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Renta básica, renta mínima y el ingreso mínimo vital que prepara el Gobierno

Publicada el 20/04/2020 a las 06:00

Las crisis, además de provocar problemas y procesos nuevos, tiene un extraordinario poder para acelerar otros que venían de atrás. Es lo que está pasando con el proyecto de ingreso mínimo vital que prepara el Gobierno, propuesta ya recogida en el programa acordado por PSOE y UP, y que sigue la estela del debate sobre rentas básicas y rentas mínimas magistralmente reflejado en este número de la revista DIECISIETE editado en octubre de 2019 y coordinado por el Ingeniero y experto en la materia Victor Gómez Frías y el catedrático de economía y ex–Rector de la UNED Juan A. Gimeno. El asunto cobra especial importancia si se tiene en cuenta que, como dice aquí el profesor Antón Costas, "España es el único país europeo que no tiene una prestación pública que cubra el riesgo general de pobreza. Un sistema de garantía de ingresos mínimos contra la pobreza es, por así decirlo, la pieza de cierre del modelo social europeo que impide que cualquier persona que no tiene derecho a los otros beneficios se quede a la intemperie".

Para entender el debate y el punto donde nos encontramos es importante clarificar conceptos que a menudo se confunden. Ni renta básica y renta mínima son sinónimos ni existe un único modo de diseñar ninguna de ellas.

La renta básica es una prestación incondicional y universal, es decir, dirigida a toda la ciudadanía –incluso residentes– sin ningún tipo de condición, requisito personal ni asunción de obligaciones. Personas ricas, pobres, que buscan empleo o que no lo hacen, todas ellas percibirían en principio la misma cantidad. Se trata de una renta concebida como un derecho, y no como una prestación, por lo que supone pasar de la lógica de la solidaridad a la lógica de los derechos. Además de garantizar un mínimo de ingresos al conjunto de la sociedad y ayudar a paliar la pobreza, una renta así tiene efectos, según señalan quienes lo han estudiado a fondo, que van desde el incremento de la cohesión social hasta una mejora de las condiciones laborales al aumentar el poder de negociación de los trabajadores por tener unos mínimos asegurados, pasando por otros muchos como los que señala Victor Gómez Frías en este artículo.

Según señala Juan A. Gimeno, catedrático de economía, en este artículo, "una renta automática e incondicionada que favoreciera fundamentalmente a las personas de menores recursos y en riesgo de exclusión social, y de forma decreciente al resto de la población, es una política probablemente más eficaz y eficiente para luchar contra la pobreza que la maraña de políticas existentes. Por ello, es recomendable su implementación".

Defensores de la renta básica los hay desde visiones progresistas y conservadoras, dado que su idea de fondo encaja bien con perspectivas que van desde el ecologismo y su búsqueda de un nuevo modelo social, hasta el liberalismo preocupado por la eficacia y la tolerancia, si bien sus argumentos distan notablemente entre sí, como señala Daniel Raventós en este artículo.

Desde una visión de izquierdas la crítica más común procede de la eliminación de la progresividad en la recepción de este ingreso, lo que hace que las rentas más altas puedan percibir la misma cantidad que los que no tienen nada. Sin embargo, como señalan sus defensores, la encargada de garantizar la progresividad es la política fiscal, por lo que la renta básica, junto con un sistema impositivo que garantizara la progresividad, podría desplegar todos sus efectos positivos. Según cálculos efectuados por Javier Oyarzábal, Juan A. Gimeno y Victor Gómez Frías, una renta básica de 430€ junto a tipo único del IRPF del 30% hace que el 20% más rico tenga un saldo neto negativo y todos los demás ganen algo pero más los más pobres.

Aunque esta propuesta no es nueva y cuenta ya con años de recorrido teórico, no hay que olvidar que la renta básica no se ha practicado aún en ningún país, aunque se ha intentado aproximar con algunos experimentos, que topan con la dificultad de poder comprobar los efectos de una renta cuando se sabe que se ha implantado de forma temporal, por lo que difícilmente podrá tenerse en cuenta en decisiones de futuro de los beneficiarios.

Concepto muy distinto, aunque a menudo se confundan, es el de renta mínima. Mientras, como se ha señalado, la renta básica se concede de manera automática a toda la población, la renta mínima es una garantía de ingresos destinada a cubrir un mínimo o complementar a quien no alcanza ese nivel, y además suele ir acompañada de condiciones de actividad. El catedrático de economía Juan A. Gimeno la define de forma clara y concreta en este artículo de muy recomendable lectura: "Los programas de rentas mínimas consisten en prestaciones económicas que buscan garantizar que toda persona cuente con ingresos suficientes para vivir dignamente, al menos en niveles de subsistencia. Normalmente, no exigen cotización previa, por lo que se denominan asistenciales, frente a las contributivas. Son prestaciones condicionadas a la demostración tanto de situación de necesidad del potencial beneficiario (o/y de su familia) como de esfuerzos activos por encontrar trabajo, de una forma u otra".

Las visiones críticas de este planteamiento apuntan que, aunque tanto la renta mínima como la básica permiten escapar de la pobreza, sin embargo la mínima genera una "trampa de pobreza" evidente. Entre los requisitos más habituales para la percepción de la renta mínima está su incompatibilidad con la obtención de cualquier empleo o de otros ingresos por otras vías. No es difícil imaginar, como se ha comprobado ya de forma empírica, que esta condición se convierte en un desincentivo al empleo y un estímulo a la economía sumergida, sobre todo en un contexto de deterioro del mercado laboral, con inestabilidad, precariedad y salarios bajos. Los perceptores de estas rentas mínimas condicionadas se encuentran en estos casos ante la endiablada situación de decidir si aceptar una oferta de empleo que puede resultar en un empeoramiento de su situación, o rechazarla y continuar cobrando la prestación.

Por otro lado, una renta mínima sujeta a condicionalidad conlleva necesariamente costes de gestión muy altos, tanto para la administración pública como para los beneficiarios, sometidos a innumerables controles y trámites administrativos. En España, además, la existencia de múltiples programas complica la burocracia en los distintos niveles de la administración. El hecho de que todas estas prestaciones sean condicionadas, generalmente a situaciones de pobreza y a otros requisitos específicos de cada programa, exige verificar que las personas solicitantes cumplen realmente con cuanto se prevé en la normativa concreta. Una vez superada la admisión y concedida la ayuda, se mantiene el control periódico de las condiciones, con especial atención a los ingresos de la unidad familiar beneficiaria, para ratificar que se mantiene la legitimidad de acceso.

Aclaradas las diferencias entre renta básica y renta mínima, estamos ya en condiciones de entender mejor el ingreso vital mínimo que estos días está ultimando el Gobierno de España, con sus peculiaridades. Para ello, hay que partir de la caracterización recogida en el informe elaborado por la Airef, siendo su director el actual Ministro de Inclusión y Seguridad Social, Jose Luis Escrivá, al calor de la ILP presentada por CCOO y UGT en febrero de 2017: "En España existe un sistema de ingresos mínimos fraccionado y que presenta disparidades territoriales, puesto que las rentas mínimas de las comunidades autónomas (CCAA) son el único instrumento no categórico que ofrece protección frente al riesgo general de pobreza. Adicionalmente, se observan unos niveles reducidos de eficacia en términos de redistribución, lo que también implica poca efectividad a la hora de reducir las tasas de pobreza. Por otra parte, también implican un desincentivo a la participación en el mercado laboral, que se mitiga en aquellos casos que permiten compatibilizar prestación y empleo".

En dicho informe se recomienda el diseño de una renta mínima estableciendo tramos de renta para los hogares pobres, pero focalizando la ayuda en la pobreza severa. Además, se plantea eliminar los requisitos relativos a la situación laboral de los beneficiarios, y hacer la prestación compatible con el empleo, así como "evitar discontinuidades en la cuantía de la prestación, alcanzando un equilibrio entre la equidad y la sencillez en el diseño". Estas medidas se acompañan en dicho informe de otras sobre diseño institucional destinadas a mejorar la coordinación y transparencia de las políticas públicas, y un tercer bloque dirigido a asegurar la eficiencia y coherencia con la política fiscal.

La propuesta que, por lo que se va conociendo, baraja hoy el Gobierno incorpora muchos elementos de los descritos en el informe de Airef. Según afirma el Secretario de Estado de Derechos Sociales Nacho Álvarez en esta entrevista, el objetivo es que "sea una red de seguridad para todas las personas que en esta crisis se están quedando fuera de los ERTE y de los subsidios por desempleo". No obstante, su planteamiento parece que no va a ser temporal para cubrir los aspectos más acuciantes durante la crisis, sino que se concibe con vocación de permanencia. Además, al igual que se plantea en el informe de la AIREF, se trataría de un ingreso compatible de alguna forma (aún no está claro cómo) con ingresos laborales, de manera que se evitase la trampa de la pobreza antes descrita. Por otro lado, su diseño está pensado no tanto para personas como para familias, teniendo en cuenta el número de hijos y su índice de pobreza, hasta desplegar 12 tipologías distintas. El coste total se estima en cerca de 5.500 millones de euros anuales, que se irá rebajando a lo largo del tiempo, a medida que la renta mínima vaya absorbiendo otras ayudas sociales, algunas a cargo de las Comunidades Autónomas.

Como puede comprobarse, la propuesta en la que trabaja el Gobierno tiene como punto fuerte su vocación de permanencia, algo para lo que parece haber llegado el momento. Pretende paliar la trampa de la pobreza haciendo posible cierta compatibilidad de percepción del ingreso mínimo vital con otros ingresos y es consciente de la necesidad de imbricar la nueva medida en el complejo mapa de prestaciones similares que existe en España. Sin embargo quedan por despejar incógnitas que no son menores. ¿Cómo se va a garantizar la inmediata efectividad de la medida en un momento en que una parte de la población necesita esos ingresos de forma urgente? ¿Qué se va a articular para evitar que se disparen los costes burocráticos y de gestión? ¿Cómo se va a hacer visibles a los invisibles; es decir, a aquellos colectivos que no aparecen en las estadísticas, a menudo personas "sin papeles", y muy frecuentemente mujeres con menores a cargo?

Las grandes crisis, y todo indica que estamos en una de ellas, son también momento para las grandes decisiones. Implantar ahora un sistema de renta básica sin condición alguna supondría completar el sistema de protección social en España en la línea de lo que apuntaba más arriba Antón Costas, eliminar costes burocráticos, garantizar una renta para todos los hogares, y lo que es más importante, pasar en materia de protección social de un enfoque asistencial a otro de derechos. Todo un salto cualitativo acorde a la altura del desafío.

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21 Comentarios
  • Manolo Gato Manolo Gato 23/04/20 08:47

    "España es el único país europeo que no tiene una prestación pública que cubra el riesgo general de pobreza". Esta reflexión lapidaria del profesor Antón Costas me refresca aquel tópico que tanto me incomodaba en la Dictadura: EUROPA COMIENZA EN LOS PIRINEOS. Más de 40 Años de democracia parece que no han bastado para desterrar completamente estas diferencias. Absolutamente de acuerdo con la implantación de unos ingresos garantizados para la ciudadanía, llámense renta básica o mínima. Pero también un estudio riguroso de su coste y una fórmula clara para su financiación. Basta ya de cargar en las esquilmadas arcas de las pensiones obligaciones que no les corresponden.

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  • Isa. Isa. 22/04/20 15:55

    Me reconozco autodidacta en casi todo por experimentación de las circunstancias. Valoro la información de comentaristas en sus experiencias y opiniones del claro y documentado análisis de Cristina Monge. Por ello, como afiliada a CCOO, comparto la información que he podido escuchar a Unai Sordo en la presentación actos 1º mayo, más o menos resumida..

    Los sindicatos seguimos reinvindicando que la lucha contra la precariedad laboral tiene que ser una prioridad en nuestro pais. Principal campo de batalla cuando salgamos de esta crisis sanitaria. La paralización de la actividad. El estado de alarma ha generado que más de la mitad de la economia de este país esté o parada o al "tran tran" y que el riesgo por despidos masivos permanezcan en estos momentos en nuestro pais, si algo de momento, ha salvaguardado el empleo, han sido medidas como las que se han puesto en marcha a través de los ERTEs donde hay mas de 4mill de personas afectadas que aún así no han podido evitar que 900mil personas hayan sido dadas de baja en la Seg.S. entre mediados y finales de marzo

    Pese a esto, se puede dar la:

    Oportunidad de Revisar el modelo laboral español que siempre funciona igual: con tasas altísimas de temporalidad y precariedad que pierden el empleo al más mínimo problema económico. Ahora, el máximo riesgo de una destrucción masiva de puestos de trabajo. Oportunidad de Revisar un sistema que no sirve, que genera precariedad, rotación, bajos salarios, malos empleos. Oportunidad de Recuperar el valor se la negociación colectiva y de las relaciones laborales.

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    • Isa. Isa. 22/04/20 15:57

      Si algo queda claro en esta crisis es que el mercado laboral NO ES UN MERCADO más. El mundo del trabajo es una INSTITUCIÓN SOCIAL que tiene que ser Regulada, porque:

      ¿Quién tiene que atender esa cifra de ERTEs, muchos de los cuales, van a continuar a lo largo del año..? 

      ¿Cómo representar a las trabajadoras y trabajadores y evitar abusos en esos ERTEs sino es mediante Organizaciones sindicales y patronales, con presencia en las empresas y con Instituciones que sirvan para atender esas situaciones?

      ¿Cómo se van a negociar los permisos retribuidos en cientos de miles de empresas donde los trabajadores/as que no tengan representación sindical, pueden estar sometidos a la dirección unilateral del empresario?

      ¿Qué ha ocurrido en las pymes para implementar los protocolos y las medidas de seguridad, frente al Cv, alli donde no hay un Delegado de prevención o empresario con unos conocimientos mínimos que sepa lo qué se puede/debe hacer ..?

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      • Isa. Isa. 22/04/20 15:58

        2da parte de la reinvindicación: Completar la red social para miles de personas que No tienen un puesto de trabajo, NINGÚN recurso económico en este momento y NINGUNA posibilidad de encontrarlo. Hay que protegerlos.  YA.

        La idea del ingreso mínimo vital tiene una puesta en marcha compleja porque requiere de negociaciones, afinar bien el Decreto, la herramienta legislativa, requiere de un acuerdo interconstitucional para no entrar en colisión de competencias con las CCAA. Y las personas tienen necesidades esenciales HOY. Urge una renta de emergencia para estas personas.  Paralelamenteque se trabaje en el ingreso/renta mínimo vital. (IMV) Que tiene que contemplar la iniciativa legislativa popular(ILP) de los 2 sindicatos. La ILP no debe decaer aunque se trabaje en el IMV porque cubre necesidades y colectivos distintos.

        El IMV no debería funcionar como un complemento salarial que tendria en España el efecto de perpetuar los bajos salarios, y que, por utilizaciones perversas de contratos a tiempo parcial, reducción de jornada o de salarios..el empresario no los asuma. (OJO con la legislación en esto.) Es la oportunidad de realizarla conveniente.

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        • Isa. Isa. 22/04/20 16:04

          3era Reivindicación: España necesitará una auditoría sobre la crisis de los servicios sanitarios, sociosanitarios y los de atención a la dependencia y personas.: Dotaciones, ratios e instrumentalización, de la gestión pública, privada y concertada. Para toma de decisiones a la luz de los datos que salgan. Estabilizar plantillas. Interinidad. Suministros básicos. Revisar la política industrial a raíz de las deficiencias demostradas en esta experimentada crisis Cv/covid19 que ha dejado patente, en las externalizaciones por bajo coste por beneficios, como las residencias.

          Oportunidad fundamental en este momento: la posición de España en Europa. Ahora mismo es, capital, para definir el futuro en nuestro país. Todo el mundo comparte que España necesita meter dinero en el bolsillo de los ciudadanos, también que hay que insuflar toda la liquidez que haga falta a las pymes para evitar que desaparezcan (lo dicen las Org. Empresariales y los Sindicatos) y todo el mundo comparte que vamos a necesitar en el corto/medio plazo una potentísima palanca inversora para la reactivación de la economía.

          Si hay que hacer todo esto, se tiene que replantear la fiscalidad del país, porque hay que pagarlo y necesitamos un sistema fiscal mucho más ofensivo. Pero en el corto plazo, lo que si va a ocurrir: SI o SI, es que nuestros datos de PIB de deuda y de déficit se van a deteriorar de una forma intensa.

          Y para que nos hagamos idea de la dimensión del problema que tenemos, si Europa no da la pertinente respuesta, para enfrentar que hoy en día nuestro país tiene un coste medio por intereses de la deuda que se paga al 2.3 % de media y que suponen 28.500mill.anuales Si la deuda pública en nuestro país se incrementara en 20 ptos, pasaríamos a pagar unos 34.500 mill. anuales (pero al 2,3%) Si la deuda española se deteriora, como ocurrió en el año 2011, porque no hay una respuesta Europea y llegamos a un tipo de interés medio por encima del 4%, entonces, nos iríamos a un gasto por intereses de la deuda por encima de los 62.000 mill euros. (70.000mill de euros es lo que paga España por su sistema sanitario al año.)

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          • Isa. Isa. 22/04/20 16:06

            Es muy serio. No se puede permitir que Europa responda como hizo en los años 2010/11. Por eso se necesita un sistema de mutualizacion de la deuda entre todos los países de la UE. O que, el BCE compre todas las emisiones de deuda con una fórmula de deuda perpetua de coste 0 y de un presupuesto europeo que sirva para hacer frente a esa palanca de inversión.

            Compartimos el esquema que está planteando ahora mismo el gobierno de España y esperamos que el gobierno de Italia y de Francia.. y que esto se puede llevar adelante. Es determinante la respuesta europea en estos momentos. Siendo esta una reinvidicación sindical de primer orden.


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  • Antonio Basanta Antonio Basanta 21/04/20 17:27

    No tengo una opinión formada sobre este tipo de cosas, pero sí tengo claro que hay que eliminar la pobreza extrema y no por medidas caritativas sino por medidas políticas progresistas. eso lo tengo claro. Pero no entiendo que en articulo no se hable de los costes económicos, como si eso no fuera lo más básico de todos. Al igual que mis compañeros comentaristas dan opiniones basadas en principios filosóficos, de economia política pero se olvidan de las matemáticas y se olvidan de los costes económicos y las repercusiones sobre la vida de la población. Un calculo fácil hecho sobre una renta universal de 500 euros mensuales en 14 pagas nos da un coste para los 47 millones de españoles de 329 mil millones de euros, es decir mas de un cuarto del producto interior bruto de España

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    • Antonio Basanta Antonio Basanta 21/04/20 17:44

      Continuo porque le he dado a enviar sin darme cuenta. El presupuesto de todos los gastos del Estado para el año 2019 ha sido de uno 480 mil millones de euros. Lo que significaria de que de todo el gasto del Estado en pensiones, sanidad, educación, inversiones, pagos a funcionarios, etc deberiamos dedicar el 75% a pagar la renta universal. Si fuera de 430 euros como dice la columnista el pago por la renta básica sería de 283 mil millones de euros bastante más de la mitad del gasto público. Claro, de la renta básica podríamos descontar ese dinero de las pensiones y rebajar a una pensión media de aproximadamente la mitad, del paro, de las becas, etc y aun así las cifras son tas brutales que asfixiaria la actividad económica productiva y probablemente produciria bastante mas pobreza que la que se quiere eliminar. Es que no se puede equiparar la renta minima vital con la renta universal porque su coste habria que multiplicarlo por 60 veces. A lo mejor ese es el motivo porque los estudios hechos en Finlandia, pais con una renta per cápita altisima, no le cuadraran con el mantenimiento de la misma renta pér capita. A lo mejor un poco de mátematicas, es decir de rigor científico viene bien para entender la realidad y quitar esas ideas ensoñadoras que uno piensa que no tienen coste y cuyo coste real es altísimo en términos de bienestar.

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  • jpagcar jpagcar 21/04/20 15:43

    Al que le interese saber lo que es la Renta Básica ( O Renta Mínima Incondicional Garantizada ), y sus posibles repercusiones en la economía de un país, que se lea los trabajos de ( entre otros) Daniel Raventós, profesor de Economía en la Universidad de Barcelona. El efecto seguro sería acabar con la pobreza extrema, que es una vergüenza que exista en países con recursos suficientes para que se pudiese eliminar. La pregunta es ¿nos importa la pobreza?¿Queremos que no haya pobreza extrema? Si la respuesta en sí, convendría profundizar en lo que es la renta Básica.
    El único partido político parlamentario que se ha preocupado del tema ha sido Unidas Podemos

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 20/04/20 16:39

    Suele intersarme enommemente Anton Costas, hoy estâ en la Contra de La vanguardia.
    Esta cuestion de renta la minima, basica o noséqué es muy complicada tecnicamente y me supera. Solamente espero que el gobierno acierte en dar en la buena clavija. Buenas tardes.

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  • Grobledam Grobledam 20/04/20 14:20

    Buen y aclaratorio artículo, que informa adecuadamente sobre las diferencias entre las prestaciones de Renta Básica y Renta Mínima.
    Pero, a mi entender, y llevo muchos años trabajando en el Sector, se olvida o elude enumerar los problemas más graves en la aplicación de estas prestaciones. Para que se entienda mejor habría que aclarar que el Sistema de Bienestar español y más en concreto el de Prestaciones Económicas (es igual con matices en la UE) se subdivide en 4 grandes áreas: la Contributiva, la No Contributiva, la Complementaria y las del Tercer Sector. La Contributiva alcanza a aquellas prestaciones derivadas de cotización (jubilación, invalidez, viudedad, etc); la No Contributiva se refiere a aquellas Prestaciones que no tienen su origen en la cotización si no en un determinado "estado de necesidad" (Invalidez y Jubilación no Contributivas, Dependencia, Rentas Mínimas y toda la pléyade de prestaciones separadas además por rango y normativamente según la Administración competente: Seguridad Social, Comunidades Autónomas, Diputaciones, Ayuntamientos, Órganos Periféricos, Muface, Mugeju, etc. (Sobre ésta es sobre la que volveré y es sobre la que versa el artículo). El Área "Complementaria" se refiere a la intervención privada en el campo del que hablamos: Fondos de Pensiones, Seguros de Vida, de desempleo, de cobertura sanitaria, etc. Y, la última área también complementaria, sería la intervención del denominado Tercer Sector en este campo, organizaciones sin ánimo de lucro (al menos teórico): ONGs, CARITAS, Cruz Roja y variadísimas asociaciones de voluntariados.
    Estas dos últimas áreas darían para muchos comentarios; pero yo quería apostillar el buen artículo de Cristina Monge añadiendo mi experiencia y visión personal sobre la problemática de acometer la solución al "estado de necesidad" de la gente, del pueblo, de las personas, desde un Estado disgregado, separado, caótico. Imposible realizar una planificación sensata, proporcional y medida con tantas manos en la misma sartén. Se de familias que están cobrando más de 1500€ al mes sumando toda la variedad de ayudas que -habilmente- han sabido gestionar y familias muy necesitadas que no llegan a los 400€.

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    • luzin luzin 20/04/20 20:20

      Por eso la renta básica es más clara y eliminaría todas esas sumas, dado que si te pasas empiezas a contribuir sobre el excedente por tramos de IRPF ... además elimina burocracia y costes añadidos ...

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      • Grobledam Grobledam 21/04/20 10:39

        Efectivamente.

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  • Fernandos Fernandos 20/04/20 11:18

    Cuesta aceptar que los ricos y los pobres cobren la misma cantidad, pero yo creo que es la mas efectiva, no habria que preocuparse de tramitar ni vigilar chanchullos, aparte de otros muchos beneficios como se explica muy bien en el articulo.

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    • luzin luzin 20/04/20 12:37

      A todos los ciudadanos se les asigna la misma cantidad pero luego el balance de hace con la declaración de la renta de manera progresiva y sin laberintos para eludir ...

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  • Prometeo46 Prometeo46 20/04/20 10:38

    De las tres opciones, a pesar de la complicada burocracia que conlleva, me quedo con el plan del Gobierno, es decir con el Ingreso Mínimo Vital, pues considero que lo más urgente es una ayuda efectiva a la pobreza severa y que tenga en cuenta la situación familiar y que sea compatible con el empleo, y si con ello se combate la economía sumergida, aunque esto reconozco que es difícil, aún mejor.

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    • luzin luzin 20/04/20 12:39

      Pasan meses y meses y las ayudan no llegan. Gran parte de los recursos se pierden en la burocracia y se crean redes clientelares, donde muchos aprovechan para hacerse adalides de lo que ellos no pagan

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  • luzin luzin 20/04/20 10:03

    El concepto de renta básica es un concepto republicano que debería ser admitido igual que el derecho a la atención sanitaria y educativa. Por lo tanto no debería estar al albur político, es un derecho de ciudadanía que ya expresó con contundencia el revolucionario norteamericano Thomas Payne. Además como su ejercicio se haría a través de la declaración de la renta no necesitaría de absurdos condicionantes y costosas trabas burocráticas.

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  • paco arbillaga paco arbillaga 20/04/20 09:27


    «Las grandes crisis, y todo indica que estamos en una de ellas, son también momento para las grandes decisiones.» Esperemos que así sea y la renta básica se implante para siempre, para quien no tenga ningún ingreso.

    ¿Y por qué no empezar también a hablar de implantarse unos ingresos máximos? ¿Acaso no es un escándalo lo que se conoce que ganan algunas empresas, dirigentes, futbolistas? ¿No existe ya un tope máximo para el cobro mensual de la jubilación? ¿Es ético que «Los máximos directivos del IBEX 35 cobran de media 123 veces más que sus empleados, según Oxfam Intermón»?:

    https://www.rtve.es/noticias/20191023/maximos-directivos-del-ibex-35-cobran-media-123-veces-mas-empleados-segun-oxfam-intermon/1984701.shtml

    ¿Acaso es necesario un virus para comprender el injusto reparto que se hace en la sociedad de las plusvalías del trabajo y del consumo? Osasuna.

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