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El amigo invisible y el amigo inviolable

Publicada el 25/07/2020 a las 06:00 Actualizada el 25/07/2020 a las 11:54

Cuando era niña me dio por coleccionar miniaturas de perfume, la inspiradora fue una compañera de quinto de EGB que tenía gran don de gentes para conseguir lo imposible por la cara. Varias amigas la seguimos y fuimos almacenando en nuestras habitaciones infantiles una versión mini del aroma de los mayores.

Las colecciones abren una espita de ansia difícil de controlar. Cuantos más objetos tienes, más quieres, y cuanto más te cuesta obtenerlos, más orgullo y satisfacción.

Casi me obsesioné con las ganas de conseguir diminutos tarritos de esencias gratis. En la droguería, tras pagar el detergente que me había encargado mi madre, preguntaba nerviosa: “¿Tiene muestras?” Y salía de allí con mi pequeño tesoro, más feliz que si volviera de negociar el acuerdo de reconstrucción en Bruselas.

Una noche mis padres salieron a cenar con amigos y a la mañana siguiente encontré una bolsa misteriosa junto a mi cama. Uno de la pandilla era “representante” de Legrain y, al conocer mi afición, preparó para mí un lote tan variado de perfumes, colonias y geles jibarizados que me hice la jefa de la banda de coleccionistas. Aquel regalo de muestras gratuitas fue un mundo para mí.

Esta semana, entre el calor africano y los presuntos regalos del universo campechano, he tenido dos amagos de lipotimia: dos millones a Corinna para pagar el 30% de su mansión de Londres –como cuando el padrino ayudaba a los novios a pagar la entrada del pisito–. Un millón de euros a Marta Gayá para que tuviera “una vida decente” y pudiera continuar con “su tren de vida”, es lo que tiene la alta velocidad…

Estos detalles amistosos se suman a los sesenta y cinco millones en las Bahamas –que no había intención de esconderlos, a ver, por favor–. Según Corinna, eran una “muestra de gratitud” –no confundir con muestra gratuita–.

Este detalle era a su vez un regalo “por tradición saudí” del rey Abdalá –que no había comisión, a ver, por favor–. Nota: Obsérvese la similitud fonética entre “Un regalo del rey Abdalá” y “¿Un regalo del rey? anda ya…”.

En aquella cena, en la que mi madre fue mi “conseguidora”, jugaron al amigo invisible. Ya conocen la dinámica, se pone un precio tope –casi nunca llega al millón de euros je,je,je–, recibes un regalo de alguien cuya identidad desconoces y eres a su vez regalador, sin identificar, de alguien del grupo. El misterio se desvela al final de la fiesta.

Si al final de la fiesta se demostrara que un jefe de Estado, que cobra de los Presupuestos Generales –que pagamos a escote–, ha blanqueado y se ha escaqueado de rendir cuentas con Hacienda –que somos todos–, en realidad y sin saberlo, los regaladores seríamos nosotros. ¿Cómo te quedas?

El pueblo español sería el amigo invisible que habría hecho quedar guay al amigo inviolable. La pregunta es… ¿y nuestro regalo pa’ cuándo?

Ya no colecciono muestras gratuitas, se las regalé todas a una amiga que tenía más ilusión que yo y más paciencia para limpiarlas de una en una. Ya saben, por bonito que se haya hecho el diseño del envase, si no es transparente, pierde el glamour.

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10 Comentarios
  • Pirichi Pirichi 26/07/20 21:06

    Me lo he pasado bien leyéndote. Me ha parecido gracioso. Y ocurrente, como lo de la alta velocidad.
    Felicidades.
    Y, ahora digo yo, "y la justicia pa'cuándo"?... porque igual se entiende que eso, a ver, que es de mal gusto y va a generar odio , como cuando opina Bono que es de mal gusto que se les pida a las grandes empresas que paguen algo de lo que les corresponde de sus impuestos, que qué ganas de generar odio gratuitamente. Un poquito de por favor!!!!
    Lo dicho, felicidades. Nunca te había leído, no me preguntes por qué, pero lo volveré a hacer.

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  • Lapilar Lapilar 26/07/20 12:01

    Excelente artículo Raquel pero prefiero no opinar porque me salen espumarajos Republicanos por la boca.... jjjjjj

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  • yokin yokin 26/07/20 11:11

    Desde el minuto cero supe que este “campechano “no era trigo limpio, como todos los de su estirpe, el que tenemos ahora, “el preparado “a la primera oportunidad nos trata como si fuéramos súbditos gilipollas, a lo peor lo somos, y no nos enteramos, ¿si uno sabe que alguien está cometiendo un delito y tarda un año en denunciarlo, está cometiendo un delito de encubrimiento? Yo no lo sé, pero de lo que no tengo dudas es de que es una inmoralidad, pero para el que es inviolable e inimputable no existen delitos ni inmoralidades, ¡! qué difícil es aceptar este anacronismo medieval ¡¡ pero bueno, paciencia, ya caerán. Como ves, no tengo ni la gracia ni el ingenio que tu tienes Raquel, mis neuronas no dan para más, por eso te muestro mi admiración por el fondo y la forma que tienes de escribir. Saludos.

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  • arrossinat arrossinat 25/07/20 15:38

    Creatividad, ingenio y gracejo. Da gusto leerte, Raquel.

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  • AngelHito AngelHito 25/07/20 11:01

    Es un artículo claro e indicador del juego de trileros al que nos llevan los políticos, pues en ese juego del amigo invisible, siempre hay un facilitador, que en nuestra casa común, ese lugar España, es el Presidente del Gobierno, desde 1978. Todos los Presidentes del Gobierno han consentido los regalitos, han refrendado los actos del Rey, el campechano, pues así lo dice el artículo 64 de la Constitución española del 78. Nadie hace mención al artº. 64 ¿porqué?, ¿para cuando la imputación de todos los Presidentes del Gobierno como responsables de los ACTOS del Rey? ¿para cuando el juicio político sobre la política de los políticos?. Nada de esto pasará, seguiremos siendo los que pagamos, pues han convertido el "acta de diputado" en una "patente de corso".

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  • Canija Canija 25/07/20 07:55

    Como siempre artículo muy inteligente 

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  • M.T M.T 25/07/20 05:16

    Pero ¡ hijita mía! ( y perdón por la familiaridad, Raquel), me quedo de un aire, ante estas muestras que muestras del amigo invisible y el amigo inviolable. Toda una genialidad el el arte del juego de reyes, de tronos, todo ello de tronío y el pueblo llano...¡ el paganini!
    De un aire y lamentable, como tantas cosas, tristemente. Así me quedo.
    A ti te felicito. Genial.
    Saludos.

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  • M.T M.T 25/07/20 05:15

    Pero ¡ hijita mía! ( y perdón por la familiaridad, Raquel), me quedo de un aire, ante estas muestras que muestras del amigo invisible y el amigo inviolable. Toda una genialidad el el arte del juego de reyes, de tronos, todo ello de tronío y el pueblo llano...¡ el paganini!
    De un aire y lamentable, como tantas cosas, tristemente. Así me quedo.
    A ti te felicito. Genial.
    Saludos.

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  • Hommer Hommer 25/07/20 00:33

    Creimos en el, quizas en esos tiempos era muy necesario que creyesemos en el. Lo veo todo como pasado, explicable, incluso asumible, pero me pregunto porque con la seguridad de que todos esos asuntos eran conocidos por muchos responsables sociales, politicos y de la justicia, todo sale a la luz cuando las posibilidades de,actuacion legal son nulas... ?contra quien va todo este circo antiguo y ahora nuevo?

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  • Ayla* Ayla* 24/07/20 23:46

    Eres increíble Raquel.
    Buen y triste artículo, porque seguiremos esperando nuestro regalo por los siglos de los siglos. Y también pagando el de otros.

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