sus seres queridos.

Miles de ellos han dado positivo en coronavirus, la inmensa mayoría mientras trabajaban por los demás. Han pasado ya a formar parte de la terrible estadística, de ese marcapasos social en el que se ha convertido la relación entre casos confirmados, hospitalizados y fallecidos. Trabajan con escasez de material, salas de espera abarrotadas y la certeza, anunciada por científicos y responsables políticos, de que lo peor está aún por llegar.

Somos los demás los que, cada tarde a las 20, salimos emocionados a la ventana a homenajearlos. A ellos y la farmacia del barrio, a los trabajadores del súper ante el que hacemos cola como nunca habríamos imaginado, a los transportistas, al personal de limpieza o tantos otros que siguen trabajando para que el país siga en pie.

Un espejo media entre unos y otros. Los que nos cuidan durante la crisis no nos preguntan dónde hemos nacido, qué idioma hablamos, a qué partido votamos o cuánto dinero tenemos en el banco. ¿Qué importa cuando todos estamos amenazados? Al aplaudirles, nosotros agradecemos el esfuerzo a todos por igual, alimentando con un único gesto el sonoro caudal de reconocimiento. No es algo anónimo. Es el abrazo a distancia de una comunidad hablando consigo misma. El recordatorio de que estamos encerrados, pero también de que queremos seguir vivos para vivir juntos.

No basta. No es suficiente con salir cinco minutos al balcón. Ese aplauso tiene que ser permanente y traducirse en una actitud constante: la de querer sumar. Porque si algo nos ha enseñado esta crisis es hasta qué punto estamos conectados, hasta qué punto nuestras individualidades son irrelevantes y dependemos unos de otros. Estamos juntos en esto.

Ahora que se avecinan las horas más oscuras es precisamente el momento de ponerse las pilas contra el virus sabiendo que no es invencible.

Desde los medios de comunicación tenemos no sólo la posibilidad sino la obligación de contribuir informando con rigor y generosidad, repudiando los bulos y renunciando a cualquier interés distinto al servicio público. Si la información es habitualmente un producto de primera necesidad en una democracia, en una crisis que afecta a la salud de todos es aún más importante porque es la propia democracia la que se pone a prueba.

Nuestro mensaje más importante hoy, por encima de las noticias que en unos días se perderán en la niebla de nuestro recuerdo, es el de gritar a los cuatro vientos que la ciencia y la experiencia en otros países nos dice que es posible vencer al virus y que depende de que queramos sumar esfuerzos cuanto antes.

Sumar significa, primero, lavarse las manos, no tocarse la cara y quedarse en casa. Sumar es atender a nuestros mayores, personas dependientes y niños sin correr riesgos innecesarios.

Sumar es hacer esa llamada pendiente a esa persona de la que hace tiempo que no tienes noticias. A aquella con la que no te comportaste bien. Es pensar en si algún vecino no podrá con el peso de la bolsa del súper. Es una sonrisa de balcón a balcón para que quien sufra el mal de la soledad sepa que no está solo.

Sumar es reconocer que no sabemos. Admitir que la situación nos supera como ciudadanos y que son otros, nuestros representantes públicos, los que tienen toda la información para tomar las mejores decisiones. Ni siquiera ellos tienen un libro de instrucciones sobre la crisis, porque no existe (no hay más que ver las distintas estrategias seguidas hasta ahora en distintos países), pero cuentan con los puntos de vista de las instituciones internacionales y la comunidad científica.

Sumar es no caer en la crítica destructiva y no dejarse llevar por el odio. No nos ayudan los ‘capitanes a posteriori que, enfundados en un título de experto, se erigen en autoridad frente a un micrófono a pesar de que su propia hemeroteca bastaría para dejarlos en evidencia. Tampoco ayudan los gobernantes que anteponen el afán de desgaste del contrario a la contribución discreta para salir de la crisis. Ni los que presuponen que los que tienen la responsabilidad de actuar no quieren hacerlo por inexplicables y oscuros motivos. Sumar es tragarse el orgullo y la soberbia y reconocer con un poco de humildad que el otro también puede ser de los nuestros.

Sumar es pensar en aquellos que ahora no tienen tiempo para pensar. Darse cuenta de que la crisis ha puesto las cartas boca arriba, recordándonos el valor de lo público, no sólo por su alcance asistencial sino porque sólo desde ahí se puede coordinar los esfuerzos de todos. Sumar es pensar en que, más pronto que tarde, desde la política habrá que hacer justicia con todos aquellos que nos protegen con empleos dignos y medios técnicos suficientes. Se los merecen y nos va la vida en ello.

Sumar es acordarse de que, por muy crítica que sea esta situación, los demás grandes problemas del mundo y de los más desfavorecidos no se han ido de vacaciones. Sumar es recordar que, al margen de este combate contra el coronavirus que nos implica a todos, otras muchas personas libraban antes y librarán después otras feroces batallas que necesitarán nuestra atención cuando volvamos a nuestra rutina.

Sumar es “defender la alegría como una trinchera”, que diría Mario Benedetti. Es rebelarnos contra el miedo como una forma de supervivencia. Sabemos que podemos salir adelante para, más pronto que tarde, volver a celebrarnos entre abrazos como los de Juan Genovés, que nos recuerdan cómo en otros momentos fuimos capaces de vencer a la adversidad.

Se lo debemos a los que ya sufren este maldito virus, a los que lo van a pasar mal y a todos los que cuidan de nosotros. No sólo cinco minutos al día a las 20 sino permanentemente, hasta que despertemos de este mal sueño. Es un esfuerzo colectivo.

Por eso, #quierosumar.

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18 Comentarios
  • Francisco Goya Francisco Goya 24/05/20 12:07

    Comparto la opinión del autor cuando dice que cinco minutos de aplauso no bastan, es, ha sido, un bonito gesto, necesario, pero el reconocimiento tiene que ser permanente y debe basarse en actitudes continuas en favor de los y las profesionales de lo público, en todos los ámbitos del mismo, también en la educación y en la política que es quizá el ámbito más evidente donde se libra la batalla ideológica entre lo público y lo privado. Casi todas las ideas son legítimas y respetables pero nos hemos dado cuenta que sí incluso pensando diferente podemos estar en el mismo bando. El virus no tiene ideología, frontera ni color. Claro que se comenten errores, todas las personas los cometemos, mucho más quienes deben tomar decisiones, también quienes creen estar por encima de todo, la crítica siempre es más fácil que aportar algo positivo, constructivo y con ideas que ayuden a todos, por eso, yo también #quiero sumar con la sonrisa, con el abrazo de Genovés todavía en la distancia, pero en positivo, vamos venciendo al virus, no dejemos que la crispación, el miedo y los intereses particulares de algunos empañen lo conseguido hasta ahora y sigamos adelante con sentido de responsabilidad y solidaridad para que los que cuidan de nosotros puedan seguir haciéndolo y recordar como dice el autor, los problemas del mundo no han desaparecido, sigue habiendo mucha gente desfavorecida que necesita nuestra ayuda y a los que como mínimo les debemos optimismo y no quejarnos, pese a la dureza, a la tristeza inmensa de las pérdidas, aquí tenemos el privilegio de contar con una buena red de ayuda, y se ha tejido esa red para quien más lo necesita, no cubrirá a todos y tendrá agujeros, pero tenemos el privilegio de tenerla y de que quienes gobiernan han entendido que esa red evitará la caída. Sumemos, no dejemos que otros quiten la red sol para poner toldos opacos en grandes hoteles que dan sombra pero no acallan el ruido de cacerolas intolerantes y privilegiadas.

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  • FedeMartinez FedeMartinez 04/04/20 09:54

    Escritos como este, hacen que nos pongamos las pilas, para sumar cuantos más mejor. Médico de AP

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  • Isa. Isa. 02/04/20 16:44

    Tengo 72 años y un mensaje

    José Bembibre.

    https://www.elsaltodiario.com/coronavirus/tengo-72-anos-mensaje

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  • Dver Dver 29/03/20 00:02

    Muy loable su petición, señor Maraña. Y como me ha pedido personalmente que SUME y que no sea Capitan a Posteriori, yo le pediría en contraprestación que, aún respertando como no puede ser de otra manera la libertad de pensamiento de los que publican en este medio, pidiera a algunos de ellos que tambien se apuntaran al SUMAR, que dejasen de ser capitanes a Posteriori, porque vigilar al gobernante se puede conjugar perfectamente en estos momentos con evitar el juego de a cojón visto, macho seguro, y disculpe que no lo haya dicho yo con la elegancia con la que usted lo ha expresado muy acertadamente: "Capitanes a Posteriori". ¿Que argumentos infalibles y de peso tiene alguien para decir "Tarde y mal" sobre lo que se esta haciendo? ¿Lo harían estos mejor? ¿acaso alguien en el mundo mundial tiene la formula infalible? SUMAR sería aportar cosas positivas a lo que ya se está haciendo (lo dice usted), entender al otro, sentirse solidario con los del frente y la retaguardia, con todas las personas de buena fe. Cuando llega la riada y arrasa con todo, de tal manera que no hay luz, ni agua, ni comida, ni aseos, ni sillas para sentarte sin barro, ni suelo, cuando de repente todo es un caos, observas como la gente va de aquí hacia allá con botas de agua y una pala, salpicados de barro, y cuando llegan allá, vuelven hacia acá, porque nadie sabe que hacer y solo expresa su voluntad de ayudar con esos símbolos: la pala, la manguera, los trastos inservibles que amontona. Se necesita algún tiempo para restablecer el orden, para planificar, dirigir, atacar los objetivos. Afortunadamente, el sistema sanitario de España no estaba sumido en el caos; no ha podido hacer frente como hubiesémos deseado todos, y aunque el desmenbramiento de lo público no sea la única causa, si que había debilitado el sistema. Para SUMAR no basta con decir te jhan faltado unos segundos para llegar a tiempo a la meta. hay que decir también si ese había comido, si es alto o bajo, fuerte o débil, y cuales serían las carácteristicas necesarias para que la próxima vez lleguemos a tiempo, al menos que lo mejoremos. "Tarde y mal". ¿Quién y por qué? ¡SUMEMOS, COÑO!

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  • Chuvias Chuvias 28/03/20 16:57

    Al cesar lo que es del César y a Dios lo que es de Dios: En la triste situación que estamos, vemos como ciertos banqueros, empresarios, clubs deportivos, deportistas de élite, etc... están ayudando economicamente o cediendo espacios para tratar de solucionar esta gran pandemia, pero hecho en falta a la gran empresa de Dios, "
    La iglesia callada. ¿ en qué está participando? Y si los pacientes del virus, mueren solos, sin nadie que los alivie en su situación ¿dónde están los curas y las monjas? ¿una de sus misiones no es ayudar a los enfermos? ¿tienen miedo al contagio? Pues que copien de los sanitarios, militares, bomberos, tenderos... ¿O es que la Iglesia solo está para pedir, acumular bienes de todo tipo, incluso, torticeramente, con la famosa inmatriculación? Con todo esto pienso que la Iglesia se ha olvidado de "a Dios lo que es de Dios" y se ha pasado al "Cesar" Es, tal vez, la organización privada extranjera más rica de España. SEÑOR PERDÓNALOS PORQUE NO SABEN LO QUE HACEN o, mejor, NO LOS PERDONES PORQUE SABEN LO QUE HACEN.

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  • Ambon Ambon 28/03/20 14:05

    Sumar ahora también es saber lo que nos ha restado antes.

    Este país hace 30 años tenía una mediana industria de material y equipamiento sanitario, había de todo, desde empresas competitivas con I+D que en aras del beneficio fueron vendidas al mejor postor para beneficio exclusivo de sus dueños, medianas empresas que lo pasaban muy mal para competir con las grandes multinacionales y pequeñas empresas que en ocasiones dejaron de producir sus productos para integrarse como distribuidoras de otras empresas mayores. Ahora la concentración empresarial es tal que un grandisimo porcentaje del marcado sanitario está en manos de 3 o 4 corporaciones extranjeras que para colmo la inmensa mayoría de su producción la han deslocalizado a China.

    En esta evolución perversa del mercado, todos somo responsables, por no considerar estratégico un sector que para el común de los mortales es prioritario, solo hay que recordar la canción, "salud, dinero y amor", en este orden, pero en España como en todo el mundo occidental el dinero se ha colocado como única prioridad y ahora pagamos las consecuencias, espero que junto sumemos sentido común.

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    • Dver Dver 28/03/20 23:42

      Estoy de acuerrdo en todo excepto en lo de que "todos somos responsables". Lo siento, no. Yo conozco a gente que se ha desgañitado por la Sanidad Pública y la han maltratado. Yo oí como vituperaban a aquerllos profesionales que criticaronla donación de Amancio Ortega, justo por eso, porque al ser donación no hay parámetros, ni destino ni control sobre lo recibido. Me parecía estar viendo Plácido, la famosa película de Berlanga donde los pudientes salvan sus miserias anímicas con una caridad impía. Ahora vuelve a donar, y defraudadores como Messi o Cristiano Ronaldo se permiten el lujo de echarnos unas migajas para mayor gloria suya. Es cierto que la sociedad apalude esstas miserias y no construye sus baluartes sanitarios, pero aunque el conjunto lo formamos todos no todos estamos en el mismo conjunto. Pero de acuerdo. Sigamos peleando. Que no nos quiten las iilusiones.

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  • Ritama Ritama 28/03/20 12:01

    No suelo comentar a pesar de tener opiniones propias, pero en este caso quiero hacerlo para dar las gracias a este periódico por su trabajo libre y honesto. Gracias. Y quiero decir que este es un bonito y positivo artículo con el que estoy de acuerdo en su totalidad. Creo que vamos a vencer al virus, entre todos lo haremos, pero exige muchos sacrificios.
    Yo tengo 77 años, estoy sola en mi casa, mis hijos me ayudan en la distancia y cada 3 o 4 días cuando los veo desde mi balcón que vienen a traerme provisiones  y les mando un beso volado o cuando cada día hablo con ellos por teléfono siento un gran desconsuelo pero no se los digo, tengo que ser fuerte para que ellos lo sean, quiero abrazar a mis hijos, lo necesito y no sé cuando lo haré de nuevo.
    Ese es mi gran sacrificio. Es necesario y seguiré hasta el final. Ánimo a todos, lo vamos a conseguir.

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  • palitroque palitroque 28/03/20 11:41

    Sumar también significa no obviar el poner en cuestión la actitud de muchos de los miembros de las fuerzas de seguridad que ven esta situación como un modo de campar a sus anchas con actitudes faltas de empatía, llenas de desconsideración y, a veces, rayanas en la chulería. Proteger y servir, no ordenar e imponer el "porque lo digo yo". No aceptan ningún tipo de explicación, disculpa o razonada excepción, llegando al absurdo de incumplir ellos las reglas para hacerlas cumplr a los demás en situaciones que no son en absoluto conflictivas ni implican ningún riesgo para nadie. Por fortuna, ya que desde hace más de 20 días nos aplicamos las restricciones que luego se han hecho obligatorias, solo hemos tenido un par de encuentros con patrullas de control y, la verdad, hasido decepcionante comprobar que el trato debido a cualquier ciudadano se convierte en algo rayano en el maltrato.

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  • paco arbillaga paco arbillaga 28/03/20 08:08


    Deberíamos rebelarnos contra el miedo que intentan meter en la sociedad los «A posteriori» políticos y sus afines periodistas y tertulianos propagando todo tipo de dudas y mentiras sobre la actuación del Gobierno y de los especialistas que le informan, intentando con ello desprestigiar al Gobierno aun a costa de incrementar el dolor y la angustia que está padeciendo la sociedad.

    No estaría mal que alguien organizara una cacerolada para que esos carroñeros se enteren de que su función no es convertir esta epidemia en un estercolero o en un muladar, y de que en vez de dar tantas lecciones a los demás se preocupen de gestionar bien los problemas que tienen allí donde mandan y que son los mismos que tiene que afrontar el Gobierno de la nación. Osasuna.

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  • Isa. Isa. 27/03/20 14:33

    Altamente recomendable nueva serie de I.Gabilondo:

    #VolverParaSerOtros

    Iñaki Gabilondo, suma y multiplica.

    Gracias InfoLibre, por esta iniciativa para compartir.

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