X

La buena información es más valiosa que nunca | Suscríbete a infoLibre por sólo 1 los primeros 15 días

Buscador de la Hemeroteca
Regístrate
INICIAR SESIÓN
¿Olvidaste tu contraseña?
infolibre Periodismo libre e independiente
Secciones
En Transición

Una política promiscua

Publicada el 25/05/2020 a las 06:00

Si lo peor que puede pasar en una crisis es que no sirva para aprender y mejorar, lo peor que puede ocurrir ante un lío como el generado por el acuerdo PSOE–UP-EH Bildu es que no dé pie a entender las causas que lo han provocado para así impedir que vuelvan a hacerlo.

La polémica sobre la reforma laboral de la semana pasada es difícil de entender. Sus consecuencias, múltiples: la exhibición vehemente de las diferencias en el seno del Gobierno, el deterioro de relaciones con socios estratégicos como el PNV, la suspensión del diálogo social y una honda expansiva que llega hasta las elecciones vascas del próximo 12 de julio. Semejante balance puede ser visto como una concatenación de errores, como la búsqueda del camino de salida del Ejecutivo por parte de Unidas Podemos, o como ambas cosas. Probablemente nadie tiene todas las piezas del puzzle y cada cual hará su composición según la información de que disponga y lo que quiera sacar de ella. Pero más allá de eso, el hecho en sí desvela algunas carencias de la política actual que conviene gestionar.

Que existan discrepancias en un Consejo de Ministros ni es nuevo ni debe alarmar a nadie. Quizá los más jóvenes no lo sepan y los no tan jóvenes no lo recuerden, pero en este país, no hace tanto, un vicepresidente del Gobierno abandonó el Gabinete tras la aparición de sospechas de corrupción en su familia que le dieron la puntilla a toda una serie de desencuentros manifiestos con su presidente. Felipe González y Alfonso Guerra, ambos socialistas, andaluces, líderes del mítico PSOE del 82, exhibieron diferencias y desavenencias mucho más allá de los casos de presunta corrupción por los que formalmente salió este último del Ejecutivo. Tampoco los consejos de ministros conservadores han sido un remanso de paz. Casos de corrupción aparte, no hay que olvidar que Gallardón dimitió en septiembre de 2014 después de que Rajoy tirara para atrás su reforma del aborto. Que haya discrepancias en un gobierno, por tanto, no debe sorprender a nadie; es más, debería considerarse prueba de pluralismo y salud democrática. Si a esto le unes que en el caso actual se trata de un gabinete de coalición, hay que entender esas diferencias dentro de la más absoluta normalidad. Cosa diferente es cómo gestionar las discrepancias. Que el PSOE y Unidas Podemos tienen propuestas distintas sobre qué hacer con la reforma laboral es algo sabido, conocido y reconocido desde que comenzaron a negociar el acuerdo de gobierno tan citado esta semana -pueden consultarlo aquí.-. Lo más preocupante es que no existan, tras cinco meses de gestión conjunta, mecanismos para gestionar esas discrepancias. El protocolo de funcionamiento, coordinación, desarrollo y seguimiento del pacto es a todas luces insuficiente y no ha resultado útil en ninguna de las polémicas conocidas hasta el momento.

Otro de los elementos que más ha dado que hablar estos días es el hecho de que un asunto de esta envergadura fuera desconocido para el resto del Consejo de Ministros, en especial para dos de las ministras más afectadas: Nadia Calviño, del lado socialista de la coalición, y Yolanda Díaz, por la vertiente de Unidas Podemos. Si se trasciende al cotilleo de quién debió avisar a quién y no lo hizo, o de dónde salieron los whatsapps o telegrams, lo que emerge es un proceso de toma de decisiones en ambos partidos –y en el resto sucedería algo similar– cada vez más cerrado en torno a un reducido número de personas de la estricta confianza del líder. Si los tiempos y las emergencias de aprobar una nueva prórroga del estado de alarma han impedido que ni siquiera los más directamente afectados por una decisión fueran conocedores de la misma, es que esos mecanismos están gravemente dañados y urge repararlos. Los partidos de masas han acabado convirtiéndose en partidos de mesas (camilla) y eso genera enormes disfunciones que se amplifican cuanto más delicadas y complejas son las situaciones.

No hay que olvidar, por otro lado, que los hechos en cuestión empiezan a gestarse ante el temor del Gobierno de no conseguir sacar la prórroga del estado de alarma adelante con un Partido Popular ajeno a la situación de emergencia que vive el país y ERC calentando para la carrera electoral. En esa situación, el Ejecutivo decide poner en marcha la famosa geometría variable. Es decir, la posibilidad de pactar con unos u otros socios en función de lo que tienen en común en cada momento. Olvida, sin embargo, que esta geometría variable necesita, al menos, tres ingredientes: en primer lugar, una cultura del pacto lo suficientemente arraigada y consolidada como para que el riesgo que encierra siempre acordar con otros merezca la pena. Si alguien duda por qué es tan difícil, recomiendo echar un vistazo a este gráfico que difunde el sociólogo Luis Miller, donde se muestra a España como el país más polarizado de su entorno; es decir, aquel donde los seguidores de un partido se muestran más contrarios al resto de formaciones.

El segundo componente es la gestión de los tiempos. Acuerdos de alto voltaje político como este deben ser cerrados in extremis cuando todos los demás fracasan. De lo contrario, la ganancia prevista (la mayoría para prorrogar el estado de alarma) se desvanece y solo queda el precio a pagar, como ha pasado en este caso. El tercer elemento, y probablemente el más importante, que necesita la geometría variable es la promiscuidad. Es decir, la tendencia a acordar con unos y otros sin que eso suponga fidelidades eternas, algo radicalmente contrario a los ataques de celos, que si para todo en la vida son malos, para situaciones tan complejas como estas, son aún peores.

Inmersos ya como estamos en una crisis de consecuencias desconocidas pero cuya dimensión empezamos a intuir –como describe Ángel Munárriz en este artículo-, es imprescindible que un gobierno afine todos los mecanismos que tiene a su alcance. La prueba de fuego llegará el día que haya que aprobar unos Presupuestos Generales del Estado que se anunciaron como "de reconstrucción" y que pueden acabar siendo de demolición, no sólo de un gabinete progresista, sino de toda una sociedad que se asoma al abismo con las heridas de la Gran Recesión todavía sangrando.

En definitiva, bienvenidos sean disparates como el vivido a raíz de este acuerdo si sirven para ajustar los mecanismos de un gobierno y de una oposición que se enfrentan a uno de los momentos más complicados de la historia reciente. Sólo la promiscuidad nos sacará de esta, acompañada, como es de rigor, de mucho diálogo, conversación, acuerdo y gestión del desacuerdo.

Más contenidos sobre este tema




13 Comentarios
  • Maritere Maritere 27/05/20 10:32

    Excelente artículo, señora Monge, que tb ha originado muy buenas reflexiones.
    En mi opinión , la competición entre Pedro y Pablo para ver quien la tenía más larga como si fueran los protagonistas de " Los Picapiedras " , y que provocó las últimas elecciones con los resultados que estamos padeciendo; son el quiz de la cuestión política actual.

    Responder

    Denunciar comentario

    2

    0

  • Francisco Goya Francisco Goya 26/05/20 15:20

    No hace demasiado casi todos los partidos y muchos dirigentes políticos abogaban en campaña por el fin del bipartidismo, se hablaba entonces de evitar "el rodillo", se decía que los partidos de siempre no podrían hacer lo que quisieran, que el hecho de que haya diversidad también en el Parlamento es un reflejo de nuestra sociedad.
    En las escuelas de Ciencia Política se estudian las ventajas y desventajas de los distintos sistemas de gobierno. Con carácter general el bipartidismo y los gobiernos mayoritarios son más fuertes y pueden sacar adelante sus políticas sin problemas ya que no necesitan del apoyo o del acuerdo con otros partidos. Eso es positivo en la medida que en principio reduce la descoordinación y el desacuerdo (El caso González-Guerra que indica la autora, muy gráficamente retratado en los guiñoles de Canal+ es un ejemplo de que no siempre fue así) Eso hace que en muchos casos no exista contrapeso, porque la oposición, más allá del control parlamentario, no tiene forma de evitar que se desarrollen unas políticas seguramente más partidistas y menos dirigidas al conjunto de la ciudadanía.
    El sistema multipartito resulta por definición más representativo, ya que están presentes los intereses de diversos partidos de distinta ideología como ha sido el caso desde hace tiempo en Israel o en Italia, pero también en Bélgica, Holanda o Alemania. Ya a partir de 2015 en España se hablaba del fin del bipartidismo, en sucesivas elecciones el voto ha estado cada vez más fragmentado, la sociedad no parece querer dar todo el poder a unos y si obligar a que todos pacten y acuerden, cediendo en sus propias políticas para lograr consensos que beneficien al conjunto de la ciudadanía. Tejer consensos y acuerdos no es fácil, y en el mundo permanentemente conectado donde la información y la desinformación constituyen caras de la misma moneda corriente, las diferencias pueden generar desconcierto y sensación de fracaso, pero la visión monolítica resulta mucho más inquietante y peligrosa ¿queremos pese a los errores la opción de acuerdos con el diferente o preferimos la opción siempre más estrecha de una política válida solo para los "nuestros"?

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    4

  • luzin luzin 25/05/20 22:34

    Promiscua y asimétrica ... unos amantes están mucho mejor que otros y los regalos tienen que ser mucho mejores ... me gustó especialmente el punto 2 del acuerdo de la gran izquierda del Bien Común según territorio ... o sea ... veamos ... que unos pueden tener mayor capacidad de gasto público que quiénes? ... los vascos y navarros pueden gastar más que quiénes? ... exceptuarlos de la regla de gasto? ... menos mal que son de izquierdas ... si llegan a ser de derechas no veas la que se lía ...

    Responder

    Denunciar comentario

    3

    1

  • Fernandos Fernandos 25/05/20 11:48

    Porqué será que siempre, gobierne quien gobierne, el ministro de economía siempre es defensor absoluto de los empresarios y de la economía neoliberal, lo mismo que los gobernadores del banco de españa, se supone que es para vigilar a los bancos, pues no señor, estos señores no pueden vivir si no hacen declaraciones de rebajar los salarios y el despido libre.

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 1 Respuestas

    1

    9

    • Maritere Maritere 27/05/20 10:47

      Y no pasa solo con los y las ministras del gobierno nacional.
      En mi comunidad autónoma, la consejera de Economia tb me hace pensar en más ocasiones de las que me gustaría si no debería estar en el PP de la oposición .
      Pero es lo que tienen las mayorías absolutas en los parlamentos, que hacen lo que les sale de los huevos

      Responder

      Denunciar comentario

      0

      0

  • traspi51 traspi51 25/05/20 11:16

    Con lo que se demuestra que Calviño es intercambiable con el PP; bien podría ser ministra de un gobierno presidido por el PP. Hay veces que las estructuras profundamente conservadoras del Estado imponen su voluntad y Calviño forma parte de ese entramado absolutamente insensible a lo que está pasando. Lo mismo ocurre en el Poder Judicial, en la Policía , en el Ejército... Es para que los españoles estemos muy preocupados, a mi me asusta.

    Responder

    Denunciar comentario

    4

    9

  • Larry2 Larry2 25/05/20 10:31

    Me parece que este gobierno lo que debe de hacer es dialogar con todos en cada momento, y más si la derecha de este país no está por la labor. PP está a derrocar al gobierno como sea, ya sea de manera elegante por las urnas, o ya sea de manera miserable, como lo está haciendo ahora. Ataca siempre con lo mismo, Eta, Chavez, Venezuela, Cataluña. Vox ha nacido para bautizar a los nuevos franquistas que ya existian, más alguno que se deje engañar. Y Ciudadanos si tienen un poco de inteligencia deberán jugar a ser un poco más responsables, y apartarse del Covid-derecha cobarde y Vox, para no perder sus ya pocos diputados. El pacto del Psoe con Bildu pues entra dentro de lo normal, y más si es sobre la reforma laboral, algo que si el Psoe está en su sano juicio debería llevar hasta las últimas consecuencias, retirar los puntos más lesivos de dicha reforma, cosa que por otra parte pometió en campaña. Lo antinatural, miserable, y antidemocratico es que el PP hiciese una Reforma Laboral sin contar con nadie-agentes sociales y demás grupos-y los empresarios no salieran a decir vamos a crear una mesa de diálogo, o algo así. Eso sí,  ahora se levantan de la mesa de diálogo porque nos sentimos traicionados por este gobierno. Por otro lado lado estabamos deseosos algunos, o muchos , de que EH-Bildu hiciese politica en el parlamento, pues esto es hacer política señores de la derecha, dialogar, pactar  o no pactar, criticar, apoyar, etc.  Los votos de Vox en el parlamento español tienen igual validez que los de Bildu, nos guste o nos guste, agur. 

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 2 Respuestas

    1

    14

    • Isabelle006# Isabelle006# 25/05/20 11:13

      ""El líder" y los partidos de masas" son tan constitucionales como cualquier otro que haya llegado al Parlamento por las vías democráticas. Estoy muy de acuerdo con su comentario, Larry. El PP, jamás se ha avergonzado de nada ni se ha cuestionado públicamente por sus soberbios errores. Y tampoco es un partido de masas, aunque de ahí haya salido la masa de Vox. ¿Por qué nunca la prensa denominó despectivamente a Rivera como "el líder"? ¿Una coalición de partidos sólo tiene un líder? A mi me importa un comino si es el mismo personaje o son diferentes, lo importante es que lleve las propuestas de las masas y las pelée donde haya que hacerlo.

      Responder

      Denunciar comentario

      Ocultar 1 Respuestas

      3

      8

      • Isabelle006# Isabelle006# 25/05/20 11:31

        *Confluencia de partidos*

        Responder

        Denunciar comentario

        1

        1

  • paco arbillaga paco arbillaga 25/05/20 08:47


    La cosa sería cómica, si es que no fuera tan trágica y más en las circunstancias que estamos viviendo por esa pandemia y que debieran ser las que nos ocuparan a todo el país, empezando por sus dirigentes.

    ¿Cómo nos va a asustar a una buena parte de la ciudadanía la falta de coordinación sobre el acuerdo de la derogación de la Ley de Esclavitud Laboral? Quienes tenemos una edad hemos soportado:

    – el franquismo;
    – el posfranquismo con intentos de golpes de Estado;
    – los asesinatos de ETA;
    – las mentiras del bebedor presidente para meternos en la guerra de Irak;
    – los asesinatos en los trenes de Madrid y las mentiras del PP y de alguno de sus medios sobre su autoría;
    – las rapiñas y mamandurreos peperos y también de algunos socialistas;
    – la crisis de las subprimes hipotecarias norteamericanas que según el PP la causó Zapatero, y que se la pagamos entre todos a los bancos con los recortes en servicios públicos tan imprescindibles como la Sanidad, recortes que ahora estamos sufriendo ante esta pandemia.

    Con todo eso que hemos aguantado, y muchas cosas más, ¿nos va a preocupar que se anule una ley que se hizo para favorecer aún más a la patronal en detrimento de los derechos de los trabajadores? Toda esta bulla de la derecha y sus turiferarios, en unos días en que están muriendo miles de compatriotas, de personas en el mundo, solo tiene por fin desgastar, desprestigiar al Gobierno, una derecha que ya nos ha demostrado varias veces sus maneras buitreras más feroces para mantener el poder aunque para ello se haya servido de los muertos ocurridos en atentados o en desgracias.

    ¿Alguien conoce algún plan del PP para ayudar al Estado a luchar contra la pandemia? A mí el único plan que me llega de ese partido es que hay que reanudar en seguida la actividad económica; creo que para hacerlo primero hay que contar con la salud de la ciudadanía. Osasuna para la gente decente.

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 2 Respuestas

    2

    23

    • Isabelle006# Isabelle006# 25/05/20 11:38

      Espléndido, Paco, no viene nada mal echar un repasito. Osasuna

      Responder

      Denunciar comentario

      2

      6

    • paco arbillaga paco arbillaga 25/05/20 08:56


      ¿Cuántas veces ha votado el PP lo mismo que Bildu o Batasuna, tanto en Euskadi como en el Parlamento o Senado españoles? Cuando coinciden esos votos ¿el PP lo hace para hundir a España?

      Responder

      Denunciar comentario

      1

      16

  • aguililla aguililla 25/05/20 00:10

    Que quiten la reforma laboral entera sería fenomena!! De que se asustan? No lo entiendo...Calviño que se vaya con el pp y asunto terminado.

    Responder

    Denunciar comentario

    4

    18

Lo más...
 
Opinión