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Desde la casa roja

La libertad no va en coche

Publicada el 14/10/2020 a las 06:00

Hace un tiempo que el cariz político de la pandemia ha tomado, de todos, el más extravagante de los caminos. La seguridad sanitaria se ha convertido en ideología y opinión. En hacer el máximo ruido posible. Los partidos de derechas, en pleno puente de octubre, se pusieron a clamar por la libertad individual, sin complejos y sin complejidad, en plena crisis de salud pública.

El alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, en la misma línea que personajes como Carmen Lomana, que apelaba caricaturescamente al espíritu del 2 de mayo para rebelarse contra las medidas sanitarias, dijo que a esta ciudad no la va a doblegar ni la pandemia ni Pedro Sánchez. Braveheart. El viernes por la tarde, Santiago Abascal arengaba a sus tropas en Twitter, así son hoy en día las cosas, contra un Gobierno “criminal y totalitario”, a recorrer las calles de la ciudad en coche. Y así lo hicieron. Isabel Díaz Ayuso, la mujer de negro con las manos cruzadas sobre el pecho y los brazos también cruzados hasta que alguien que no sea su Gobierno haga algo, la que cree en la libertad por encima de todo, 36 muertos diarios de media en Madrid según las cifras desde que se reunió con Pedro Sánchez aquel día de las banderas, dice que si Madrid no es libre, no es Madrid. España dentro de España. Pablo Casado, respuestas inmediatas a todo lo que pueda suceder, nunca desde la línea del frente, siempre desde la cómoda y abanderada retaguardia, dijo que el Gobierno demoniza a los madrileños.

Lo grave es que estas realidades paralelas se han vuelto realidades perpendiculares que inciden en nuestra vida y en nuestra muerte desde el momento en que la seguridad depende de sus decisiones. El mensaje: nos encierran para imponer un cambio en el país. A veces, van más allá y a ese cambio lo llaman dictadura socialcomunista. Por las grietas que se abren entre las incoherencias que se han dado en la lucha contra el coronavirus, entre los errores, las demoras, la foto y las ruedas de prensa, se adentra este populismo de derechas. Traen, claro, un enemigo, unos símbolos, mucha rabia y mensajes que los medios estamos encantados de recoger por su exotismo.

El odio y la confrontación sistemática siempre han sido el motor de los que no tienen consigo la razón para recuperar el poder. Cuando empezamos a nombrar algo, ese algo empieza a tomar consistencia y respira, y más si lo hacemos con ahínco y en según qué púlpitos. El lanzamiento de ocurrencias sin contrastar. Nadie mirará hacia atrás en el futuro para señalar cómo se hicieron las cosas, si fuimos responsables públicos y decidimos formar parte del caos o hicimos lo que consideramos mejor para la mayoría. Ellos eligen cada día: virus o vacuna.

En una escena de la película chilena Machuca (Andrés Wood, 2004), se ve una manifestación en las calles de Santiago de Chile en los días previos al golpe de estado militar. Golpeando cacerolas, montados en sus coches, la clase alta, enfundada en sus trajes rosa Chanel, grita: ˝Comunistas, desgraciados, cafiches del Estado”. Cafiche es una forma despectiva en Chile de decir proxeneta. Van contra el Gobierno de Unidad Popular de Salvador Allende, una coalición de los partidos políticos de izquierda. El desenlace lo conocemos. Libertades, pocas.

Esto no es página antigua o caricatura, el lunes la patria y la libertad fueron bandeadas también aquí, en el siglo XXI, a bordo de coches por la Castellana, por una parte de los ciudadanos de esa España de la que siempre se habla en nombre de todos.

Hombres y mujeres, políticos y ciudadanos que se adueñan, no de los símbolos, sino de las diferentes formas de sentirse parte de este país para imponer una sola definición. Paradójicamente, a esta gente de la patria en la boca parece no importarle la vida de muchos de sus compatriotas.

La obsesión radica en indicarte cuál es la relevancia que le das al hecho de haber nacido aquí para poder ejercer tu libre albedrío. El caos está llegando cuando no es solamente la gente que monta vídeos caseros con vivas a la monarquía, que se ata la bandera al cuello, sino cuando gente supuestamente informada y concienciada con la situación sanitaria también se toma la norma por su mano aprovechando esa idea de caos que nos va calando. A lo mejor esto no va tanto de ideologías y sí de clase social. A lo mejor va de hacer el máximo ruido posible para que nadie repare en la falta de médicos, de pruebas, de vidas que no se pierden.

Cuídense y sálvese quien pueda de esas banderas y esas libertades porque las enarbolan sobre el silencio y la libertad de los demás.

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20 Comentarios
  • Poirot Poirot 16/10/20 12:28

    PROBANDO...

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  • pedregales pedregales 15/10/20 00:16

    Van a por los 140.000.000.000 euros.... no hay mas motivos para apandadores històricos y expertos. A la Gürtel me remito

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 14/10/20 22:24

    Luzin, tengo poquisîmo tiempo pero tal vez llegarê a leer La ley de hierro de los partidos de Robert o Roberto Michel que bastantes veces has mencionado, por lo visto es un sociologo y politologo aleman que muriô en Roma en 1936.

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 14/10/20 22:24

    Luzin, tengo poquisîmo tiempo pero tal vez llegarê a leer La ley de hierro de los partidos de Robert o Roberto Michel que bastantes veces has mencionado, por lo visto es un sociologo y politologo aleman que muriô en Roma en 1936.

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  • Zulma Zulma 14/10/20 21:07

    Me ha gustado mucho su artículo, Sra. Moreno. Gracias.

    No sé si la libertad va en coche , en bicicleta, tren, avión o andando. Pero mi libertad, no coincide con la que reclaman/manifiestan esas personas, que van en coche. Más bien, me dan miedo, aunque la reclamen andando.

    En el mes de mayo, en esas reclamaciones de “libertad” a pie de calle, oí canciones, e himnos que nunca antes había oído (ecos de pasados no democráticos), por los altavoces decían…”Salir de casa, no tengáis miedo…” Paradojas de los carceleros, de mi concepto de libertad.

    Reitero su final de artículo…

    “Cuídense y sálvese quien pueda de esas banderas y esas libertades porque las enarbolan sobre el silencio y la libertad de los demás.”
    ,

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  • bidebi bidebi 14/10/20 13:11

    2.2
    El problema de aquellos cuarenta años de desmemoria, del bipartidismo diseñado por el franquismo y de renuncia de los valores de izquierda por el PSOE, tiene sus graves consecuencias. Nada es gratis. Y una de esas consecuencias es que después de cuarenta años de educación franquista y otros cuarenta del bipartidismo, la ciudadanía española no está educada en democracia. Y así, con los discursos de la derecha neofranquista que gobierna Madrid, el electorado reacciona aumentando sus votos a esa derecha, según las encuestas. Es decir : Sánchez está sufriendo las consecuencias de las políticas de su propio partido durante cuarenta años.
    El virus lo que está haciendo es destapar, agudizar, extremar, el triste panorama de un país en decadencia que no sabe por dónde tirar ni como solucionar los graves problemas que tiene enfermas todas sus instituciones. Monarquía corrupta e impuesta, policía política, alta judicatura al servicio de los neofranquistas, economía sustentada en el turismo y servicios en pleno s.21, medios de comunicación propiedad de los bancos, grandes empresarios que deben sus fortunas al franquismo, etc. Etc.
    Claro que el virus es un gran problema mundial, pero lo es más en un país en decadencia que no sabe como salir de ella.

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    • yokin yokin 14/10/20 14:22

      Estoy de acuerdo en como describes la situación de este país de nuestros pecados, las derechas herederas del franquismo, con su amoralidad no admite no tener el poder, todo el poder, porque poder tiene y mucho, gran parte del poder judicial, empresarios, la banca, la iglesia..., la izquierda, si admitimos que el PSOE es izquierda, está pagando sus renuncias y sus complicidades, y la otra izquierda, Podemos, con sus buenas intenciones y sus contradicciones, al final uno piensa que después de tantos años y una cruel y vergonzante guerra civil, estamos en el punto de partida, seguimos siendo dos Españas, espero que no olvidemos lo pasado y no volvamos a partir nos el corazón. Saludos cordiales.

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  • bidebi bidebi 14/10/20 13:09

    Antes del virus España ya estaba sumida en una gran decadencia. En una muy grave crisis institucional y en una grave crisis económica. No existía ninguna institución del estado que no estuviera gravemente tocada. Parecería, ahora, que hemos perdido la memoria y nos aprovechamos del virus para tapar la decadencia preexistente. Adjudicando al virus todos los males que padece la sociedad española.
    En realidad el virus lo que ha hecho es destaparnos, una vez más, esa realidad decadente y poner al descubierto sus desastres. En los USA, también en decadencia, pasa algo parecido. La decadencia USA no la crea el virus, lo que hace es mostrarla en toda su crudeza. Mostrar a un presidente amoral en sus momentos más histriónicos y mostrar una sociedad muy dividida y armada que podría llegar a la guerra civil o a un golpe de estado encubierto.
    En España el virus nos muestra una derecha de ADN franquista, también amoral, que sigue pensando que el estado es suyo porque para eso ganaron una guerra y que no está dispuesta a admitir que el progresismo le arrebate ningún poder. Porque si así fuera sería como si no hubieran ganado la guerra, y por ahí no se pasa. Durante cuarenta años admitieron a un PSOE domesticado porque precisamente renegó de todos sus principios de izquierda y se amoldó obediente al juego bipartidista que creó el franquismo. Pero en el momento que ese PSOE entra en decadencia y necesita de los votos de la nueva izquierda para gobernar, los que ganaron la guerra, los amos de España, se sublevan para no permitirlo con el eslogan clásico de enemigos de Epaña.

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  • MIglesias MIglesias 14/10/20 11:31

    Cuando el flautista toca, las ratitas se ponen el pijichaleco, cojen el coche y la bandera y se van a Colón a gritar libertad como si supieran lo que significa, pero solo siguen la melodía que les lleva al precipicio, hay que tener cuidado para que no nos arrastren en su caída.

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  • antonino antonino 14/10/20 11:16

    ¿Qué opina "el alcalde a tiempo parcial de Madrid" de la invasión automovilística de Madrid por seguidores de la Ultra-Ultra derecha en el Dia de la Fiesta Nacional de España.
    Posiblemente nada, porque estaba ejerciendo a "tiempo parcial" como portavoz de PP, partido demócrata y Constitucionalista donde los halla.
    Menuda banda, nos ha tocado en suerte a los madrileños.

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  • Pelias Pelias 14/10/20 10:10

    La respuesta en Madrid ya se sabe la que debe ser: más médicos especialmente en la atención primaria, más enfermeras y enfermeros, más rastreadores, mas personal para otros servicios en hospitales, más material, más pruebas PCR, más autobuses y metros y menos necropolítica. Que los dirigentes de la Comuniad de Madrid dejen de engañarnos con falsas promesas e informaciones retorcidas que no se creen ni ellos y que el Gobierno central sea más contundente en sus decisiones. Las banderas de la derechona no valen para nada y no paran al virus.

    lico,

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