X

La buena información es más valiosa que nunca | Suscríbete a infoLibre por sólo 1 los primeros 15 días

Buscador de la Hemeroteca
Regístrate
INICIAR SESIÓN
¿Olvidaste tu contraseña?
infolibre Periodismo libre e independiente
Secciones
Qué ven mis ojos

Sólo dicen que todos son iguales para hacer ver que son igual de sinvergüenzas

Publicada el 25/08/2020 a las 06:00 Actualizada el 31/08/2020 a las 18:24

“Hay quien prefiere que todo vaya mal porque es el único modo que tiene de estar a la altura de las circunstancias.

“Uno deja de ser un gobernante para convertirse en un estadista cuando empieza a pensar en las siguientes generaciones en lugar de en las próximas elecciones”, decía Churchill. En este mundo entregado a lo inmediato y al sálvese quien pueda, hasta tal punto que parece que la única manera de habitar el planeta sea destruirlo, no parece que esa idea haya calado. La primera consecuencia de este toma el dinero y corre que impera hoy en la esfera política es que todo vale si te lleva hasta el poder, así que la única estrategia contra el rival es el golpe bajo y el único plan de acción es la guerra sucia. En ese ring de lodo, era inevitable que resurgiese la ultraderecha y que su veneno ideológico volviera a ser una bebida de curso legal. “¿La gente está loca? No, la gente está manipulada”, sostenía el novelista José Luis Sampedro. El argumento tiene un peligro, que es el de otorgarle cierta impunidad a quien insulta, difama o acosa, que al final siempre puede declararse teledirigido por otros, víctima de un engaño: “No soy yo quien grita por un megáfono ante la casa del vicepresidente Pablo Iglesias y la ministra Irene Montero, ni quien lanza piedras o pelotas de tenis contra sus ventanas, me han traído hasta aquí con engaños, yo sólo seguí las banderas”. Más preocupante aún resulta el silencio de tantos ante lo que no es más que una intimidación mafiosa, ilegal y, sobre todo, inaceptable en una sociedad libre.

Será eso, porque si en una sola cosa son maestros los enemigos de la democracia, que eso es lo que son quienes le hacen trampas, es en el arte de la manipulación, y si de algo sufren quienes los siguen es de ceguera: nunca ven, nunca saben, nunca están implicados en lo que hacen ni aceptan ninguna clase de responsabilidad con respecto a sus actos, un extremo de la irresponsabilidad que raya con el cinismo y que está haciéndose evidente en estos tiempos de pandemia, cuando vemos a esas personas de todas las edades y nacionalidades que no toman precauciones, se saltan las normas, ponen en peligro a otros y en algunos casos llegan a negar que el coronavirus exista, los más célebres para darse publicidad gratuita y los otros porque cualquier disculpa es buena a la hora de hacer lo que no se debe, lo mismo vale una celebración deportiva que una manifestación de negacionistas. Cuando ellos o sus familias estén en una UCI, culparán al Gobierno.

Otro aspecto siniestro de este combate soterrado por el poder que aquí hay quien pone por encima de la salud de las y los ciudadanos, dejando meridianamente claras sus intenciones si lo alcanzaran, es que en nuestro país la oposición sólo arrime el hombro si es para empujar al adversario y hacerlo caer, y que su única actividad conocida en estos momentos dramáticos sea la de intentar hacer caer al Gobierno y lanzar ataques por tierra, mar y aire a Unidas Podemos, el partido que consideran su peor amenaza. Y en este sentido se produce una situación carnavalesca, que es el intento de demostrar que tienen razón quienes sostienen que todos son iguales y que eso se demuestra por el hecho de que las nuevas formaciones sean igual de sinvergüenzas que las antiguas. El PP pide la comparecencia de Pablo Iglesias en el Congreso para que explique las acusaciones de haber usado dinero sucio en la última campaña electoral, y justo salta la noticia de que ellos pagaron cuatrocientos once mil euros en esas mismas generales a una empresa en manos de los autores de una viscosa campaña contra el PSOE y UP en la que se produjeron bulos, se suplantó la identidad de figuras públicas a las que se atribuía un desencanto con la izquierda que alentaba a no ir a votar. No es de esperar que la nueva portavoz de los conservadores registre también en este caso una petición de comparecencia “para que Casado no se esconda”, como ha dicho que hace Iglesias. Hay que darle la razón, por una vez, al Pablo Casado que se trastabilló en una comparecencia pública, en el mejor estilo de M. Rajoy, para enfatizar que “el Partido Popular sí que tiene credibilidad para hablar de corrupción, porque es nuestra seña de identidad y nadie le puede dar lecciones de corrupción”. No le toco una coma a ese discurso.

No, aquí la frase de Churchill no ha cuajado, y ahora más que nunca, dada la situación que sufrimos, se ve con una nitidez absoluta. Lo que está diciendo y no está haciendo, por ejemplo, la presidenta de la Comunidad de Madrid es, entre otras muchas cosas, de una falta de humanidad aterradora, porque un día sí y otro también deja claro que los muertos de la primera ola y los de la segunda son en su opinión un asunto secundario, una disculpa para hacerse una foto llorando lágrimas negras, tan oscuras como la tinta con la que firmaron el protocolo que prohibía trasladar a los mayores afectados a un hospital, y que lo único que les importa a ella, a su jefe y a sus socios es mantener el puesto y que seguro que a base de decir que dos más dos es igual a Venezuela, se va de rositas de lo que ocurrió en las residencias de ancianos que estaban bajo su mando cuando se desbordó la tragedia, esa red de geriátricos privados transformada en corredor de la muerte donde los ancianos fueron abandonados por orden suya o de sus manos derechas y donde la situación, por cierto, vuelve a ser muy preocupante. Y fuera de ellos, lo mismo, porque hay miles de contagios cada jornada en una capital que en pleno agosto está medio vacía, porque unos se han ido de vacaciones y otros han huido, así que la pregunta es obvia: ¿qué va a pasar cuando estemos todos de vuelta? La única respuesta que se le ocurre a la inenarrable Ayuso es que, pase lo que pase, la culpa será de los demás. Qué pena que no tengan un poco menos de alma y un poco más de corazón. Mientras eso llega, si es que lo hace, seguimos sin creernos ni el cincuenta por ciento de lo que nos cuentan, porque tienen demasiado que callar para que podamos fiarnos de lo que dicen. Y al liante siempre se le entiende a medias, pero nunca se sabe qué mitad.

Más contenidos sobre este tema




110 Comentarios
  • Marodriv Marodriv 28/08/20 16:06

    Tenemos unos políticos, que no nos merecemos y no les pedimos responsabilidad. Fuera que sean aforados y mucha corrupción terminaría.

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 1 Respuestas

    0

    0

    • Benjamín Prado Benjamín Prado 28/08/20 20:15

      Las dos cosas: demasiados aforados y demasiada corrupción.

      Responder

      Denunciar comentario

      0

      0

  • Marodriv Marodriv 28/08/20 16:05

    Tenemos unos políticos, que no nos merecemos y no les pedimos responsabilidad. Fuera que sean aforados y mucha corrupción terminaría.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • VicKat VicKat 28/08/20 14:39

    Muchas gracias por el artículo, estoy de acuerdo en la guerra sucia, el cinismo, la falta de escrúpulos, la corrupción... y que significa en el fondo una ausencia de responsabilidad, tanto en políticos de derecha tipo Ayuso y de la ultraderecha, como en la gente fanática que les sigue y les vota voluntariamente.
    He vuelto a leer recientemente a algunos que opinan con verdadera inquina hacia la izquierda en las tertulias de política. Ante el acoso a Pablo Iglesias e Irene Montero, responden justificando la acción y confunden el fin comparando las pintadas de "rata" (así comenzaron los nazis llamando a los judíos) y los ataques a la vivienda, con los escraches a los desahucios. Se sienten humillados hablando de superioridad moral de la izquierda, como si la defensa de la ley o de los derechos constitucionales fueran un signo de "superioridad moral" y no de democracia. Es un odio el que tiene esta derecha cada vez más enferma...

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    1

  • Pirichi Pirichi 27/08/20 20:37

    Y les volverá a votar!!!!!!

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    2

  • Pirichi Pirichi 27/08/20 20:30

    Lo preocupante es que alguien les ha votado, o no?

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    2

  • Pirichi Pirichi 27/08/20 20:29

    Al menos en Madrid estamos en manos de gentuza.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    3

  • FedeMartinez FedeMartinez 27/08/20 18:22

    Un gran articulo, gracias. A vees, creo que estamos en guerra ante un capitalismo cruel que solo quiere hacer más ricos a los ricos y más miserables a los demás.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    4

  • Pelias Pelias 27/08/20 10:58

    Gracias señor Benjamín. Como las cosas sigan así, el (des)gobierno de la Comunidad Madrid nos mata. A ver si los capellanes nos salvan.

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 1 Respuestas

    0

    3

    • Milablarr Milablarr 27/08/20 14:46

      Si nos dejan en manos de capellanes estaremos aún más jodidos.

      Responder

      Denunciar comentario

      0

      1

  • hayundi hayundi 27/08/20 09:38

    Hace tiempo que la política esta cómodamente instalada en la mediocridad, nuestros políticos son vividores profesionales y algunos además de eso corruptos hasta la medula. La izquierda debería pasar al ataque, dar ejemplo y denunciar sin paños calientes a esta caterva de vividores a costa de lo que nos roban. Para eso hay que estar inmaculado.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    7

  • txema segura txema segura 27/08/20 08:27

    Muchas gracias Sr. Prado. Don Benjamin. Así de importantes y serias son sus palabras. Cuando se navega por un río, con cataratas, cuando uno se acerca al salto, se oye el rumor del estruendo del agua en su caída. Ese rumor es el que estoy oyendo hace tiempo. Sus reflexiones son más fuertes que ese rumor. Se lo agradezco. Me calman sus palabras. Tiene usted la virtud de tranquilizarme. Quiero creer que somos muchos, con el sosiego y la razón necesaria, para empujar en la buena dirección, para no dejarnos amedrentar por los amigos del ruido. Yo uso las cacerolas solamente para cocinar. Gracias.

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 2 Respuestas

    0

    12

    • Benjamín Prado Benjamín Prado 27/08/20 08:59

      Yo creo que no es que seamos muchos, sino que somos casi todos.

      Hay unos cuantos que ejercen de manzanas podridas y hay que tener cuidado con ellos.

      Muchas gracias Txema.

      Responder

      Denunciar comentario

      Ocultar 1 Respuestas

      0

      6

      • Emilion Emilion 27/08/20 19:19

        ¿Casi todos?.
        Cada día más desconcertado, si hablas con un poco de seriedad con gente de medio pelo, como yo, acabo medio bizco. Después argumentarles, con mayor o menor acierto las ventajas de de seguir a políticos que más o menos te representen por afinidad de clase, te sueltan aquello de que "Todos son iguales". Así es que no se si hago un flaco favor a la Izquierda y sería mejor callarme. ¿Qué hacer?
        A las manzanas podridas mejor ni acercarse, sólo hay que dejarles hablar para que se cuelguen solos.

        Responder

        Denunciar comentario

        0

        0



Lo más...
 
Opinión