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La historia rima

Abril de conmemoraciones: España, Italia, Portugal

Publicada el 26/04/2020 a las 06:00

En abril de 1931 se proclamó la República en España. En abril de 1939 llegó la paz de Franco. En abril, Italia recuerda la liberación del fascismo en 1945. Y abril es también el mes de la revolución de los claveles en Portugal, de la caída de una larga dictadura que había comenzado con un golpe militar en 1926.

Recordemos brevemente los hechos, esos cuatro abriles de 1931, 1939, 1945 y 1974. Y su significado.

La II República española llegó con celebraciones populares en la calle y un ambiente festivo donde se combinaban esperanzas revolucionarias con deseos de reforma. La multitud se echó a la calle cantando el Himno de Riego y La Marsellesa. Y la escena se repitió en todas las grandes y pequeñas ciudades, como puede comprobarse en la prensa, en las fotografías de la época, en los numerosos testimonios de contemporáneos que quisieron dejar constancia de aquel gran cambio que parecía tener algo de magia, llegando de forma pacífica, sin sangre.

A la República la recibieron unos con fiesta y otros de luto. Con luto, rezos y pesimismo reaccionaron la mayoría de los católicos, clérigos y obispos. Y era lógico que así lo hicieran. Como lógico era también que mostraran su desconcierto y estupor terratenientes y muchos industriales y financieros.

Ocho años después, el 1 de abril de 1939, la guerra civil terminó con el triunfo de los militares golpistas que la habían iniciado en julio de 1936. Las imágenes que podemos ver en fotos y documentales tampoco engañan. La gente se echó a la calle a celebrar la victoria con el saludo romano fascista, institucionalizado como saludo oficial en la España de Franco.

Ninguna faceta de la vida política y social quedó al margen de la construcción simbólica de la dictadura. El calendario de fiestas, instaurado oficialmente por una orden de Ramón Serrano Suñer de 9 de marzo de 1940, aunque algunas de ellas habían comenzado a celebrarse desde el comienzo de la guerra civil en el territorio ocupado por los militares rebeldes, resumía la voluntad y universo conmemorativos de los vencedores. Se restauraron, en primer lugar, las fiestas religiosas suprimidas por la República, desde la Epifanía a la Navidad. Junto a las religiosas, se subrayaban las de carácter tradicional de la verdadera España –el Dos de Mayo y el 12 de octubre-. Pero las que definían ese nuevo universo simbólico de la dictadura eran las creadas para celebrar los nuevos valores e ideas puestos en marcha con el golpe de Estado y la guerra: el 1 de abril, Día de la Victoria; el 18 de julio, Día del Alzamiento; el 1 de octubre, Día del Caudillo; y el 20 de noviembre, para recordar el fusilamiento del líder falangista José Antonio Primo de Rivera. El 14 de abril quedó enterrado para siempre.

En abril de 1945 Mussolini era un dictador títere, envejecido, torturado por su úlcera de estómago, al servicio de los nazis, que iba perdiendo poco a poco el control sobre el territorio italiano que supuestamente dominaba. La República de Saló ya no tenía el apoyo de los industriales, de la Iglesia, ni de la monarquía. Tampoco tenía ejército, ni países que la reconocieran y sus dirigentes eran, en su mayoría, con algunas excepciones como Roberto Farinacci, fascistas de segunda fila, pro-alemanes y antisemitas como Giovanni Preziosi, burócratas, oportunistas y amigos de Mussolini, que soñaban todavía con la “segunda revolución”, con el radicalismo social que el fascismo había tenido que abandonar en su conquista y consolidación del poder.

En marzo y abril de 1945, mientras los nazis llevaban a cabo negociaciones secretas con los aliados para la rendición, Mussolini buscaba infructuosamente establecer contactos con los británicos a través de la Iglesia católica. El 27 de abril de 1945 se unió a un convoy de soldados nazis que escapaban del avance aliado. Cuando los camiones fueron detenidos por un grupo de partisanos, descubrieron a Mussolini envuelto en una manta y disfrazado con uniforme alemán. El 28 fue ejecutado junto con su última amante, Clara Petacci, y al día siguiente sus cadáveres y los de otros célebres fascistas, como Roberto Farinacci o Achille Starace, fueron colgados cabeza abajo en la piazzale Loreto de Milán, en el mismo sitio donde el 10 de agosto de 1944 se había fusilado, por orden de los alemanes, a quince partisanos, cuyos cuerpos habían quedado también expuestos públicamente en la plaza.

El balance de tanta guerra y tiranía en Italia, pese a que Mussolini siempre parece ocupar un lugar menor al lado de otros criminales de su época como Hitler o Stalin, fue brutal y al menos un millón de italianos murieron por los campos de batalla de Libia, Etiopía, España, Albania y después en su propio suelo durante la Segunda Guerra Mundial. Y el máximo responsable de tanta sangre derramada fue Benito Amilcare Andrea Mussolini y sus ambiciones imperiales y totalitarias.

El 25 de abril de 1974 más de un centenar de capitanes del ejército portugués, integrantes del Movimiento de las Fuerzas Armadas, echaron abajo a la dictadura más antigua que había entonces en Europa y acabaron con un Imperio de casi seis siglos.

Salazar, Franco y sus dictaduras tuvieron vidas paralelas: crearon partidos únicos, instituciones sociales y otros cuerpos políticos inspirados en el fascismo; disfrutaron del apoyo y del poder legitimador de la Iglesia católica; y tras el final de la Segunda Guerra Mundial tuvieron que adaptar sus sistemas de represión y terror, sin renunciar a ellos, al contexto de democratización en Europa Occidental. Si la gran diferencia portuguesa fue el mantenimiento del imperio colonial, desde donde le llegó el golpe final a la dictadura, la peculiaridad española estuvo en el origen, porque Franco comenzó el asalto al poder con un golpe de Estado que no triunfó y lo consolidó tras la victoria en una guerra civil en el momento en el que toda Europa estaba bajo el orden nazi.

Las memorias de todos esos acontecimientos están ahora cruzadas en los tres países. Aunque hoy, todos confinados, mucha gente cante Bella ciao, hace tiempo que en Italia se rompió el mítico relato fundacional, tras 1944, de una nación de antifascistas y se abrió un nuevo espacio para versiones rivales sobre el pasado. Y como en España, se ha establecido un juego de equivalencia moral, “la equiparación totalitaria”, que evita el debate sobre las atrocidades cometidas por el fascismo italiano, un “mal menor” respecto al nacionalsocialismo y al comunismo. En Portugal, se canta Grandola, Vila Morena, pero las celebraciones muestran desde hace ya años la disparidad entre lo soñado y lo realizado, la frustración de muchas expectativas abiertas en 1974.

Lo advertía Tzvetan Todorov hace más de dos décadas: hay una distinción “entre la recuperación del pasado y su subsiguiente utilización". En esa utilización, la historia ya no cae solo bajo el exclusivo ámbito del historiador profesional. Pero es significativo lo poco que en España se estudia la historia de Italia y la ignorancia casi total sobre la de Portugal. Resulta que, además del confinamiento y otras desgracias, abril es un mes de celebraciones en los tres países. Una buena ocasión para saber más de ellas.

* Julián Casanova es catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza.

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15 Comentarios
  • @tierry_precioso @tierry_precioso 28/04/20 16:40

    El impulso democratico republicano fue maravilloso pero la clase politica republicana en conjunto no estuvo a la altura.

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 28/04/20 16:40

    El impulso democratico republicano fue maravilloso pero la clase politica republicana en conjunto no estuvo a la altura.

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  • Galias Galias 27/04/20 11:31

    Cuando tengo ocasión con amigos y familiares, me gusta recordar una anécdota que me ocurrió en el verano de 1974: Me encontré con unos portugueses en la estación de Atocha y no sé si les pude criticar o decir algo que les molestó y una mulher,ya mayor saltó con fuerza: ¡¡Pero en Portugal tenemos democracia y en España, no!! La alegría con que lo dijo, fue maravilloso.
    Luego podemos hablar de la II república, de sus vaivenes, como de las democracias ahora.
    No sé quién ha nombrado a Grecia, allí la monarquía, como el 14 de abril de 1931 en España, se derrocó a la monarquía y no ha vuelto y aquí, con la democracia, se restauró.

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  • Diego de Miranda Diego de Miranda 27/04/20 10:01

    Más allá de las diferentes opiniones e interpretaciones históricas recogidas en el foro, todas ellas referidas a nuestra República, a mí me llama especialmente la atención, y me preocupa, la otra intención del artículo: subrayar la ignorancia mutua entre tres países del sur de Europa: España, Italia y Portugal. Podríamos añadirle Grecia, para considerar el hecho todavía más preocupante. La economía ha hecho preponderante la cultura anglosajona entre los países del sur de Europa, y no solamente ha arrasado con las manifestaciones culturales propias, sino que ha suscitado, como digo, el mutuo desinterés. En esta Europa sin fronteras económicas, hemos trazado fronteras culturales con nuestros vecinos, de tal manera que tanto en las provincias colindantes con Portugal, como en las colindantes con Francia, no se ha promovido el aprendizaje de la lengua de sus vecinos. Eso, a mi entender, sí sería “construir Europa”, y no este comportamiento cateto, promovido además por los gobiernos, de convertir lo anglosajón, tan ajeno y, a menudo, tan cutre, en principal referente cultural. En fin. Abro otra linea de debate quizá secundaria, pero interesante. Saludos a todos.

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  • Retornado92 Retornado92 26/04/20 19:25

    Spain is different, decía el régimen, y lo es, o era, generalmente para mal... Porque aquí no sólo hicieron la Historia los vencedores, sino que la saquearon y la falsearon para tapar sus crímenes y sus reales motivos del golpe de Estado que fue la negación del poder democrático para que nada cambiara y el país siguiera perteneciendo a los de siempre...
    Con respecto a otros países, esto fue realizado sistemática y vengativamente durante prácticamente 40 años.., y aún lo peor vino después...
    Pues era tal la sensación de alivio durante la tan cacareada y modélica Transición, y los políticos de la oposición tenían tantas ganas de gobernar, de ser algo, que vino Felipe El Ambiguo y dijo que no había pasado nada, que miráramos sólo hacia delante, de forma que los nuevos ciudadanos, locos de contento por Europa y sus subvenciones, nos tragamos el sapo, uno más, y nos quedamos con la memoria, o sea todo el cerebro, bien lavadito, como lo dejó el enano criminal... y hasta hoy.
    Por eso tenemos en general una visión, no sesgada, FALSA E INTERESADA, de nuestro pasado reciente, y así nos va...

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    • @tierry_precioso @tierry_precioso 26/04/20 20:27

      Si la Segunda Republica habrîa tenido dirigentes tan valientes y prudentes como Santiago Carrillo, Adolfo Suarez y Felipe Gonzalez a finales de los setenta, entonces los españoles habrîan luchado codo con codo con los aliados (como lo hicieron los republicanos de la division Leclerc por ejemplo) y la Republica española habrîa sido el septimo Estado fundador de la Union Europea.
      Yo no quiero mentirme y montar la falsa religion de que la clase politica de la Segunda Republica estuvo a la altura.

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  • Dver Dver 26/04/20 18:20

    Ni un ápice a mi admirado Julián Casanova (ni a Santos Juliá, que cita otro comentarista): Hay que saber distinguir entre un artículo periodístico y una obra historigrafica documentada. Yo sí que he recordado el mes de abril. A mí no me lo han quitado, y como siempre recuerdo especialmente a nuestros vecinos más olvidados: los portugueses. y lo he hecho, como casi cada año difundiendo imágenes de aquel 25 de aquel glorioso 25 de abril. La de esta niña del clavel y el fusil: http://movimentopartidoiberico.com/ficheiros/noticias/1335304403_imagescao219mo.jpg

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 26/04/20 17:59

    Evidentemente soy antifranquista pero no me gusta mentirme.
    Pienso de verdad que en los muy dificiles años 30, la clase politica republicana no estuvo a la altura.
    Y que los revolucionarios que no querîan la Segunda sino la Tercera Republica Popular tienen mucha culpa: nos regalaron el horrible Nacional-catolicismo.

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    • Dver Dver 30/04/20 21:34

      No digo que no hubiese disensiones entre las organizaciones que sustentaron a la Segunda República, pero de ahí a darles alguna responsabilidad hay un trecho. ¿Y por qué? Sencillamente porque las democracias occidentales dieron la espalda a la República, porque temían una revolución popular. Mientras Hitler y Musolini mantenían a los golpistas de Franco, Francia, Inglaterra, etc., negaron el pan y la sal al Gobierno Republicano. Ni una sola ayuda. Es más, cierre de fronteras. Y pasada la II Guerra Mundial, no tardó nada occidente en apoyar al régimen golpista. Occidente lleva 60 años bloqueando económicamente a Cuba; unas cuantas décadas a Venezuela. ¿Qué hicieron estas democracias occidentales con la dictadura? Ayudarla. Así, que dejémonos de discutir si son churras o merinas. La dictadura franquista sobrevivió porque a occidente le dio la gana.

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  • yosolo1 yosolo1 26/04/20 17:11

    Señor Casanova, nadie le discute su saber, nadie le discute su capacidad, ni su sensibilidad de izquierdas, pero.....no es usted Dios (que no existe, ja ja), y por tanto tiene fallos, o mejor dicho visiones no omnipotentes del pasado. Cito a Santos Juliá, de su obra La Transición Española, (no creo que se pueda decir de Juliá que sea un derechista encubierto), "el día de la proclamación de la república, por Sol (la plaza de) se vio pasar un camión del PCE con el lema, abajo la república viva los soviets", que no recogió ningún seguidor y fue ninguneado por la sociedad que festejaba. Por tanto, se celebraba la reforma, y solo algunos y muy escasos la revolución, y por este orden. Una de las características del buen profesional, incluidos los historiadores es saber no mover un milímetro el resultado objetivo, so pena de manipulación, y los datos son los datos, de revolución en abril del 31 poca, de cambio y reforma mucho. Por cierto señor Casanovas, en su querida Huesca donde Izquierda Unida le ha contratado para sus conferencias no ha habido en estos últimos 6 años ninguna petición de cambio de nombre de calles franquistas por otros más decentes, y eso que IU ha estado 4 años en el gobierno, se lo recuerdo porque usted dio conferencias a favor de la memoria histórica sin hacer ninguna referencia a esta falta de cambios estando IU en el gobierno municipal y a la ausencia de denuncias en la fiscalía para el cumplimento de la ley de la memoria histórica cuando están en la oposición.

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 26/04/20 15:20

    Esta mañana hice el comentario con mucha prisa ya que iba a casa de mi madre.
    No hubo casi reaccion alguna para proteger la Republica despues del discurso de Rectificacion de Ortega el 6 de diciembre de 1931. La clase politica republicana no dio la talla, fue una autentica catastrofe. Para mi este "no acontecimiento" fue el hecho mâs significativo que crea un antes y un despues, el mâs negativo y grave antes del alzamiento nacional-catolico.

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  • Luis Fernando Luis Fernando 26/04/20 11:41

    Sabemos muy poco, sobre todo de nuestros vecinos portugueses.

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