x

Nos gustaría enviarte notificaciones de las últimas noticias y novedades

PERMITIR
NO, GRACIAS
X

La buena información es más valiosa que nunca | Suscríbete a infoLibre por sólo 1 los primeros 15 días

Buscador de la Hemeroteca
Regístrate
INICIAR SESIÓN
¿Olvidaste tu contraseña?
infolibre Periodismo libre e independiente
Secciones
Diario de una confinada

¿Qué tramáis, vecinos?

Publicada el 25/03/2020 a las 06:00

Antes del confinamiento, reñía a mi perra por gruñir cada vez que percibía algún movimiento extraño en la escalera del bloque: los niños del sexto bajando a saltos los escalones, los amables vecinos de rellano despidiéndose de un invitado en la puerta de su casa, el repartidor del supermercado llamando a algún timbre…

Pero Betty gruñía, sobre todo, en casa de mi madre. Claro, todavía no tenía controlados los ruidos habituales de su segunda residencia y reaccionaba con salto del sofá, ladrido en la puerta y postura desafiante en cuerpo de seis kilos: “Si te acercas a mi abuela, te crujo”. Entonces yo le respondía con un: No pasa nada. Vecinos”, Betty se volvía a tumbar y cerraba el asunto con un suspiro.

“No pasa nada. Vecinos” era la fórmula breve que utilizaba siguiendo los consejos de los expertos, que aseguran que no hace falta pegarle una chapa eterna al perro, en plan comparecencia de presidente en estado de alarma, porque para tranquilizarse y, sobre todo, para entender, únicamente necesitan cuatro conceptos muy claros y un tono inequívoco. Hablo en pasado porque en mi escalera ya no hay movimiento apenas, incluso se oyen menos voces desde las casas y eso que ahora estamos todos dentro de ellas. Y, como a la de mi madre no podemos ir por su bien, pero qué mal… Betty lleva días sin gruñir.

Ayer leí un tweet de Javier Olivares, creador junto a su hermano Pablo de una de las mejores series de la actual ficción española, El Ministerio del Tiempo. Contaba un hecho muy preocupante. Le enviaba un mensaje a una vecina que cada día insulta a la compañera de Javier cuando ve que sale a la calle a la misma hora. Ignora, suponemos, la vigilante del condado, que aquella a la que agrede verbalmente por insolidaria, inconsciente e irresponsable- aunque ella lo resume con un “hija de puta”- sale cada día para acudir a su trabajo en un hospital, el 12 de Octubre. Es probable, como indica Olivares, que cada día, la misma vecina que insulta a la persona que va a trabajar al hospital, acuda a las ocho en punto a su balcón para aplaudir al personal sanitario…

Este bicho que nos ataca, tan agresivo, tiene varias patas: la principal nos enferma y nos puede llevar a la muerte, la pata económica nos deja sin trabajo y nos puede llevar a la ruina y la pata psicológica puede hacernos un daño irreparable. De ahí el empeño de muchos en estar al tanto e informados, pero también en cuidarnos y en cuidar a los más débiles de nuestro entorno, en tirar de humor, de música, de cultura, en intentar fijarnos en lo más solidario, en lo que suma, en ignorar lo gratuitamente tóxico para sobrevivir.

Pero hay una cuarta pata de este bicho cuya gravedad tampoco deberíamos desdeñar, su influencia en nuestra sociedad presente y futura, la desconfianza que puede crear entre unos y otros. El riesgo de salud que todos corremos y hacemos correr a otros, la importancia de la responsabilidad de cada uno, no puede servir de coartada para que saquemos la vocación frustrada de comisario amateur y nos creamos que somos Clint Eastwood en Gran Torino, acojonando al que percibamos como amenaza: “¿Qué tramáis morenos?"

Hace unas semanas, cuando todavía podía ir a visitar a mi madre, me sucedió algo que me dejó perpleja. Acababa yo de depositar la bolsita con la caca de mi perra en una papelera del parque que hay frente a su casa y, al llegar al portal, justo antes de llamar al timbre, se me acerca una Clinta Easwood desconocida y me dice con tono de “qué tramáis morenos”:

-Perdona, te has dejado las heces del perrito en el parque.

Tuve que contenerme para no mandarla a las heces… Me limité a decirle –muy cabreada– que me acompañara a la papelera para contemplar conmigo la prueba de inocencia: una bolsa de color verde que contenía la última obra de arte contemporáneo firmada por Betty.

La señora me pidió perdón con la boca mucho más pequeña que con la que me acusó, me dijo : “Es que la gente es…” y quedó muy claro que, hablando de caca, la que la había cagado era ella. Me tocó mucho la moral que me acusara sin pruebas, porque soy una fundamentalista de la recogida fecal. Antes atraparía la caca con la funda de las gafas de sol que arrojar tal muestra de incivismo en la calle.

Querido diario, disculpa la escatología en mi reflexión de hoy, pero es que ahora que estamos todos en la misma mierda deberíamos tener cuidado con las emociones, las expresiones y las susceptibilidades, porque si los aplausos se convierten en bofetadas, eso sí sería cagarla como sociedad.

Hoy dejo esa canción en la que el cantautor uruguayo explica muy bien cómo funciona la cadena… Todo se transforma, de Jorge Drexler.

 

 

Más contenidos sobre este tema




14 Comentarios
  • pantera pantera 26/03/20 03:34

    Sí, Sra. Martos, tenemos y mostramos muchas contradicciones y exigencias con nuestros vecinos, les tenemos fiscalizados y cuando surgen las chispas sacamos nuestro afán justiciero, críticas moralistas y somos capaces de cualquier cosa. Desarrollamos una lógica implacable con y contra nuestros vecinos, sin embargo respecto a los de arriba (la casta poderosa) no hay cuenta: alguna manifestación, alguna cacerolada y después les volvemos a votar (no todos, evidentemente).

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    1

  • tarrul tarrul 25/03/20 18:32

    La vida es asi, serán los nervios o la impresentabilidad humana que està por doquier. Gracias Raquel

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • manugarrote manugarrote 25/03/20 12:54

    Gracias otra vez Raquel por las canciones y ese maravilloso humor de tu columna, yo dedico una hora al día a cantar, a veces acompañando a viejas casetes de boleros, con ello se marchan los malos humores que provoca el continuado encierro, amén de ejercicios de estiramiento y lecturas a cualquier hora noche y día , lo dejo suelto por si a alguien interesase. Cantar limpia aunque se haga mal, necesitamos ahora dejar salir la parte buena que todos tenemos. Un cariñoso saludo

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • Lucía Oliveira Lucía Oliveira 25/03/20 11:57

    ¡Me está encantando este diario!

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • jorgeplaza jorgeplaza 25/03/20 11:01

    Ayer salí a la farmacia por una medicina para la tensión alta que se terminaba. En la farmacia de costumbre han cambiado el horario y ya no abren sin interrupción, así que cambio el rumbo hacia otra farmacia. A medio camino, un tipejo quizá treinta años más joven que yo me adelanta con prisa y me acusa al pasar de llevar una bolsa en la mano para disimular. A los inquisidores no hay que darles explicaciones, pero le digo que se equivoca, que busco una farmacia. Insiste, cada vez con peores modales pero a distancia, se le nota el miedo a acercarse. Pierdo la paciencia y le mando a tomar por c... a voces y con todas las letras. Acierto en que puede más su miedo que su superioridad física: nos insultamos mientras se aleja.

    Eso, tras poco más de una semana de arresto. ¿Cómo estaremos dentro de quince días? El Gobierno debería permitir pasear en solitario para desahogarnos o acabaremos a mordiscos. El próximo día, por si las moscas, saldré con la cachava de pasear por la sierra.

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 6 Respuestas

    1

    5

    • Atea Atea 25/03/20 15:09

      Así no hay manera, los jubilados no se enteran y hacen lo que sea necesario para andar por las calles y están por todas partes. Ya vimos el otro día cómo te quejabas por no poder ir al súper acompañado y porque querías irte de viaje a no sé dónde, ahora quieres salir a pasear. Tan difícil es entenderlo? Qué-da-te-en-ca-sa.

      Responder

      Denunciar comentario

      Ocultar 5 Respuestas

      5

      2

      • jorgeplaza jorgeplaza 25/03/20 15:16

        Deja de decir sandeces: la tarjeta electrónica te da la medicina cuando toca, no antes. Y no puedo permitirme el lujo de dejar de controlármela porque me sube mucho la tensión cuando tengo que tratar con imbéciles. Vete a practicar la misma actividad a la que le mandé ayer al inquisidor cagón: ¿tan difícil es entenderlo?

        Responder

        Denunciar comentario

        Ocultar 4 Respuestas

        1

        4

        • Atea Atea 25/03/20 16:51

          No salgas por la tangente y qué-da-te-en-tu-ca-si-ta.
          Aunque tengamos que aguantarte aquí, todo sea por el bien común.

          Responder

          Denunciar comentario

          Ocultar 3 Respuestas

          5

          1

          • jorgeplaza jorgeplaza 25/03/20 17:01

            Ya sabes lo que tienes que hacer: acompañar al cretino. Practicáis la misma tabla de gimnasia que le recomendé, que os vendrá bien para compensar la inactividad, y estaréis en compañía. Mala, pero abundante.

            Responder

            Denunciar comentario

            Ocultar 2 Respuestas

            1

            4

            • Atea Atea 25/03/20 18:18

              Anda sí, ve a dar una vuelta que yo pago la multa.
              Vas a terminar mordiendo.

              Responder

              Denunciar comentario

              Ocultar 1 Respuestas

              4

              0

              • jorgeplaza jorgeplaza 25/03/20 18:50

                Ya sabes: mucha gimnasia

                Responder

                Denunciar comentario

                0

                4

  • unlector unlector 25/03/20 10:45

    si uno no se enfada con las nubes cuando llueve, con actitud similar podemos no crisparnos con quien viene a empaparnos con su torpeza.
    "Busque la caquita en esa basura. Gracias y tenga buen día"
    No es resignación católica, es impedir que un torpe te arruine la mañana.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    1

  • Rafael Santana Rafael Santana 25/03/20 10:33

    Sii, hay que tener cuidado al sacar nuestras emociones, y también aplaudir a quien realmente se lo merece, por que no todos los aplausos, no todas las caceroladas, tienen razón de ser, sobre todo si ocultan nuestra irresponsabilidad que nos ha traído hasta aquí.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    1

  • Beita Beita 25/03/20 07:04

    Gracias Raquel por acompañarme cada día mientras me tomo el café. Tu diario ya es el mío!

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    2

 
Opinión