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Diario de una confinada

Dudas y certezas

Publicada el 31/03/2020 a las 06:00 Actualizada el 31/03/2020 a las 09:55

Nunca habíamos vivido algo como esto. Jamás. No hay promociones que nos precedan en esta carrera. Ninguno de los que hoy nos enfrentamos a esta pesadilla, en cualquiera de nuestros puestos, habíamos pasado antes esta pantalla del videojuego. Este trágico estreno y la posibilidad de caer y de que caigan los nuestros es lo que tenemos todos en común. Ambas son certezas no opinables.

Me encanta decir esto: “certezas no opinables”, porque es poco propio de mí no dudar y porque tal expresión, en una columna de opinión, es un pedazo de oxímoron de los guapos.

Pero es que es tal cual, ambas afirmaciones son incontestables: ni hemos pasado antes por algo así, ni estamos libres de que nos enganche el virus, de un modo u otro. Si algo tiene el “bicho cabrón”–así lo llama mi madre– es que no respeta la diferencia ni del signo del zodiaco. No se puede ser más igualitario, eso hay que reconocérselo…

Y rodeando las contadísimas certezas hay miles de dudas, la representación gráfica de esta idea está en la propia morfología del Covid- 19. La esfera sería la certeza y pinchadas en ella, las múltiples dudas, las puntas de la corona que reina en nuestras vidas y en nuestras muertes desde hace semanas: lo que se podía haber hecho antes, lo que se tendría que hacer de otro modo, lo que es mejor no hacer, lo que habría que hacer ahora mismo, lo que deberían hacer mañana, aunque quizás mañana, si lo hacen, no me parecerá bien que lo hayan hecho…

Estoy casi segura de que esas dudas las albergamos casi todos, son puntas que nos pinchan por dentro, como el miedo, como la ira, como la impotencia, como el dolor. Nadie se libra de esos pinchazos, este sorteo no va por barrios, todos podemos enfermar, se nos está muriendo la gente a todos.

Por eso resulta llamativo que, en medio de una figura tan poética como el mar de dudas, más asfixiante que nunca, haya quien nade en certezas. Debe de ser que dispone de un convertidor de dudas en certezas que otros no manejamos y lo hace en un pispás, como si pasara de WAV a mp3. Envidiable…

Hoy seguiré conviviendo con el insomnio de las dudas, del miedo, del dolor, pero no pienso confinarme junto a los que convierten las dudas en certezas y las certezas en odio y deciden lanzarlo en spray. A ver, que igual utilizan ese método porque han leído en algún tratado científico que combatir el Covid-19 mediante la deyección es lo más eficaz –tengo mis dudas– pero a mí, para mantener fuerza mental y poder atender a los míos, me va fatal –esto es una certeza–.

Hace unos días leí a Alberto García-Salido, pediatra, la frase de las frases: “APORTA O APARTA”. Pues eso. GRACIAS a los que siguen sumando a pesar de los pesares, es lo difícil, deyectar sabemos todos, tiene poco mérito…

La canción de hoy siempre me gustó y hoy cada frase de su letra cobra otro significado.

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8 Comentarios
  • Isa. Isa. 31/03/20 20:20

    Se me pasó agradecer tu columna en mi comentario, Raquel. Gracias por sumar, a pesar de los pesares..

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  • paco arbillaga paco arbillaga 31/03/20 19:40


    «Durante estos días, oigo a muchas personas hablar de cómo será todo cuando esto termine. Hablan de los cambios que habrá a nivel político, económico, incluso como cambiaremos nosotros.

    »A todas esas personas que nos dicen cómo va a ser el mundo y la economía y la vida después del coronavirus, me gustaría decirles: 

    »–¿Os queréis callar un poquico, pesados? ¿No os ha enseñado precisamente esto del coronavirus que es muy difícil hacer predicciones de lo que va a pasar el mes que viene? ¿Os queréis quedar en vuestra casa tranquilicos?»

    Tanto pronóstico, tanto pronóstico. La madre que os parió.»

    Juan Carlos Ortega, 31/03/2020

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  • tarrul tarrul 31/03/20 16:31

    Gracias Raquel

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  • Isa. Isa. 31/03/20 13:38

    Otra certeza es la del precipicio. Hasta que no nos situamos al borde no hay reacción, efectiva, claro. Porque de la reactiva, vamos sobrados. Es como vivir sosteniéndonos sobre un pie descalzo y lesionado, pero el dedo indice de la mano, señalando culpables. Pues no. Ahora no, por favor. Gracias.

    De lo poco que he leído - por interés personal - en cuidarme de mi propia vigilancia como especie, elijo, de momento, la visión de los que no descansan en hallar algún horizonte cercano, trabajando desde el conocimiento, sensibilidad y empatía con el epicentro de la muerte y desesperación. La impotencia desgasta el pensamiento. Las querellas y frentes partidistas alimentan la insalubridad mental que se expande tan letal como y con el virus. Cada mañana me despierto pensando que todo ha sido un mal sueño, y resulta que el sueño era la vida. Tenemos familia cercana todos y cada uno puede ser el siguiente. Lo sabemos. Poco podemos hacer más que cuidarnos de la forma que descubramos. La energía la preservo para intentar cultivar la serenidad. Si la semilla germina, después será un árbol. Están surgiendo por primera vez planteamientos y análisis que trascienden el valor de lo financiero para decantarse por el recurso más valioso y tan poco valorado: El cuidado a nivel planetario. Se puede ver como un principio o se puede dudar, yo no lo dudo. Mi certeza está en la perseverancia. Para empezar, cambié la letra de resistiré por perseveraré. Parece bobada, pero es válida activamente, como cualquier otra, para sostenerme y empujar fuerte. Este miedo siempre ha existido en el subconsciente colectivo o imaginario, ahora tendrá la experimentación para recibir globalmente, el primer estimulo para una acción reparadora, imaginando que he podido superarlo.

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    • Isa. Isa. 31/03/20 13:44

      Hace poco comencé a seguir el mundo de la ciencia astrológica. No de horóscopos. Una astrología humanística y técnica. Es un pasatiempo interesante. La historia recogida en la wikipedia está bastante resumida para haceros una idea. Los poderosos recurren secretamente y en exclusiva porque saben de su valor. Ahora, gracias a internet ( mientras no se sature y aguante.. ) he podido tener a un acceso libre de un congreso virtual astrologia 2020 con 10 ponentes, la mar de interesante, para pasarme un tiempo fuera del mismo. Comparto por si algún locuelo o locuela, le interesa, como a mí. Mucha salud y cuidados.

      https://www.youtube.com/watch?v=g_-xcCA59aY&t=1536s


      https://www.youtube.com/watch?v=g_-xcCA59aY&t=1522s

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      • Isa. Isa. 31/03/20 19:38

        *Comparto por si algún locuelo o locuela, le interesa, como a mí. (En el sentido estrictamente sobre el interés astrológico. )

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      • Isa. Isa. 31/03/20 15:55

        Creo que hay error en enlaces.

        https://youtu.be/lFzb78XlY4s

        https://youtu.be/g_-xcCA59aY

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  • jorgeplaza jorgeplaza 31/03/20 09:18

    Otras certezas no opinables: la primera UCI (entonces se llamaban UVIs, se hacía hincapié en la vigilancia) se creó en España en 1966 (Clínica de la Concepción, Madrid) y no se creó la segunda hasta tres años después (Unidad Coronaria, Hospital de la Santa Cruz y San Pablo, Barcelona 1969). Yo tenía 13 y 16 años, respectivamente. Quiere decir que si una epidemia como esta hubiera tenido lugar antes de mis veinte años, no se habrían saturado las UCIs, porque no las había. Si la mortalidad de la enfermedad es del 1% (yo creo que menos, pero tampoco eso se sabe) y se hubieran contagiado todos los españoles (unos 30 millones entonces) habrían muerto 300.000. Lo mismo les habría ocurrido a franceses, alemanes, etc, unos pocos años antes, porque en ningún sitio existían este tipo de instalaciones. Y habría sido muy doloroso, claro, pero no se habría acabado el mundo. Cuando yo era pequeño aún no se habían introducido las vacunas de la polio (primero la Salk, luego la Sabin) y algunos vecinos de mi edad se contagiaron; todos los niños pasábamos el sarampión y la tosferina (meses ahogándonos con la tos)… y no se acababa el mundo.

    ¿Pretendo volver a aquellos tiempos, no tan lejanos después de todo? No, de ninguna manera. Estos, que tanto criticamos, son muchísimo mejores: con su paro y su empleo precario, sus recortes, sus desigualdades crecientes, con todo eso son mucho mejores. En mi casa no hubo lavadora hasta mis ocho años (¿ustedes saben lo que es escurrir una sábana de matrimonio A MANO? Mi madre sí lo sabía); tele, a los trece; coche, a los dieciséis. Claro que no quiero volver a aquella época, pero cuidado: un país con la mitad de PIB y el doble de paro y deuda de la que tenemos ahora se parecerá bastante a aquel país (a aquel mundo, porque era así en general) de mi infancia: ojo con las medidas que se toman pensando nada más que en evitar querellas millonarias contra el Estado y, sobre todo, en ganar las siguientes elecciones.

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