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Diez años después, una madrugada para volver a creer en Europa

Publicada el 22/07/2020 a las 06:00

Son las 2:12 de la madrugada. Funcionarios y periodistas vagabundean con un sueño viscoso por los pasillos de la sede del Consejo de la Unión Europea con la ropa apelmazada después de una intensa jornada. Bruselas es, sin duda, la ciudad donde las madrugadas florecen políticamente con más fuerza. El glamour o la creatividad en el lenguaje… es cosa aparte. “Reunión histórica”, “Europa se la juega”, rezan (con razón) las crónicas. La Unión Europea negocia a contrarreloj, pero estirando las horas, la creación de un fondo de 750.000 millones de euros para conjurarse contra la crisis. ¿Si Europa no está en los momentos difíciles, para qué está Europa?

Son las 2:12 de la madrugada, pero de hace 10 años. Concretamente, del 10 de mayo de 2010. La presidenta rotatoria del Ecofin, la reunión de ministros de Economía de la Unión Europea, comparece de madrugada y con voz temblorosa para relatar en inglés los acuerdos alcanzados e intenta adoptar un papel neutro e institucional. Lo está pasando mal. Claramente no ha sido una buena noche para ella. Es Elena Salgado, la vicepresidenta económica del Gobierno español, que había entrado a la reunión antes de las 15:00 avanzando un recorte del gasto público de 15.000 millones del PIB para ese año y el siguiente con la intención de que a la salida no fuese del doble. La batalla había sido con Alemania y su ministro de Finanzas (hoy presidente del Bundestag), Wolfgang Schäuble, mientras desde Berlín Angela Merkel seguía el desarrollo de la cita dándo órdenes de cerrar el puño. 

¡Malditos alemanes!, podrían haberse lamentado en Moncloa, donde comenzó a prepararse un discurso que el entonces presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, pronunciaría solemnemente ante el Congreso de los Diputados tres días después. “Tomaré las decisiones que España necesita aunque sean difíciles. Voy a seguir ese camino cueste lo que cueste y me cueste lo que me cueste”, proclamó. Poco más de un año después, a su partido le costó el Gobierno y el PP obtuvo su segunda (y más abultada) mayoría absoluta. 

Sirva el recordatorio para poner en contexto lo ocurrido estos cuatro días en Bruselas. Tras anunciarse el nuevo acuerdo histórico, a las 5:31 horas de este martes, en España comenzó otro de esos debates tan patrios como no patriotas. Esta vez, sobre la condicionalidad del acuerdo. Sobrepasados por el alcance de un acuerdo que sólo pueden reconocer como una buena noticia con la boca pequeña, algunos portavoces políticos y analistas se han apresurado a asegurar que la reforma laboral de Mariano Rajoy ha quedado blindada y que la UE ha desautorizado con el texto al Gobierno de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. Y todo ello se lo debemos teóricamente a Mark Rutte, el primer ministro de los Países Bajos, mejor defensor de nuestros propios intereses que el presidente de nuestro país. ¡Cuánto holandés hay de repente en España!

El cainismo que tan desbocadamente opera en la política española lo simplifica todo hasta el extremo. Pero Europa es más compleja, tiene una larga tradición de pacto y, como consecuencia, de cesión. No es perfecta, pero nos hace mejores. Y, sobre todo, nadie ha propuesto una alternativa que resuelva mejor nuestros problemas o nos haga significar tanto en el mundo.

He aquí una verdad incómoda: Holanda es una democracia y Europa, en buena medida, la concertación de intereses nacionales. Por lo tanto, no tiene sentido ni demonizar o deslegitimar a Rutte (es un desahogo estéril) como tampoco pensar que en su supuesta preocupación por las economías del sur no laten los ecos de una política nacional marcada por la ultraderecha y el contexto preelectoral. 

He aquí otra verdad incómoda: lo mejor es enemigo de lo bueno. El acuerdo europeo podría contener más transferencias (dinero que no se devuelve) para que España luchase más contra el covid y relanzase su economía, un sistema de autorización de fondos más sencillo o menos concesiones (en forma de cheque, a la británica) como contrapartida para países ‘frugales’. Ese acuerdo no existe en la práctica porque hay contrapesos, incluso frente a la unión en torno a una misma estrategia de Alemania, Francia, Italia y España. Tensar más la cuerda hubiera devuelto a casa a los líderes europeos con el rabo entre las piernas. A saber qué dirían esos portavoces políticos y analistas patrios sobre la responsabilidad del Gobierno en el fiasco. 

Aquí va la última verdad incómoda: Europa no puede ser ni un actor ajeno en el que descargar las culpas de lo que nos pasa ni gasolina para seguir avivando la lucha partidista en España. Es un hogar común por el que luchar (y discrepar) en el que los problemas se resuelven con consenso. Si los diferentes actores europeos pactan un fondo sin precedentes contra el covid y sus presupuestos para los próximos siete años, ¿por qué no puede haber grandes acuerdos en España?

Han pasado 10 años y de nuevo nos encontramos ante una gran crisis. Pero las diferencias no podrían ser más grandes. En 2010, el fondo de 750.000 millones se constituyó para calmar a los especuladores, a los que se les ofrecieron enormes sacrificios pagados por ciudadanos de toda Europa. En España, para empezar, la rebaja del sueldo de los funcionarios y la congelación de la mayoría de las pensiones. La respuesta europea nació de los desequilibrios, los reproches y la culpa. 

El fondo de 2020 es para gastárselo y, además, muy rápido: en políticas verdes, tecnológicas y sociales. Si España anunciaba hace una década 15.000 millones de recorte, hoy se trata de 140.000 de gasto. Nace de la solidaridad con los países más golpeados por el covid, pero también de un interés, el de preservar el mercado único.

Merkel es otra. Hace 10 años, Alemania quería limitar al máximo su implicación en la resolución del problema. Forzó la entrada del FMI en el fondo de rescate y rechazó de plano la emisión de deuda conjunta. "No veré los eurobonos mientras viva", llegó a decir la canciller en 2012. Ahora, esa deuda conjunta tendrá como garantía el propio presupuesto comunitario y su volumen es enorme, no muy lejano al del marco financiero para los próximos siete años. Contraer una deuda conjunta es una gran muestra de confianza. Una vez asumida, une aunque la confianza se esfume. Lo sabe cualquier pareja con una buena hipoteca. En ese sentido, el paso dado por esta cumbre es eminentemente político y refuerza el proyecto comunitario, asaeteado por el euroescepticismo que ha provocado la salida del Reino Unido y crece de la mano de la populismo en muchos países.

El acuerdo encarrila la legislatura y es una buena noticia para el Gobierno. Insuflará fondos a los Presupuestos y su cuantía evitará dolorosos recortes a corto plazo, aunque a medio España tenga que hacer un esfuerzo por reducir su deuda y déficit. No contiene exigencia alguna sobre el marco laboral ni sobre las pensiones, por más que algunos digan. Es más, esos dos son ámbitos en los que tendrá que haber reformas para reducir los enormes desequilibros en el empleo (la temporalidad, la existencia de trabajadores pobres, el paro juvenil) y el riesgo de que el envejecimiento de la población ponga en riesgo el sistema de Seguridad Social. Se trata de batallas que están por librar y sobre las que el Gobierno, tal y como lo expresó Pedro Sánchez en una entrevista con infoLibre y elDiario.es, quiere un consenso de los agentes sociales. 

Con Europa, como con el Estado, ocurre lo que con Santa Bárbara. Sólo nos acordamos de ella cuando truena. Estos días son buenos para hacerlo reconociendo que la austeridad de hace 10 años fue una salida a la crisis de entonces, sí, pero que puso al proyecto europeo en riesgo en lo más elemental: la confianza de los ciudadanos. Ahora, 10 años después, otra madrugada ha traído una nueva salida completamente diferente que además de apoyar a la economía frente al covid supone una valiosa vacuna contra la eurofobia. “Europa se hará en las crisis y será la suma de las soluciones que a esas crisis se den”, decía Jean Monnet. En este caso, la suma ha resultado multiplicadora. Como para tomar nota. 

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10 Comentarios
  • davidlga davidlga 23/07/20 15:41

    excelente artículo!

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  • Juan Raul Juan Raul 23/07/20 08:48

    Basteiro tengo que felicitarte porque eres de los pocos periodistas Españoles que dice la verdad sin tapujos estoy harto de ver asta informativistas como Vicente Vallés en antena 3 estilo 13TV ironizar con los aplausos de los ministros a Sánchez mientras que en Italia todos los parlamentarios incluso los de la oposición aplaudian a Conte en el parlamento Italiano aquí la oposición y los periodistas afines se burlaban de esos aplausos menos mal que hay en España Periodistas como tu que pelea por decir la verdad aunque a veces te enfrentes a periodistas desleales por ejemplo en Al Rojo Vivo o en la noche en 24 horas sigue así Daniel te lo dice un veterano de 73 años emigrante desde Uruguay hace 18 años y ciudadano Español

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  • W. SMITH W. SMITH 22/07/20 17:54

    Sin duda es un avance. Pero no nos engañemos, mancomunar el endeudamiento no es mutualizarlo. Y 750 mil es la mitad de 1500 mil mill (1,5 billones iniciales). Además en el éxito nos va la penitencia: porque haber coseguido el 19% del Fondo cuando suponemos el 9% del PIB de la UE quiere decir que no estamos ante un impacto simétrico a causa del coronavirus en toda la UE, sino MUY ASIMÉTRICO en lo que está dañando a España. Y eso tiene que ver con nuestras peores medidas y medios de precaución y resiliencia (sanitaria y económica).

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  • NachoSF NachoSF 22/07/20 13:58

    El problema no es "Europa", sino la ideología neoliberal de "pensamiento único".

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  • pablos pablos 22/07/20 11:54

    Creo que te equivocas Daniel, quieres decir Union Europea no Europa, es un error que forma parte de la cotidianeidad.
    De todas formas me gustaria poder participar de tu optimismo, pero la experiencia acumulada durante muchos años sobre las practicas antisociales de la Union Europea me lo impiden.

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  • Antonio LCL Antonio LCL 22/07/20 09:29

    Aunque hayan sido cinco días de trabajo intensos domo aseguran, tampoco es para tanto, cuando el mal es inmenso. Están para trabajar y parece que lo han conseguido: ponerse de acuerdo y equilibrar esfuerzos. Parece un espejismo, por los antecedentes. Muchos estamos decepcionados por pertenecer a una Europa rica con socios pobres, a los que han estado ninguneando y manipulando. Hoy parece que Europa es lo que esperábamos que fuera. Tu artículo Daniel, muy acertado, pero también me parece un espejismo. Permíteme ser escéptico. A veces esta actitud nos hace darnos golpes menos dolorosos. Se me olvidaba: A la Merkel nos la han cambiado. Vamos a tener que reconocer que es una monstrua admirable, bestia salvadora de esta pobre y maltratada Europa.

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  • Mirandero Mirandero 22/07/20 08:31

    El cambio de criterio con respecto a diez años atrás se deba quizás a que los gobernantes más relevantes de Europa se han dado cuenta de que estamos solos frente al resto del mundo. Hace diez años no habitaba la Casa Blanca un presidente insolidario y egoísta y los gobiernos ingleses tampoco daban muestras de abandonar el club europeo… Si los europeos no estamos unidos y, además, mostramos signos de fortaleza, nos espera un futuro, incluso, a corto plazo, lleno de dificultades, que puede poner el serio peligro la propia unión. Esto es, precisamente, lo que han comprendido los grandes líderes europeos, sobre todo, Alemania y Francia. No así, la derecha española, para la que solo les interesa llegar al gobierno, aunque para ello España tenga que sufrir otra crisis como la de 2012.

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  • MASEGOSO MASEGOSO 22/07/20 08:29

    Me viene a la memoria aquel refrán español "con el tiempo hasta la verdes se alcanzan".

    Lo frugales han tenido que madurar muy rápidamente, ya que de seguir verdes los frutos el árbol se secaría.

    Nunca es tarde para un buen acuerdo que apoye el beneficio común de una asociación o coalición.

    Espero que esto lo haya aprendido la derecha española, de ser así, el triunfo en la UE es más agradable.

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 22/07/20 07:37

    Muy buena columna.
    En 10 años la actitud de Alemania ha cambiado mucho. Incluso Wolfgang Schäuble ha hecho declaraciones que no tienen nada que ver con las de entonces. Es que Estados Unidos pone muchas pegas a empresas alemanas, ya no aumentan exponecialmente las exportaciones alemanas a China y Alemania ha visto que su mercado mâs importantante son los 500 millones de eurpeos. En particular la situacion de Italia es extremadamente dificil y su derrumbe serîa catatrofico, tal vez el fin de la UE.

    El cainismo politico español que lleva a politicos "patrios" a defender las posturas adversas al gobierno de su propio paîs es super habitual pero no por ello menos triste. La derecha española no consigue escaparse de su maldita visceralidad. Para poder hacerlo deberîa coger ejemplo de Pablo Iglesias que aunque tiene una carga emocional izquierdista tan fuerte, cuando necesario es capaz de superarla para evolucionar de manera muy positiva.
    Pablo Iglesias modelo psicologico para la derecha española !!!

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  • subeChico subeChico 22/07/20 06:47

    Me parece una comparativa correcta. Aquí nos ilusiona Sánchez allí nos desilusionó ZP. Y sobretodo nos ilusiona ver a los dos grandes de los 27 soldando la UE contra los populismos fascistoides de los frugales.
    No me gusta su pregunta quizás retórica "por qué no puede haber grandes acuerdos en España?" Me recuerda demasiado a la obsesión de su antiguo jefe Pedro J. de formar la gran coalición copiando a la alemana, que fagocitó a la izquierda colaboracionista. Negociar con la derecha no extremosa o al menos con Cs y dar el " tiro por la coleta" al cabecilla populista izquierdoso y a sus mariachis expulsándolos de este " gobierno ilegítimo".
    PD._ Aún estoy esperando respuesta por parte de Infolibre a esa foto indigna aparecida días atrás en un Rugido del digital elespanol.com. O es que simplemente la hemos ignarado al tratarse simplemente de una Graciela pedrojotosa?

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