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Desde la casa roja

Lo que no queremos ver

Publicada el 19/08/2020 a las 06:00

Me encuentro en estos días con una fotografía que había olvidado y me pregunto cómo he podido hacerlo. Se trata de una imagen que fue ganadora de un Pulitzer en 1994. En ella, una niña de uno o dos años con el estómago inflamado, una niña hambrienta y esquelética sobre la arena, apoya su cabeza en el suelo. Unos metros más atrás, un buitre espera. El viernes 26 de marzo de 1993, el periódico The new York Times abría su sección internacional con un artículo firmado por Donatella Lorch titulado Sudán is Described as Trying to Placate The West, sobre la guerra de Sudán y la crisis de los refugiados. La pieza fue ilustrada con esa fotografía, firmada Kevin Carter y el siguiente pie de foto: "En una medida destinada a aplacar a Occidente, el gobierno sudanés está abriendo partes del sur del país asolado por la hambruna a las operaciones de socorro, pero para algunos, podría ser demasiado tarde. Una niña pequeña, debilitada por el hambre, se derrumbó recientemente a lo largo del camino hacia un centro de alimentación en Ayod. Cerca, un buitre esperaba".

La fotografía de Carter tuvo un gran éxito y también una crítica feroz. El St. Petersburg Times de Florida llegó a publicar: "El hombre que ajusta su lente para tomar el encuadre correcto del sufrimiento podría ser un depredador, otro buitre en escena". Carter comenzó a caer. Intentó explicar las razones de la fotografía, pero su vida era ya un caos. Perdía los carretes, fumaba white pipe y arrastraba profundos problemas psicológicos. Sus siguientes trabajos fueron rechazados por baja calidad. Dieciséis meses después de aquella toma, el 27 de julio de 1994, Carter se encerró en el garaje, conectó una manguera al tubo de escape de su coche y murió asfixiado por el monóxido de carbono. Dejó una nota: "Estoy obsesionado por los vívidos recuerdos de asesinatos y los cadáveres y la ira y el dolor de niños hambrientos o heridos, de locos que disparan sin provocación, a menudo policías, verdugos asesinos". También la nota fue cuestionada.

De todo lo que se escribió de aquella fotografía, finalmente, el mundo occidental, para poder soportarla, necesitó imponer su orden y señalar a Carter como culpable de la manipulación. Lo fuera o no, el ruido devoró la información sobre la situación en Sudán, sobre el contexto donde se había disparado esa foto. Se contó que la niña no era una niña, era un niño. Que estaba defecando a unos metros de su aldea, que no estaba desplomada, y que el buitre estaba allí, tal vez, no esperando para devorar su cadáver, sino para comerse las heces. Pero, ¿acaso la fotografía decía otra cosa? ¿No era aquello una niña enferma de hambre y parásitos y un buitre esperando algo? ¿Cuánta información extra aportamos para no herirnos, para convencernos, para mirar hacia otro lado mientras seguimos delante de la imagen?

Dos fotografías de la pandemia cambiaron mi percepción de la tragedia que atravesaba el país. La primera, aquellos catres alineados en un pabellón de Ifema, entonces hospital de campaña, donde hacía tan solo unos meses, yo había asistido a una feria de libros. Fueron difundidas por el Gobierno de la Comunidad de Madrid como publicidad institucional. La imagen apelaba inevitablemente a nuestro imaginario de guerras y epidemias antiguas. La segunda, la fotografía de la morgue en el Palacio de Hielo, con los féretros organizados por orden alfabético que apareció en la portada del periódico El Mundo el 8 de abril. Una morgue donde antes hubo una pista artificial de hielo en un centro comercial, aquello era una detonación en un epicentro de nuestro modo de vida. Sin embargo, las dos imágenes eran bastante asépticas. No aparecían cuerpos ni rostros, pero tenían una narración llena de significados y que chocaba con nuestros aplausos de las ocho de la tarde. Chocaban con la vida a salvo dentro de las casas y con el relato del "todo irá bien". Porque algo estaba muy mal afuera y nos protegíamos o nos protegían de verlo. De nuevo, el rumor giró en torno a la ética, o más bien, a la moralidad que podían tener aquellas imágenes. Creo que en este país hemos visto fotografías que nos mostraron la violencia de forma más directa y cruda. Solo hay que revisar la hemeroteca del 11 de marzo de 2004. ¿Es que no estábamos preparados en 2020 para mirar de frente lo que estaba pasando?

Me parece importante que en esta nueva ola, este rebrote, estos casos que crecen y crecen y que los llamarán como quieran, podamos ser testigos, jóvenes y mayores. Parece que hay una parte del país con la que este 2020 no va. ¿Qué imagen necesitan ver, por ejemplo, los irresponsables que el domingo se concentraron en Madrid? No puede ser que las imágenes de esta pandemia sean estéticas fotografías de calles vacías y gráficas que no sabemos comprender. Dicen que las imágenes tienen dos autores, el que las hace, el fotógrafo, y el espectador que las recibe. Quiero decidir por mí misma qué me hiere la sensibilidad. No filtren tanto el dolor a favor de quién sabe qué. Forma parte de la vida. Confiemos en los fotógrafos y editores que decidirán salvaguardar el honor de las víctimas y protagonistas de las instantáneas y a la vez informarnos. Una pandemia no necesita una ciudadanía que viva naif a caballo de su propia supervivencia. Algo tiene que abrirnos los ojos porque parece que todavía no hubiéramos visto nada.

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16 Comentarios
  • Pinolere Pinolere 20/08/20 22:15

    A los que se rasgan las vestiduras por la foto en Sudán, les diría que no hay que ir a ese país para ver aves carroñeras, las tenemos al lado de nuestro y también se mira para otro lado.

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  • Hammurabi Hammurabi 20/08/20 01:59

    Entiendo que en la manifestación antimascarillas, si no me equivoco, no estaría mucha gente que ha vivido en primera fila la pandemia. Somos muchos los que no la hemos vivido en primera línea, entonces, dónde reside la diferencia con los que nos parece una aberración esa manifestación...

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  • Arkiloco Arkiloco 19/08/20 18:33

    Creo que estas reflexiones, con ese plural que nos incluiría e interpelaría a todos sobre una supuesta insensibilidad, inconsciencia o falta de acción colectiva ante imágenes que reflejan la tragedia, el dolor y el sufrimiento tan cotidianos y extendidos en el mundo, son tan bienintencionadas como vacuas pero parecen cumplir alguna función en la higiene de la “buena conciencia”. El plural suele tener usos truculentos y es muy habitual que el indignado, la sensible, el que no olvida nada, el que alecciona o la que adoctrina sobre inconsciencia, desmemoria, inmovilismo o insensibilidad, utilice el inclusivo “nosotros” por razones pedagógicas o defensivas pero, en realidad, está hablando de “ellos” o de “vosotros”. Al fin y al cabo, él o ella, se autosupone más conmovida o conmovible porque lo habla y, en este caso, Aroa está conmovida por unas imágenes de la pandemia y son “otros” los que no quieren ver. Cómo si no hubiéramos visto nada, dice, y como si el “ver” pudiera traducirse con facilidad en emociones unánimes, reacciones homogéneas y acciones o propuestas asequibles, inmediatas y fáciles para atajar los problemas y cancelar las fuentes del sufrimiento, del dolor, las injusticias, la desigualdad o la explotación. El problema, si ese fuese el problema, no es “que parece que no hubiéramos visto nada” sino la saturación y densidad de “visiones”, imágenes y fotografías dramáticas que contemplamos cada día y cuya conmoción, aunque produzca o sea origen de algunos cambios, no evita nuestra posición de espectadores impotentes o las dificultades para canalizar esa emoción.

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    • Arkiloco Arkiloco 19/08/20 18:34

      Algunas ideas, creencias o respuestas ante la pandemia nos pueden parecer aberrantes pero ¿por qué hay que suponer que los conspiparanoícos, profetas y apóstoles varios de la confusa y emergente ciencia sobre lo que hubo o habría que hacer y que se manifiestan algunos sin mascarilla, son menos sensibles ante muertes e imágenes dramáticas? Va a ser que ni esto ni otros problemas va de ver mucho ni de las conmociones que sentimos ante imágenes que necesaria e inevitablemente olvidaremos. Aroa se pregunta qué cómo pudo olvidar aquella imagen de la niña y el buitre y se culpabiliza. ¿No ha olvidado o hemos olvidado esa y cientos más? ¿O debemos recordarlas todos los meses todas, mirar cada día la fotografía del ser querido y que ya no está, conmemorar sin fin todas y cada una de las tragedias o alegrías y no olvidar nunca ningún dolor, agravio, derrota o victoria? La memoria y el recuerdo son asuntos complejos, delicados y contradictorios en lo personal y altamente conflictivo y manipulable en lo colectivo. No pretendo aplicarlo a lo que comenta el artículo y sería muy polémica cualquier generalización pero conviene recordar que no siempre es preciso cumplir con el deber de recordar sino con el de olvidar. Y que sin olvidar no sé quién podría seguir viviendo o que sociedad sería posible. Mirar todos los días algunas fotografías o conjurarnos para recordar, no nos va a hacer mejores ni que los problemas radiquen en lo que “queremos ver”. Que vemos lo que otros no ven sí parece alguna creencia necesaria o cosas de la higiene para la “buena conciencia” y el consuelo personal.

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  • Antonio LCL Antonio LCL 19/08/20 16:28

    Gracias Aroa por despejar de maleza la realidad de la vida, la poca vida que les queda a seres humanos como los que describes, como tántos otros que están ahí y no somos conscientes de su existencia. Gracias por tu bocanada de aire fresco paseando por tanta pobreza.  Tus reflexiones desnudan nuestras vergüenzas, las que preferimos tener escondidas para no avergonzarnos de lo que somos: generadores de desigualdades, de injusticias, de desequilibrios, de inestabilidad. La condición de humanos nos viene grande o nos delata?

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  • SUA SUA 19/08/20 12:44

    Recuerdo la foto de la niña y el buitre, fue impactante. Cuando quise comentarla en la reunión de amigos y en que todos la habían visto, una de las asistentes comentó "mira que pajarico se ha parado allí".
    En ese punto se acabó el comentario; deduje que "donde no hay mata no hay patata".
    Hoy con el virus, creo que hay gente igual, los ojos los tienen abiertos pero los distrae "el pajarico" y no ven más allá, ya aplaudiremos antes de irnos a tomar unas cañas sin mascarilla
    La sensibilidad ¿se adquiere o se nace con ella? No lo se, creo que sera algo educacional. En esto si que igual estamos a tiempo.

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    • svara svara 20/08/20 13:40

      "La sensibilidad será algo educacional, estamos a tiempo" Esta afirmación podría ser normal en una sociedad normal, sensible a los acontecimientos y con el ánimo de rectificación para mejorar las relaciones humanas y la sensibilidad ante el disparate y la insolidaridad. Pero con los medios de que disponen los maestros públicos, y la desinformación que alimentan la mayor parte de los medios informativos, estamos lejos de educar y mas cerca de aborregar. Hay una parte de la sociedad en la que hay poco o nulo interés por mejorar las relaciones humanas y los valores de convivencia democráticos y esa parte hoy en España se siente intimidada por un potencial cambio gubernativo hacia valores mas democráticos y están con sus grandes medios de difusión alentando la vuelta atrás con las TV a la cabeza: la difamación, manipulación de la realidad, desinformación, xenofobia, racismo, incitación a la violencia, fomento de la desigualdad,... y todo ello bendecido por los que dicen ser portadores de la verdad absoluta, su verdad. Nada mas lejos de enmendar esta deriva educativa en busca de alternativa que nos haga susceptibles de ser mas sensibles. Salud 

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  • Alain Llorente Alain Llorente 19/08/20 12:08

    Se agradece que se escriba tan bien

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  • luzin luzin 19/08/20 12:05

    Lo cierto es que aquí no se han visto imágenes, tal vez la de el Mundo que por supuesto fue atribuida a un intento de "derrocar" al Gobierno ... aquí hemos visto las imágenes de los ataudes de Trump y Bolsonaro, bastantes veces ... como toda la publicidad televisiva subvencionada por el Gobierno en su primer decreto del estado de alarma ... pero esto no es una conspiración, subvención publicada en el BOE ... porque para conspiranoicos los medios libres e independientes que mientras morían un millar de ciudadanos diarios nos mostraban los muertos de Trump y los intentos de derrocar el Gobierno por parte de las hordas fascistas ... ver para creer ... y estos son los que se mofan de los colgaitos que se manifiestan ... pero vamos a ver ¿no eráis vosotros lo que deciáis que las mascarillas eran para limpiarse el culo? ... ah que eso son capitanes a posteriori ... lastima que nunca vieron una imagen de los millones de chinos con mascarillas ... bueno, ya digo el tonto Simón que como no había mascarillas para todos entonces todos iguales ... menuda banda ...

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    • Adaja Adaja 20/08/20 15:11

      Otra vez metiendo la pata, Luzin, y es que te equivocas de lectura: Aroa no escribe para ti. Tú sigue a tus bellotas en esa dehesa extremeña...

      (Aroa, da gusto leerte, gracias por tus reflexiones)

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  • kalikatos kalikatos 19/08/20 11:32

    Me acuerdo perfectamente de la imagen, y quizás es posible que yo haya hablado de ella sin saberlo, pero es verdad que en todos los sistemas de comunicación, puede inducir a errores, el problema, siempre será, si se hace la tergiversación con idea o es un error involuntario.

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  • CinicoRadical CinicoRadical 19/08/20 10:58

    MANIPULACIÓN.como si fuésemos incapaces de razonar.
    De las UCIS lo que se ha vislumbrado es a pacientes saliendo entre aplausos.Del interior del sufrimiento apenas algo.
    Nadie escarmienta en cabeza ajena le añadimos un relato Disney y pasa lo que pasa.
    Salud.

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  • Larry2 Larry2 19/08/20 10:42

    Me ha gustado el artículo. Con estas fotos que vemos nos mueve el corazón en el momento que las vemos, pero al cabo de unos días nos olvidamos de ellas. Debieran aparecer continuamente estas fotos para que nuestra conciencia estuviera despierta y actuase frente a este tipo de situaciones. Tenemos muchas fotos en el carrete pero las vemos de vez en cuando, y solo nos acordamos de lo de cada momento, un error por nuestra parte, agur.

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