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47 años del golpe de Pinochet: el caso del general Lutz

Mario Boero Vargas
Publicada el 11/09/2020 a las 06:00

El 11 de septiembre de 1973 se produjo el golpe de Estado en Chile contra el gobierno de la Unidad Popular de Salvador Allende. Después de décadas de ocurrido, se han examinado miles de ángulos políticos, sociales y económicos relativos a la caída del gobierno, así como la emergencia y desarrollo de una oposición conformada por la Democracia Cristiana, de Eduardo Frei, en alianzas y pactos con la tradicional derecha chilena.

Uno de los tantos asuntos lacerantes, hostiles y crueles establecido a raíz del golpe militar de Augusto Pinochet ha sido la información, divulgación y puesta en común en foros internacionales de la violación de los Derechos Humanos que se hicieron rutina y cosa común a lo largo de su régimen castrense (1973-1990). En largas listas de detenidos, torturados y desaparecidos, se incluyen no solo chilenos (desde estudiantes hasta sindicalistas o mujeres universitarias) sino también extranjeros, que observaban con interés público la "vía chilena al socialismo". Entre ellos, como víctimas, podemos mencionar al asesinado sacerdote catalán Joan Alsina, y al desaparecido religioso de Xátiva llamado Antonio Llidó, entre varios otros ciudadanos extranjeros en ese momento del putsch en el país.

Un caso que resultó llamativo, y que se hizo notorio en el concierto internacional, fue el de Charles Horman, llevado al cine gracias a Costa-Gavras con su filme Missing (1982). Se trata de un joven periodista norteamericano cuyo itinerario personal, instalación en Chile y circunstancias biográficas respecto a su inicial desaparición (que se confirma posteriormente como asesinato de las FF.AA. en septiembre de 1973) son examinadas a lo largo de mi texto Chile. La herencia de un testimonio. Pasado histórico y memoria narrativa, (Ediciones Arcos.Madrid.2013).

Es un material que intenta pasar revista de forma crítica a las vicisitudes vividas por Horman a raíz de su detención, interrogatorios y muerte en Santiago de Chile, causando a la larga polémicas y serios conflictos diplomáticos entre la Casa Blanca y La Moneda. Sobre todo por las contradicciones, mentiras y manipulaciones que establecen en un primer momento ambos gobiernos con el fin de ocultar la muerte del ciudadano estadounidense (también es asesinado con él Frank Teruggi) por parte de estamentos militares chilenos. Pero junto a este asesinato de Horman, se produce una cierta concordancia fúnebre respecto a nuestra historia pues también muere (en 1974) el general Augusto Lutz, que es según testimonios históricos el causante de la muerte de Charles Horman.

En el prólogo de mi texto se dice que en septiembre de 1973 el general de brigada Augusto Lutz era el Jefe del Servicio de Inteligencia del Ejercito de Chile que, como es sabido, desempeñó un papel de importancia en la organización de la represión que se desató en el país por el golpe de Estado. Augusto Lutz fue relevado de su cargo a finales de 1973, y se le ofreció el puesto nada desdeñable de Secretario de la Junta Militar. Es probable que, en los meses siguientes, Lutz incubara un cierto desacuerdo con los métodos de Pinochet y con el rumbo que estaba tomando el régimen militar chileno. Es difícil decidir el alcance de dicho desacuerdo, pero es el que ha permitido poner en duda la versión oficial de su muerte (en Punta Arenas, noviembre de 1974) sobre la cual -según su familia- podría ceñirse la sombra de la policía política del régimen de Pinochet llamada DINA. En ciertos círculos y sitios web, la responsabilidad de su muerte se vincula con la CIA.

Aunque resulte imposible demostrar, la hipótesis de la CIA no resulta arbitraria, ya que el nombre de Lutz ganó una cierta notoriedad internacional a raíz de su implicación en la desaparición y asesinato de Charles Horman, periodista norteamericano residente en Chile, como hemos dejado dicho. La película de Costa-Gavras dio una extraordinaria visibilidad al caso situando a Lutz como uno de sus mayores responsables.

La investigación que había servido de base para el filme (pero con antecedentes documentales en el estudio de Thomas Hauser. The execution of Charles Horman, de 1978) demostraba dos cosas de mayor importancia: que en la muerte de Horman habían estado implicados los servicios de inteligencia norteamericanos y la Embajada de USA en Santiago, y que la razón fundamental de su asesinato era que Horman había descubierto la implicación directa del Gobierno de Estados Unidos en la planificación, organización y ejecución del putsch del 11 de septiembre de 1973.

Con todo, las iniciativas de familiares de Lutz, después de décadas de acaecido el deceso del general, buscan de diversos modos obtener luz y claridad acerca del exacto contexto de la muerte del uniformado. Incluso han solicitado exhumar su cuerpo y analizar fuentes corporales para confirmar cuál fue su real deceso. Además se ha pretendido modificar su estricta figura golpista (sin decir nada respecto de Horman o su viuda) con una novela de una de sus hijas titulada Años de viento sucio.

Frente a ello, han quedado datos evidentes de su completa implicación en la construcción del nuevo régimen erigido por Pinochet; antes de tal proceso ya existe una dinámica conspiradora en Augusto Lutz. El movimiento ultraderechista Patria y Libertad jugó un papel destacado en el derrocamiento de Salvador Allende. El secretario general de dicho movimiento, constituido por auténticos cuadros de futuros agentes de la DINA, afirma que entre Patria y Libertad y el general Lutz se mantienen relaciones "fluidas" antes del golpe.

Finalmente, para claridad y paz de los Horman, las informaciones oficiales del Poder Judicial de Chile concluyen por considerar la evidente implicación de Augusto Lutz en los hechos que ocasionan las muertes de Ch. Horman y F. Teruggi. El 29 de noviembre de 2011 (37 años y un día después del deceso de Lutz) el ministro en visita de la Corte de Apelaciones de Santiago, Jorge Zepeda, al dictar procesamiento por homicidios de ambos estadounidenses, estima decisiva la función operativa del general Lutz en el desenlace de los asesinatos.

Después de 47 años del suicidio de Allende y del inicio del régimen de la Doctrina de la Seguridad Nacional, encauzada por las FF.AA.de Chile en ese momento, todavía es posible entrelazar biografías, tragedias y crímenes en la inagotable historia de la sociedad chilena.

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Mario Boero Vargas es teólogo y escritor, autor de libros como La herencia de un testimonio: Pasado histórico y memoria narrativa. El caso del general Lutz (Arcos.Madrid.2O13) o Recuerdos pendientes. Teología, sociedad y fe en la memoria chilena. (Arcos. Madrid.2008).
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8 Comentarios
  • Lokitz Lokitz 12/09/20 21:16

    No he leído mucho la propagación escrita de noticias ni tampoco toda la propagación televisada. No he visto ninguna mención a los atentados de las Torres Gemelas, excepto la mención que hace un participante en los comentarios.
    ¿Por qué este supuesto olvido?

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  • Harry Treleaven Harry Treleaven 12/09/20 00:48

    ¿Es cierto que el socialista Joaquín Leguina vivió el golpe en Chile?, ¿Es una maldad?
    Olvidé añadirlo en mi comentario.

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  • Harry Treleaven Harry Treleaven 12/09/20 00:38

    “No creo que nadie en el Gobierno comprendiese cuán ideológico era Kissinger en la cuestión de Chile. Nadie supo ver que Henry consideraba a Allende como una amenaza mucho más peligrosa que Castro. Si Latinoamérica se concienciaba alguna vez, no sería por Fidel Castro. Allende era el vivo ejemplo de la reforma social y democrática en América del Sur. Ocurrían en el mundo acontecimientos desastrosos, pero sólo Chile lo asustó (a Kissinger)” El nada sospechoso Roger Morris (colega de Henry Kissinger en el Consejo de Seguridad de EE. UU.) conversando con Nathaniel Davis, embajador de Washington en Santiago durante los dos últimos años del Gobierno de la Unidad Popular.
    El PDC, -Democracia Cristiana de Eduardo Frei Montalva, presidente del Senado y Patricio Aylwin Azocar, presidente relevando a Renán Fuentealba- frotaba sus manos; 48 horas antes del “putsch”, el Presidente del Partido Nacional, Sergio Onofre Jarpa llama a las Fuerzas Armadas a derrocar a Allende.
    Un mes después del golpe, Eduardo Frei declaró a un diario de Madrid (ABC): “los militares han salvado a Chile, a todos nosotros. Cuando un gobierno actúa como lo hizo Allende, el derecho al levantamiento se convierte en un deber”.

    Respeto y recuerdo para Salvador Allende Gossens (el Chicho).
    Gracias, Boero. Salud para la gente decente y periodismo libre.

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  • MIglesias MIglesias 11/09/20 22:39

    Una escena de Missing se me quedó grabada, Jack Lemmon acaba de recibir la noticia de que su hijo ha sido ejecutado y el embajador, ante las acusaciones de injerencia y connivencia con el asesinato, le dice que ellos solo están defendiendo los intereses americanos, su forma de vida y que si no le afectara personalmente, estaría sentado en su casa tranquilamente disfrutando de ese modo de vida.
    Eso es lo que hacemos todos cuando callamos, cuando no queremos saber a costa de quienes mantenemos nuestro estatus privilegiado.
    Gracias por sacarnos de nuestro espacio de confort.

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  • EAJ49radio EAJ49radio 11/09/20 15:15

    No sabía de ese título y del autor. Voy a buscarlo y si no está agotado lo compraré. En su momento leí el libro y vi la película de Costa Gravas y me cuesta volverlo a repetir por lo terrible que és. Y sí, seguro que la mayoría tiene el recuerdo de las Torres, la prensa y otros medios nos ocuparon el cerebro.
    Lo que hay que tener en cuenta es que hay un hilo muy fino que si lo sigues hacia el pasado se conectan muchos sucesos y siempre son causantes los mismos

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  • Dver Dver 11/09/20 14:42

    Quiero agradecer encarecidamente a Mario Boero Vargas que aporte su esfuerzo para mantener la memoria. Es muy importante. Si hoy se pregunta a la población española en general por el 11 septiembre, la mayoría lo ligará con la Diada, una muestra de papanatismo solemne al más puro estilo episcopal; y si se le pregunta a la población europea, no digo ya a la norteamericana, el recuerdo sera inmediato sobre el atentado y destrucción de las Torres Gemelas, un hecho luctuoso que se lo come todo. Hasta en ello parece que las gentes progresistas hemos tenido mala suerte. Por ello, recordar la infamia de los felones que bombardaron el palacio de la Moneda, provocaron el suicidio de Allende, el valiente que prefirió quitarse la vida antes de que le arrebataran por la fuerza el poder legal debidamente adquirido, y, después, instalaron una dictadura atroz llena de crímenes y sangre y un sistema económico que tiene sumidos en la pobreza a la mayoría de los chilenos mientras una oligarquía nacional e internacional esquilma la riqueza del país aún hoy en día, es una cuestión de dignidad. Dignidad y valentía que muestra Mario Boero Vargas al rememorar publicamente aquellos hechos deleznables y que no pasen al olvido.

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    • gerarbra gerarbra 12/09/20 13:45

      Pues yo cuando me nombran o dicen 11 de Septiembre, lo primero que me viene a la memoria es este golpe de estado criminal (como casi todos) que pretendía aniquilar la democracia en la República Chilena. Las otras efemérides también están presentes, unas también más pesarosas que otras pero para mí el impacto emocional fue sin duda el letal ataque al gobierno de Allende.

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  • Fernandos Fernandos 11/09/20 11:10

    Aquel golpe de estado criminal, auspiciado por el capitalismo salvaje, los intereses de las multinacionales americanas, nos deja claro que, si es necesario el crimen para mantener sus privilegios, ni lo dudan, los derechos humanos son una entelequia y de aquellos hechos quedan los triunfos de este neocapitalismo, en Chile impera a sus anchas, sanidad privada, educación privada, iglesia encumbrada, etc,etc

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